Nos narró Ibrahim ibn Musa, de Hisham, de Ma‘mar. Y nos narró ‘Abd Allah ibn Muhammad: nos transmitió ‘Abd al-Razzaq; nos informó Ma‘mar, de al-Zuhri, quien dijo: me informó ‘Ubayd Allah ibn ‘Abd Allah ibn ‘Utba, quien dijo: me narró Ibn ‘Abbas, quien dijo: me narró Abu Sufyan, de su boca a la mía, que dijo: me puse en camino durante el plazo de tregua que había entre mí y el Mensajero de Allah ﷺ —dijo—, y, estando yo en al-Sham, he aquí que fue traído un escrito del Profeta ﷺ para Heraclio. Dijo: y lo había traído Dihya al-Kalbi, y se lo entregó al grande de Busra, y el grande de Busra se lo entregó a Heraclio. Dijo: entonces dijo Heraclio: ¿hay aquí alguien del pueblo de ese hombre que afirma que es profeta? Y dijeron: sí. Dijo: entonces fui llamado junto con un grupo de Quraysh, y entramos ante Heraclio; nos hizo sentar delante de él y dijo: ¿quién de vosotros es el más cercano en parentesco a ese hombre que afirma que es profeta? Dijo Abu Sufyan: y dije: yo. Entonces me sentaron delante de él y sentaron a mis compañeros detrás de mí. Luego llamó a su intérprete y dijo: “Diles que voy a preguntar a este acerca de ese hombre que afirma que es profeta; y si me miente, desmentidlo”.
Dijo Abu Sufyan: por Allah, si no fuera porque temía que me atribuyeran la mentira, habría mentido. Luego dijo a su intérprete: pregúntale cómo es su linaje entre vosotros. Dijo: dije: él, entre nosotros, es de noble linaje. Dijo: ¿y hubo entre sus padres algún rey? Dije: no. Dijo: ¿y lo acusabais de mentir antes de que dijera lo que dijo? Dije: no. Dijo: ¿lo siguen los notables de la gente o sus débiles? Dije: más bien lo siguen sus débiles. Dijo: ¿aumentan o disminuyen? Dije: no; más bien aumentan. Dijo: ¿apostata alguno de ellos de su religión, después de entrar en ella, por resentimiento hacia ella? Dije: no. Dijo: ¿y lo habéis combatido? Dije: sí. Dijo: ¿y cómo ha sido vuestro combate contra él? Dije: la guerra entre nosotros y él es alternante: él obtiene de nosotros y nosotros obtenemos de él. Dijo: ¿y traiciona? Dije: no; y nosotros estamos con él, en este plazo, sin saber qué hará en él. Dijo: por Allah, no se me hizo posible introducir palabra alguna en la que pudiera deslizar algo distinto de esto. Dijo: ¿y ha dicho alguien este dicho antes que él? Dije: no.
Luego dijo a su intérprete: “Dile: te pregunté por su linaje entre vosotros, y afirmaste que entre vosotros es de noble linaje; y así son enviados los mensajeros: son enviados entre los de noble linaje de su pueblo. Y te pregunté si hubo entre sus padres algún rey, y afirmaste que no; y dije: si hubiera habido entre sus padres algún rey, diría: es un hombre que busca el reino de sus padres. Y te pregunté por sus seguidores: si son sus débiles o sus notables, y dijiste: más bien sus débiles; y ellos son los seguidores de los mensajeros. Y te pregunté si lo acusabais de mentir antes de que dijera lo que dijo, y afirmaste que no; y supe que no iba a dejar la mentira contra la gente y luego irse a mentir contra Allah. Y te pregunté si apostata alguno de ellos de su religión después de entrar en ella, por resentimiento hacia ella, y afirmaste que no; y así es la fe cuando se mezcla con el gozo de los corazones. Y te pregunté si aumentan o disminuyen, y afirmaste que aumentan; y así es la fe hasta que se completa. Y te pregunté si lo habéis combatido, y afirmaste que lo habéis combatido, y que la guerra entre vosotros y él es alternante: él obtiene de vosotros y vosotros obtenéis de él; y así son probados los mensajeros; luego, para ellos, es el desenlace. Y te pregunté si traiciona, y afirmaste que no traiciona; y así los mensajeros no traicionan. Y te pregunté si alguien había dicho este dicho antes que él, y afirmaste que no; y dije: si alguien hubiera dicho este dicho antes que él, diría: es un hombre que se ha guiado por un dicho pronunciado antes que él”.
Dijo: luego dijo: ¿con qué os ordena? Dijo: dije: nos ordena la oración, la limosna legal, el mantenimiento de los lazos de parentesco y la castidad. Dijo: “Si lo que dices acerca de él es verdad, entonces es profeta. Yo ya sabía que iba a aparecer, pero no pensaba que fuera de entre vosotros. Y si yo supiera que puedo llegar hasta él, desearía encontrarme con él; y si estuviera junto a él, lavaría sus pies; y su dominio alcanzará lo que está bajo mis pies”.
Dijo: luego pidió el escrito del Mensajero de Allah ﷺ y lo leyó, y he aquí que en él decía: “En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso. De Muhammad, Mensajero de Allah, a Heraclio, el grande de los romanos. Paz para quien siga la guía. Y después: ciertamente, te invito con la invitación del Islam: sométete a Allah y estarás a salvo; sométete a Allah y Allah te dará tu recompensa dos veces. Y si te apartas, entonces sobre ti recae el pecado de los campesinos. Y: ‘¡Oh, gente de la Escritura! Venid a una palabra común entre nosotros y vosotros: que no adoremos sino a Allah’, hasta Sus palabras: ‘Dad testimonio de que somos musulmanes’”.
Cuando terminó de leer el escrito, se alzaron las voces junto a él, se multiplicó el clamor, y se ordenó respecto de nosotros, y fuimos sacados. Dijo: entonces dije a mis compañeros cuando salimos: “Ciertamente, el asunto del hijo de Abu Kabsha ha llegado a ser grande: hasta el rey de los Banu al-Asfar le teme”.
Y no dejé de estar convencido del asunto del Mensajero de Allah ﷺ, de que habría de prevalecer, hasta que Allah hizo entrar en mí el Islam.
Dijo al-Zuhri: entonces Heraclio llamó a los grandes de los romanos y los reunió en una casa suya, y dijo: “¡Oh asamblea de los romanos! ¿queréis el éxito y la rectitud hasta el fin de los tiempos, y que se afiance para vosotros vuestro reino?”
Dijo: entonces se precipitaron hacia las puertas como la estampida de asnos salvajes, y las hallaron cerradas. Entonces dijo: “Traédmelos”.
Y los hizo llamar y dijo: “Yo no he hecho sino poner a prueba vuestra firmeza en vuestra religión; y he visto de vosotros lo que he deseado”.
Y se postraron ante él y quedaron complacidos con él.