Sahih al-Bukhari - Hadith 1386

Libro: Funerales (Al-Janaa'iz)

كتاب الجنائز

حَدَّثَنَا مُوسَى بْنُ إِسْمَاعِيلَ، حَدَّثَنَا جَرِيرُ بْنُ حَازِمٍ، حَدَّثَنَا أَبُو رَجَاءٍ، عَنْ سَمُرَةَ بْنِ جُنْدَبٍ، قَالَ كَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم إِذَا صَلَّى صَلاَةً أَقْبَلَ عَلَيْنَا بِوَجْهِهِ فَقَالَ ‏"‏ مَنْ رَأَى مِنْكُمُ اللَّيْلَةَ رُؤْيَا ‏"‏‏.‏ قَالَ فَإِنْ رَأَى أَحَدٌ قَصَّهَا، فَيَقُولُ مَا شَاءَ اللَّهُ، فَسَأَلَنَا يَوْمًا، فَقَالَ ‏"‏ هَلْ رَأَى أَحَدٌ مِنْكُمْ رُؤْيَا ‏"‏‏.‏ قُلْنَا لاَ‏.‏ قَالَ ‏"‏ لَكِنِّي رَأَيْتُ اللَّيْلَةَ رَجُلَيْنِ أَتَيَانِي فَأَخَذَا بِيَدِي، فَأَخْرَجَانِي إِلَى الأَرْضِ الْمُقَدَّسَةِ، فَإِذَا رَجُلٌ جَالِسٌ، وَرَجُلٌ قَائِمٌ بِيَدِهِ كَلُّوبٌ مِنْ حَدِيدٍ ـ قَالَ بَعْضُ أَصْحَابِنَا عَنْ مُوسَى إِنَّهُ ـ يُدْخِلُ ذَلِكَ الْكَلُّوبَ فِي شِدْقِهِ، حَتَّى يَبْلُغَ قَفَاهُ، ثُمَّ يَفْعَلُ بِشِدْقِهِ الآخَرِ مِثْلَ ذَلِكَ، وَيَلْتَئِمُ شِدْقُهُ هَذَا، فَيَعُودُ فَيَصْنَعُ مِثْلَهُ‏.‏ قُلْتُ مَا هَذَا قَالاَ انْطَلِقْ‏.‏ فَانْطَلَقْنَا حَتَّى أَتَيْنَا عَلَى رَجُلٍ مُضْطَجِعٍ عَلَى قَفَاهُ، وَرَجُلٌ قَائِمٌ عَلَى رَأْسِهِ بِفِهْرٍ أَوْ صَخْرَةٍ، فَيَشْدَخُ بِهِ رَأْسَهُ، فَإِذَا ضَرَبَهُ تَدَهْدَهَ الْحَجَرُ، فَانْطَلَقَ إِلَيْهِ لِيَأْخُذَهُ، فَلاَ يَرْجِعُ إِلَى هَذَا حَتَّى يَلْتَئِمَ رَأْسُهُ، وَعَادَ رَأْسُهُ كَمَا هُوَ، فَعَادَ إِلَيْهِ فَضَرَبَهُ، قُلْتُ مَنْ هَذَا قَالاَ انْطَلِقْ‏.‏ فَانْطَلَقْنَا إِلَى ثَقْبٍ مِثْلِ التَّنُّورِ، أَعْلاَهُ ضَيِّقٌ وَأَسْفَلُهُ وَاسِعٌ، يَتَوَقَّدُ تَحْتَهُ نَارًا، فَإِذَا اقْتَرَبَ ارْتَفَعُوا حَتَّى كَادَ أَنْ يَخْرُجُوا، فَإِذَا خَمَدَتْ رَجَعُوا فِيهَا، وَفِيهَا رِجَالٌ وَنِسَاءٌ عُرَاةٌ‏.‏ فَقُلْتُ مَنْ هَذَا قَالاَ انْطَلِقْ‏.‏ فَانْطَلَقْنَا حَتَّى أَتَيْنَا عَلَى نَهَرٍ مِنْ دَمٍ، فِيهِ رَجُلٌ قَائِمٌ عَلَى وَسَطِ النَّهَرِ رَجُلٌ بَيْنَ يَدَيْهِ حِجَارَةٌ، فَأَقْبَلَ الرَّجُلُ الَّذِي فِي النَّهَرِ، فَإِذَا أَرَادَ أَنْ يَخْرُجَ رَمَى الرَّجُلُ بِحَجَرٍ فِي فِيهِ، فَرَدَّهُ حَيْثُ كَانَ، فَجَعَلَ كُلَّمَا جَاءَ لِيَخْرُجَ رَمَى فِي فِيهِ بِحَجَرٍ، فَيَرْجِعُ كَمَا كَانَ‏.‏ فَقُلْتُ مَا هَذَا قَالاَ انْطَلِقْ‏.‏ فَانْطَلَقْنَا حَتَّى انْتَهَيْنَا إِلَى رَوْضَةٍ خَضْرَاءَ، فِيهَا شَجَرَةٌ عَظِيمَةٌ، وَفِي أَصْلِهَا شَيْخٌ وَصِبْيَانٌ، وَإِذَا رَجُلٌ قَرِيبٌ مِنَ الشَّجَرَةِ بَيْنَ يَدَيْهِ نَارٌ يُوقِدُهَا، فَصَعِدَا بِي فِي الشَّجَرَةِ، وَأَدْخَلاَنِي دَارًا لَمْ أَرَ قَطُّ أَحْسَنَ مِنْهَا، فِيهَا رِجَالٌ شُيُوخٌ وَشَبَابٌ، وَنِسَاءٌ وَصِبْيَانٌ، ثُمَّ أَخْرَجَانِي مِنْهَا فَصَعِدَا بِي الشَّجَرَةَ فَأَدْخَلاَنِي دَارًا هِيَ أَحْسَنُ وَأَفْضَلُ، فِيهَا شُيُوخٌ وَشَبَابٌ‏.‏ قُلْتُ طَوَّفْتُمَانِي اللَّيْلَةَ، فَأَخْبِرَانِي عَمَّا رَأَيْتُ‏.‏ قَالاَ نَعَمْ، أَمَّا الَّذِي رَأَيْتَهُ يُشَقُّ شِدْقُهُ فَكَذَّابٌ يُحَدِّثُ بِالْكَذْبَةِ، فَتُحْمَلُ عَنْهُ حَتَّى تَبْلُغَ الآفَاقَ، فَيُصْنَعُ بِهِ إِلَى يَوْمِ الْقِيَامَةِ‏.‏ وَالَّذِي رَأَيْتَهُ يُشْدَخُ رَأْسُهُ فَرَجُلٌ عَلَّمَهُ اللَّهُ الْقُرْآنَ، فَنَامَ عَنْهُ بِاللَّيْلِ، وَلَمْ يَعْمَلْ فِيهِ بِالنَّهَارِ، يُفْعَلُ بِهِ إِلَى يَوْمِ الْقِيَامَةِ‏.‏ وَالَّذِي رَأَيْتَهُ فِي الثَّقْبِ فَهُمُ الزُّنَاةُ‏.‏ وَالَّذِي رَأَيْتَهُ فِي النَّهَرِ آكِلُو الرِّبَا‏.‏ وَالشَّيْخُ فِي أَصْلِ الشَّجَرَةِ إِبْرَاهِيمُ ـ عَلَيْهِ السَّلاَمُ ـ وَالصِّبْيَانُ حَوْلَهُ فَأَوْلاَدُ النَّاسِ، وَالَّذِي يُوقِدُ النَّارَ مَالِكٌ خَازِنُ النَّارِ‏.‏ وَالدَّارُ الأُولَى الَّتِي دَخَلْتَ دَارُ عَامَّةِ الْمُؤْمِنِينَ، وَأَمَّا هَذِهِ الدَّارُ فَدَارُ الشُّهَدَاءِ، وَأَنَا جِبْرِيلُ، وَهَذَا مِيكَائِيلُ، فَارْفَعْ رَأْسَكَ، فَرَفَعْتُ رَأْسِي فَإِذَا فَوْقِي مِثْلُ السَّحَابِ‏.‏ قَالاَ ذَاكَ مَنْزِلُكَ‏.‏ قُلْتُ دَعَانِي أَدْخُلْ مَنْزِلِي‏.‏ قَالاَ إِنَّهُ بَقِيَ لَكَ عُمْرٌ لَمْ تَسْتَكْمِلْهُ، فَلَوِ اسْتَكْمَلْتَ أَتَيْتَ مَنْزِلَكَ ‏"‏‏.‏
Nos narró Musa ibn Isma‘il; nos narró Yarir ibn Hazim; nos narró Abu Raya’, de Samura ibn Yundab, que dijo: “Cuando el Profeta ﷺ realizaba una oración, se volvía hacia nosotros con su rostro y decía: «¿Quién de vosotros ha visto esta noche una visión?» Dijo: y si alguno había visto una visión, la relataba, y él decía lo que Allah quería. Un día nos preguntó y dijo: «¿Ha visto alguno de vosotros una visión?» Dijimos: no. Dijo: «Pero yo he visto esta noche a dos hombres que vinieron a mí, me tomaron de la mano y me sacaron hacia la Tierra Santa. Y he aquí que había un hombre sentado y un hombre de pie, en cuya mano había un gancho de hierro —algunos de nuestros compañeros, de Musa, dijeron: ciertamente él— introducía aquel gancho en una comisura de su boca hasta que alcanzaba su nuca; luego hacía con la otra comisura de su boca lo mismo; y se cerraba esta comisura de su boca, y volvía y hacía lo mismo. Dije: ¿qué es esto? Dijeron: sigue. > Y seguimos hasta que llegamos junto a un hombre tendido sobre su nuca, y un hombre de pie junto a su cabeza con una piedra grande o una roca, con la que le aplastaba la cabeza; y cuando le golpeaba, la piedra rodaba, y él iba hacia ella para recogerla, y no regresaba a este hasta que su cabeza se cerraba y su cabeza volvía a ser como era; entonces regresaba a él y le golpeaba. Dije: ¿quién es este? Dijeron: sigue. > Y seguimos hasta un agujero como un horno: su parte superior era estrecha y su parte inferior era ancha; debajo de él ardía un fuego; y cuando el fuego se acercaba a ellos, se elevaban hasta casi salir; y cuando se apagaba, volvían dentro de él; y en él había hombres y mujeres desnudos. Dije: ¿quiénes son estos? Dijeron: sigue. > Y seguimos hasta que llegamos a un río de sangre; en él había un hombre de pie en medio del río, y un hombre delante de él con piedras. Entonces avanzaba el hombre que estaba en el río, y cuando quería salir, el hombre le arrojaba una piedra en la boca y lo devolvía al lugar donde estaba; y así, cada vez que venía para salir, le arrojaba una piedra en la boca, y él regresaba como estaba. Dije: ¿qué es esto? Dijeron: sigue. > Y seguimos hasta que llegamos a un prado verde, en el que había un árbol enorme; y en su base había un anciano y unos niños; y he aquí que había un hombre cerca del árbol, delante de él un fuego que encendía. Entonces me hicieron subir al árbol y me hicieron entrar en una casa como jamás había visto otra más hermosa: en ella había hombres ancianos y jóvenes, y mujeres y niños. Luego me sacaron de ella y me hicieron subir por el árbol, y me hicieron entrar en una casa que era más hermosa y mejor: en ella había ancianos y jóvenes. Dije: me habéis hecho recorrer esta noche, así que informadme acerca de lo que he visto. > Dijeron: sí. En cuanto a aquel a quien viste que se le desgarraba la comisura de la boca, es un mentiroso que cuenta una mentira, y se transmite de él hasta que alcanza los horizontes; y se hará con él eso hasta el Día de la Resurrección. Y aquel a quien viste que se le aplastaba la cabeza es un hombre a quien Allah enseñó el Corán, pero se dormía por la noche sin atenderlo y no obraba conforme a él de día; se hará con él eso hasta el Día de la Resurrección. Y aquellos a quienes viste en el agujero, esos son los fornicadores. Y aquel a quien viste en el río, esos son los que consumen la usura. Y el anciano en la base del árbol es Ibrahim (as), y los niños a su alrededor son los hijos de la gente; y el que enciende el fuego es Malik, el guardián del Fuego. Y la primera casa en la que entraste es la morada de la gente común de los creyentes; y en cuanto a esta casa, es la morada de los mártires. Y yo soy Yibril, y este es Mika’il. Así que levanta tu cabeza. > Entonces levanté mi cabeza, y he aquí que sobre mí había algo como nubes. Dijeron: esa es tu morada. Dije: dejadme entrar en mi morada. Dijeron: ciertamente te queda una vida que no has completado; y si la hubieras completado, habrías llegado a tu morada».”
Referencia: Sahih al-Bukhari 1386
Referencia en el libro: Libro 23, Hadith 138
Referencia USC-MSA: Vol. 2, Libro 23, Hadith 468
Nos narró Musa ibn Isma‘il; nos narró Yarir ibn Hazim; nos narró Abu Raya’, de Samura ibn Yundab, que dijo: “Cuando el Profeta ﷺ realizaba una oración, se volvía hacia nosotros con su rostro y decía: «¿Quién de vosotros ha visto esta noche una visión?» Dijo: y si alguno había visto una visión, la relataba, y él decía lo que Allah quería. Un día nos preguntó y dijo: «¿Ha visto alguno de vosotros una visión?» Dijimos: no. Dijo: «Pero yo he visto esta noche a dos hombres que vinieron a mí, me tomaron de la mano y me sacaron hacia la Tierra Santa. Y he aquí que había un hombre sentado y un hombre de pie, en cuya mano había un gancho de hierro —algunos de nuestros compañeros, de Musa, dijeron: ciertamente él— introducía aquel gancho en una comisura de su boca hasta que alcanzaba su nuca; luego hacía con la otra comisura de su boca lo mismo; y se cerraba esta comisura de su boca, y volvía y hacía lo mismo. Dije: ¿qué es esto? Dijeron: sigue. > Y seguimos hasta que llegamos junto a un hombre tendido sobre su nuca, y un hombre de pie junto a su cabeza con una piedra grande o una roca, con la que le aplastaba la cabeza; y cuando le golpeaba, la piedra rodaba, y él iba hacia ella para recogerla, y no regresaba a este hasta que su cabeza se cerraba y su cabeza volvía a ser como era; entonces regresaba a él y le golpeaba. Dije: ¿quién es este? Dijeron: sigue. > Y seguimos hasta un agujero como un horno: su parte superior era estrecha y su parte inferior era ancha; debajo de él ardía un fuego; y cuando el fuego se acercaba a ellos, se elevaban hasta casi salir; y cuando se apagaba, volvían dentro de él; y en él había hombres y mujeres desnudos. Dije: ¿quiénes son estos? Dijeron: sigue. > Y seguimos hasta que llegamos a un río de sangre; en él había un hombre de pie en medio del río, y un hombre delante de él con piedras. Entonces avanzaba el hombre que estaba en el río, y cuando quería salir, el hombre le arrojaba una piedra en la boca y lo devolvía al lugar donde estaba; y así, cada vez que venía para salir, le arrojaba una piedra en la boca, y él regresaba como estaba. Dije: ¿qué es esto? Dijeron: sigue. > Y seguimos hasta que llegamos a un prado verde, en el que había un árbol enorme; y en su base había un anciano y unos niños; y he aquí que había un hombre cerca del árbol, delante de él un fuego que encendía. Entonces me hicieron subir al árbol y me hicieron entrar en una casa como jamás había visto otra más hermosa: en ella había hombres ancianos y jóvenes, y mujeres y niños. Luego me sacaron de ella y me hicieron subir por el árbol, y me hicieron entrar en una casa que era más hermosa y mejor: en ella había ancianos y jóvenes. Dije: me habéis hecho recorrer esta noche, así que informadme acerca de lo que he visto. > Dijeron: sí. En cuanto a aquel a quien viste que se le desgarraba la comisura de la boca, es un mentiroso que cuenta una mentira, y se transmite de él hasta que alcanza los horizontes; y se hará con él eso hasta el Día de la Resurrección. Y aquel a quien viste que se le aplastaba la cabeza es un hombre a quien Allah enseñó el Corán, pero se dormía por la noche sin atenderlo y no obraba conforme a él de día; se hará con él eso hasta el Día de la Resurrección. Y aquellos a quienes viste en el agujero, esos son los fornicadores. Y aquel a quien viste en el río, esos son los que consumen la usura. Y el anciano en la base del árbol es Ibrahim (as), y los niños a su alrededor son los hijos de la gente; y el que enciende el fuego es Malik, el guardián del Fuego. Y la primera casa en la que entraste es la morada de la gente común de los creyentes; y en cuanto a esta casa, es la morada de los mártires. Y yo soy Yibril, y este es Mika’il. Así que levanta tu cabeza. > Entonces levanté mi cabeza, y he aquí que sobre mí había algo como nubes. Dijeron: esa es tu morada. Dije: dejadme entrar en mi morada. Dijeron: ciertamente te queda una vida que no has completado; y si la hubieras completado, habrías llegado a tu morada».”
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