Sahih al-Bukhari - Hadith 1186

Libro: Oración nocturna (Tahajjud)
Capítulo: Ofrecer Nawafil en congregación

كتاب التهجد

حَدَّثَنِي إِسْحَاقُ، حَدَّثَنَا يَعْقُوبُ بْنُ إِبْرَاهِيمَ، حَدَّثَنَا أَبِي، عَنِ ابْنِ شِهَابٍ، قَالَ أَخْبَرَنِي مَحْمُودُ بْنُ الرَّبِيعِ الأَنْصَارِيُّ، أَنَّهُ عَقَلَ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم، وَعَقَلَ مَجَّةً مَجَّهَا فِي وَجْهِهِ مِنْ بِئْرٍ كَانَتْ فِي دَارِهِمْ‏.‏ فَزَعَمَ مَحْمُودٌ أَنَّهُ سَمِعَ عِتْبَانَ بْنَ مَالِكٍ الأَنْصَارِيّ َ ـ رضى الله عنه ـ وَكَانَ مِمَّنْ شَهِدَ بَدْرًا مَعَ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم يَقُولُ كُنْتُ أُصَلِّي لِقَوْمِي بِبَنِي سَالِمٍ، وَكَانَ يَحُولُ بَيْنِي وَبَيْنَهُمْ وَادٍ إِذَا جَاءَتِ الأَمْطَارُ فَيَشُقُّ عَلَىَّ اجْتِيَازُهُ قِبَلَ مَسْجِدِهِمْ، فَجِئْتُ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فَقُلْتُ لَهُ إِنِّي أَنْكَرْتُ بَصَرِي، وَإِنَّ الْوَادِيَ الَّذِي بَيْنِي وَبَيْنَ قَوْمِي يَسِيلُ إِذَا جَاءَتِ الأَمْطَارُ فَيَشُقُّ عَلَىَّ اجْتِيَازُهُ، فَوَدِدْتُ أَنَّكَ تَأْتِي فَتُصَلِّي مِنْ بَيْتِي مَكَانًا أَتَّخِذُهُ مُصَلًّى‏.‏ فَقَالَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم ‏"‏ سَأَفْعَلُ ‏"‏‏.‏ فَغَدَا عَلَىَّ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم وَأَبُو بَكْرٍ ـ رضى الله عنه ـ بَعْدَ مَا اشْتَدَّ النَّهَارُ فَاسْتَأْذَنَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فَأَذِنْتُ لَهُ فَلَمْ يَجْلِسْ حَتَّى قَالَ ‏"‏ أَيْنَ تُحِبُّ أَنْ أُصَلِّيَ مِنْ بَيْتِكَ ‏"‏‏.‏ فَأَشَرْتُ لَهُ إِلَى الْمَكَانِ الَّذِي أُحِبُّ أَنْ أُصَلِّيَ فِيهِ، فَقَامَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فَكَبَّرَ وَصَفَفْنَا وَرَاءَهُ، فَصَلَّى رَكْعَتَيْنِ، ثُمَّ سَلَّمَ وَسَلَّمْنَا حِينَ سَلَّمَ، فَحَبَسْتُهُ عَلَى خَزِيرٍ يُصْنَعُ لَهُ فَسَمِعَ أَهْلُ الدَّارِ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فِي بَيْتِي فَثَابَ رِجَالٌ مِنْهُمْ حَتَّى كَثُرَ الرِّجَالُ فِي الْبَيْتِ‏.‏ فَقَالَ رَجُلٌ مِنْهُمْ مَا فَعَلَ مَالِكٌ لاَ أَرَاهُ‏.‏ فَقَالَ رَجُلٌ مِنْهُمْ ذَاكَ مُنَافِقٌ لاَ يُحِبُّ اللَّهَ وَرَسُولَهُ‏.‏ فَقَالَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم ‏"‏ لاَ تَقُلْ ذَاكَ أَلاَ تَرَاهُ قَالَ لاَ إِلَهَ إِلاَّ اللَّهُ‏.‏ يَبْتَغِي بِذَلِكَ وَجْهَ اللَّهِ ‏"‏‏.‏ فَقَالَ اللَّهُ وَرَسُولُهُ أَعْلَمُ‏.‏ أَمَّا نَحْنُ فَوَاللَّهِ لاَ نَرَى وُدَّهُ وَلاَ حَدِيثَهُ إِلاَّ إِلَى الْمُنَافِقِينَ‏.‏ قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم ‏"‏ فَإِنَّ اللَّهَ قَدْ حَرَّمَ عَلَى النَّارِ مَنْ قَالَ لاَ إِلَهَ إِلاَّ اللَّهُ‏.‏ يَبْتَغِي بِذَلِكَ وَجْهَ اللَّهِ ‏"‏‏.‏ قَالَ مَحْمُودٌ فَحَدَّثْتُهَا قَوْمًا فِيهِمْ أَبُو أَيُّوبَ صَاحِبُ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فِي غَزْوَتِهِ الَّتِي تُوُفِّيَ فِيهَا وَيَزِيدُ بْنُ مُعَاوِيَةَ عَلَيْهِمْ بِأَرْضِ الرُّومِ، فَأَنْكَرَهَا عَلَىَّ أَبُو أَيُّوبَ قَالَ وَاللَّهِ مَا أَظُنُّ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم قَالَ مَا قُلْتَ قَطُّ‏.‏ فَكَبُرَ ذَلِكَ عَلَىَّ فَجَعَلْتُ لِلَّهِ عَلَىَّ إِنْ سَلَّمَنِي حَتَّى أَقْفُلَ مِنْ غَزْوَتِي أَنْ أَسْأَلَ عَنْهَا عِتْبَانَ بْنَ مَالِكٍ ـ رضى الله عنه ـ إِنْ وَجَدْتُهُ حَيًّا فِي مَسْجِدِ قَوْمِهِ، فَقَفَلْتُ فَأَهْلَلْتُ بِحَجَّةٍ أَوْ بِعُمْرَةٍ، ثُمَّ سِرْتُ حَتَّى قَدِمْتُ الْمَدِينَةَ فَأَتَيْتُ بَنِي سَالِمٍ، فَإِذَا عِتْبَانُ شَيْخٌ أَعْمَى يُصَلِّي لِقَوْمِهِ فَلَمَّا سَلَّمَ مِنَ الصَّلاَةِ سَلَّمْتُ عَلَيْهِ وَأَخْبَرْتُهُ مَنْ أَنَا، ثُمَّ سَأَلْتُهُ عَنْ ذَلِكَ الْحَدِيثِ فَحَدَّثَنِيهِ كَمَا حَدَّثَنِيهِ أَوَّلَ مَرَّةٍ‏.‏
Ishaq me relató: Ya'qub ibn Ibrahim nos relató: mi padre nos relató, de Ibn Shihab, quien dijo: Mahmud ibn al-Rabi' al-Ansari me informó de que conservaba recuerdos del Mensajero de Allah ﷺ y recordaba un sorbo de agua de un pozo que había en la casa de su familia y que él le había lanzado de la boca al rostro. Mahmud afirmó que había oído decir a ‘Itban ibn Malik al-Ansari (ra), quien había participado en Badr junto al Mensajero de Allah ﷺ: «Yo dirigía la oración de mi gente entre los Banu Salim. Entre ellos y yo había un valle que, cuando llegaban las lluvias, se llenaba de agua, y me resultaba difícil atravesarlo para llegar a su mezquita. Así pues, acudí al Mensajero de Allah ﷺ y le dije: “Mi vista se ha debilitado y el valle que hay entre mi gente y yo se llena de agua cuando llegan las lluvias, por lo que me resulta difícil atravesarlo. Desearía que vinieras y rezaras en algún lugar de mi casa para que yo lo adoptase como oratorio”. El Mensajero de Allah ﷺ respondió: “Lo haré”. A la mañana siguiente, cuando el día ya estaba avanzado, el Mensajero de Allah ﷺ y Abu Bakr (ra) vinieron a verme. El Mensajero de Allah ﷺ pidió permiso para entrar y yo se lo concedí. No se sentó, sino que preguntó: “¿En qué lugar de tu casa quieres que rece?”. Le señalé el lugar en el que deseaba que rezase. Entonces el Mensajero de Allah ﷺ se puso de pie y pronunció el takbir, y nosotros formamos filas detrás de él. Rezó dos rak‘as, después pronunció el saludo final y nosotros lo pronunciamos cuando él lo hizo. Lo retuve para que comiera una jazira que estaban preparándole. La gente del vecindario oyó que el Mensajero de Allah ﷺ estaba en mi casa, y algunos de sus hombres fueron acudiendo hasta que se reunió un gran número de ellos en la casa. Uno de ellos preguntó: “¿Qué ha sido de Malik? No lo veo”. Otro dijo: “Ese es un hipócrita que no ama a Allah ni a Su Mensajero”. El Mensajero de Allah ﷺ dijo: “No digas eso. ¿Acaso no ves que ha dicho: ‘No hay divinidad salvo Allah’, buscando con ello el rostro de Allah?”. El hombre respondió: “Allah y Su Mensajero saben más. En cuanto a nosotros, por Allah, no vemos que su afecto ni su conversación se dirijan sino hacia los hipócritas”. El Mensajero de Allah ﷺ dijo: “Ciertamente, Allah ha prohibido al Fuego a quien diga: ‘No hay divinidad salvo Allah’, buscando con ello el rostro de Allah”». Mahmud dijo: «Relaté esto a un grupo de personas entre las que se encontraba Abu Ayyub, compañero del Mensajero de Allah ﷺ, durante la expedición en la que falleció, cuando Yazid ibn Muawiya estaba al mando de ellos en territorio de los bizantinos. Abu Ayyub rechazó mi relato y dijo: “Por Allah, no creo que el Mensajero de Allah ﷺ dijera jamás lo que tú has contado”. Aquello me afectó profundamente, por lo que hice voto ante Allah de que, si me mantenía a salvo hasta que regresara de mi expedición, preguntaría sobre ello a ‘Itban ibn Malik (ra), si lo encontraba aún con vida en la mezquita de su gente. Regresé y entré en estado de consagración para realizar el Hajj o la ‘Umra. Después proseguí mi viaje hasta llegar a Medina y fui a donde estaban los Banu Salim. Allí encontré a ‘Itban, que era ya un anciano ciego y dirigía la oración de su gente. Cuando concluyó la oración con el saludo final, lo saludé, le dije quién era y después le pregunté por aquel hadiz. Entonces me lo relató tal como me lo había relatado la primera vez».
Referencia: Sahih al-Bukhari 1185, 1186
Referencia en el libro: Libro 19, Hadith 62
Referencia USC-MSA: Vol. 2, Libro 21, Hadith 279
Ishaq me relató: Ya'qub ibn Ibrahim nos relató: mi padre nos relató, de Ibn Shihab, quien dijo: Mahmud ibn al-Rabi' al-Ansari me informó de que conservaba recuerdos del Mensajero de Allah ﷺ y recordaba un sorbo de agua de un pozo que había en la casa de su familia y que él le había lanzado de la boca al rostro. Mahmud afirmó que había oído decir a ‘Itban ibn Malik al-Ansari (ra), quien había participado en Badr junto al Mensajero de Allah ﷺ: «Yo dirigía la oración de mi gente entre los Banu Salim. Entre ellos y yo había un valle que, cuando llegaban las lluvias, se llenaba de agua, y me resultaba difícil atravesarlo para llegar a su mezquita. Así pues, acudí al Mensajero de Allah ﷺ y le dije: “Mi vista se ha debilitado y el valle que hay entre mi gente y yo se llena de agua cuando llegan las lluvias, por lo que me resulta difícil atravesarlo. Desearía que vinieras y rezaras en algún lugar de mi casa para que yo lo adoptase como oratorio”. El Mensajero de Allah ﷺ respondió: “Lo haré”. A la mañana siguiente, cuando el día ya estaba avanzado, el Mensajero de Allah ﷺ y Abu Bakr (ra) vinieron a verme. El Mensajero de Allah ﷺ pidió permiso para entrar y yo se lo concedí. No se sentó, sino que preguntó: “¿En qué lugar de tu casa quieres que rece?”. Le señalé el lugar en el que deseaba que rezase. Entonces el Mensajero de Allah ﷺ se puso de pie y pronunció el takbir, y nosotros formamos filas detrás de él. Rezó dos rak‘as, después pronunció el saludo final y nosotros lo pronunciamos cuando él lo hizo. Lo retuve para que comiera una jazira que estaban preparándole. La gente del vecindario oyó que el Mensajero de Allah ﷺ estaba en mi casa, y algunos de sus hombres fueron acudiendo hasta que se reunió un gran número de ellos en la casa. Uno de ellos preguntó: “¿Qué ha sido de Malik? No lo veo”. Otro dijo: “Ese es un hipócrita que no ama a Allah ni a Su Mensajero”. El Mensajero de Allah ﷺ dijo: “No digas eso. ¿Acaso no ves que ha dicho: ‘No hay divinidad salvo Allah’, buscando con ello el rostro de Allah?”. El hombre respondió: “Allah y Su Mensajero saben más. En cuanto a nosotros, por Allah, no vemos que su afecto ni su conversación se dirijan sino hacia los hipócritas”. El Mensajero de Allah ﷺ dijo: “Ciertamente, Allah ha prohibido al Fuego a quien diga: ‘No hay divinidad salvo Allah’, buscando con ello el rostro de Allah”». Mahmud dijo: «Relaté esto a un grupo de personas entre las que se encontraba Abu Ayyub, compañero del Mensajero de Allah ﷺ, durante la expedición en la que falleció, cuando Yazid ibn Muawiya estaba al mando de ellos en territorio de los bizantinos. Abu Ayyub rechazó mi relato y dijo: “Por Allah, no creo que el Mensajero de Allah ﷺ dijera jamás lo que tú has contado”. Aquello me afectó profundamente, por lo que hice voto ante Allah de que, si me mantenía a salvo hasta que regresara de mi expedición, preguntaría sobre ello a ‘Itban ibn Malik (ra), si lo encontraba aún con vida en la mezquita de su gente. Regresé y entré en estado de consagración para realizar el Hajj o la ‘Umra. Después proseguí mi viaje hasta llegar a Medina y fui a donde estaban los Banu Salim. Allí encontré a ‘Itban, que era ya un anciano ciego y dirigía la oración de su gente. Cuando concluyó la oración con el saludo final, lo saludé, le dije quién era y después le pregunté por aquel hadiz. Entonces me lo relató tal como me lo había relatado la primera vez».
Sahih al-Bukhari
Hadith 1186 — Oración nocturna (Tahajjud)
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