Sunan Abi Dawud - Hadith 2507

Libro: Yihad (Kitab Al-Yihad)
Capítulo: La Permisión de Quedarse Atrás Debido a una Excusa

كتاب الجهاد

حَدَّثَنَا سَعِيدُ بْنُ مَنْصُورٍ، حَدَّثَنَا عَبْدُ الرَّحْمَنِ بْنُ أَبِي الزِّنَادِ، عَنْ أَبِيهِ، عَنْ خَارِجَةَ بْنِ زَيْدٍ، عَنْ زَيْدِ بْنِ ثَابِتٍ، قَالَ ‏:‏ كُنْتُ إِلَى جَنْبِ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فَغَشِيَتْهُ السَّكِينَةُ فَوَقَعَتْ فَخِذُ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم عَلَى فَخِذِي، فَمَا وَجَدْتُ ثِقَلَ شَىْءٍ أَثْقَلَ مِنْ فَخِذِ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم ثُمَّ سُرِّيَ عَنْهُ فَقَالَ ‏:‏ ‏"‏ اكْتُبْ ‏"‏ ‏.‏ فَكَتَبْتُ فِي كَتِفٍ ‏:‏ لاَ يَسْتَوِي الْقَاعِدُونَ مِنَ الْمُؤْمِنِينَ وَالْمُجَاهِدُونَ فِي سَبِيلِ اللَّهِ ‏.‏ إِلَى آخِرِ الآيَةِ، فَقَامَ ابْنُ أُمِّ مَكْتُومٍ - وَكَانَ رَجُلاً أَعْمَى - لَمَّا سَمِعَ فَضِيلَةَ الْمُجَاهِدِينَ فَقَالَ ‏:‏ يَا رَسُولَ اللَّهِ فَكَيْفَ بِمَنْ لاَ يَسْتَطِيعُ الْجِهَادَ مِنَ الْمُؤْمِنِينَ فَلَمَّا قَضَى كَلاَمَهُ غَشِيَتْ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم السَّكِينَةُ فَوَقَعَتْ فَخِذُهُ عَلَى فَخِذِي وَوَجَدْتُ مِنْ ثِقَلِهَا فِي الْمَرَّةِ الثَّانِيَةِ كَمَا وَجَدْتُ فِي الْمَرَّةِ الأُولَى ثُمَّ سُرِّيَ عَنْ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فَقَالَ ‏:‏ ‏"‏ اقْرَأْ يَا زَيْدُ ‏"‏ ‏.‏ فَقَرَأْتُ ‏{‏ لاَ يَسْتَوِي الْقَاعِدُونَ مِنَ الْمُؤْمِنِينَ ‏}‏ فَقَالَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم ‏{‏ غَيْرُ أُولِي الضَّرَرِ ‏}‏ الآيَةَ كُلَّهَا ‏.‏ قَالَ زَيْدٌ ‏:‏ فَأَنْزَلَهَا اللَّهُ وَحْدَهَا فَأَلْحَقْتُهَا، وَالَّذِي نَفْسِي بِيَدِهِ لَكَأَنِّي أَنْظُرُ إِلَى مُلْحَقِهَا عِنْدَ صَدْعٍ فِي كَتِفٍ ‏.‏
Nos narró Saʿid ibn Mansur, nos narró ʿAbd al-Rahman ibn Abi al-Zinad, de su padre, de Jarija ibn Zayd, de Zayd ibn Thabit, dijo: “Yo estaba junto al Mensajero de Allah ﷺ y le sobrevino la serenidad; entonces el muslo del Mensajero de Allah ﷺ cayó sobre mi muslo, y no he sentido el peso de nada más pesado que el muslo del Mensajero de Allah ﷺ. Luego se le alivió y dijo: «Escribe». Y escribí en un omóplato: «No son iguales los que se quedan sentados de entre los creyentes y los que combaten en el camino de Allah», hasta el final de la aleya. Entonces se levantó Ibn Umm Maktum —y era un hombre ciego— cuando oyó el mérito de los combatientes, y dijo: “¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Y qué hay de quien, de entre los creyentes, no puede combatir?”. Y cuando terminó sus palabras, le sobrevino al Mensajero de Allah ﷺ la serenidad, y su muslo cayó sobre mi muslo, y sentí de su peso en la segunda vez como sentí en la primera. Luego se le alivió al Mensajero de Allah ﷺ y dijo: «Lee, oh Zayd». Y leí: «No son iguales los que se quedan sentados de entre los creyentes». Entonces el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «salvo los que padecen daño», la aleya entera. Zayd dijo: “Así pues, Allah la hizo descender por sí sola, y yo la incorporé; y por Aquel en cuya mano está mi alma, es como si estuviera viendo su añadido junto a una hendidura en un omóplato”.”

Grado de Autenticidad

Hasan Sahih(Al-Albani)
Referencia: Sunan Abi Dawud 2507
Referencia en el libro: Libro 15, Hadith 31
Referencia USC-MSA: Libro 14, Hadith 2501
Nos narró Saʿid ibn Mansur, nos narró ʿAbd al-Rahman ibn Abi al-Zinad, de su padre, de Jarija ibn Zayd, de Zayd ibn Thabit, dijo: “Yo estaba junto al Mensajero de Allah ﷺ y le sobrevino la serenidad; entonces el muslo del Mensajero de Allah ﷺ cayó sobre mi muslo, y no he sentido el peso de nada más pesado que el muslo del Mensajero de Allah ﷺ. Luego se le alivió y dijo: «Escribe». Y escribí en un omóplato: «No son iguales los que se quedan sentados de entre los creyentes y los que combaten en el camino de Allah», hasta el final de la aleya. Entonces se levantó Ibn Umm Maktum —y era un hombre ciego— cuando oyó el mérito de los combatientes, y dijo: “¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Y qué hay de quien, de entre los creyentes, no puede combatir?”. Y cuando terminó sus palabras, le sobrevino al Mensajero de Allah ﷺ la serenidad, y su muslo cayó sobre mi muslo, y sentí de su peso en la segunda vez como sentí en la primera. Luego se le alivió al Mensajero de Allah ﷺ y dijo: «Lee, oh Zayd». Y leí: «No son iguales los que se quedan sentados de entre los creyentes». Entonces el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «salvo los que padecen daño», la aleya entera. Zayd dijo: “Así pues, Allah la hizo descender por sí sola, y yo la incorporé; y por Aquel en cuya mano está mi alma, es como si estuviera viendo su añadido junto a una hendidura en un omóplato”.”
Sunan Abi Dawud
Hadith 2507 — Yihad (Kitab Al-Yihad)
Hasan Sahih(Al-Albani)
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