72

Los Genios

الجن Al-Jinn
Aya 10

Versículo (Español)

[72:10] Y [ahora sabemos que los seres creados] no podemos saber si se ha destinado algún mal para quienes están en la Tierra o si su Señor quiere guiarlos.

Tafsir de Ibn Kathir

{Y que no sabemos si se ha querido un mal para quienes están en la tierra, o si su Señor ha querido para ellos rectitud} (10) Es decir: no sabemos acerca de este asunto que ha ocurrido en el cielo; no sabemos si se ha querido un mal para quienes están en la tierra, o si su Señor ha querido para ellos rectitud. Esto forma parte de su cortesía en la expresión, pues atribuyeron el mal a alguien distinto del agente, mientras que el bien lo atribuyeron a Allah, Glorificado y Exaltado sea. Y se ha transmitido en el Sahih: «y el mal no es atribuido a Ti». Y antes de eso se arrojaban estrellas, pero no en gran cantidad, sino de vez en cuando, como en el hadiz de Ibn ‘Abbās [29371] Mientras estábamos sentados con el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando fue arrojada una estrella y resplandeció. Entonces dijo: «¿Qué solíais decir acerca de esto?» Dijimos: Solíamos decir: nace un grande, muere un grande. Dijo: «No es así; sino que Allah, cuando decreta el asunto en el cielo…», y mencionó el resto del hadiz. Y lo hemos citado en la sura «Saba’» completo [29372] Y esta fue la causa que los llevó a buscar el motivo de ello: se pusieron a recorrer los orientes y los occidentes de la tierra, y encontraron al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitando con sus compañeros en la oración; y supieron que esto era por lo que el cielo había sido protegido. Así, creyó quien creyó de entre ellos, y quien quedó persistió en su rebeldía y tiranía, como ya se adelantó en el hadiz de Ibn ‘Abbās acerca de ello, en Su dicho en la sura «Al-Ahqāf»: {Y cuando dirigimos hacia ti a un grupo de los genios para que escucharan el Corán} la aleya 29. Y no hay duda de que, cuando ocurrió este asunto —la abundancia de meteoros en el cielo y el ser arrojados—, ello aterrorizó a los humanos y a los genios, se inquietaron por ello y se espantaron por ello, y pensaron que era por la ruina del mundo. Como dijo As-Suddī: el cielo no era custodiado sino cuando en la tierra había un profeta o una religión de Allah manifiesta. Así, los demonios, antes de Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—, habían tomado asientos en el cielo más bajo, escuchando lo que acontecía en el cielo de los asuntos. Pero cuando Allah envió a Muhammad como profeta, fueron apedreados una noche de entre las noches; y la gente de At-Tā’if se aterrorizó por ello y dijeron: «Han perecido los habitantes del cielo», al ver la intensidad del fuego en el cielo y la diversidad de los meteoros. Entonces comenzaron a manumitir a sus esclavos y a dejar suelto su ganado. Pero les dijo ‘Abd Yā Layl ibn ‘Amr ibn ‘Umayr: «¡Ay de vosotros, gente de At-Tā’if! Deteneos respecto a vuestros bienes y mirad las señales de las estrellas: si las veis firmes en sus lugares, entonces no han perecido los habitantes del cielo; esto no es sino por causa del hijo de Abī Kabsha —es decir: Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Y si no las veis, entonces han perecido los habitantes del cielo». Miraron y las vieron, y entonces se abstuvieron respecto a sus bienes. Y los demonios se aterrorizaron aquella noche; fueron a Iblīs y le informaron de lo que les había ocurrido. Él dijo: «Traedme de cada tierra un puñado de tierra para que lo huela». Se lo trajeron, y lo olió y dijo: «Vuestro compañero está en La Meca». Entonces envió a siete individuos de los genios de Nasībīn; llegaron a La Meca y encontraron al Mensajero de Allah [29373]—que Allah le bendiga y le conceda paz— de pie, orando en la Mezquita Sagrada, recitando el Corán. Se acercaron a él con avidez por el Corán hasta que casi sus pechos lo alcanzaban; luego abrazaron el Islam. Entonces Allah, Altísimo, reveló a Su Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— el asunto de ellos. Y ya hemos mencionado este pasaje de manera exhaustiva al comienzo de la misión profética en el (Libro de la Sīra) extenso. Y Allah sabe más; y a Allah pertenecen la alabanza, el favor y la gracia.

[29371] :- (3) En M: «como en el hadiz de Al-‘Abbās». [29372] :- (1) En la exégesis de la aleya: 23. [29373] :- (2) En M: «el Profeta de Allah».

Notas y Referencias

[29371] - (3) En M: "como en el hadiz de Al-‘Abbās".

[29372] - (1) En la exégesis de la aleya: 23.

[29373] - (2) En M: "el Profeta de Allah".