7

Las Alturas

الأعراف Al-A'raf
Aya 133

Versículo (Español)

[7:133] Envié entonces contra ellos [las plagas de] la inundación, las langostas, los piojos, las ranas y la sangre, como signos claros, pero se llenaron de soberbia y actuaron como criminales.

Tafsir de Ibn Kathir

{Y enviamos contra ellos el diluvio, las langostas, los piojos, las ranas y la sangre, como signos detallados; pero se ensoberbecieron y fueron un pueblo criminal} (133) Dijo Allah, Altísimo: {Y enviamos contra ellos el diluvio}

Discreparon acerca de su significado. De Ibn ‘Abbās, en una transmisión: abundancia de lluvias torrenciales, anegadoras, que arruinaban los cultivos y los frutos. Esto mismo dijo al-Ḍaḥḥāk ibn Muzāḥim.

E Ibn ‘Abbās dijo en otra transmisión: es la abundancia de la muerte. Y así lo dijo también ‘Aṭā’.

Y dijo Muǧāhid: {el diluvio} es el agua, y la peste en cualquier caso.

Y dijo Ibn Ǧarīr: Nos narró Abū Hišām al-Rifā‘ī; nos narró Yaḥyā ibn Yamān; nos narró al-Minhāl ibn [12031] Jalīfa, de al-Ḥaǧǧāǧ, de al-Ḥakam ibn Mīnā’, de ‘Ā’iša —que Allah esté complacido con ella—, que dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «El diluvio es la muerte».

Y así lo transmitió también Ibn Mardawayh, por la vía de Yaḥyā ibn Yamān, con él; y es un ḥadiz extraño.

E Ibn ‘Abbās dijo en otra transmisión: es un asunto de Allah que los envolvió; luego recitó: {Entonces la rodeó un azote de tu Señor mientras dormían. [ Y amaneció como segada ] [12032]} [al-Qalam: 19, 20] En cuanto a las langostas, son conocidas y célebres, y son comestibles; por lo que se ha establecido en los dos Ṣaḥīḥ, de Abū Ya‘fūr [12033] que dijo: pregunté a ‘Abd Allāh ibn Abī Awfā acerca de las langostas, y dijo: Hicimos campaña con el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— en siete expediciones, comiendo langostas. [12034]

Y al-Šāfi‘ī, Aḥmad ibn Ḥanbal e Ibn Māǧa transmitieron, por la vía de ‘Abd al-Raḥmān ibn Zayd ibn Aslam, de su padre, de Ibn ‘Umar, del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Se nos han hecho lícitas dos carroñas y dos sangres: el pez y la langosta; y el hígado y el bazo». [12035]

Y Abū al-Qāsim al-Baġawī lo transmitió, de Dāwūd ibn Rušayd, de Suwayd ibn ‘Abd al-‘Azīz, de Abū Tamām al-Aylī, de Zayd ibn Aslam, de Ibn ‘Umar, elevado (marfū‘) con un texto semejante. [12036]

Y Abū Dāwūd transmitió, de Muḥammad ibn al-Faraǧ, de Muḥammad ibn al-Zibrqān al-Ahwāzī, de Sulaymān al-Taymī, de Abū ‘Uṯmān, de Salmān, que dijo: Se preguntó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— acerca de la langosta, y dijo: «Es la mayor parte de los ejércitos de Allah; no la como, pero tampoco la declaro ilícita». [12037]

Y solo la dejó —la paz sea con él— [12038] porque le repugnaba, del mismo modo que su noble alma repugnó comer el ḍabb, aunque lo permitió.

Y el ḥāfiẓ Ibn ‘Asākir, en un opúsculo que compiló sobre la langosta, transmitió, por la vía de Abū Sa‘īd al-Ḥasan ibn ‘Alī al-‘Adawī: nos narró Naṣr ibn Yaḥyā ibn Sa‘īd; nos narró Yaḥyā ibn Jālid, de Ibn Ǧurayǧ, de ‘Aṭā’, de Ibn ‘Abbās, que dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no comía langosta, ni los dos riñones, ni el ḍabb, sin declararlos ilícitos. En cuanto a la langosta: es castigo y tormento. En cuanto a los dos riñones: por su cercanía a la orina. Y en cuanto al ḍabb, dijo: «Temo que sea una metamorfosis»; y luego dijo: [12039] Extraño; no lo he escrito sino por esta vía. [12040]

Y el Príncipe de los Creyentes ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb —que Allah esté complacido con él— la apetecía y la amaba. Así, ‘Abd Allāh ibn Dīnār transmitió, de Ibn ‘Umar, que ‘Umar fue preguntado acerca de la langosta y dijo: ojalá tuviéramos de ella una qaf‘a o dos qaf‘as para comerla. [12041]

E Ibn Māǧa transmitió: nos narró Aḥmad ibn Manī‘, de Sufyān ibn ‘Uyayna, de Abū Sa‘d Sa‘īd ibn al-Marzubān al-Baqqāl, que oyó a Anas ibn Mālik decir: Las esposas del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— se regalaban mutuamente langostas en bandejas. [12042]

Y dijo Abū al-Qāsim al-Baġawī: Nos narró Dāwūd ibn Rušayd; nos narró Baqiyya ibn al-Walīd, de Numayr ibn Yazīd al-Qaynī [12043] que dijo: me narró mi padre, de Ṣudayy ibn ‘Aǧlān, de Abū Umāma, que dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ciertamente, Maryam hija de ‘Imrān —la paz sea con ella— pidió a su Señor [Glorioso y Exaltado sea] [12044] que le diera de comer carne sin sangre, y le dio de comer langosta; y ella dijo: ¡Oh Allah! Hazla vivir sin lactancia, y enlázala sin šiyā‘». [12045] Y dijo Numayr: «al-šiyā‘»: el sonido.

Y dijo Abū Bakr ibn Abī Dāwūd: Nos narró Abū Tuqayy Hišām ibn ‘Abd al-Malik al-Yazanī [12046] nos narró Baqiyya ibn al-Walīd; nos narró Ismā‘īl ibn ‘Ayyāš, de Ḍamḍam ibn Zur‘a, de Šurayḥ ibn ‘Ubayd, de Abū Zuhayr al-Numayrī, que dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «No combatáis a la langosta, pues es el mayor ejército de Allah». Muy extraño. [12047]

Y dijo Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, acerca de la palabra del Altísimo: {Y enviamos contra ellos el diluvio y las langostas}: Dijo: comían los clavos de las puertas y dejaban la madera.

E Ibn ‘Asākir transmitió, por la vía de ‘Alī ibn Zayd al-Ḫarā’iṭī, de Muḥammad ibn Kaṯīr: oí a al-Awzā‘ī decir: Salí al desierto y vi una columna de langostas en el cielo; y vi a un hombre montado sobre una de aquellas langostas, ceñido de hierro; y cada vez que hacía con su mano así, las langostas se inclinaban con su mano, mientras decía: «El mundo es vanidad, vanidad lo que hay en él; el mundo es vanidad, vanidad lo que hay en él; el mundo es vanidad, vanidad lo que hay en él».

Y el ḥāfiẓ Abū al-Faraǧ [12048] al-Mu‘āfā ibn Zakariyyā al-Ḥarīrī transmitió: nos narró Muḥammad ibn al-Ḥasan ibn Ziyād; nos narró Aḥmad ibn ‘Abd al-Raḥīm; nos informó Wakī‘, de al-A‘maš: nos informó ‘Āmir, que dijo: Se preguntó al juez Šurayḥ acerca de la langosta, y dijo: ¡Que Allah afee a la langosta! En ella hay la constitución de siete tiranos: su cabeza es cabeza de caballo; su cuello, cuello de toro; su pecho, pecho de león; su ala, ala de águila; sus patas, patas de camello; su cola, cola de serpiente; su vientre, vientre de escorpión.

Y [ciertamente] [12049] ya hemos mencionado, al comentar la palabra del Altísimo: {Se os ha hecho lícita la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros} [al-Mā’ida: 96] el ḥadiz de Ḥammād ibn Salama, de Abū al-Muhzam, de Abū Hurayra, que dijo: Salimos con el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— en una peregrinación mayor o menor, y nos salió al encuentro [12050] una columna de langostas; y nos pusimos a golpearla con palos, estando en iḥrām. Entonces preguntamos al Mensajero de Allah [acerca de ello] [12051] y dijo: «No hay inconveniente en la caza del mar». [12052]

E Ibn Māǧa transmitió, de Hārūn al-Ḥammāl [12053] de Hāšim ibn al-Qāsim, de Ziyād ibn ‘Abd Allāh ibn ‘Ulāṯa, de Mūsā ibn Muḥammad ibn Ibrāhīm al-Taymī, de su padre, de Anas y Ǧābir [que Allah esté complacido con ambos] [12054] del Mensajero [12055] de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: que cuando invocaba contra la langosta decía: «¡Oh Allah! Destruye a sus grandes, mata a sus pequeños, corrompe sus huevos, corta su raíz, y aparta sus bocas de nuestros medios de vida y de nuestros sustentos. Ciertamente, Tú eres Quien oye la súplica». Entonces Ǧābir le dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Invocas contra un ejército de los ejércitos de Allah pidiendo que se corte su raíz? Dijo: «No es sino el desove de un pez [12056] en el mar». Dijo Hāšim: [12057] Ziyād me informó que le informó quien vio al pez esparcirlo. [12058] Dijo: quien verifica esto afirma que, ciertamente, cuando el pez desova en la orilla del mar y el agua se retira de ello y queda expuesto al sol, todo ello eclosiona como langosta voladora.

Y ya hemos mencionado, al comentar: {salvo comunidades semejantes a vosotros} [al-An‘ām: 38] el ḥadiz de ‘Umar —que Allah esté complacido con él—: «Ciertamente, Allah creó mil comunidades: seiscientas en el mar y cuatrocientas en la tierra; y la primera de ellas en perecer será la langosta». [12059]

Y dijo Abū Bakr ibn Abī Dāwūd: Nos narró Yazīd ibn al-Mubārak; nos narró ‘Abd al-Raḥmān ibn Qays; nos narró Sālim ibn Sālim; nos narró Abū al-Muġīra al-Ǧawzaǧānī Muḥammad ibn Mālik, de al-Barā’ ibn ‘Āzib, que dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «No hay epidemia junto con la espada, ni salvación junto con la langosta». Un ḥadiz extraño. [12060]

En cuanto a {los piojos}, de Ibn ‘Abbās: es [12061] el gorgojo que sale del trigo. Y de él también: que es el dubā [12062]—esto es, la langosta pequeña que no tiene alas—. Esto mismo dijeron Muǧāhid, ‘Ikrima y Qatāda.

Y de al-Ḥasan y Sa‘īd ibn Ǧubayr: {los piojos} son pequeñas alimañas negras.

Y dijo ‘Abd al-Raḥmān ibn Zayd ibn Aslam: {los piojos} son las pulgas.

Y dijo Ibn Ǧarīr: {al-qummal} es plural, cuyo singular es «qummala», y es una alimaña semejante al piojo; la comen los camellos, según me ha llegado; y es la que al-A‘šā quiso decir en su verso:

Un pueblo cuyos hijos tratan [12063] con qummal, y con cadenas firmes, y con una puerta atrancada. [12064]

Dijo: Y algunos conocedores del habla de los árabes, de la gente de Basora, sostenían que al-qummal entre los árabes es «al-ḥumnān», cuyo singular es «ḥumnāna», y son pequeñas garrapatas por encima de al-qamqāma.

Y el imām Abū Ǧa‘far ibn Ǧarīr dijo: Nos narró Ibn Ḥumayd al-Rāzī; nos narró Ya‘qūb al-Qummī, de Ǧa‘far ibn Abī al-Muġīra, de Sa‘īd ibn Ǧubayr, que dijo: Cuando Mūsā —la paz sea con él— se presentó ante Faraón, le dijo: envía conmigo a los Hijos de Israel. Entonces Allah envió contra ellos el diluvio —y es la lluvia—, y derramó sobre ellos de ella algo; temieron que fuese un castigo. Y dijeron a Mūsā: Ruega por nosotros a tu Señor para que nos retire la lluvia; creeremos en ti y enviaremos contigo a los Hijos de Israel. Así que rogó a su Señor; pero no creyeron ni enviaron con él a los Hijos de Israel. Y les hizo brotar aquel año algo que no les había hecho brotar antes, de cultivo, fruto [12065] y pasto; y dijeron: esto es lo que deseábamos. Entonces Allah envió contra ellos las langostas y las hizo dominar el pasto; y cuando vieron su efecto en el pasto supieron que no dejaría el cultivo. Y dijeron: ¡Oh Mūsā! Ruega por nosotros a tu Señor para que [12066] nos retire las langostas; creeremos en ti y enviaremos contigo a los Hijos de Israel. Así que rogó a su Señor y les retiró las langostas; pero no creyeron ni enviaron con él a los Hijos de Israel. Y pisotearon y guardaron en las casas, y dijeron: Ya hemos guardado. Entonces Allah envió contra ellos los piojos —y es el gorgojo que sale de ello—; y el hombre sacaba diez [12067] sacos al molino, y no le volvía de ellos sino tres qafīz. [12068] Y dijeron a Mūsā: ruega por nosotros a tu Señor para que nos retire los piojos; creeremos en ti y enviaremos contigo a los Hijos de Israel. Así que rogó a su Señor y se los retiró; pero rehusaron enviar con él a los Hijos de Israel. Y mientras él estaba sentado junto a Faraón, oyó el croar de una rana, y dijo a Faraón: Lo que tú y tu pueblo padecéis por esto. Dijo [12069]: ¿y qué podría ser la artimaña de este? Y no llegó la noche sino que el hombre se sentaba hasta la barbilla entre ranas; y cuando quería hablar, saltaba [12070] la rana a su boca. Y dijeron a Mūsā: Ruega por nosotros a tu Señor para que nos retire estas ranas; creeremos en ti y enviaremos contigo a los Hijos de Israel. Así que rogó a su Señor y [12071] se las retiró; pero no creyeron. Y envió [12072] Allah contra ellos la sangre: de modo que, cuando sacaban agua de ríos y pozos, y lo que había en sus recipientes, lo encontraban como sangre fresca. Se quejaron a Faraón y dijeron: Ciertamente, hemos sido probados con la sangre y no tenemos bebida. Dijo: ¡Ciertamente, él os ha hechizado! Dijeron: ¿de dónde nos ha hechizado, si no encontramos en nuestros recipientes nada de agua sin hallarlo como sangre fresca? Entonces acudieron a él y dijeron: ¡Oh Mūsā! Ruega por nosotros a tu Señor para que nos retire esta sangre; creeremos en ti [12073] y enviaremos contigo a los Hijos de Israel. Así que rogó a su Señor y se la retiró; pero no creyeron ni enviaron con él a los Hijos de Israel. [12074]

Y se ha transmitido algo semejante a esto de Ibn ‘Abbās, al-Suddī, Qatāda y más de uno de los sabios de los salaf. [12075]

Y dijo Muḥammad ibn Isḥāq ibn Yasār —que Allah tenga misericordia de él—: El enemigo de Allah, Faraón, regresó cuando los magos creyeron, vencido y encadenado; pero no quiso sino permanecer en la incredulidad y perseverar en el mal. Entonces Allah le hizo seguir las señales y lo tomó con años de escasez; envió contra él el diluvio, luego las langostas, luego los piojos, luego las ranas, luego la sangre: signos detallados. Envió el diluvio —y es el agua—, y se desbordó sobre la faz de la tierra; luego se estancó, y no podían arar ni hacer nada, hasta que padecieron hambre. Cuando llegaron a ese punto, dijeron: {Dijeron: “¡Oh Mūsā! Ruega por nosotros a tu Señor, por lo que ha pactado contigo: si nos retiras el castigo, ciertamente creeremos en ti y ciertamente enviaremos contigo a los Hijos de Israel”} Entonces Mūsā rogó a su Señor y [12076] se lo retiró; pero no le cumplieron nada de lo que dijeron. Entonces Allah envió contra ellos las langostas, y devoraron los árboles, según me ha llegado, hasta el punto de que comían los clavos de hierro de las puertas, hasta que caían sus casas y moradas. Y dijeron lo mismo que dijeron; entonces rogó a su Señor y se lo retiró, pero no le cumplieron nada de lo que dijeron. Entonces Allah envió contra ellos los piojos; y se me ha mencionado que Mūsā —la paz sea con él— ordenó que caminara hacia un montículo para golpearlo con su vara. Caminó hacia un gran montículo de arena amontonada y lo golpeó con ella; y se derramaron sobre ellos piojos hasta dominar las casas y los alimentos, impidiéndoles el sueño y el reposo. Cuando los agotó, le dijeron lo mismo que le habían dicho; entonces rogó a su Señor y se lo retiró, pero no le cumplieron nada de lo que dijeron. Entonces Allah envió contra ellos las ranas, y llenaron las casas, los alimentos y los recipientes: nadie destapaba una prenda ni un alimento sin encontrar en ello ranas, que lo habían dominado. Cuando aquello los agotó, le dijeron lo mismo que dijeron; entonces pidió a su Señor [12077] y se lo retiró; pero no le cumplieron nada de lo que dijeron. Entonces Allah envió contra ellos la sangre, y las aguas de la gente de Faraón se convirtieron en sangre: no sacaban agua de pozo ni de río, ni tomaban de un recipiente, sin que volviera sangre fresca. [12078]

Y dijo Ibn Abī Ḥātim: Nos narró Aḥmad ibn Manṣūr al-Marwazī; nos informó al-Naḍr; nos informó Isrā’īl; nos informó Ǧābir ibn Yazīd [12079] de ‘Ikrima, que dijo: ‘Abd Allāh ibn ‘Amr dijo: No matéis a las ranas, pues cuando fueron enviadas contra el pueblo de Faraón, [12080] una rana de ellas se dirigió y cayó en un horno con fuego, buscando con ello la complacencia de Allah; y Allah les sustituyó, por esto, por lo más frío que conoce del agua, e hizo de su croar una glorificación. Y se transmitió por la vía de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, algo semejante. [12081]

Y dijo Zayd ibn Aslam: Con “la sangre” se refiere a la hemorragia nasal. Lo transmitió Ibn Abī Ḥātim.

Notas y Referencias

[12031] En A: «عن».

[12032] Adición de A.

[12033] En M: «يعقوب».

[12034] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī, n.º (5495), y Ṣaḥīḥ Muslim, n.º (1952).

[12035] Musnad de al-Šāfi‘ī (1734), Musnad de Aḥmad (2/97) y Sunan de Ibn Māǧa, n.º (3218). ‘Abd al-Raḥmān ibn Zayd ibn Aslam es débil; y Abū Zur‘a y al-Dāraquṭnī consideraron más probable que esté detenido (mawqūf).

[12036] Y lo transmitió Ibn Mardawayh en su Tafsīr, como en Naṣb al-Rāya de al-Zayla‘ī (4/202), por la vía de Muḥammad ibn Bišr, de Dāwūd ibn Rāšid, de Suwayd ibn ‘Abd al-‘Azīz, de (Abī Hišām al-Aylī): oí a Zayd ibn Aslam narrar de Ibn ‘Umar, del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y lo mencionó. Advertencia: aquí aparece: «Abū Tamām al-Aylī». Y en Naṣb al-Rāya: «Abū Hišām al-Aylī». Esto es una corrupción textual; lo correcto es: «Abū Hāšim al-Aylī», y es Kaṯīr ibn ‘Abd Allāh al-Aylī, débil. Véase: Talḫīṣ al-Ḥabīr de Ibn Ḥaǧar (1/26).

[12037] Sunan Abī Dāwūd (3913).

[12038] En A: « صلى الله عليه وسلم».

[12039] En A: «وقال».

[12040] Y lo transmitió Ibn Ṣaṣrī en sus Amālī, como en al-Kanz, n.º (18185). En su cadena hay discontinuidad: pues ‘Aṭā’ no oyó de Ibn ‘Abbās; e Ibn Ǧurayǧ es mudallis y lo transmitió con ‘an‘ana.

[12041] Lo transmitió Mālik en al-Muwaṭṭa’ (2/933).

[12042] Sunan Ibn Māǧa, n.º (3220). Al-Būṣīrī dijo en al-Zawā’id (3/64): «Esta cadena es débil».

[12043] En A: «عن الوليد بن يحيى بن مرثد».

[12044] Adición de K, D.

[12045] Y lo transmitió al-Ṭabarānī en al-Mu‘ǧam al-Kabīr (8/166) por la vía de Baqiyya ibn al-Walīd con él. Al-Hayṯamī dijo en al-Maǧma‘ (4/39): «En él está Baqiyya: es fiable, pero es mudallis; y Yazīd al-Qaynī no lo conozco; y el resto de sus transmisores son fiables».

[12046] En A: «المزني».

[12047] Y lo transmitió al-Ṭabarānī en al-Mu‘ǧam al-Kabīr (22/297), y Abū al-Šayḫ al-Aṣbahānī en al-‘Aẓama, n.º (1293), por la vía de Ismā‘īl ibn ‘Ayyāš, de Ḍamḍam ibn Zur‘a, con él.

[12048] En A: «ابن الفرج».

[12049] Adición de K, A.

[12050] En K: «فاستقبلتنا».

[12051] Adición de A.

[12052] Sura al-Mā’ida, aleya: 96.

[12053] En A: «الحماني».

[12054] Adición de A.

[12055] En K, M, A: «النبي».

[12056] En A: «صوت».

[12057] En K: «هشام».

[12058] Sunan Ibn Māǧa, n.º (3221). Al-Būṣīrī dijo en al-Zawā’id (3/65): «Esta cadena es débil por la debilidad de Mūsā ibn Muḥammad ibn Ibrāhīm. Ibn al-Ǧawzī lo incluyó en al-Mawḍū‘āt por la vía de Hārūn ibn ‘Abd Allāh y dijo: no es auténtico del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—; lo inventó el mencionado Mūsā ibn Muḥammad».

[12059] Sura al-An‘ām, aleya: 38. Este ḥadiz lo transmitió en solitario Muḥammad ibn ‘Īsā. Ibn ‘Adī dijo en al-Kāmil: «‘Amr ibn ‘Alī dijo: Muḥammad ibn ‘Īsā, basrí, compañero de Muḥammad ibn al-Munkadir, es débil, de ḥadiz reprobable; transmitió de Muḥammad ibn al-Munkadir, de Ǧābir, de ‘Umar, del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, acerca de la langosta».

[12060] Y lo transmitió Ibn Ṣaṣrī en sus Amālī, como en al-Kanz, n.º (30871), y en al-Ǧāmi‘ al-Ṣaġīr de al-Suyūṭī (6/439), donde lo marcó como débil; y lo ratificaron al-Manāwī y al-Albānī.

[12061] En M: «أنه».

[12062] En M: «الدباب».

[12063] En M: «يعالج».

[12064] El verso está en Tafsīr al-Ṭabarī (13/56) y en Lisān al-‘Arab, raíz (قمل).

[12065] En M: «من الزروع والثمار»; y en K, A: «الزروع والثمر».

[12066] En D, K, M: «فيكشف».

[12067] En K: «يخرج معه عشرة».

[12068] En K: «ثلاثة إلا أقفزة».

[12069] En K, D, M, A: «فقال».

[12070] En M, A: «فيثب»; y en D: «فتبدر».

[12071] En M: «فكشف الضفادع».

[12072] En M: «فأرسل».

[12073] En K, M, A: «لك».

[12074] Tafsīr al-Ṭabarī (13/57).

[12075] Después, en M, A: «أنه أخذ بذلك».

[12076] En M, K: «فكشفه».

[12077] En K, M: «فدعا».

[12078] Lo transmitió al-Ṭabarī en su Tafsīr (13/63).

[12079] En A: «زيد».

[12080] En K, M, A: «بني إسرائيل».

[12081] En su isnād está Ǧābir ibn Yazīd, y es débil. Y se ha transmitido la prohibición de matar a la rana, elevada (marfū‘) al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Se transmitió de ‘Abd al-Raḥmān al-Taymī —que Allah esté complacido con él—: «que un médico mencionó una rana en un remedio ante el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— prohibió matarla». Lo registró Abū Dāwūd en al-Sunan, n.º (5269).