Las Mujeres
النساء An-NisaVersículo (Español)
[4:79] Todo bien que te alcance proviene de Dios, mientras que todo mal que te aflija es consecuencia de tus propias obras. Te he enviado [¡oh, Mujámmad!] como Mensajero a todas las personas. Dios es suficiente testigo.
Tafsir de Ibn Kathir
{مَّآ أَصَابَكَ مِنۡ حَسَنَةٖ فَمِنَ ٱللَّهِۖ وَمَآ أَصَابَكَ مِن سَيِّئَةٖ فَمِن نَّفۡسِكَۚ وَأَرۡسَلۡنَٰكَ لِلنَّاسِ رَسُولٗاۚ وَكَفَىٰ بِٱللَّهِ شَهِيدٗا} (79)
Luego, el Altísimo dijo —dirigiéndose— al Mensajero [ صلى الله عليه وسلم ] [7921] y con ello se pretende el género humano, para que se obtenga la respuesta:
{ مَا أَصَابَكَ مِنْ حَسَنَةٍ فَمِنَ اللَّهِ }
es decir: proviene del favor de Allah, de Él, de Su benevolencia, Su gentileza y Su misericordia.
{ وَمَا أَصَابَكَ مِنْ سَيِّئَةٍ فَمِنْ نَفْسِكَ }
es decir: proviene de tu parte,
y de tu propia obra, tal como dijo el Altísimo:
{ وَمَا أَصَابَكُمْ مِنْ مُصِيبَةٍ فَبِمَا كَسَبَتْ أَيْدِيكُمْ وَيَعْفُو عَنْ كَثِيرٍ } [ ash-Shūrā: 30 ]
As-Suddī, al-Ḥasan al-Baṣrī, Ibn Jurayj
y Ibn Zayd dijeron:
{ فَمِنْ نَفْسِكَ }
es decir: por tu pecado.
Y Qatāda dijo:
{ مَا أَصَابَكَ مِنْ حَسَنَةٍ فَمِنَ اللهِ وَمَا أَصَابَكَ مِنْ سَيِّئَةٍ فَمِنْ نَفْسِكَ }
«Es un castigo, ¡oh hijo de Adán!, por tu pecado».
Dijo:
«Se nos ha mencionado que el Profeta de Allah صلى الله عليه وسلم solía decir:
“No le acontece a un hombre un rasguño de una rama, ni un tropiezo del pie, ni una palpitación de una vena, sino por un pecado; y lo que Allah perdona es más”».
Y esto que Qatāda transmitió de forma mursal ha sido narrado con cadena continua en el Ṣaḥīḥ:
«Por Aquel en Cuya mano está mi alma: no aflige al creyente preocupación ni tristeza, ni fatiga, hasta la espina que le pincha, sin que Allah le expíe con ello parte de sus pecados».
[7922]
Y Abū Ṣāliḥ dijo:
{ مَا أَصَابَكَ مِنْ حَسَنَةٍ فَمِنَ اللَّهِ وَمَا أَصَابَكَ مِنْ سَيِّئَةٍ فَمِنْ نَفْسِكَ }
es decir: por tu pecado, y Yo soy Quien la decretó sobre ti. Lo narró Ibn Jarīr.
Y dijo Ibn Abī Ḥātim:
Nos narró Muḥammad ibn ʿAmmār; nos narró Sahl —es decir, Ibn Bakkār—; nos narró al-Aswad ibn Shaybān; me narró ʿUqba ibn Wāṣil ibn el sobrino de Muṭarrif,
de Muṭarrif ibn ʿAbd Allāh, quien dijo:
¿Qué queréis del qadar?
¿Acaso no os basta la aleya que está en Sūrat an-Nisāʾ:
{ وَإِنْ تُصِبْهُمْ حَسَنَةٌ يَقُولُوا هَذِهِ مِنْ عِنْدِ اللهِ وِإِنْ تُصِبْهُمْ سَيِّئَةٌ يَقُولُوا هَذِهِ مِنْ عِنْدِكَ }
es decir: de vosotros mismos. ¡Por Allah!, no fueron dejados al qadar, pues se les ordenó, y a Él retornarán.
Y estas son palabras firmes y poderosas en refutación de los qadaríes y de los yabríes también; pero su desarrollo corresponde a otro lugar.
Y Su dicho, el Altísimo:
{ وَأَرْسَلْنَاكَ لِلنَّاسِ رَسُولا }
es decir: para que les transmitas las leyes de Allah, lo que Él ama y con lo que está complacido, y lo que detesta y rechaza.
{ وَكَفَى بِاللَّهِ شَهِيدًا }
es decir: de que Él te envió; y Él es también testigo entre tú y ellos, y conoce lo que les transmites, y lo que ellos te responden respecto a la verdad con incredulidad y obstinación.