El Coágulo
العلق Al-'AlaqVersículo (Español)
[96:4] Enseñó la escritura con la pluma
Tafsir de At-Tabari
{Aquel que enseñó por medio del cálamo} (4)
Su dicho:
{Lee, y tu Señor es el Más Generoso} dice: Lee, ¡oh Muhammad!, y tu Señor, el Más Generoso, {Aquel que enseñó por medio del cálamo}: a Su creación la escritura y el trazo,
como:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda:
({Lee en el nombre de tu Señor, que creó})
leyó hasta llegar a {enseñó por medio del cálamo}, y dijo: El cálamo: es una inmensa gracia de Dios; de no ser por ello, no se sostendría ni se enderezaría la vida.
Y se dijo:
que ésta es la primera sura que descendió en el Corán sobre el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Aḥmad b. ʿUthmān al-Baṣrī,
dijo:
nos narró Wahb b. Jarīr,
dijo:
nos narró mi padre,
dijo:
oí a al-Nuʿmān b. Rāshid decir, de al-Zuhrī, de ʿUrwa,
de ʿĀʾisha, que ella dijo:
Lo primero con lo que se inició el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— de la revelación fue la visión verídica: le venía como el resplandor del alba. Luego se le hizo amar el retiro; y permanecía en la cueva de Ḥirāʾ, entregado a la devoción, noches contadas, antes de regresar a su familia. Luego regresaba a su familia y se aprovisionaba para otra igual, hasta que la Verdad le sobrevino de improviso.
Se le presentó y le dijo:
¡Oh Muhammad, tú eres el Mensajero de Dios!
Dijo el Mensajero de Dios:
«Entonces caí de rodillas estando en pie; luego regresé temblándome las articulaciones; después entré donde Jadiya y dije:
“Cubridme, cubridme”, hasta que se me fue el espanto.
Luego vino a mí y dijo:
“Oh Muhammad, yo soy Yibrīl y tú eres el Mensajero de Dios”.
Dijo:
“Por cierto, estuve a punto de arrojarme desde un precipicio de una montaña; y se me apareció cuando estuve a punto de hacerlo, y dijo:
‘Oh Muhammad, yo soy Yibrīl y tú eres el Mensajero de Dios’”.
Luego dijo:
“Lee”.
Dije:
“¿Qué he de leer?”.
Dijo:
“Me tomó y me oprimió tres veces, hasta que me alcanzó el agotamiento; luego dijo:
({Lee en el nombre de tu Señor, que creó})
Y leí; y fui a Jadiya y dije:
‘He temido por mí mismo’, y le informé de lo que me había sucedido.
Ella dijo:
‘Alégrate: por Dios, Dios no te deshonrará jamás. Por Dios, tú mantienes los lazos de parentesco, dices la verdad en el hablar, cumples el depósito, cargas con el necesitado, hospedas al invitado y ayudas en las calamidades de la verdad’.
Luego partió conmigo hacia Waraqa b. Nawfal b. Asad.
Dijo:
‘Escucha de tu sobrino’.
Entonces me preguntó y le informé de lo que me había sucedido.
Dijo:
‘Éste es el Nāmūs que fue hecho descender sobre Moisés —la paz sea con él—. ¡Ojalá fuera yo en ella un joven vigoroso! ¡Ojalá estuviera vivo cuando tu pueblo te expulse!’
Dije:
‘¿Acaso ellos me expulsarán?’
Dijo:
‘Sí. No ha venido jamás un hombre con algo como lo que tú has traído sin que se le haya hecho enemigo. Y si alcanzo tu día, te auxiliaré con un auxilio poderoso’.
Luego, lo primero que descendió sobre mí del Corán después de “{Lee}” fue:
( N y el Cálamo y lo que trazan. No estás, por la gracia de tu Señor, loco. Y ciertamente tendrás una recompensa ininterrumpida. Y ciertamente estás sobre una moral grandiosa. Pronto verás, y ellos verán )
, y
( ¡Oh tú, el arropado! Levántate y advierte )
, y
( Por la mañana y por la noche cuando se aquieta )».
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó Yūnus, de Ibn Shihāb,
dijo:
me transmitió ʿUrwa que ʿĀʾisha le informó, y mencionó algo semejante,
excepto que no dijo:
“Luego fue lo primero que descendió sobre mí del Corán...” ... el relato hasta el final.
Nos narró Ibn Abī al-Shawārib,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wāḥid,
dijo:
nos narró Sulaymān al-Shaybānī,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Shaddād,
dijo:
Yibrīl vino a Muhammad y dijo:
“Oh Muhammad, lee”.
Él dijo:
«¿Y qué he de leer?»
Dijo: lo estrechó.
Luego dijo:
“Oh Muhammad, lee”.
Él dijo:
«¿Y qué he de leer?»
Dijo: ({En el nombre de tu Señor, que creó}) hasta llegar a
({enseñó al ser humano lo que no sabía}).
Dijo:
Entonces vino a Jadiya y dijo:
«Oh Jadiya, no veo sino que se me ha presentado algo».
Ella dijo:
No; por Dios, tu Señor no haría eso contigo, y jamás has cometido indecencia alguna.
Dijo:
Entonces Jadiya fue a Waraqa y le informó del suceso.
Dijo:
Si dices verdad, ciertamente tu esposo es un profeta; y ciertamente encontrará de su comunidad dureza; y si lo alcanzo, ciertamente creeré en él.
Dijo:
Luego Yibrīl se demoró en venirle.
Entonces Jadiya le dijo:
No veo sino que tu Señor te ha aborrecido.
Y Dios hizo descender:
( Por la mañana y por la noche cuando se aquieta: tu Señor no te ha abandonado ni te ha aborrecido ).
Nos narró Ibrāhīm b. Saʿīd al-Jawharī,
dijo:
nos narró Sufyān, de al-Zuhrī, de ʿUrwa,
de ʿĀʾisha.
Dijo Ibrāhīm:
Dijo Sufyān: nos lo preservó Ibn Isḥāq: que lo primero que descendió del Corán fue: {Lee en el nombre de tu Señor, que creó}.
Nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Bishr b. al-Ḥakam al-Naysābūrī,
dijo:
nos narró Sufyān, de Muḥammad b. Isḥāq, de al-Zuhrī, de ʿUrwa, de ʿĀʾisha:
que la primera sura que descendió del Corán fue {Lee en el nombre de tu Señor}.
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Shuʿba, de ʿAmr b. Dīnār, de ʿUbayd b. ʿUmayr,
dijo:
La primera sura que descendió sobre el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— fue {Lee en el nombre de tu Señor, que creó}.
Dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Mahdī,
dijo:
nos narró Shuʿba, de ʿAmr b. Dīnār,
dijo:
oí a ʿUbayd b. ʿUmayr decir: y mencionó algo semejante.
Nos narró Khallād b. Aslam,
dijo:
nos informó al-Naḍr b. Shumayl,
dijo:
nos narró Qurra,
dijo:
nos informó Abū Rajāʾ al-ʿUṭāridī,
dijo:
Estábamos en la mezquita aljāmiʿ, y nuestro recitador era Abū Mūsā al-Ashʿarī.
Como si lo estuviera viendo entre dos mantos blancos.
Dijo Abū Rajāʾ:
De él tomé esta sura: {Lee en el nombre de tu Señor, que creó}; y fue la primera sura que descendió sobre Muhammad.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Isḥāq, de algunos de sus compañeros, de ʿAṭāʾ b. Yasār,
dijo:
La primera sura que descendió del Corán fue {Lee en el nombre de tu Señor}.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narraron Yaḥyā y ʿAbd al-Raḥmān b. Mahdī,
dijeron:
nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
dijo:
Lo primero que descendió del Corán: {Lee en el nombre de tu Señor}; y añadió Ibn Mahdī: N y el Cálamo.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Wakīʿ, de Shuʿba, de ʿAmr b. Dīnār,
dijo:
oí a ʿUbayd b. ʿUmayr decir:
Lo primero que fue hecho descender del Corán fue {Lee en el nombre de tu Señor, que creó}.
Dijo:
nos narró Wakīʿ, de Qurra b. Khālid, de Abū Rajāʾ al-ʿAṭāridī,
dijo:
Ciertamente veo a Abū Mūsā recitando el Corán en la mezquita de Baṣra, llevando dos mantos blancos; y yo tomé de él {Lee en el nombre de tu Señor, que creó}, y es la primera sura que fue hecha descender sobre Muhammad —que Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dijo:
nos narró Wakīʿ, de Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
dijo:
Ciertamente la primera sura que fue hecha descender es: {Lee en el nombre de tu Señor, que creó}. Luego N y el Cálamo.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mahrān, de Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, algo semejante.
Notas y Referencias
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