El Arrepentimiento
التوبة At-TawbahVersículo (Español)
[9:6] Si alguno de los idólatras te pidiera protección, dale asilo para que así recapacite y escuche la Palabra de Dios, luego [si no reflexiona] ayúdalo a alcanzar un lugar seguro. Esto es porque son gente que no sabe.
Tafsir de At-Tabari
{Y si alguno de los asociadores te pide protección, concédesela hasta que oiga la Palabra de Dios; luego hazle llegar a su lugar seguro. Eso es porque son gente que no sabe} (6)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ Y si alguno de los asociadores te pide protección, concédesela hasta que oiga la Palabra de Dios; luego hazle llegar a su lugar seguro. Eso es porque son gente que no sabe }
Dice —exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta:
Y si alguno de los asociadores —de aquellos a quienes te ordené combatir y matar tras la expiración de los meses sagrados— te pide amparo, ¡oh Muḥammad!, para oír de ti la Palabra de Dios —esto es, el Corán que Dios le reveló—, entonces concédeselo. Dice: «concédeselo»; es decir: dale seguridad, hasta que oiga la Palabra de Dios y se la recites.
«Luego hazle llegar a su lugar seguro», dice: luego devuélvelo, tras haber oído la Palabra de Dios, si rehúsa hacerse musulmán y no se amonesta por lo que le recitaste de la Palabra de Dios, de modo que crea, a su lugar seguro. Dice: al lugar donde esté a salvo de ti y de quienes están bajo tu obediencia, hasta que alcance su morada y a su gente de entre los asociadores.
«Eso es porque son gente que no sabe», dice: haces eso con ellos —otorgándoles seguridad para que oigan el Corán y devolviéndolos, si rehúsan el islam, a su lugar seguro— por cuanto son gente ignorante: no comprenden de Dios una prueba, ni saben lo que les corresponde por la fe en Dios si creyeran, ni lo que recae sobre ellos de carga y pecado por abandonar la fe en Dios.
Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
de Ibn Isḥāq:
«Y si alguno de los asociadores te pide protección»: es decir, de aquellos a quienes te ordené combatir; «concédesela».
Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«Concédesela hasta que oiga la Palabra de Dios». En cuanto a la Palabra de Dios: es el Corán.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
«Y si alguno de los asociadores te pide protección, concédesela», dijo: una persona viene a ti y oye lo que dices y oye lo que se te ha revelado; está a salvo hasta que llega a ti para oír la Palabra de Dios, y hasta que alcance su lugar seguro, de donde vino.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, con un sentido semejante.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaʿqūb, de Jaʿfar, de Saʿīd,
dijo:
Salió el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— en una expedición; se encontró con el enemigo, y los musulmanes sacaron a un hombre de entre los asociadores y le acometieron con las lanzas.
Entonces el hombre dijo:
«Apartad de mí vuestras armas y hacedme oír la Palabra de Dios —exaltado sea—».
Dijeron:
«¿Atestiguas que no hay divinidad sino Dios y que Muḥammad es Su siervo y Su Mensajero, y reniegas de los iguales (a Dios) y te desentiendes de al-Lāt y al-ʿUzzā?».
Dijo:
«Pues os tomo por testigos de que lo he hecho».
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho:
«Luego hazle llegar a su lugar seguro», dijo: si no le conviene lo que le dices y le refieres, entonces hazle llegar.
Dijo:
Y esto no está abrogado.
Y se discrepó acerca del dictamen de esta aleya: si está abrogada o no lo está.
Unos dijeron:
no está abrogada; y ya hemos mencionado la palabra de quienes dijeron eso.
Y otros dijeron:
está abrogada.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Sufyān, de Juwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk:
«Matad a los asociadores dondequiera que los encontréis» la abrogó: «luego, o bien gracia después, o bien rescate».
Dijo:
nos narró Sufyān, de al-Suddī, algo semejante.
Y otros dijeron:
más bien abrogó Su dicho: «Matad a los asociadores» Su dicho: «luego, o bien gracia después».
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró ʿAbda b. Sulaymān, de Ibn Abī ʿArūba,
de Qatāda:
«Hasta que, cuando los hayáis debilitado, apretad bien las ataduras» la abrogó Su dicho: «Matad a los asociadores dondequiera que los encontréis».
Dijo Abū Jaʿfar:
Y lo correcto, en mi opinión, es la palabra de quien dijo: eso no está abrogado. Ya hemos mostrado que el sentido de la abrogación es la supresión de un dictamen que había quedado establecido por otro distinto; y no se ha establecido prueba válida de que el dictamen de Dios respecto de los asociadores fuese la obligación de matarlos en toda circunstancia, y que luego fuese abrogado por dejar de matarlos mediante la aceptación de rescate o a modo de gracia hacia ellos. Siendo así, el rescate, la gracia y la muerte no han dejado de formar parte del dictamen del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— respecto de ellos desde la primera guerra que les hizo; y desde el día de Badr era sabido que el sentido de la aleya «Matad a los asociadores dondequiera que los encontréis» es: matad a los asociadores dondequiera que los encontréis, y capturadlos para darles muerte, o para hacerles gracia, o para rescate, y cercadlos. Y si ese es su sentido, queda confirmado lo que hemos dicho acerca de ello, y no otra cosa.
Notas y Referencias
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