El Arrepentimiento
التوبة At-TawbahVersículo (Español)
[9:110] La mezquita que construyeron no dejará de sembrar dudas e hipocresía [entre los incrédulos] hasta que sus corazones se detengan. Dios lo sabe todo, es Sabio.
Tafsir de At-Tabari
{No cesará su edificio que edificaron siendo una duda en sus corazones, salvo que se despedacen sus corazones. Y Allah es Omnisciente, Sabio} (110)
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{No cesará su edificio que edificaron siendo una duda en sus corazones, salvo que se despedacen sus corazones. Y Allah es Omnisciente, Sabio}.
Dice —Exaltado sea Su recuerdo—: No cesará el edificio de estos que tomaron una mezquita para causar daño y como incredulidad, siendo «una duda»; es decir: no cesará su mezquita que edificaron siendo una duda en sus corazones; esto es, una duda y una hipocresía en sus corazones, creyendo que, al edificarla, obraban bien. «Salvo que se despedacen sus corazones»: es decir, salvo que sus corazones se resquebrajen y mueran. Y Allah es Omnisciente respecto de aquello en lo que se hallan estos hipócritas que edificaron la mezquita del perjuicio: de su duda en su religión, de lo que pretendieron con su edificación y lo que quisieron, y de aquello a lo que habrá de llegar su asunto en la Otra Vida y en la vida mientras vivan; y de otras cosas concernientes a ellos y a otros. Sabio en Su disposición respecto de ellos y en la disposición de toda Su creación.
Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh,
dijo:
me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās,
sobre Su dicho:
«No cesará su edificio que edificaron siendo una duda en sus corazones»: es decir, una duda; «salvo que se despedacen sus corazones»: es decir, la muerte.
Nos narró Muḥammad b. ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Thawr, de Ma‘mar,
de Qatāda:
«una duda en sus corazones», dijo: una duda en sus corazones; «salvo que se despedacen sus corazones»: hasta que mueran.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
sobre Su dicho:
«No cesará su edificio que edificaron siendo una duda en sus corazones, salvo que se despedacen sus corazones»: es decir, hasta que mueran.
Me narró Maṭar b. Muḥammad al-Ḍabbī,
dijo:
nos narró Abū Qutayba,
dijo:
nos narró Shu‘ba, de al-Ḥakam, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
«salvo que se despedacen sus corazones», dijo: salvo que mueran.
Me narró Muḥammad b. ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos narró ‘Īsà, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
«salvo que se despedacen sus corazones», dijo: que mueran.
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
«salvo que se despedacen sus corazones», dijo: que mueran.
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh, de Warqā’, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, lo mismo.
Dijo:
nos narró Suwayd,
dijo:
nos narró Ibn al-Mubārak, de Ma‘mar,
de Qatāda y al-Ḥasan:
«No cesará su edificio que edificaron siendo una duda en sus corazones», dijeron ambos: una duda en sus corazones.
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró Isḥāq al-Rāzī,
dijo:
nos narró Abū Sinān,
de Ḥabīb:
«No cesará su edificio que edificaron siendo una duda en sus corazones», dijo: ira contenida en sus corazones.
Dijo:
nos narró Ibn Numayr, de Warqā’, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
«salvo que se despedacen sus corazones», dijo: que mueran.
Dijo:
nos narró Isḥāq al-Rāzī, de Abū Sinān,
de Ḥabīb:
«salvo que se despedacen sus corazones»: salvo que mueran.
Dijo:
nos narró Qabīṣa, de Sufyān,
de al-Suddī:
«una duda en sus corazones», dijo: incredulidad.
Dije:
¿Incredulidad, la de Majma‘ b. Jāriya?
Dijo:
No, sino que es una aspereza (resentimiento) persistente.
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Sufyān,
de al-Suddī:
«No cesará su edificio que edificaron siendo una duda en sus corazones», dijo: una aspereza en sus corazones.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
«No cesará su edificio que edificaron siendo una duda en sus corazones»: no cesará siendo una duda en sus corazones, complacidos con lo que hicieron, como fue hecho amable el becerro en los corazones de los compañeros de Moisés.
Y recitó:
«Y se les hizo beber en sus corazones el becerro, por su incredulidad», y dijo: su amor.
«Salvo que se despedacen sus corazones», dijo:
no cesará eso en sus corazones hasta que mueran; es decir, los hipócritas.
Me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró ‘Abd al-‘Azīz,
dijo:
nos narró Qays, de al-Suddī,
de Ibrāhīm:
«una duda en sus corazones», dijo: una duda.
Dijo:
Dije: ¡Oh Abū ‘Imrān!, ¿dices esto habiendo leído el Corán?
Dijo:
No es sino una aspereza.
Los recitadores discreparon respecto de la lectura de Su dicho: «salvo que se despedacen sus corazones». Algunos recitadores del Ḥijāz, de Medina, de Baṣra y de Kūfa lo leyeron: «salvo que se despedacen sus corazones», con ḍamma en la tā’ de «tucaṭṭa‘a», considerándolo como verbo en pasiva (sin mención del agente), con el sentido de: salvo que Allah despedace sus corazones. Y algunos recitadores de Medina y de Kūfa lo leyeron: «salvo que se despedacen sus corazones», con fatḥa en la tā’ de «taqaṭṭa‘a», considerando que la acción corresponde a los corazones, con el sentido de: salvo que sus corazones se despedacen; luego se omitió una de las dos tā’.
Y se mencionó que al-Ḥasan solía leer: «salvo que se despedacen sus corazones», con el sentido de: hasta que se despedacen sus corazones.
Y se mencionó que en la lectura de ‘Abd Allāh está: «aunque sus corazones fueran despedazados».
Y conforme a esa consideración, quien lo leyó como: «salvo que sean despedazados», lo leyó con ḍamma en la tā’.
Y la opinión correcta para mí en ello es que la fatḥa en la tā’ y la ḍamma son de significado cercano, porque los corazones no se despedazan cuando se despedazan sino por el despedazamiento de Allah, y Allah no los despedaza sino estando ellos despedazados. Son dos lecturas conocidas, y un grupo de recitadores ha leído con cada una de ellas; así pues, con cualquiera de las dos que lea el recitador, acierta en lo correcto de su lectura.
En cuanto a la lectura de quien lo leyó: «hasta que sean despedazados», es una lectura contraria a los códices (maṣāḥif) de los musulmanes, y no considero lícito recitar en contra de lo que hay en sus códices.
Notas y Referencias
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