81

El Enrollamiento

التكوير At-Takwir
Aya 16

Versículo (Español)

[81:16] que recorren sus órbitas,

Tafsir de At-Tabari

{ٱلۡجَوَارِ ٱلۡكُنَّسِ} (16) Su dicho: «¡No! Juro por las que se esconden, las que corren, las que se recogen». Discreparon los exegetas acerca de «las que se esconden, las que corren, las que se recogen». Unos dijeron: Son las cinco estrellas resplandecientes: se esconden en su curso y luego regresan; y se recogen, ocultándose en sus moradas, como las gacelas se recogen en las cuevas. Y las cinco estrellas son: Bahram, Zuhal, ‘Uṭārid, az-Zuhara y al-Muštarī. Relato de quienes dijeron esto:

Nos contó Hannād, dijo: nos contó Abū al-Aḥwaṣ, de Simāk, de Jālid b. ‘Ur‘ura, que un hombre se levantó ante ‘Alī —Dios esté complacido con él—, y dijo: ¿Qué son «las que corren, las que se recogen»? Dijo: Son los astros.

Nos contó Ibn al-Muṯannà, dijo: nos contó Muḥammad b. Ḥa‘far, dijo: nos contó Šu‘ba, de Simāk b. Ḥarb, dijo: oí a Jālid b. ‘Ur‘ura, dijo: oí a ‘Alī —la paz sea con él—, y se le preguntó acerca de «¡No! Juro por las que se esconden, las que corren, las que se recogen», y dijo: Son las estrellas: se esconden de día y se recogen de noche.

Nos contó Abū Kurayb, dijo: nos contó Wakī‘, de Simāk, de Jālid b. ‘Ar‘ara, de ‘Alī —Dios esté complacido con él—, dijo: Las estrellas.

Nos contó Ibn Ḥumayd, dijo: nos contó Mihrān, de Sufyān, de Abū Isḥāq, de un hombre de Murād, de ‘Alī: que dijo: «¿Sabéis qué son “las que se esconden”? Son las estrellas: corren de noche y se esconden de día».

Me contó Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me transmitió Jarīr b. Ḥāzim, que oyó a al-Ḥasan ser preguntado, y se dijo: ¡Oh Abū Sa‘īd! ¿Qué son «las que corren, las que se recogen»? Dijo: Las estrellas.

Nos contó Muḥammad b. Baššār, dijo: nos contó Hawḏa b. Ḫalīfa, dijo: nos contó ‘Awf, de Bakr b. ‘Abd Allāh, a propósito de Su dicho: «¡No! Juro por las que se esconden, las que corren, las que se recogen», dijo: Son las estrellas resplandecientes, las que corren encarando el oriente.

Me contó Abū as-Sā’ib, dijo: nos contó Abū Mu‘āwiya, de al-A‘maš, de Muǧāhid, dijo: Son las estrellas.

Nos contó Abū Kurayb, dijo: nos contó Wakī‘, de Sufyān, de Abū Isḥāq, de un hombre de Murād, de ‘Alī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él—: «¡No! juro por las que se esconden, las que corren, las que se recogen», dijo: esto es, las estrellas: se recogen de día y aparecen de noche.

Nos contó Bišr, dijo: nos contó Yazīd, dijo: nos contó Sa‘īd, de Qatāda, a propósito de Su dicho: «¡No! juro por las que se esconden, las que corren, las que se recogen», dijo: Son las estrellas: aparecen de noche y se esconden de día.

Nos contó Ibn ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos contó Ibn Ṯawr, de Ma‘mar, de al-Ḥasan, a propósito de Su dicho «¡No! juro por las que se esconden, las que corren, las que se recogen», dijo: Son las estrellas: se esconden de día; y «las que corren, las que se recogen»: es su desplazamiento cuando se ocultan.

Me contó Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, a propósito de Su dicho: «las que se esconden, las que corren, las que se recogen», dijo: «Las que se esconden» y «las que corren, las que se recogen»: las estrellas que se esconden; ciertamente se esconden, retrasándose respecto de su salida: cada año se retrasan; en cada año tienen un retraso respecto de apresurar esa salida: se esconden respecto de ella. Y «las que se recogen»: se recogen de día y no se ven. Dijo: y «las que corren» corren después; esas son «las que se esconden, las que corren, las que se recogen».

Otros dijeron: Son los bóvidos salvajes que se recogen en su guarida. Relato de quienes dijeron esto:

Nos contó al-Ḥasan b. ‘Arafa, dijo: nos contó Hušaym b. Bašīr, de Zakariyyā b. Abī Zā’ida, de Abū Isḥāq as-Sabī‘ī, de Abū Maysara, de ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd, que dijo a Abū Maysara: ¿Qué son «las que corren, las que se recogen»? Dijo: Y respondió: los bóvidos salvajes. Dijo: Y él dijo: «Yo también lo veo así».

Nos contó Ibn Baššār, dijo: nos contó Yaḥyà, de Sufyān, de Abū Isḥāq, de Abū Maysara, de ‘Abd Allāh, a propósito de Su dicho «las que corren, las que se recogen»: dijo: Los bóvidos salvajes.

Nos contó Ibn Ḥumayd, dijo: nos contó Mihrān, de Sufyān, de Abū Isḥāq, de ‘Amr b. Šuraḥbīl, dijo: dijo Ibn Mas‘ūd: «¡Oh ‘Amr! ¿Qué son “las que corren, las que se recogen”, o qué te parece que son?». Dijo ‘Amr: Me parece que son los bóvidos. Dijo ‘Abd Allāh: Y a mí me parece que son los bóvidos.

Nos contó Abū Kurayb, dijo: nos contó Wakī‘, de Sufyān, de Abū Isḥāq, de Abū Maysara, dijo: Pregunté por ello a ‘Abd Allāh, y mencionó algo semejante.

Me contó Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me transmitió Jarīr b. Ḥāzim, dijo: me transmitió al-Ḥaǧǧāǧ b. al-Munḏir, dijo: Pregunté a Abū aš-Ša‘ṯā’ Ǧābir b. Zayd acerca de «las que corren, las que se recogen». Dijo: Son los bóvidos cuando se recogen en sus guaridas.

Dijo Yūnus: ‘Abd Allāh b. Wahb me dijo: «Son los bóvidos cuando huyen de los lobos; eso es lo que quiso decir con Su dicho: “se recogieron en sus guaridas”».

Me contó Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Jarīr, y me contó aṣ-Ṣalt b. Rāšid, de Muǧāhid, algo semejante.

Me contó Abū as-Sā’ib, dijo: nos contó Abū Mu‘āwiya, de al-A‘maš, de Ibrāhīm, a propósito de Su dicho: «las que corren, las que se recogen», dijo: Son los bóvidos salvajes.

Nos contó Ibn Ḥumayd, dijo: nos contó Jarīr, de Muġīra, dijo: Se preguntó a Muǧāhid —estando nosotros junto a Ibrāhīm— acerca de Su dicho «las que corren, las que se recogen», y dijo: No lo sé. Entonces Ibrāhīm lo reprendió y dijo: ¿Por qué no lo sabes? Dijo: Porque ellos transmiten de ‘Alī —Dios esté complacido con él—, y nosotros oíamos que eran los bóvidos. Dijo Ibrāhīm: Son los bóvidos. «Las que corren, las que se recogen»: las madrigueras de los bóvidos salvajes a las que se refugian; y «las que se esconden, las que corren»: los bóvidos.

Nos contó Ya‘qūb, dijo: nos contó Hušaym, dijo: nos informó Muġīra, de Ibrāhīm y Muǧāhid, que ambos recordaron esta aleya: «¡No! juro por las que se esconden, las que corren, las que se recogen». Entonces Ibrāhīm dijo a Muǧāhid: Di sobre ella lo que has oído. Dijo: Y Muǧāhid dijo: «Solíamos oír sobre ella algo, y hay gente que dice: son las estrellas». Dijo: Entonces Ibrāhīm dijo: «Mienten contra ‘Alī —Dios esté complacido con él—. Esto es como lo que transmitieron de ‘Alī —Dios esté complacido con él—: que garantizó lo inferior por lo superior, y lo superior por lo inferior».

Nos contó Ibn Ḥumayd, dijo: nos contó Mihrān, de Sufyān, de al-Muġīra, dijo: Se preguntó a Muǧāhid acerca de «las que corren, las que se recogen», y dijo: «No lo sé; afirman que son los bóvidos». Dijo: Entonces Ibrāhīm dijo: «¿Cómo que no lo sabes? Son los bóvidos». Dijo: Mencionan de ‘Alī —Dios esté complacido con él— que son las estrellas. Dijo: Mienten contra ‘Alī —la paz sea con él—.

Otros dijeron: Son las gacelas. Relato de quienes dijeron esto:

Me contó Muḥammad b. Sa‘d, dijo: me transmitió mi padre, dijo: me transmitió mi tío, dijo: me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās, a propósito de Su dicho: «¡No! juro por las que se esconden, las que corren, las que se recogen», es decir: las gacelas.

Nos contó Abū Kurayb, dijo: nos contó Ibn Yamān, de Aš‘aṯ b. Isḥāq, de Ǧa‘far, de Sa‘īd b. Ǧubayr, acerca de «¡No! juro por las que se esconden», dijo: Las gacelas.

Me contó Ya‘qūb, dijo: nos contó Ibn ‘Ulayya, dijo: nos contó Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, a propósito de Su dicho: «¡No! juro por las que se esconden, las que corren, las que se recogen», dijo: Solíamos decir: «Creo que dijo»: las gacelas, hasta que Sa‘īd b. Ǧubayr afirmó que preguntó a Ibn ‘Abbās por ello, y le repitió su recitación.

Se me transmitió de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Mu‘āḏ decir: nos contó ‘Ubayd, dijo: oí a aḍ-Ḍaḥḥāk decir a propósito de Su dicho: «las que se esconden, las que corren, las que se recogen», es decir: las gacelas.

Y el parecer más digno de ser tenido por correcto en esto es decir: que Dios —exaltado sea Su recuerdo— juró por cosas que a veces se esconden, es decir, se ocultan; a veces corren y otras se recogen. Y su «recogerse» es que se refugian en sus guaridas; y las «guaridas» en lengua de los árabes son los lugares a los que se refugian los bóvidos salvajes y las gacelas; su singular es maknis y kinās, como dijo al-A‘šà:

«Cuando alcanzamos al clan, alzó el cuello un onagro, como alzaron el cuello, bajo las guaridas, los rebaños de vacas salvajes».

Pues este es el plural de maknis. Y como dijo Ṭarafa b. al-‘Abd acerca del kinās:

«Como si los dos kinās de una res extraviada la cobijaran, y (como) arcos de madera bajo un lomo robusto y reforzado».

En cuanto a la indicación de que el kinās puede ser también para las gacelas, es la palabra de Aws b. Ḥaǧar:

«¿Acaso no ves que Dios hizo descender una nube de lluvia, y las gacelas de pelaje ceniciento, en el kinās, se encogen?».

Así pues, el kinās en el habla de los árabes es como he descrito; y no es rechazable que ello se tome prestado para los lugares en que se hallan las estrellas en el cielo. Siendo esto así, y no habiendo en la aleya indicio de que con ello se pretenda las estrellas y no los bóvidos, ni los bóvidos y no las gacelas, lo correcto es generalizarlo a todo aquello cuya cualidad sea esconderse a veces, correr otras, y recogerse en ciertos momentos, conforme a lo que —glorificado sea— describió de su cualidad.

Notas y Referencias

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