El Botín
الأنفال Al-AnfalVersículo (Español)
[8:1] Te preguntan acerca de los botines [de guerra, cómo se distribuyen]. Diles [¡oh, Mujámmad!]: "Los botines son para Dios y el Mensajero. Tengan temor de Dios, solucionen sus conflictos y obedezcan a Dios y a Su Mensajero, si es que son creyentes".
Tafsir de At-Tabari
{Preguntan por ti acerca de los botines. Di: los botines pertenecen a Dios y al Mensajero. Así pues, temed a Dios, reconciliad lo que hay entre vosotros, y obedeced a Dios y a Su Mensajero, si es que sois creyentes} (1)
En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso
La exposición sobre la interpretación de la sura en la que se mencionan los botines
{Preguntan por ti acerca de los botines. Di: los botines pertenecen a Dios y al Mensajero. Así pues, temed a Dios, reconciliad lo que hay entre vosotros, y obedeced a Dios y a Su Mensajero, si es que sois creyentes}
. .
Los exégetas discreparon acerca del significado de los “anfāl” que Dios mencionó en este lugar.
Unos dijeron:
son los botines.
Y dijeron:
el sentido del discurso es: tus compañeros, ¡oh Muhammad!, te preguntan acerca de los botines que tú y tus compañeros obtuvisteis el día de Badr: ¿a quién pertenecen? Di, pues: pertenecen a Dios y a Su Mensajero. Se menciona a quienes dijeron esto.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió Suwayd b. ʿAmr, de Ḥammād b. Zayd,
de ʿIkrima:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: los anfāl: los botines.
Me transmitió Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos transmitió Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos transmitió ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
sobre Su dicho:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: los anfāl: los botines.
Me transmitió al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos transmitió Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
dijo:
los anfāl: el botín.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió Abū Khālid al-Aḥmar, de Juwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: los botines.
Se me transmitió acerca de al-Ḥusayn b. al-Faraj,
dijo:
oí a Abū Muʿādh decir: nos transmitió ʿUbayd b. Sulaymān,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir sobre Su dicho: {los anfāl}, dijo: es decir, los botines.
Me transmitió al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās,
sobre Su dicho:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: los anfāl: los botines.
Me transmitió Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me transmitió mi padre,
dijo:
me transmitió mi tío,
dijo:
me transmitió mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}: los anfāl: los botines.
Nos transmitió Bishr,
dijo:
nos transmitió Yazīd,
dijo:
nos transmitió Saʿīd, de Qatāda,
sobre Su dicho:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: los anfāl: los botines.
Me transmitió Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd: los anfāl: los botines.
Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos transmitió Abū Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Ibn al-Mubārak, de Ibn Jurayj,
de ʿAṭāʾ:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: los botines.
Otros dijeron:
son los anfāl de las expediciones (sarāyā). Se menciona a quienes dijeron esto.
Me transmitió al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz,
dijo:
nos transmitió ʿAlī b. Ṣāliḥ b. Ḥayy,
dijo:
me llegó acerca de Su dicho: {Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: las expediciones.
Otros dijeron:
los anfāl son aquello que se desvía de los asociadores hacia los musulmanes, sea un esclavo o una montura y cosas semejantes. Se menciona a quienes dijeron esto.
Nos transmitió Abū Kurayb,
dijo:
nos transmitió Jābir b. Nūḥ, de ʿAbd al-Malik, de ʿAṭāʾ,
sobre Su dicho:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero}, dijo: es aquello que se desvía de los asociadores hacia los musulmanes sin combate: una montura, o un esclavo, o bienes; eso pertenece al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y dispone de ello como quiere.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió Ibn Numayr, de ʿAbd al-Malik,
de ʿAṭāʾ:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: es aquello que se desvía de los asociadores hacia los musulmanes sin combate: un esclavo o una esclava, o bienes, o un nفل; pertenece al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y dispone de ello como quiere.
Dijo:
nos transmitió ʿAbd al-Aʿlā, de Maʿmar, de al-Zuhrī, que a Ibn ʿAbbās se le preguntó por los anfāl,
y dijo:
el despojo (salab) y el caballo.
Me transmitió Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me transmitió mi padre,
dijo:
me transmitió mi tío,
dijo:
me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
y se dice:
los anfāl: lo que se toma de aquello que cae de los enseres después de que se reparten los botines; es, pues, un nفل para Dios y para Su Mensajero.
Me transmitió al-Qāsim,
dijo:
nos transmitió al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj,
dijo:
dijo Ibn Jurayj: me informó ʿUthmān b. Abī Sulaymān,
de Muḥammad b. Shihāb, que un hombre dijo a Ibn ʿAbbās:
¿Qué son los anfāl?
Dijo:
el caballo, la cota, y la lanza.
Me transmitió al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd,
dijo:
dijo Ibn Jurayj,
dijo ʿAṭāʾ:
los anfāl: el caballo que se aparta, la cota y la prenda.
Nos transmitió Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos transmitió Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
se daba como nفل al hombre el caballo del hombre y su despojo.
Me transmitió Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó Mālik b. Anas, de Ibn Shihāb, de al-Qāsim b. Muḥammad,
dijo:
oí a un hombre preguntar a Ibn ʿAbbās por los anfāl,
y Ibn ʿAbbās dijo:
el caballo es de nفل, y el despojo es de nفل.
Luego volvió a preguntarle, y Ibn ʿAbbās dijo también eso.
Después el hombre dijo:
¿Y los anfāl que Dios mencionó en Su Libro, qué son?
Dijo al-Qāsim:
no dejó de preguntarle hasta casi ponerlo en aprieto,
y entonces Ibn ʿAbbās dijo:
¿Sabéis a qué se parece este? Se parece a Ṣabīgh, a quien ʿUmar b. al-Khaṭṭāb —Dios esté complacido con él— golpeó.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī, de al-Qāsim b. Muḥammad,
dijo:
Ibn ʿAbbās dijo: ʿUmar —Dios esté complacido con él—, cuando se le preguntaba por algo, decía: “No te ordeno ni te prohíbo”.
Luego Ibn ʿAbbās dijo:
¡Por Dios! Dios no envió a Su Profeta —sobre él la paz— sino como amonestador y ordenante, declarando lícito y declarando ilícito.
Dijo al-Qāsim:
se le impuso a Ibn ʿAbbās un hombre que le preguntaba por los anfāl,
y Ibn ʿAbbās dijo:
se daba como nفل al hombre el caballo del hombre y sus armas.
El hombre se lo repitió, y él le dijo algo semejante.
Luego se lo repitió hasta hacerlo enojar,
y entonces Ibn ʿAbbās dijo:
¿Sabéis a qué se parece este? Se parece a Ṣabīgh, a quien ʿUmar golpeó hasta que la sangre corrió por sus talones, o por sus piernas.
Entonces el hombre dijo:
En cuanto a ti, Dios ha vengado por ʿUmar de ti.
Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos transmitió Abū Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Ibn al-Mubārak, de ʿAbd al-Malik,
de ʿAṭāʾ:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: te preguntan por aquello que se desvía de los asociadores hacia los musulmanes sin combate, sea una montura o un esclavo; es un nفل para el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Otros dijeron:
el nفل es el quinto (al-khums) que Dios asignó a la gente del quinto. Se menciona a quienes dijeron esto.
Me transmitió al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: es el quinto.
Dijeron los emigrados:
¿Por qué no se nos ha levantado este quinto? ¿Por qué no se nos ha sacado de entre nosotros?
Entonces Dios dijo:
pertenece a Dios y al Mensajero.
Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos transmitió Abū Aḥmad,
dijo:
nos transmitió ʿAbbād b. al-ʿAwwām, de al-Ḥajjāj, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
que ellos preguntaron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por el quinto después de los cuatro quintos,
y descendió:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}.
Dijo Abū Jaʿfar:
la opinión más acertada de estas en cuanto al significado de los anfāl es la de quien dijo: son incrementos que el imām añade a una parte del ejército o a todos ellos, ya sea de su despojo, además de sus derechos en el reparto, o de aquello que le llega por nفل o por alguna de sus causas, como incentivo para él y como estímulo para quienes están con su ejército, en aquello en lo que hay rectitud para ellos y para los musulmanes, o rectitud para uno de los dos grupos. En ello entra lo que dijo Ibn ʿAbbās: que es el caballo, la cota y cosas semejantes; y entra lo que dijo ʿAṭāʾ: que es aquello que retorna de los asociadores hacia los musulmanes, sea un esclavo o un caballo, pues eso queda al arbitrio del imām cuando no es algo que les haya llegado por dominación y sometimiento: hace lo que convenga al bien de la gente del Islam. Y también entra en ello lo que el ejército obtiene por sometimiento.
Y dijimos que esta es la opinión más acertada porque el nفل, en el habla de los árabes, no es sino el aumento sobre una cosa.
Se dice:
nafaltuka kadhā,
y anfaltuka:
cuando te aumento.
Y “al-anfāl”
es el plural de nفل. De ello es el dicho de Labīd b. Rabīʿa:
«En verdad, la piedad de nuestro Señor es el mejor nفل *** y, con el permiso de Dios, mi demora y mi prisa»
Así, cuando su significado es el que hemos mencionado, todo aquel a quien se le aumente, de entre los combatientes del ejército, por encima de su parte del botín —si ello es por una prueba de valor que realizó o por un servicio que prestó a los musulmanes— mediante el otorgamiento del gobernador, el dictamen de ello pasa a ser para él como el despojo que toma el matador: es nفل aquello que se le aumentó, porque el aumento, aunque en algunos casos sea debido con derecho, no forma parte del botín en el que se realiza el reparto. Asimismo, todo lo que se concede como asignación (raḍkh) a quien no tiene parte fija en el botín es nفل, porque, aunque se haya obtenido por dominación, no es de aquello sobre lo que recayó el reparto.
Y puesto que, según lo que hemos descrito, la distinción entre el botín (ghanīma) y el nفل es:
que el botín es aquello que Dios hace retornar a los musulmanes de los bienes de los asociadores por dominación y sometimiento, se otorgue o no se otorgue nفل;
y el nفل
es aquello que se da al hombre por su prueba de valor y su utilidad para el ejército, sin reparto.
Y siendo ese el significado del nفل,
la interpretación del discurso es:
tus compañeros, ¡oh Muhammad!, te preguntan acerca del excedente de bienes, de aquello sobre lo que recae el reparto, del botín de los incrédulos de Quraysh que fueron muertos en Badr: ¿a quién pertenece? Diles, ¡oh Muhammad!: pertenece a Dios y a Su Mensajero, no a vosotros; Él lo dispone donde quiere.
Y discreparon acerca de la causa por la cual descendió esta aleya.
Unos dijeron:
descendió acerca de los botines de Badr, porque el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— había otorgado nفل a algunas gentes por su prueba de valor; unos realizaron hazañas y otros se quedaron junto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y discreparon sobre ello después de concluida la guerra. Entonces Dios hizo descender esta aleya a Su Mensajero, para enseñarles que lo que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hizo respecto de ello es vigente y lícito. Se menciona a quienes dijeron esto.
Nos transmitió Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos transmitió Muʿtamir b. Sulaymān,
dijo:
oí a Dāwūd b. Abī Hind relatar, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās,
que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Quien llegue a tal y tal lugar, tendrá tal y tal; o quien haga tal y tal, tendrá tal y tal».
Entonces los jóvenes se apresuraron hacia ello, y los ancianos permanecieron junto a los estandartes.
Cuando Dios les concedió la victoria, vinieron a reclamar lo que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— les había asignado.
Los ancianos les dijeron:
No os lo llevéis sin nosotros.
Entonces Dios le hizo descender la aleya: {Temed a Dios y reconciliad lo que hay entre vosotros}.
Nos transmitió al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-Aʿlā; y nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos transmitió Dāwūd, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
cuando fue el día de Badr,
el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Quien haga tal y tal, tendrá tal y tal».
Dijo:
los jóvenes de los hombres se apresuraron a ello, y los ancianos permanecieron bajo los estandartes.
Cuando hubo botines, vinieron a reclamar lo que se les había asignado.
Los ancianos dijeron:
No os lo apropiéis en exclusiva; nosotros fuimos apoyo para vosotros, y estuvimos bajo los estandartes; si os hubierais desbandado, habríais vuelto a nosotros.
Y disputaron.
Entonces Dios hizo descender:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero. Así pues, temed a Dios, reconciliad lo que hay entre vosotros, y obedeced a Dios y a Su Mensajero, si es que sois creyentes}.
Me transmitió Isḥāq b. Shāhīn,
dijo:
nos transmitió Khālid b. ʿAbd Allāh, de Dāwūd, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
cuando fue el día de Badr,
el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Quien haga tal y tal tendrá tal y tal del nفل».
Dijo:
los jóvenes avanzaron, y los ancianos se aferraron a los estandartes y no se movieron.
Cuando se les concedió la victoria,
los ancianos dijeron:
fuimos apoyo para vosotros; si hubierais huido, os habríais replegado hacia nosotros.
No os llevéis el botín sin nosotros.
Los jóvenes se negaron y dijeron:
el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos lo asignó.
Entonces Dios hizo descender: {Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero}.
Dijo:
eso fue mejor para ellos.
Y asimismo:
obedecedme, pues yo sé mejor.
Nos transmitió Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-Wahhāb,
dijo:
nos transmitió Dāwūd,
de ʿIkrima sobre esta aleya:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero}, dijo:
cuando fue el día de Badr, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Quien haga tal y tal tendrá del nفل tal y tal».
Entonces salieron jóvenes de los hombres y se pusieron a hacerlo.
Cuando llegó el momento del reparto,
los ancianos dijeron:
nosotros somos los portadores de los estandartes, y fuimos apoyo para vosotros.
Entonces Dios hizo descender sobre ello:
{Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero. Así pues, temed a Dios, reconciliad lo que hay entre vosotros, y obedeced a Dios y a Su Mensajero, si es que sois creyentes}.
Me transmitió al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Isḥāq,
dijo:
nos transmitió Yaʿqūb al-Zubayrī,
dijo:
me transmitió al-Mughīra b. ʿAbd al-Raḥmān, de su padre, de Sulaymān b. Mūsā, de Makhūl, liberto de Hudhayl, de Abū Salām, de Abū Umāma al-Bāhilī, de ʿUbāda b. al-Ṣāmit,
dijo:
Dios hizo descender, cuando la gente discrepó sobre los botines el día de Badr: {Preguntan por ti acerca de los anfāl...} hasta Su dicho: {si es que sois creyentes}; y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo repartió entre ellos por igual.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Salama, de Muḥammad,
dijo:
me transmitió ʿAbd al-Raḥmān b. al-Ḥārith y otros de nuestros compañeros, de Sulaymān b. Mūsā al-Asadī, de Makhūl, de Abū Umāma al-Bāhilī,
dijo:
pregunté a ʿUbāda b. al-Ṣāmit por los anfāl,
y dijo:
acerca de nosotros, la gente de Badr, descendió cuando discrepamos sobre el nفل y se deterioraron nuestras conductas respecto de ello. Entonces Dios lo arrancó de nuestras manos y lo puso en manos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo repartió entre los musulmanes por igual,
es decir:
con igualdad.
Y en ello hubo temor de Dios, obediencia a Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz— y rectificación de lo que hay entre la gente.
Otros dijeron:
esta aleya descendió porque algunos compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le pidieron algo del botín antes de su reparto, y él no se lo dio, pues era una participación común del ejército; entonces Dios hizo que todo ello perteneciera al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Se menciona a quienes dijeron esto.
Me transmitió Ismāʿīl b. Mūsā al-Suddī,
dijo:
nos transmitió Abū al-Aḥwaṣ, de ʿĀṣim, de Muṣʿab b. Saʿd, de Saʿd,
dijo:
vine al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— el día de Badr con una espada,
y dije:
¡Mensajero de Dios! Dios ha curado con esta espada (mi pecho) de los asociadores; se la pedí.
Y él dijo:
«Esto no es mío ni tuyo».
Dijo:
cuando me di la vuelta,
dije:
temo que se la dé a quien no haya hecho lo que yo hice.
Y he aquí que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba detrás de mí.
Dijo:
y dije:
temo que haya descendido algo sobre mí.
Dijo:
«En verdad, la espada ha pasado a ser mía».
Dijo:
me la dio.
Y descendió:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}.
Nos transmitió Abū Kurayb,
dijo:
nos transmitió Abū Bakr,
dijo:
nos transmitió ʿĀṣim, de Muṣʿab b. Saʿd, de Saʿd b. Mālik,
dijo:
cuando fue el día de Badr, vine con una espada,
dijo:
y dije: ¡Mensajero de Dios! Dios ha curado mi pecho de los asociadores, o algo semejante; regálame esta espada.
Y me dijo:
«Esto no es mío ni tuyo».
Regresé y dije:
quizá se la den a quien no haya hecho lo que yo hice.
Entonces vino a mí el mensajero.
Y dije:
me ha ocurrido algo.
Cuando llegué,
dijo:
«¡Saʿd! Me pediste la espada cuando no era mía; y ahora ha pasado a ser mía, así que es tuya».
Y descendió:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero}.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió mi padre, de Isrāʾīl, de Sammāk b. Ḥarb, de Muṣʿab b. Saʿd, de su padre,
dijo:
obtuve una espada el día de Badr y me gustó,
y dije:
¡Mensajero de Dios, dámela!
Entonces Dios hizo descender: {Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero}.
Nos transmitieron Ibn al-Muthannā e Ibn Wakīʿ —dijo Ibn al-Muthannā—: me transmitió Muʿāwiya.
Y dijo Ibn Wakīʿ:
nos transmitió Abū Muʿāwiya,
dijo:
nos transmitió al-Shaybānī, de Muḥammad b. ʿUbayd Allāh, de Saʿīd b. Abī Waqqāṣ,
dijo:
cuando fue el día de Badr, mataron a mi hermano ʿUmayr y yo maté a Saʿīd b. al-ʿĀṣ, y tomé su espada, que se llamaba Dhū al-Kutayfa.
La llevé al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él dijo:
«Ve y arrójala en el montón de lo recogido».
La arrojé y regresé con un pesar que solo Dios conoce, por la muerte de mi hermano y por haber tomado mi despojo.
Dijo:
no había avanzado sino un poco cuando descendió sobre él la sura de los Anfāl,
y dijo:
«Ve y toma tu espada».
La formulación del ḥadīṯ es la de Ibn al-Muthannā.
Nos transmitió Abū Kurayb,
dijo:
nos transmitió Yūnus b. Bukayr; y nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Salama, ambos, de Muḥammad b. Isḥāq,
dijo:
me transmitió ʿAbd Allāh b. Abī Bakr, de Qays b. Saʿāda,
dijo:
oí a Abū Usayd b. Mālik b. Rabīʿa decir:
obtuve la espada de Ibn ʿĀʾid el día de Badr, y la espada se llamaba al-Marzubān.
Cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó que devolvieran lo que tenían en sus manos de nفل, vine con ella y la arrojé en el nفل.
Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no solía negar nada que se le pidiera.
Entonces la vio al-Arqam b. Abī al-Arqam al-Makhzūmī, se la pidió al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él se la dio.
Me transmitió Yaḥyā b. Jaʿfar,
dijo:
nos transmitió Aḥmad b. Abī Bakr, de Yaḥyā b. ʿImrān, de su abuelo ʿUthmān b. al-Arqam, de su tío, de su abuelo,
dijo:
el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo el día de Badr:
«Devolved lo que haya de los anfāl».
Entonces Abū Usayd al-Sāʿidī puso la espada de Ibn ʿĀʾid, al-Marzubān.
Al-Arqam la reconoció y dijo:
regálamela, ¡Mensajero de Dios!
Dijo:
y se la dio.
Nos transmitió Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Muḥammad b. Jaʿfar,
dijo:
nos transmitió Shuʿba, de Sammāk b. Ḥarb, de Muṣʿab b. Saʿd, de su padre,
dijo:
obtuve una espada.
Dijo:
la llevé al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y dije: ¡Mensajero de Dios, concédemela como nفل!
Dijo:
«Déjala».
Luego se levantó y dijo: ¡Mensajero de Dios, concédemela como nفل!
Dijo:
«Déjala».
Dijo:
luego se levantó y dijo: ¡Mensajero de Dios, concédemela como nفل! ¿Me pones como a quien no tiene utilidad?
Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Déjala donde la tomaste».
Entonces descendió esta aleya: {Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero}.
Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos transmitió Abū Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Isrāʾīl, de Sammāk, de Muṣʿab b. Saʿd, de Saʿd,
dijo:
tomé una espada del botín,
y dije:
¡Mensajero de Dios, regálamela!
Entonces descendió: {Preguntan por ti acerca de los anfāl}.
Me transmitió al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz,
dijo:
nos transmitió Isrāʾīl, de Ibrāhīm b. Muhājir, de Mujāhid,
sobre Su dicho:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo:
Saʿd dijo: yo había tomado la espada de Saʿīd b. al-ʿĀṣ b. Umayya; fui al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y dije:
dame esta espada, ¡Mensajero de Dios!
Y guardó silencio.
Entonces descendió:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl...} hasta Su dicho: {si es que sois creyentes}.
Dijo:
y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— me la dio.
Otros dijeron:
antes bien, descendió porque los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pidieron el reparto del botín entre ellos el día de Badr, y Dios les informó que eso pertenece a Dios y a Su Mensajero, no a ellos: no tienen en ello nada.
Y dijeron:
el sentido de «ʿan» en este lugar es «min».
Y el sentido del discurso es: te preguntan “de” los anfāl.
Y dijeron:
Ibn Masʿūd solía recitarlo: «{Te preguntan los anfāl}» según esta interpretación. Se menciona a quienes dijeron esto.
Nos transmitió Ibn Bashshār,
dijo:
nos transmitió Muʾammal,
dijo:
nos transmitió Sufyān, de al-Aʿmash,
dijo:
los compañeros de ʿAbd Allāh la recitaban:
«{Te preguntan los anfāl}».
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió al-Muḥāribī, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk,
dijo:
en la recitación de Ibn Masʿūd es:
«{Te preguntan los anfāl}».
Se menciona a quienes dijeron esto.
Me transmitió al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
sobre Su dicho:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero}, dijo:
los anfāl: los botines; eran exclusivamente del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, sin que nadie tuviera en ellos parte alguna. Lo que las expediciones de los musulmanes obtenían, se lo traían; y quien retuviera de ello una aguja o un hilo, eso es apropiación fraudulenta (ghulūl).
Entonces pidieron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que les diera de ello.
Dios dijo:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl son Míos; los he asignado a Mi Mensajero; no tenéis en ellos nada. Temed a Dios, reconciliad lo que hay entre vosotros, y obedeced a Dios y a Su Mensajero, si es que sois creyentes}.
Luego Dios hizo descender:
{Y sabed que, de cualquier cosa que obtengáis como botín, a Dios le corresponde su quinto, y al Mensajero...}; luego repartió ese quinto para el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y para quienes se mencionan en la aleya.
Nos transmitió al-Qāsim,
dijo:
nos transmitió al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj,
de Ibn Jurayj:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo:
descendió acerca de los emigrados y los auxiliares que presenciaron Badr.
Dijo:
discreparon y quedaron en tres grupos.
Dijo:
entonces descendió: {Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero}; y Dios lo puso en propiedad de Su Mensajero, y él lo repartió como Dios le mostró.
Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos transmitió Abū Aḥmad,
dijo:
nos transmitió ʿAbbād b. al-ʿAwwām, de al-Ḥajjāj, de ʿAmr b. Shuʿayb, de su padre,
de su abuelo:
que la gente preguntó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por los botines el día de Badr,
y descendió:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}.
Dijo:
nos transmitió ʿAbbād b. al-ʿAwwām, de Juwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: te preguntan que les concedas nفل.
Nos transmitió Bishr b. Muʿādh,
dijo:
nos transmitió Ḥammād b. Zayd,
dijo:
nos transmitió Ayyūb, de ʿIkrima,
sobre Su dicho:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo: te preguntan los anfāl.
Dijo Abū Jaʿfar:
la opinión más acertada en esto es decir: Dios —exaltado sea— informó en esta aleya acerca de una gente que preguntó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— por los anfāl, para que se los diera; y Dios les informó que pertenecen a Dios y que Él los asignó a Su Mensajero.
Y si ese es su sentido, es posible que su descenso fuera a causa de la discrepancia de los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— sobre ello; y es posible que fuera a causa de la petición de quien le pidió la espada que mencionamos, de la que Saʿd dijo que se la pidió; y es posible que fuera a causa de la petición de quien le pidió que lo repartiera entre el ejército.
Y discreparon acerca de ella: ¿está abrogada o no está abrogada?
Unos dijeron:
está abrogada.
Y dijeron:
la abrogó Su dicho: {Y sabed que, de cualquier cosa que obtengáis como botín, a Dios le corresponde su quinto, y al Mensajero...} la aleya. Se menciona a quienes dijeron esto.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió mi padre, de Jābir, de Mujāhid y ʿIkrima,
dijeron:
los anfāl eran para Dios y para el Mensajero; y los abrogó: {Y sabed que, de cualquier cosa que obtengáis como botín, a Dios le corresponde su quinto, y al Mensajero...}.
Me transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos transmitió Asbāṭ,
de al-Suddī:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo:
Saʿd b. Abī Waqqāṣ obtuvo una espada el día de Badr; disputó por ella con gente junto a él; preguntaron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se la tomó.
Entonces Dios dijo:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl. Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero...} la aleya.
Y los botines aquel día eran exclusivamente del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; luego Dios los abrogó con el quinto.
Nos transmitió al-Qāsim,
dijo:
nos transmitió al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
me informó Sulaym, liberto de Umm Muḥammad, de Mujāhid,
sobre Su dicho:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl}, dijo:
la abrogó: {Y sabed que, de cualquier cosa que obtengáis como botín, a Dios le corresponde su quinto}.
Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos transmitió Abū Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Sharīk, de Jābir, de Mujāhid y ʿIkrima, o ʿIkrima y ʿĀmir,
dijeron:
abrogó los anfāl: {Y sabed que, de cualquier cosa que obtengáis como botín, a Dios le corresponde su quinto}.
Otros dijeron:
es una disposición firme (muḥkama) y no está abrogada.
Y el sentido de ello es:
di: los anfāl pertenecen a Dios —y sin duda pertenecen a Dios, junto con el mundo y cuanto hay en él, y el Más Allá—, y al Mensajero, que los coloca en sus lugares, aquellos en los que Dios le ordenó colocarlos. Se menciona a quienes dijeron esto.
Me transmitió Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
sobre Su dicho:
{Preguntan por ti acerca de los anfāl} —y recitó hasta llegar a— {si es que sois creyentes}:
entonces se sometieron a Dios y a Su Mensajero para que juzgaran sobre ello como quisieran y lo colocaran donde quisieran.
Y dijeron:
sí.
Luego vino, después de las cuarenta:
{Y sabed que, de cualquier cosa que obtengáis como botín, a Dios le corresponde su quinto, y al Mensajero...} la aleya; y para vosotros, cuatro quintos.
Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo el día de Jaybar:
«Y este quinto es devuelto a vuestros pobres; Dios y Su Mensajero disponen en ese quinto como ambos quieran, y lo colocan donde ambos quieran; luego Dios nos informó de lo que es obligatorio de ello».
Luego recitó la aleya: {para el pariente cercano, los huérfanos, los necesitados y el viajero, para que no sea un bien que circule entre los ricos de vosotros}.
Dijo Abū Jaʿfar:
la afirmación correcta en esto es decir: Dios —glorificado sea— informó que hizo los anfāl para Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, para que otorgue nفل a quien quiera. Así, concedió al matador el despojo; y estableció para el ejército, en la salida, un cuarto, y en el regreso, un tercio, después del quinto; y concedió nفل a algunas gentes, además de sus partes, un camello por camello en algunas campañas.
Así, Dios —exaltado sea— puso el dictamen de los anfāl en manos de Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, para que otorgue nفل según lo que vea de aquello en lo que hay rectitud para los musulmanes; y corresponde a los imames después de él seguir su sunna en ello.
Y no hay en la aleya indicio de que su dictamen esté abrogado, por admitir el sentido que he mencionado y descrito.
Y no es lícito dictaminar sobre un dictamen que descendió en el Corán que está abrogado sino con una prueba a la que sea obligatorio someterse. Ya hemos demostrado en otros lugares de nuestros libros que no hay abrogación sino cuando se invalida un dictamen por la aparición de otro dictamen contrario que lo niega en todos sus sentidos, o cuando llega una transmisión que establece la prueba de que uno de los dos es abrogante del otro.
Y se mencionó de Saʿīd b. al-Musayyib que solía reprobar que hubiera otorgamiento de nفل para alguien después del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, interpretando la palabra de Dios —exaltado sea—:
{Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero}.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió ʿAbda b. Sulaymān, de Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
Saʿīd b. al-Musayyib envió a su muchacho a unas gentes que le preguntaron por algo,
y dijo:
me habéis enviado a preguntar por los anfāl; no hay nفل después del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Y ya hemos aclarado que a los imames les corresponde tomar como modelo al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en sus campañas, siguiendo su práctica: que otorguen nفل de la manera en que él otorgaba nفل, cuando el otorgamiento de nفل sea rectitud para los musulmanes.
La exposición sobre la interpretación de Su dicho —exaltado sea—:
{Así pues, temed a Dios, reconciliad lo que hay entre vosotros, y obedeced a Dios y a Su Mensajero, si es que sois creyentes}.
Dice —exaltado sea—:
temed a Dios, ¡oh gente!, y guardaos de Él mediante Su obediencia y evitando Sus desobediencias; y reconciliad la situación entre vosotros.
Los exégetas discreparon acerca de lo que se quiso decir con Su dicho:
{y reconciliad lo que hay entre vosotros}.
Unos dijeron:
es una orden de Dios a quienes obtuvieron el botín el día de Badr y presenciaron el combate con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: si discrepan sobre el botín, que se devuelvan mutuamente lo que cada uno tomó de él. Se menciona a quienes dijeron esto.
Nos transmitió Bishr b. Muʿādh,
dijo:
nos transmitió Yazīd,
dijo:
nos transmitió Saʿīd,
de Qatāda:
{Así pues, temed a Dios, y reconciliad lo que hay entre vosotros}, dijo:
el Profeta de Dios solía conceder como nفل al creyente el despojo del incrédulo si lo mataba.
Luego Dios hizo descender:
{Temed a Dios y reconciliad lo que hay entre vosotros}, ordenándoles que unos devolvieran a otros.
Nos transmitió al-Qāsim,
dijo:
nos transmitió al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
me llegó que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— solía otorgar nفل al hombre según su empeño y su utilidad, conforme a lo que veía, hasta que fue el día de Badr y la gente llenó sus manos de botines.
Entonces los débiles de la gente dijeron:
los fuertes se han llevado los botines.
Mencionaron eso al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y descendió:
{Di: los anfāl pertenecen a Dios y al Mensajero. Temed a Dios y reconciliad lo que hay entre vosotros}, para que los fuertes devolvieran a los débiles.
Otros dijeron:
es una severa amonestación (taḥrīj) de Dios a la gente, y una prohibición de discrepar en aquello en lo que discreparon, respecto del asunto del botín y de otros. Se menciona a quienes dijeron esto.
Me transmitió Muḥammad b. ʿUmāra,
dijo:
nos transmitió Khālid b. Yazīd; y me transmitió Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos transmitió Abū Aḥmad;
ambos dijeron:
nos transmitió Abū Isrāʾīl, de Fuḍayl, de Mujāhid,
sobre la palabra de Dios:
{Temed a Dios y reconciliad lo que hay entre vosotros}, dijo:
les impuso una severa amonestación.
Me transmitió al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió al-Qāsim,
dijo:
nos transmitió ʿAbbād b. al-ʿAwwām, de Sufyān b. Ḥusayn, de Mujāhid,
de Ibn ʿAbbās:
{Temed a Dios y reconciliad lo que hay entre vosotros}, dijo:
es una severa amonestación de Dios a los creyentes para que teman y reconcilien lo que hay entre ellos.
Dijo ʿAbbād,
dijo Sufyān:
esto fue cuando discreparon sobre los botines el día de Badr.
Me transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos transmitió Asbāṭ,
de al-Suddī:
{Temed a Dios y reconciliad lo que hay entre vosotros}: es decir, no os insultéis.
Y los arabistas discreparon acerca del motivo de la feminización de “al-bayn”.
Algunos gramáticos de Basora dijeron:
añadió “dhāt” a “al-bayn” y lo hizo “dhāt”, porque a algunas cosas se les aplica un nombre femenino y a otras uno masculino, como “al-dār” (la casa), y “al-ḥāʾiṭ” (el muro): se feminiza “al-dār” y se masculiniza “al-ḥāʾiṭ”.
Otros dijeron:
lo que quiso decir con Su dicho {dhāta baynikum} es: el estado que corresponde al “beyn”; y por eso dijo. Y asimismo,
«dhāt al-ʿishāʾ»
quiere decir: la hora en la que hay la cena.
Dijo:
y no pusieron masculino por femenino ni femenino por masculino sino por un sentido.
Dijo Abū Jaʿfar:
esta afirmación es la más acertada de las dos, por la razón que he mencionado.
En cuanto a Su dicho:
{y obedeced a Dios y a Su Mensajero}, su sentido es: ateneos, ¡oh gente que pedís los anfāl!, al mandato de Dios y al mandato de Su Mensajero respecto de lo que Dios os ha hecho retornar; pues ya os ha aclarado sus aspectos y sus vías.
{si es que sois creyentes} quiere decir:
si sois veraces en dar por verdadero al Mensajero en lo que os trajo de parte de vuestro Señor.
Como:
Me transmitió Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd:
{Temed a Dios y reconciliad lo que hay entre vosotros, y obedeced a Dios y a Su Mensajero, si es que sois creyentes}: someteos a Dios y a Su Mensajero para que juzguen sobre ello como quieran y lo coloquen donde quieran.
Notas y Referencias
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