77

Los Enviados

المرسلات Al-Mursalat
Aya 32

Versículo (Español)

[77:32] pues arroja chispas grandes como palacios.

Tafsir de At-Tabari

{Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio} (32) Y Su dicho: «Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio», dice —exaltado sea Su recuerdo—: en verdad, el Infierno arroja chispas como el palacio. Y así lo recitaron los recitadores de las metrópolis: «kal-qaṣr» con la ṣād en sukun.

Luego discreparon quienes lo recitaron de ese modo acerca de su significado. Unos dijeron: es el singular de los palacios. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró ʿAlī; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio», dijo: como el gran palacio.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Mihrān, de Sufyān, de Khuṣayf, de Mujāhid: «Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio», dijo: se refiere al palacio.

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: me informó Yazīd b. Yūnus, de Abū Ṣakhr, acerca de la palabra de Dios: «Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio», dijo: al-Quraẓī solía decir: sobre el Infierno hay un muro; y lo que sale de detrás del muro —de aquello que vuelve a entrar en él— es, en su magnitud, como la del palacio, y en el color, como el alquitrán.

Y otros dijeron: antes bien, es lo grueso de la madera, como las raíces de las palmeras y lo semejante a ello. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Wakīʿ, de Sufyān, de ʿAbd al-Raḥmān b. ʿĀbis; dijo: pregunté a Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: «Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio»; dijo: al-qaṣr es madera que solíamos almacenar para el invierno: de tres codos, y más que eso, y menos que eso; solíamos llamarlo al-qaṣr.

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró Muʾammal; dijo: nos narró Sufyān; dijo: oí a ʿAbd al-Raḥmān b. ʿĀbis; dijo: oí a Ibn ʿAbbās decir, acerca de Su dicho: «Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio»: dijo: al-qaṣr es madera que se cortaba en la época de la ignorancia en un codo, o menos, o más; se la disponía como poste.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Mihrān, de Sufyān, de ʿAbd al-Raḥmān b. ʿĀbis; dijo: oí a Ibn ʿAbbās decir, acerca de Su dicho: «Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio»: dijo: en la época de la ignorancia cortábamos en dos codos o tres codos; y más que eso y menos que eso lo llamábamos al-qaṣr.

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio»; pues al-qaṣr: es el árbol cortado; y se dice: al-qaṣr: la palmera cortada.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith; dijo: nos narró al-Ḥasan; dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «kal-qaṣr», dijo: haces de árboles, es decir, el haz.

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar; dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Shuʿba, de Abū Bishr, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, acerca de esta aleya: «Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio», dijo: como el tronco de la palmera.

Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Ciertamente, ella arroja chispas como el palacio»: las raíces de los árboles y las raíces de las palmeras.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda, acerca de «chispas como el palacio», dijo: como la raíz del árbol.

Se me narró de al-Ḥusayn; dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir, acerca de Su dicho: «chispas como el palacio»: al-qaṣr son las grandes raíces de los árboles, como si fueran los flancos de los camellos amarillos; en medio de cada cosa está su flanco, y esos son los flancos.

Nos narró Aḥmad b. Yūsuf; dijo: nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró Ḥajjāj, de Hārūn; dijo: al-Ḥasan la recitaba: «kal-qaṣr», y decía: es el leño grueso de la madera; dijo: su singular es qaṣra y qaṣr, como: jamra y jamr, y tamra y tamr.

Y se mencionó de Ibn ʿAbbās que lo recitaba: «kal-qaṣar» con vocalización de la ṣād.

Me narró Aḥmad b. Yūsuf; dijo: nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró Ḥajjāj, de Hārūn; dijo: me informó Ḥusayn al-Muʿallim, de Abū Bishr, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, que la recitaba: «ka-l-qaṣar» con fatḥa en la qāf y la ṣād.

Dijo: Y dijo Hārūn: me informó Abū ʿAmr que Ibn ʿAbbās la recitaba: «kal-qaṣar», y decía: qaṣar al-nakhl, es decir, los cuellos.

Y la más correcta de las dos lecturas, a nuestro juicio, es la que siguen los recitadores de las metrópolis, a saber, la de la ṣād en sukun; y la interpretación más digna de preferencia conforme a ella es que se trata del qaṣr de los palacios. Y ello por la indicación de Su dicho: «como si fueran camellos amarillos» acerca de su corrección; y los árabes comparan los camellos con los palacios edificados, como dijo al-Akhtal al describir una camella:

Como si fuera una torre romana que se alza *** compactada con yeso, ladrillo y piedras

Y se dijo: «chispas como el palacio», y no dijo «como los palacios», y «chispas» es un colectivo, como se dijo: «Será derrotado el ejército y volverán la espalda», y no dijo «las espaldas», porque «la espalda» tiene el sentido de «las espaldas»; y se hizo eso para armonizar entre los finales de las aleyas y las cadencias del discurso, pues los árabes hacen eso del mismo modo, y en su lengua descendió el Corán. Y se dijo: «como el palacio», y el sentido del discurso es: como la magnitud del palacio, como se dijo: «sus ojos giran como quien es cubierto por la muerte», y no dijo: «como los ojos de quien es cubierto», porque lo pretendido en la comparación es la acción, no el ojo.

Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar; dijo: nos narró Shuʿba, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, que preguntó a al-Aswad acerca de esta aleya: «arroja chispas como el palacio», y dijo: como el palacio.

Notas y Referencias

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