El Arropado
المدثر Al-MuddaththirVersículo (Español)
[74:1] ¡Oh, tú [Mujámmad] que te envuelves en un manto!
Tafsir de At-Tabari
{يَـٰٓأَيُّهَا ٱلۡمُدَّثِّرُ} (1)
بسم الله الرحمَن الرحيم
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ يَأَيّهَا الْمُدّثّرُ * قُمْ فَأَنذِرْ * وَرَبّكَ فَكَبّرْ * وَثِيَابَكَ فَطَهّرْ * وَالرّجْزَ فَاهْجُرْ * وَلاَ تَمْنُن تَسْتَكْثِرُ * وَلِرَبّكَ فَاصْبِرْ }
Dice —glorificado sea—:
«¡Oh, tú, el arropado!»; es decir: «¡oh tú, el que se ha cubierto con sus vestidos al dormir!».
Y se mencionó que al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se le dijo eso, estando él arropado con una manta.
Relato de quienes dijeron eso:
Nos contó Muhammad ibn al-Muthannà,
dijo:
nos contó Yahyà ibn Sa‘īd, de Shu‘bah, de al-Mughīrah,
de Ibrāhīm: «¡Oh, tú, el arropado!», dijo:
«Estaba arropado en una manta».
Y se mencionó que esta aleya fue lo primero que descendió del Corán sobre el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y que se le dijo:
«¡Oh, tú, el arropado!»,
como:
Nos contó Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
nos informó Yūnus, de Ibn Shihāb,
dijo:
me informó Abū Salamah ibn ‘Abd al-Raḥmān,
que Jābir ibn ‘Abd Allāh al-Anṣārī dijo:
Dijo el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, mientras relataba acerca del intervalo de la revelación:
«Mientras yo caminaba, oí una voz del cielo; levanté la cabeza y he aquí que el ángel que vino a mí en Ḥirā’ estaba sentado sobre un asiento entre el cielo y la tierra».
Dijo el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Entonces me desplomé ante él por miedo,
y fui a los míos y dije:
“¡Cubridme, cubridme; arropadme!”».
Entonces Dios reveló: «¡Oh, tú, el arropado! ¡Levántate y advierte! Y a tu Señor, engrandécelo…»
hasta Su palabra:
«Y al-rijz, apártalo», dijo: «Luego la revelación se sucedió».
Nos contó Ibn al-Muthannà,
dijo:
nos contó al-Walīd ibn Muslim,
dijo:
nos contó al-Awzā‘ī,
dijo:
me refirió Yahyà ibn Abī Kathīr,
dijo:
pregunté a Abū Salamah: «¿Qué parte del Corán descendió primero?»
Dijo: «{يا أيّها المُدّثّرُ}».
Dije: «Dicen: {اقْرأ باسْمِ رَبّكَ الّذي خَلَقَ}».
Dijo Abū Salamah:
«Pregunté a Jābir ibn ‘Abd Allāh: “¿Qué parte del Corán descendió primero?”
Dijo: “{يا أيّها المُدّثّرُ}”.
Dije: “Dicen: {اقْرأ باسْمِ رَبّكَ الّذِي خَلَقَ}”.
Dijo: “No te informaré sino de lo que nos relató el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dijo:
‘Hice retiro en Ḥirā’; y cuando concluí mi retiro, descendí; me interné en el valle; entonces fui llamado; miré a mi derecha, a mi izquierda, detrás de mí y delante de mí, y no vi nada; miré por encima de mi cabeza y he aquí que él estaba sentado sobre un trono entre el cielo y la tierra; y le temí’».
Así lo dijo ‘Uthmān ibn ‘Amr;
pero en realidad es:
«Entonces me desplomé ante él; y me encontré con Jadiŷah,
y dije:
“Arropadme”; y me arroparon, y vertieron sobre mí agua;
y Dios hizo descender sobre mí:
{يا أيّها المُدّثّرُ قُمْ فأنْدِرْ}.
Nos contó Abū Kurayb,
dijo:
nos contó Wakī‘, de ‘Alī ibn Mubārak, de Yahyà ibn Abī Kathīr,
dijo:
pregunté a Abū Salamah acerca de lo primero que descendió del Corán,
dijo:
«Descendió {يا أيّها المُدّثّرُ} primero».
Dijo:
Dije: «Ellos dicen: {اقْرأ باسْمِ رَبّكَ الّذِي خَلَقَ}».
Dijo:
«Pregunté a Jābir ibn ‘Abd Allāh,
y dijo:
“No te relataré sino lo que nos relató el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dijo:
‘Hice retiro en Ḥirā’; y cuando concluí mi retiro, descendí; oí una voz; miré a mi derecha y no vi nada; miré detrás de mí y no vi nada; levanté la cabeza y vi algo; entonces fui a Jadiŷah,
y dije:
“Arropadme y verted sobre mí agua fría”; y descendió {يا أيّها المُدّثّرُ}’».
Nos contó Ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos contó Ibn Thawr, de Ma‘mar, de al-Zuhrī,
dijo:
La revelación se interrumpió para el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— durante un tiempo; se entristeció con una tristeza tal que se echaba a correr hacia las cumbres de las montañas para arrojarse desde ellas.
Y cada vez que alcanzaba la cima de una montaña, se le aparecía Ŷibrīl —sobre él la paz— y le decía:
«Tú eres el Profeta de Dios»;
entonces se serenaba su ánimo y se aquietaba su alma.
Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— relataba acerca de ello.
Dijo:
«Mientras yo caminaba un día, vi al ángel que solía venir a mí en Ḥirā’ sobre un asiento entre el cielo y la tierra; entonces me desplomé ante él de terror,
y regresé a Jadiŷah y dije:
“Cubridme”; y lo cubrimos»; es decir: lo arropamos.
Entonces Dios reveló: «{يا أيّها المُدّثّرُ} ¡Levántate y advierte! Y a tu Señor, engrandécelo, y tus vestidos, purifícalos».
Dijo al-Zuhrī:
Así, lo primero que le fue revelado fue: «{اقْرأ باسْمِ رَبّكَ الّذِي خَلَقَ}…» hasta «{ما لَمْ يَعْلَمْ}».
Y discreparon los intérpretes acerca del sentido de Su palabra:
«{يا أيّها المُدّثّرُ}».
Unos dijeron:
Su sentido es: «¡oh tú, el que duerme en sus vestidos!».
Relato de quienes dijeron eso:
Me contó Muḥammad ibn Sa‘d,
dijo:
me refirió mi padre,
dijo:
me refirió mi tío,
dijo:
me refirió mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su palabra:
«{يا أيّها المُدّثّرُ}», dijo: «¡oh tú, el que duerme!».
Nos contó Bishr,
dijo:
nos contó Yazīd,
dijo:
nos contó Sa‘īd, de Qatādah,
acerca de Su palabra:
«{يا أيّها المُدّثّرُ}», dice: «el que se ha arropado con sus vestidos».
Y otros dijeron:
Más bien su sentido es: «¡oh tú, el que se ha revestido de la profecía y de sus cargas!».
Relato de quienes dijeron eso:
Nos contó Ibn al-Muthannà,
dijo:
nos contó ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
Y se preguntó a Dāwūd acerca de esta aleya: «{يا أيّها المُدّثّرُ}»; y nos relató, de ‘Ikrimah, que dijo:
«Has arropado este asunto: levántate, pues, con él».
Notas y Referencias
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