Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:43] Purificaré sus corazones del rencor que hubiere entre ellos. Vivirán donde corren ríos y dirán [en agradecimiento]: "¡Alabado sea Dios, Quien nos guió!, y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. La promesa con la que vinieron los Mensajeros de nuestro Señor era verdad". Se les dirá: "Éste es el Paraíso que han heredado [en recompensa] por lo que solían obrar".
Tafsir de At-Tabari
{Y arrancamos lo que hubiera en sus pechos de rencor; corren ríos por debajo de ellos. Y dijeron: «Alabado sea Dios, Quien nos guió a esto; y no habríamos sido guiados, de no ser porque Dios nos guió. Ciertamente, los enviados de nuestro Señor vinieron con la verdad». Y se les proclamó: «Éste es el Jardín que se os ha hecho heredar por lo que solíais obrar»} (43)
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
{Y arrancamos lo que hubiera en sus pechos de rencor; corren ríos por debajo de ellos. Y dijeron: «Alabado sea Dios, Quien nos guió a esto; y no habríamos sido guiados, de no ser porque Dios nos guió. Ciertamente, los enviados de nuestro Señor vinieron con la verdad». Y se les proclamó: «Éste es el Jardín que se os ha hecho heredar por lo que solíais obrar»}.
Dice —exaltada sea Su mención—:
Hemos hecho desaparecer de los pechos de éstos —aquellos cuya condición describió e informó que son los moradores del Jardín— lo que en ellos había de rencor, resentimiento y enemistad que, en la vida mundanal, unos tenían contra otros; y los dispuso en el Jardín, cuando los hizo entrar en él, sobre lechos enfrentados, sin que unos envidien a otros por nada con lo que Dios haya distinguido a algunos y los haya favorecido, por Su generosidad, sobre otros. Corren por debajo de ellos los ríos del Jardín.
Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Abū Jālid al-Aḥmar, de Juwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk:
{Y arrancamos lo que hubiera en sus pechos de rencor}. Dijo: la enemistad.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ḥumayd b. ʿAbd al-Raḥmān, de Saʿīd b. Bashīr,
de Qatāda:
{Y arrancamos lo que hubiera en sus pechos de rencor}. Dijo: son los resentimientos.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ibn al-Mubārak, de Ibn ʿUyayna, de Isrāʾīl Abī Mūsā, de al-Ḥasan, de ʿAlī,
dijo:
¡Por Dios!, acerca de nosotros —la gente de Badr— descendió: {Y arrancamos lo que hubiera en sus pechos de rencor}, {como hermanos, sobre lechos enfrentados}.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Ibn ʿUyayna, de Isrāʾīl,
dijo:
le oí decir: dijo ʿAlī —la paz sea con él—: ¡Por Dios!, acerca de nosotros —la gente de Badr— descendió: {Y arrancamos lo que hubiera en sus pechos de rencor}, {como hermanos, sobre lechos enfrentados}.
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda,
dijo:
Dijo ʿAlī —Dios esté complacido con él—: Ciertamente espero ser yo, y ʿUthmān, y Ṭalḥa, y al-Zubayr, de aquellos de quienes Dios —exaltado sea— dijo: {Y arrancamos lo que hubiera en sus pechos de rencor}. ¡Que Dios esté complacido con ellos!
Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī:
{Y arrancamos lo que hubiera en sus pechos de rencor; corren ríos por debajo de ellos}. Dijo: En verdad, cuando los moradores del Jardín son conducidos hacia el Jardín y llegan, encuentran junto a su puerta un árbol en cuya base hay dos manantiales. Beben de uno de ellos y se arranca lo que hay en sus pechos de rencor: ésa es la bebida purificadora. Y se lavan con el otro, y sobre ellos corre el resplandor de la dicha; y no se despeinan ni se ensucian después de ello jamás.
Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya, de al-Jarīrī, de Abī Naḍra,
dijo:
Los moradores del Jardín son retenidos antes del Jardín hasta que se haga justicia a unos respecto de otros; de modo que entran en el Jardín cuando entran en él sin que ninguno de ellos reclame a otro ni siquiera por la uña de un dedo que le hubiera injustamente tomado. Y los moradores del Fuego son retenidos antes del Fuego hasta que se haga justicia a unos respecto de otros; de modo que entran en el Fuego cuando entran en él sin que ninguno de ellos reclame a otro ni siquiera por la uña de un dedo que le hubiera injustamente tomado.
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
{Y dijeron: «Alabado sea Dios, Quien nos guió a esto; y no habríamos sido guiados, de no ser porque Dios nos guió»}.
Dice —exaltada sea Su mención—:
Y dijeron éstos a quienes Su majestad describió —y son quienes creyeron y obraron rectamente— cuando fueron introducidos en el Jardín y vieron lo que Dios les concedió de Su generosidad, y lo que apartó de ellos del castigo humillante con el que fueron probados los moradores del Fuego por su incredulidad en su Señor y por desmentir a Sus enviados:
{Alabado sea Dios, Quien nos guió a esto}: es decir, alabado sea Dios, Quien nos concedió el éxito para la obra que nos hizo merecer esto en lo que estamos: la generosidad y el favor de Dios, y el apartamiento de Su castigo de nosotros.
{Y no habríamos sido guiados, de no ser porque Dios nos guió}: es decir, no habríamos acertado con ello, de no ser porque Dios nos guió hacia ello y nos concedió el éxito por Su gracia y Su munificencia.
Como:
Nos narró Abū Hishām al-Rifāʿī,
dijo:
nos narró Abū Bakr b. ʿAyyāsh,
dijo:
nos narró al-Aʿmash, de Abī Ṣāliḥ, de Abī Saʿīd,
dijo:
Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Todo morador del Fuego ve su morada en el Jardín y dicen: “Si Dios nos hubiera guiado...”, y eso se convierte para ellos en remordimiento. Y todo morador del Jardín ve su morada en el Fuego y dicen: “De no ser porque Dios nos guió...”. Ésta es su gratitud».
Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar,
dijo:
nos narró Shuʿba,
dijo:
oí a Abū Isḥāq relatar de ʿĀṣim b. Ḍamra, de ʿAlī,
dijo:
ʿUmar mencionó algo —que no recuerdo—, luego mencionó el Jardín y dijo:
Entran y, he aquí, un árbol de debajo de cuya base brotan dos manantiales.
Dijo:
Se lavan con uno de ellos y sobre ellos corre el resplandor de la dicha: no se despeinan sus cabellos ni se ensombrece su piel; y beben del otro y sale toda impureza y suciedad, o cualquier cosa que haya en sus vientres.
Dijo:
Luego se les abre la puerta del Jardín y se les dice:
{¡Paz sobre vosotros! Habéis sido buenos: entrad en él, eternos}.
Dijo: entonces los reciben los jóvenes, rodeándolos como los jóvenes rodean al íntimo cuando regresa de su ausencia. Luego van y dan la buena nueva a sus esposas, llamándolos por sus nombres y por los nombres de sus padres.
Dicen ellas:
¿Eres tú? ¿Lo has visto?
Dijo:
la alegría las embarga.
Dijo:
van hasta detenerse en los umbrales de la puerta.
Dijo:
ellos llegan y entran, y he aquí que los cimientos de sus casas son de guijarros de perla; y he aquí palacios elevados amarillos, verdes y rojos, y de todo color; y lechos elevados; y copas dispuestas; y cojines alineados; y alfombras extendidas. Y, de no ser porque Dios lo determinó, sus miradas se deslumbrarían por lo que ven allí. Entonces abrazan a las esposas y se sientan sobre los lechos, y dicen:
{Alabado sea Dios, Quien nos guió a esto; y no habríamos sido guiados, de no ser porque Dios nos guió. Ciertamente, los enviados de nuestro Señor vinieron con la verdad...} la aleya.
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
{Ciertamente, los enviados de nuestro Señor vinieron con la verdad. Y se les proclamó: «Éste es el Jardín que se os ha hecho heredar por lo que solíais obrar»}.
Dice —exaltada sea Su mención—, informando acerca de éstos que creyeron y obraron rectamente, que dicen al entrar en el Jardín y al ver la generosidad de Dios con la que los honró, mientras los enemigos de Dios están en el Fuego:
¡Por Dios!, ciertamente nos vinieron en la vida mundanal —a nosotros y a éstos que están en el Fuego— los enviados de nuestro Señor con la verdad en las noticias: acerca de la promesa de Dios a los que Le obedecen y creen en Él y en Sus enviados, y acerca de Su amenaza a los que Le desobedecen y no creen en Él.
En cuanto a Su palabra:
{Y se les proclamó: «Éste es el Jardín que se os ha hecho heredar por lo que solíais obrar»}, su sentido es: y un pregonero proclamó a éstos cuya condición Dios describió e informó de lo que les ha preparado de Su generosidad: “¡Oh vosotros! Éste es aquel Jardín del que Mis enviados os informaban en la vida mundanal. Dios os lo ha hecho heredar de aquellos que desmintieron a Sus enviados, por haberlos vosotros confirmado y por haber obedecido a vuestro Señor”.
Y ése es el sentido de Su palabra:
{por lo que solíais obrar}.
Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī:
{Y se les proclamó: «Éste es el Jardín que se os ha hecho heredar por lo que solíais obrar»}. Dijo: No hay incrédulo ni creyente sino que tiene en el Jardín y en el Fuego una morada. Cuando los moradores del Jardín entran en el Jardín y los moradores del Fuego entran en el Fuego, y ocupan sus moradas, el Jardín es mostrado a los moradores del Fuego y miran sus moradas en él, y se les dice: “Éstas eran vuestras moradas si hubierais obrado en obediencia a Dios”. Luego se dice: “¡Oh moradores del Jardín! Heredadlas por lo que solíais obrar”, y se reparten entre los moradores del Jardín sus moradas.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró ʿUmar b. Saʿd Abū Dāwūd al-Ḥafrī, de Saʿīd b. Bakr, de Sufyān al-Thawrī, de Abī Isḥāq,
de al-Agharr:
{Y se les proclamó: «Éste es el Jardín que se os ha hecho heredar por lo que solíais obrar»}. Dijo: se les proclamó: “Estad sanos y no enfermaréis; permaneced eternamente y no moriréis; disfrutad y no padeceréis miseria”.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Qabīṣa, de Sufyān, de Abī Isḥāq, de al-Agharr,
de Abī Saʿīd:
{Y se les proclamó: «Éste es el Jardín...»} la aleya.
Dijo:
Un pregonero proclama: “En verdad, para vosotros es que estéis sanos y no enfermaréis jamás”.
Y los arabistas discreparon acerca de la «an» que acompaña a «tilkum».
Algunos gramáticos de Basora dijeron: es la «anna» enfática que ha sido aligerada, y en ella se sobreentiende [un pronombre]; y no es correcto que la hagamos la ligera, porque después de ella hay un nombre, y la ligera no va seguida de nombres. Y el poeta dijo:
«En unos jóvenes, como espadas de la India, que ya supieron *** que perece quien anda descalzo y se calza».
Y otro dijo:
«Le muestro los dientes y sé que ambos *** estamos deseosos de lo que aflige al compañero».
Dijo: su sentido es: “que ambos”, dijo; y viene a ser como Su palabra: «an qad wajadnā» en el lugar de «ay» (“es decir”); y como Su palabra: «an aqīmū». Y no es la «an» que rige los verbos, porque tú dices: “me irrita que se levantó” y “que se fue”: recae sobre los verbos aunque no obre en ellos. Y en el Libro de Dios: {Y los notables de entre ellos se marcharon: «an imshū»}, es decir: “caminad”.
Y algunos de la gente de Kufa reprobaron lo que éste dijo, y dijeron: no es lícito que con «an» en este lugar haya una «hāʾ» sobreentendida, porque «an» entró en el discurso para proteger lo que viene después.
Dijo: y esta «an» que acompaña a «tilkum» es el giro en el que cae lo que se asemeja a la cita, sin ser con la forma literal de la cita; como: “proclamé que tú estás en pie”, y “que Zayd está en pie”, y “que te levantaste”: puede seguirle cualquier enunciado. Y se hizo de «an» una protección, porque la proclamación recae sobre lo que viene después; y quedó a salvo lo que viene después de «an», como queda a salvo lo que viene después del “decir”. ¿Acaso no ves que dices: “Dije: Zayd está en pie”, y dices: “Se levantó”, y puede seguirle el discurso que quieras? Así, cuando la proclamación es con el sentido de la suposición y lo semejante al decir, quedó a salvo lo que viene después de «an», y entró «an» como protección.
Dijo: en cuanto a «ay», no se da sino en el sentido de que sea: “ay” como respuesta del discurso, y que baste en lugar del nombre.
Notas y Referencias
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