7

Las Alturas

الأعراف Al-A'raf
Aya 175

Versículo (Español)

[7:175] Y relátales la historia de aquel a quien habiéndole concedido el conocimiento de Mis preceptos, los descuidó, el demonio lo sedujo y fue de los extraviados.

Tafsir de At-Tabari

{وَٱتۡلُ عَلَيۡهِمۡ نَبَأَ ٱلَّذِيٓ ءَاتَيۡنَٰهُ ءَايَٰتِنَا فَٱنسَلَخَ مِنۡهَا فَأَتۡبَعَهُ ٱلشَّيۡطَٰنُ فَكَانَ مِنَ ٱلۡغَاوِينَ} (175) La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبَأَ الّذِيَ آتَيْنَاهُ آيَاتِنَا فَانْسَلَخَ مِنْهَا فَأَتْبَعَهُ الشّيْطَانُ فَكَانَ مِنَ الْغَاوِينَ } . .

Dice —Exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: Recita, ¡oh Muḥammad!, a tu gente la noticia de aquel a quien dimos Nuestras aleyas; es decir, su relato y su historia. Y las aleyas de Dios para aquel a quien Dios se las dio —según se dice— eran el Nombre Supremo de Dios; y se dijo: la profecía.

Los exégetas discreparon acerca de él. Unos dijeron: es un hombre de los Hijos de Israel. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ḥumayd b. Masʿada, dijo: nos narró Bišr b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Šuʿba, de Manṣūr, de Abū al-Ḍuḥā, de Masrūq, de ʿAbd Allāh, acerca de esta aleya: وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبأَ الّذِي آتَيْناهُ آياتِنا فانْسَلَخَ مِنْها dijo: es Balʿam.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ǧarīr, de Manṣūr, de Abū al-Ḍuḥā, de Masrūq, de ʿAbd Allāh, lo mismo.

Dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Manṣūr, de Abū al-Ḍuḥā, de Masrūq, de ʿAbd Allāh, dijo: es Balʿam b. Abr.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ǧarīr, de Manṣūr, de Abū al-Ḍuḥā, de Masrūq, de Ibn Masʿūd, acerca de Su dicho: وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبأَ الّذِي آتَيْناهُ آياتِنا dijo: un hombre de los Hijos de Israel al que se llamaba: Balʿam b. Abr.

Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā, dijo: nos narraron Muḥammad b. Ǧaʿfar, Ibn Mahdī e Ibn Abī ʿAdī, dijeron: nos narró Šuʿba, de Manṣūr, de Abū al-Ḍuḥā, de Masrūq, de ʿAbd Allāh, que dijo acerca de esta aleya —y mencionó algo semejante—, pero no dijo “Ibn Abr”.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥukkām, de ʿAmr, de Manṣūr, de Abū al-Ḍuḥā, de Masrūq, de Ibn Masʿūd: وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبأَ الّذِي آتَيْناهُ آياتِنا فانْسَلَخَ مِنْها dijo: un hombre de los Hijos de Israel al que se llamaba: Balʿam b. Abr.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿImrān b. ʿUyayna, de Ḥuṣayn, de ʿImrān b. al-Ḥāriṯ, de Ibn ʿAbbās, dijo: es Balʿam b. Bāʿirā.

Me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos narró Sufyān, de al-Aʿmaš, de Abū al-Ḍuḥā, de Masrūq, de Ibn Masʿūd, acerca de Su dicho: وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبأَ الّذِي آتَيْناهُ آياتِنا . . . hasta: فَكانَ مِنَ الغاوينَ: es Balʿam b. Abr.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Ṯawrī, de al-Aʿmaš, de Manṣūr, de Abū al-Ḍuḥā, de Masrūq, de Ibn Masʿūd, lo mismo, salvo que dijo “Ibn Abur”, con ḍamma en la bāʾ.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبأَ الّذي آتَيْناهُ آياتِنا فانْسَلَخَ مِنْها dijo: es un hombre de la ciudad de los gigantes, al que se llamaba Balʿam.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: فانْسَلَخَ مِنْها dijo: Balʿām b. Bāʿirā, de los Hijos de Israel.

Me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos narró Abū Saʿd, dijo: oí a Muǧāhid decir —y mencionó algo semejante—.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, dijo: me informó ʿAbd Allāh b. Kaṯīr que oyó a Muǧāhid decir —y mencionó algo semejante—.

Nos narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān e Ibn Abī ʿAdī, de Šuʿba, de Ḥuṣayn, de ʿIkrima, dijo acerca de “aquel a quien dimos Nuestras aleyas y se despojó de ellas”: es Balʿām.

Y nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ġundar, de Šuʿba, de Ḥuṣayn, de ʿIkrima, dijo: es Balʿam.

Dijo: nos narró ʿImrān b. ʿUyayna, de Ḥuṣayn, de ʿIkrima, dijo: es Balʿam.

Nos narró Ḥumayd b. Masʿada, dijo: nos narró Bišr, dijo: nos narró Šuʿba, de Ḥuṣayn, dijo: oí a ʿIkrima decir: es Balʿām.

Nos narró —dijo—: nos narró ʿAbd al-ʿAzīzī, dijo: nos narró Isrāʾīl, de Ḥuṣayn, de Muǧāhid, dijo: es Balʿam.

Me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos narró Isrāʾīl, de Muġīra, de Muǧāhid, de Ibn ʿAbbās, dijo: es Balʿam. (Y dijo Ṯaqīf: es Umayya b. Abī al-Ṣalt)

Otros dijeron: este Balʿam era de la gente del Yemen. Mención de quienes dijeron eso.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبأَ الّذِي آتَيْناهُ آياتِنا فانْسَلَخَ مِنْها dijo: es un hombre llamado Balʿam, de la gente del Yemen.

Otros dijeron: era de los cananeos. Mención de quienes dijeron eso.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبأَ الّذِي آتَيْناهُ آياتِنا فانْسَلَخَ مِنْها dijo: es un hombre de la ciudad de los gigantes, al que se llamaba Balʿam.

Otros dijeron: es Umayya b. Abī al-Ṣalt. Mención de quienes dijeron eso.

Nos narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Mahdī, dijo: nos narró Saʿīd b. al-Sāʾib, de Ġuḍayf b. Abī Sufyān, de Yaʿqūb y Nāfiʿ b. ʿĀṣim, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, dijo acerca de esta aleya: الّذي آتَيْناهُ آياتِنا فانْسَلَخَ مِنْها dijo: es Umayya b. Abī al-Ṣalt.

Nos narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, dijo: nos informó Šuʿba, de Yaʿlā b. ʿAṭāʾ, de Nāfiʿ b. ʿĀṣim, dijo: dijo ʿAbd Allāh b. ʿAmr: es vuestro compañero Umayya b. Abī al-Ṣalt.

Nos narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narraron ʿAbd al-Raḥmān y Wahb b. Ǧarīr, dijeron: nos narró Šuʿba, de Yaʿlā b. ʿAṭāʾ, de Nāfiʿ b. ʿĀṣim, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, con algo semejante.

Nos narró Muḥammad b. Bišār, dijo: nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, dijo: nos narró Sufyān, de Ḥabīb b. Abī Ṯābit, de un hombre, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr: وَلَكِنّهُ أخْلَدَ إلى الأرْض وَاتّبَعَ هَوَاهُ dijo: es Umayya b. Abī al-Ṣalt.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ġundar, de Šuʿba, de Yaʿlā b. ʿAṭāʾ, dijo: oí a Nāfiʿ b. ʿĀṣim b. ʿUrwa b. Masʿūd, dijo: oí a ʿAbd Allāh b. ʿAmr, dijo acerca de esta aleya: الّذِي آتَيْناهُ آياتِنا فانْسَلَخَ مِنْها dijo: es vuestro compañero —es decir, Umayya b. Abī al-Ṣalt—.

Dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ḥabīb, de un hombre, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, dijo: es Umayya b. Abī al-Ṣalt.

Dijo: nos narró Yazīd, de Šarīk, de ʿAbd al-Malik, de Faḍāla —o Ibn Faḍāla—, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, dijo: es Umayya.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥukkām, de ʿAnbasa, de ʿAbd al-Malik b. ʿUmayr, dijo: recordaron en la mezquita mayor de Damasco esta aleya: فانْسَلَخَ مِنْها, y algunos dijeron: fue revelada acerca de Balʿam b. Bāʿūrāʾ; y otros dijeron: fue revelada acerca del monje. Entonces salió ante ellos ʿAbd Allāh b. ʿAmr b. al-ʿĀṣ, y le dijeron: ¿acerca de quién fue revelada esta? Dijo: fue revelada acerca de Umayya b. Abī al-Ṣalt al-Ṯaqafī.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar, de al-Kalbī: الّذِي آتَيْناهُ آياتِنا فانْسَلَخَ مِنْها dijo: es Umayya b. Abī al-Ṣalt. Y Qatāda dijo: duda acerca de ello; dicen algunos: Balʿam, y dicen algunos: Umayya b. Abī al-Ṣalt.

Los exégetas discreparon acerca de las aleyas que le fueron dadas, de las que el Altísimo dijo: آتَيْناهُ آياتِنا. Unos dijeron: eran el Nombre Supremo de Dios. Mención de quienes dijeron eso.

Me narró Mūsā, dijo: nos narró ʿAmr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, dijo: Ciertamente, cuando se cumplieron los cuarenta años —es decir, aquellos sobre los que Dios dijo: إنّها مُحَرّمَةٌ عَلَيْهِمْ أرْبَعِينَ سَنَةً—, envió a Yūšaʿ b. Nūn como profeta. Llamó a los Hijos de Israel y les informó que era profeta y que Dios le había ordenado combatir a los gigantes; ellos le prestaron juramento y le creyeron. Y partió un hombre de los Hijos de Israel al que se llamaba Balʿam; era un sabio que conocía el Nombre Supremo oculto; entonces descreyó y acudió a los gigantes, y dijo: No temáis a los Hijos de Israel, pues si salís a combatirlos, yo invocaré contra ellos una súplica y perecerán. Y tenía entre ellos cuanto quiso de este mundo, salvo que no podía acercarse a las mujeres —las veneraba—; por eso copulaba con una asna suya. Y es de él de quien Dios dice: وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبأَ الّذي آتَيْناهُ آياتِنا فانْسَلَخَ مِنْها: es decir, se desprendió y se despojó de ellas, hasta Su dicho: وَلَكِنّهُ أخْلَدَ إلى الأرْضِ.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās: وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبَأَ الّذِي آتَيْناهُ آياتِنا dijo: es un hombre al que se llamaba Balʿam, y conocía el Nombre Supremo de Dios.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: وَاتْلُ عَلَيْهِمْ نَبأَ الّذي آتَيْناهُ آياتِنا فانْسَلَخَ مِنْها dijo: no pedía a Dios cosa alguna sin que se la concediera.

Otros dijeron: antes bien, las aleyas que le fueron dadas eran un libro de los libros de Dios. Mención de quienes dijeron eso.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū Tumayla, de Abū Ḥamza, de Ǧābir, de Muǧāhid y ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, dijo: Entre los Hijos de Israel había Balʿām b. Bāʿir; se le dio un libro.

Otros dijeron: antes bien, se le dio la profecía. Mención de quienes dijeron eso.

Me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos narró Abū Saʿd, de otro, dijo: al-Ḥāriṯ dijo: ʿAbd al-ʿAzīz —es decir— de alguien distinto de sí mismo, de Muǧāhid, dijo: es un profeta entre los Hijos de Israel —es decir, Balʿam—; se le dio la profecía. Su gente lo sobornó para que callara, y así lo hizo, dejándolos en lo que estaban.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró al-Muʿtamir b. Sulaymān, de su padre, que fue preguntado acerca de la aleya: وَاتْلُ عَلَيهِمْ نَبأَ الّذي آتَيْناهُ آياتنا فانْسَلَخَ مِنْها, y relató, de Siyār, que era un hombre llamado Balʿām; se le había dado la profecía y su súplica era respondida.

Dijo Abū Ǧaʿfar: Lo correcto en esto es decir: Dios —Exaltado sea Su recuerdo— ordenó a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que recitara a su gente la noticia de un hombre a quien Dios había dado Sus pruebas y evidencias, que son las aleyas.

Ya hemos demostrado anteriormente que el sentido de “aleyas” es el de pruebas y señales, de un modo que hace innecesario repetirlo. Y es posible que aquel a quien Dios dio eso fuera Balʿam, y es posible que fuera Umayya. Asimismo, las aleyas —si se entienden como la prueba, que es parte de los libros de Dios que Él hizo descender sobre algunos de Sus profetas, y que el mencionado en esta aleya aprendió, y a eso se alude—, entonces es posible que quien las recibió fuera Balʿam, y es posible que fuera Umayya, porque Umayya —según se dice— había leído libros de la Gente del Libro. Pero si se entienden como un libro que Dios hizo descender sobre aquel de quien ordenó al Profeta de Dios —sobre él la oración y la paz— que recitara a su gente su noticia, o si se entienden como el Nombre Supremo de Dios, o como la profecía, entonces no es posible que el aludido sea Umayya, porque la comunidad no discrepa en que Umayya no recibió nada de eso. Y no hay noticia que obligue como prueba acerca de cuál de esos sentidos es el pretendido ni cuál de los dos hombres es el aludido; tampoco hay en la razón indicio de cuál de ellos es el pretendido. Por tanto, lo correcto es decir sobre ello lo que Dios dijo, y afirmar el sentido aparente de la Revelación tal como vino con la inspiración de Dios.

En cuanto a Su dicho: فانْسَلَخَ مِنْها, significa: salió de las aleyas que Dios le había dado, y se desentendió de ellas.

Y en un sentido semejante hablaron los exégetas. Mención de quienes dijeron eso.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, dijo: Cuando Moisés —sobre él la paz— descendió —es decir, contra los gigantes—, vinieron a él —es decir, a Balʿam— sus primos paternos y su gente, y dijeron: Moisés es un hombre severo, y con él hay muchos soldados; si prevalece sobre nosotros, nos destruirá. Invoca a Dios para que aparte de nosotros a Moisés y a los suyos. Dijo: Si invoco a Dios para que aparte a Moisés y a los suyos, perderé mi mundo y mi otra vida. No dejaron de insistirle hasta que invocó contra ellos; entonces Dios lo despojó de lo que tenía. Y eso es Su dicho: فانْسَلَخَ مِنْها فَأتْبَعَهُ الشّيْطانُ فَكانَ مِنَ الغاوِينَ.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, dijo: Dios le había dado Sus aleyas, y él las abandonó.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, dijo: dijo Ibn Ǧurayǧ: dijo Ibn ʿAbbās: فانْسَلَخَ مِنْها, dijo: le fue arrancado el conocimiento.

Y Su dicho: فَأتْبَعَهُ الشّيْطانُ, dice: el demonio lo convirtió en seguidor suyo, de modo que se sometía a su mandato en la desobediencia a Dios, y contradecía la orden de su Señor en la desobediencia al demonio y —en lugar de— la obediencia al Misericordioso. Y Su dicho: فَكانَ مِنَ الغاوينَ, dice: fue de los perecidos, por su extravío, su contravención de la orden de su Señor y su obediencia al demonio.

Notas y Referencias

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