Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:150] Cuando Moisés volvió a su pueblo, [se sintió] enojado y afligido, y dijo: "¡Qué mal está lo que hicieron durante mi ausencia! ¿Acaso pretenden que se les precipite el castigo de su Señor?" Y arrojó las tablas, tomando a su hermano por la cabeza y acercándolo a él. Entonces [su hermano Aarón] le dijo: "¡Oh, hermano mío! Nuestro pueblo me menospreció y por poco me matan. No permitas que los enemigos se regocijen con esta situación y no me consideres de los que cometen injusticias".
Tafsir de At-Tabari
{وَلَمَّا رَجَعَ مُوسَىٰٓ إِلَىٰ قَوۡمِهِۦ غَضۡبَٰنَ أَسِفٗا قَالَ بِئۡسَمَا خَلَفۡتُمُونِي مِنۢ بَعۡدِيٓۖ أَعَجِلۡتُمۡ أَمۡرَ رَبِّكُمۡۖ وَأَلۡقَى ٱلۡأَلۡوَاحَ وَأَخَذَ بِرَأۡسِ أَخِيهِ يَجُرُّهُۥٓ إِلَيۡهِۚ قَالَ ٱبۡنَ أُمَّ إِنَّ ٱلۡقَوۡمَ ٱسۡتَضۡعَفُونِي وَكَادُواْ يَقۡتُلُونَنِي فَلَا تُشۡمِتۡ بِيَ ٱلۡأَعۡدَآءَ وَلَا تَجۡعَلۡنِي مَعَ ٱلۡقَوۡمِ ٱلظَّـٰلِمِينَ} (150)
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ وَلَمّا رَجَعَ مُوسَىَ إِلَىَ قَوْمِهِ غَضْبَانَ أَسِفاً قَالَ بِئْسَمَا خَلَفْتُمُونِي مِن بَعْدِيَ أَعَجِلْتُمْ أَمْرَ رَبّكُمْ وَأَلْقَى الألْوَاحَ وَأَخَذَ بِرَأْسِ أَخِيهِ يَجُرّهُ إِلَيْهِ قَالَ ابْنَ أُمّ إِنّ الْقَوْمَ اسْتَضْعَفُونِي وَكَادُواْ يَقْتُلُونَنِي فَلاَ تُشْمِتْ بِيَ الأعْدَآءَ وَلاَ تَجْعَلْنِي مَعَ الْقَوْمِ الظّالِمِينَ }
. .
Dice —exaltada sea Su mención—:
Cuando Moisés regresó a su pueblo de los Hijos de Israel, regresó airado, afligido, porque Dios ya le había informado de que su pueblo había sido puesto a prueba y de que el samaritano los había extraviado; por ello su retorno fue airado y afligido.
Y el asaf:
es la intensidad de la ira y el encono contra quien le hizo airarse.
Como:
Me narró ‘Imrān b. Bakkār al-Kulā‘ī,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Salām b. Muḥammad al-Ḥaḍramī,
dijo:
me narró Šurayḥ b. Yazīd,
dijo:
oí a Naṣr b. ‘Alqama
decir:
Abū al-Dardā’ dijo: acerca de la palabra de Dios: «غَضْبانَ أسِفا»,
dijo:
«el asaf es un grado más allá de la ira, más intenso que ella»;
y la explicación de ello en el Libro de Dios es:
«se fue a su pueblo airado, y se fue asaf».
Y otros dijeron al respecto:
Me narró Mūsā b. Hārūn,
dijo:
nos narró ‘Amr,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«أَسِفا», dijo: triste.
Me narró Muḥammad b. Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ‘Abbās:
«وَلمّا رَجَعَ مُوسَى إلى قَوْمِهِ غَضْبانَ أسِفا», es decir: asaf, triste.
Y en az-Zuḫruf: «فلمّا آسفُونَا», es decir:
«nos hicieron airar».
Y el asaf tiene dos sentidos:
ira y tristeza.
Nos narró Naṣr b. ‘Alī,
dijo:
nos narró Sulaymān b. Sulaymān,
dijo:
nos narró Mālik b. Dīnār,
dijo:
oí a al-Ḥasan decir acerca de Su palabra: «وَلمّا رَجَعَ مُوسَى إلى قَوْمِهِ غَضْبانَ أسِفا»; dijo:
airado, triste.
Y Su palabra —dijo—:
«بِئْسَما خَلَفْتُمُونِي مِنْ بَعْدِي», es decir: ¡qué mala acción cometisteis tras mi separación de vosotros, y qué mal me sucedisteis respecto de aquellos de mi pueblo que dejé tras de mí, y respecto de mi religión que vuestro Señor os ordenó!
Se dice de ello:
«ḫalafa-hu bi-ḫayr» y «ḫalafa-hu bi-šarr», cuando alguien lo sucede entre su familia o su gente —y entre quienes dependen de él— tras su partida, con bien o con mal.
Y Su palabra:
«أعَجِلْتُمْ أمْرَ رَبّكُمْ», es decir: ¿os adelantasteis al mandato de vuestro Señor en vuestras almas y os apartasteis de él?
Se dice de ello:
«‘aǧila fulān hāḏā al-amr», cuando se adelanta a él; y «‘aǧila fulānun fulānan», cuando lo precede;
y «lā tu‘aǧǧilnī yā fulān»:
no te apartes de mí y me dejes;
y «a‘ǧaltu-hu»:
lo apremié.
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
«وألْقَى الألْوَاحَ وأخَذَ بِرأسِ أخِيهِ يَجُرّهُ إلَيْهِ قالَ ابْنَ أُمّ إنّ القَوْمَ اسْتَضْعَفُونِي وكادُوا يَقْتُلُونَنِي».
Dice —exaltada sea Su mención—:
Y Moisés arrojó las Tablas. Luego los sabios discreparon acerca de la causa por la que las arrojó.
Unos dijeron:
las arrojó por ira contra su pueblo, que había adorado el becerro.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Tamīm b. al-Muntaṣir,
dijo:
nos informó Yazīd,
dijo:
nos informó al-Aṣbaġ b. Zayd,
de al-Qāsim b. Abī Ayyūb, dijo:
me narró Sa‘īd b. Ǧubayr,
dijo:
Ibn ‘Abbās dijo: «وَلمّا رَجَعَ مُوسَى إلى قَوْمِهِ غَضْبانَ أسِفا», y tomó la cabeza de su hermano arrastrándolo hacia sí, y arrojó las Tablas por la ira.
Y me narró ‘Abd al-Karīm,
dijo:
nos narró Ibrāhīm b. Baššār,
dijo:
nos narró Ibn ‘Uyayna,
dijo:
Abū Sa‘d dijo, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās:
Cuando Moisés regresó a su pueblo, estando ya cerca de ellos, oyó sus voces y dijo:
«Ciertamente oigo las voces de un pueblo entregado al ocio».
Y cuando los vio con sus propios ojos, consagrados al becerro, arrojó las Tablas y las quebró, y tomó la cabeza de su hermano arrastrándolo hacia sí.
Nos narró Mūsā,
dijo:
nos narró ‘Amr,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
Moisés tomó las Tablas; luego Moisés regresó a su pueblo airado, afligido,
y dijo:
«يا قَوْمِ أَلَمْ يَعِدْكُمْ رَبّكُمْ وَعْدا حَسَنا»
hasta Su palabra:
«فكذَلكَ ألْقَى السّامِرِيّ»; entonces Moisés arrojó las Tablas y tomó la cabeza de su hermano arrastrándolo hacia sí. Dijo: «يا ابْنَ أُمّ لا تَأْخُذْ بِلِحْيَتِي وَلا بِرأسِي».
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq,
dijo:
Cuando Moisés llegó hasta su pueblo y vio en qué estado estaban, adorando al becerro, arrojó las Tablas de su mano;
luego tomó la cabeza de su hermano y su barba, diciendo:
«ما مَنَعَكَ إذْ رأيْتَهُمْ ضَلّوا ألاّ تَتّبِعَنِ أفَعَصَيْتَ أمْرِي ؟». .
Y otros dijeron:
Moisés no arrojó las Tablas sino por las excelencias que halló en ellas para un pueblo distinto del suyo, y eso le pesó intensamente.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bišr b. Mu‘āḏ,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
acerca de Su palabra:
«أخَذَ الألْوَاحَ», dijo: «¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: la mejor comunidad sacada para la gente; ordenan lo reconocido y prohíben lo reprobable.
Haz que sean mi comunidad». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Dijo:
«¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: son los últimos y, sin embargo, los primeros: es decir, últimos en la creación, primeros en entrar al Paraíso.
¡Señor, haz que sean mi comunidad!». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Dijo:
«¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: sus evangelios están en sus pechos; los recitan.
Y quienes les precedieron leían su Libro mirándolo; y cuando lo alzaban no memorizaban nada ni lo conocían». Dijo Qatāda:
«Y Dios os ha concedido, oh comunidad, algo de memorización que no concedió a ninguna de las comunidades». Dijo:
«¡Señor, haz que sean mi comunidad!». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Dijo:
«¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: creen en el Libro primero y en el Libro último, y combaten a las facciones del extravío hasta combatir al tuerto impostor.
Haz que sean mi comunidad». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Dijo:
«¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: sus limosnas las comen en sus vientres y luego son recompensados por ellas.
Y las comunidades anteriores, cuando daban una limosna y les era aceptada, Dios enviaba sobre ella un fuego que la consumía; y si les era rechazada, la dejaban para que la comieran las aves y las fieras».
Dijo:
«Y Dios ha tomado vuestras limosnas del rico para el pobre».
Dijo:
«¡Señor, haz que sean mi comunidad!». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Dijo:
«¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: si alguno de ellos se propone una buena obra y luego no la realiza, se le escribe una buena obra; y si la realiza, se le escribe diez veces hasta setecientas».
«¡Señor, haz que sean mi comunidad!». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Dijo:
«¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: si alguno de ellos se propone una mala obra, no se le escribe en contra hasta que la realice; y si la realiza, se le escribe una sola mala obra.
Haz que sean mi comunidad». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Dijo:
«¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: son los que responden y a quienes se responde; haz que sean mi comunidad». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Dijo:
«¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: son los que interceden y aquellos por quienes se intercede.
Haz que sean mi comunidad». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Dijo:
Y se nos ha mencionado que el Profeta de Dios Moisés —sobre él la paz— arrojó las Tablas y dijo: «¡Oh Dios, hazme de la comunidad de Aḥmad!». Dijo:
Y al Profeta de Dios Moisés —sobre él la paz— se le concedieron dos cosas que no se concedieron a ningún profeta.
Dijo Dios:
«يا مُوسَى إنّي اصْطَفَيْتُكَ عَلى النّاسِ برِسالاتي وبِكَلامي». Dijo:
Y el Profeta de Dios quedó complacido.
Luego se le concedió la segunda:
«وَمِنْ قَوْمِ مُوسَى أُمّةٌ يَهْدُونَ بالحَقّ وَبِهِ يَعْدِلُونَ». Dijo:
Y el Profeta de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— quedó plenamente complacido.
Me narró Muḥammad b. ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Ma‘mar, de Qatāda,
dijo:
Cuando Moisés tomó las Tablas, dijo:
«¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: son la mejor de las comunidades; ordenan lo reconocido y prohíben lo reprobable.
Haz que sean mi comunidad». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Dijo:
«¡Señor! Encuentro en las Tablas una comunidad: son los últimos y, sin embargo, los primeros el Día de la Resurrección.
Haz que sean mi comunidad». Dijo:
«Esa es la comunidad de Aḥmad».
Luego mencionó algo semejante al ḥadiz de Bišr b. Mu‘āḏ, salvo que dijo en su relato:
Entonces Moisés —sobre él la paz— arrojó las Tablas y dijo: «¡Oh Dios, hazme de la comunidad de Muḥammad —que Dios le bendiga y le conceda paz—!».
Y lo más correcto en este asunto es decir que la causa por la que Moisés arrojó las Tablas fue su ira contra su pueblo por haber adorado el becerro, pues Dios —glorificado sea— lo informó así en Su Libro, cuando dijo:
«وَلمّا رَجَعَ مُوسَى إلى قَوْمِهِ غَضْبانَ أسِفا بِئْسَما خَلَفْتُمُونِي مِنْ بَعْدِي أعَجِلْتُمْ أمْرَ رَبّكُمْ وألْقَى الألْوَاحَ وأخَذَ بِرأسِ أخِيهِ يَجُرّهُ إلَيْهِ».
Y ello porque, cuando Dios escribió para Moisés —sobre él la paz— en las Tablas la Torá, lo acercó a Sí hasta que oyó el chirrido de la pluma.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Ḥāriṯ,
dijo:
nos narró ‘Abd al-‘Azīz,
dijo:
nos narró Isrā’īl, de al-Suddī, de Abū ‘Umāra,
de ‘Alī —sobre él la paz—, dijo:
Dios escribió las Tablas para Moisés —sobre él la paz— mientras él oía el chirrido de las plumas sobre las Tablas.
Dijo:
nos narró Isrā’īl, de ‘Aṭā’ b. al-Sā’ib, de Sa‘īd b. Ǧubayr,
dijo:
Lo acercó hasta que oyó el chirrido de las plumas.
Y se dijo:
La Torá era siete séptimos; y cuando Moisés arrojó las Tablas, se quebraron, y de ellas fueron elevados seis séptimos.
Y en lo que fue elevado estaba la explicación detallada de toda cosa, aquello de lo que Dios dijo:
«وكَتَبْنا لَهُ فِي الألْوَاحِ مِنْ كُلّ شَيْءٍ مَوْعِظَةً وتَفْصِيلاً لِكُلّ شَيْءٍ».
Y permanecieron la guía y la misericordia en el séptimo restante, y es aquello de lo que Dios dijo:
«أخذَ الألْواحَ وفي نُسخِتها هُدًى وَرَحْمَةٌ للّذِينَ هُمْ لِرَبّهِمْ يَرْهَبونَ».
Y la Torá —según se menciona— era setenta cargas de camello; se leía de ella una parte en un año, como:
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ḫālid al-Makfūf,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān, de Abū Ǧa‘far, de al-Rabī‘ b. Anas,
dijo:
La Torá fue revelada siendo setenta cargas de camello; se leía de ella una parte en un año.
No la leyó sino cuatro personas:
Moisés b. ‘Imrān, Jesús, ‘Uzayr y Yūša‘ b. Nūn —las bendiciones de Dios sean sobre ellos—.
Y discreparon acerca de las Tablas:
unos dijeron:
eran de esmeralda verde.
Otros dijeron:
eran de jacinto.
Otros dijeron:
eran de granizo.
Mención de las transmisiones sobre lo que hemos mencionado:
Me narró Aḥmad b. Ibrāhīm al-Dawraqī,
dijo:
nos narró Ḥaǧǧāǧ b. Muḥammad, de Ibn Ǧurayǧ,
dijo:
me informó Ya‘lā b. Muslim, de Sa‘īd b. Ǧubayr, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
Moisés arrojó las Tablas y se quebraron, y fueron elevadas salvo un sexto de ellas.
Dijo Ibn Ǧurayǧ:
Y se me informó que las Tablas eran de zabarǧad y zumurrud del Paraíso.
Y me narraron Mūsā b. Sahl al-Ramlī, ‘Alī b. Dāwūd, ‘Abd Allāh b. Aḥmad b. Šabawayh y Aḥmad b. al-Ḥasan al-Tirmiḏī,
dijeron:
nos informó Ādam al-‘Asqalānī,
dijo:
nos narró Abū Ǧa‘far, de al-Rabī‘, de Abū al-‘Āliya,
dijo:
Las Tablas de Moisés —sobre él la paz— eran de granizo.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ḥakkām, de Abū al-Ǧunayd, de Ǧa‘far b. Abī al-Muġīra,
dijo:
Pregunté a Sa‘īd b. Ǧubayr: «¿De qué eran las Tablas?».
Dijo:
Eran de un jacinto; su escritura era de oro; el Compasivo las escribió con Su mano, y los habitantes de los cielos oyeron el chirrido de la pluma mientras las escribía.
Me narró al-Ḥāriṯ,
dijo:
nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān, de Muḥammad b. Abī al-Waḍḍāḥ, de Ḫuṣayf,
de Muǧāhid o de Sa‘īd b. Ǧubayr, dijo:
Las Tablas eran de esmeralda; y cuando Moisés arrojó las Tablas, permanecieron la guía y la misericordia, y se fue la explicación detallada.
Dijo:
nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ašǧa‘ī, de Muḥammad b. Muslim, de Ḫuṣayf, de Muǧāhid,
dijo:
Las Tablas eran de esmeralda verde.
Y algunos sostuvieron que las Tablas eran dos tablas; y si lo que dijo es como dijo,
entonces se dijo:
«وكَتَبْنا لَهُ فِي الألْوَاحِ», siendo dos tablas,
como se dijo:
«فإنْ كانَ لَهُ إخْوَةٌ», siendo dos hermanos.
En cuanto a Su palabra:
«وأخَذَ بِرأسِ أخِيهِ يَجُرّهُ إلَيْهِ», ello fue un acto del Profeta de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— debido a su enojo contra su hermano Aarón por haber dejado de seguirle y por haberse quedado con los Hijos de Israel en el lugar en que los dejó,
como dijo —glorificado sea— informando de lo que Moisés —sobre él la paz— le dijo:
«ما مَنَعَكَ إذْ رأيْتَهُمْ ضَلّوا ألاّ تَتّبِعَنِي أفَعَصَيْتَ أمْرِي ؟».
Y cuando Aarón le informó de su excusa, él aceptó su excusa.
Y ello es lo que Aarón dijo a Moisés:
«لا تَأْخُذْ بِلِحْيَتِي وَلا بِرأسِي إنّي خَشِيتُ أنْ تَقُولَ فَرّقْتَ بينَ بَنِي إسْرَائِيلَ وَلمْ تَرْقُبْ قَوْلي»، y dijo: «يا ابْنَ أُمّ إنّ القَوْمَ اسْتَضْعَفُونِي وكادُوا يَقْتُلُونِني فَلا تُشْمِتْ بِيَ الأعْدَاء». . . la aleya.
Los recitadores discreparon en la recitación de Su palabra:
«يا ابْنَ أُمّ».
La mayoría de los recitadores de Medina y algunos de Basora lo recitaron:
«يا ابْنَ أُمّ», con apertura de la mīm de «umm».
Y la mayoría de los recitadores de Kufa lo recitaron:
«يا ابْنَ أُمّ», con kasra en la mīm de «umm».
Y los gramáticos discreparon acerca de abrirla o cerrarla, pese a que todos concuerdan en que ambas son dos variantes lingüísticas usadas entre los árabes.
Algunos gramáticos de Basora dijeron:
Se dijo con apertura por ser dos nombres convertidos en un solo nombre,
como se dice:
«yā bna ‘amm».
Y dijo:
Esto es irregular y no se toma como analogía.
Y dijo:
Quien lo recita:
«يا ابن أمّ»,
es según la lengua de quienes dicen:
«hāḏā ġulāmun qad ǧā’a», haciéndolo un solo nombre cuyo final queda con kasra, como la expresión «ḫāzِ bāzِ».
Y algunos gramáticos de Kufa dijeron:
Se dice: «yā bna umm» y «yā bna ‘amm», y se pone en acusativo como se pone el declinable en algunos estados;
se dice:
«yā ḥasratā», «yā waylatā».
Dijo:
Es como si hubieran dicho: «yā ummāh» y «yā ‘ammāh», y no lo dijeron con «hermano»; y si se dijera, sería correcto.
Dijo:
Y quienes lo pronunciaron en genitivo, ello se hizo frecuente en su habla hasta que suprimieron la yā’.
Dijo:
Y los árabes apenas suprimen la yā’ sino del nombre en vocativo cuando el que llama lo anexa a sí mismo,
salvo su dicho:
«yā bna umm» y «yā bna ‘amm», pues ambos se usan mucho en su habla; y cuando viene lo que no se usa, mantienen la yā’,
y dicen:
«yā bna abī», «yā bna uḫtī wa-aḫī», «yā bna ḫālatī» y «yā bna ḫālī».
Y lo correcto en este asunto es decir:
Si se abre la mīm de «ابن أمّ»,
se pretende con ello el lamento: «yā bna ummāh»; y lo mismo con «ibn ‘amm».
Y si se cierra, se pretende con ello la anexión, y luego se suprimió la yā’ que es el pronombre del hablante que informa de sí mismo.
Y es como si algunos de quienes reprobaron su atribución lo hubieran asimilado, cuando se cierra, al cierre de la zāy en «ḫāzِ bāzِ», porque «ḫāzِ bāzِ» no se conoce el segundo sino por el primero, ni el primero sino por el segundo, y así se volvió como los sonidos.
Y se transmitió de Yūnus, el gramático, la feminización de «umm» y la feminización de «‘amm»,
y dijo:
No se hace un solo nombre sino con «ibn» en masculino.
Dijeron:
En cuanto a la lengua buena y la analogía correcta, es la lengua de quien dice:
«يا ابن أمي», manteniendo la yā’,
como dijo Abū Zabīd:
يا بْنَ أُمّي ويا شُقَيّقَ نَفْسِي ***أنْتَ خَلّفْتَنِي لِدَهْرٍ شَدِيدِ
Y como dijo el otro:
يا بْنَ أُمّي وَلَوْ شَهِدْتُكَ إذْ تَدْ ***عُو تَمِيما وأنْتَ غيرُ مُجَابِ
Y estos no hicieron sino mantener la yā’ en «umm» porque ella no es la llamada; el llamado es el hijo, no ella.
Y los árabes solo suprimen la yā’ del llamado cuando lo anexa a sí mismo, no cuando lo anexa a otro distinto de sí, como ya hemos aclarado.
Y se dijo:
Aarón solo dijo a Moisés —sobre él la paz—: «يا ابن أمّ»,
y no dijo: «يا ابن أبي», pese a que ambos comparten un mismo padre y una misma madre, para moverlo a compasión por el vínculo materno.
Y Su palabra:
«إنّ القَوْمَ اسْتَضْعَفُونِي وكادُوا يَقْتُلُونَنِي», se refiere al pueblo que se consagró a la adoración del becerro y dijo: «este es nuestro dios y el dios de Moisés», y se opuso a Aarón.
Y su «debilitarlo» consistió en abandonar su obediencia y el seguimiento de su mandato.
Y «وكَادُوا يَقْتُلُونَني» significa:
se aproximaron a ello, pero no lo hicieron.
Y los recitadores discreparon en la recitación de Su palabra:
«فَلا تُشْمِتْ».
Los recitadores de las metrópolis lo recitaron: «فَلاَ تُشْمِتْ بِيَ الأعْدَاءَ», con ḍamma en la tā’ de «تُشمت» y kasra en la mīm,
según su dicho:
«ašmata fulānun fulānan bi-fulān», cuando le alegra en él aquello que desagrada al objeto de la burla.
Y se transmitió de Muǧāhid que lo recitaba:
«فلا تَشْمُتْ بِيَ الأعْدَاءُ».
Me narró eso ‘Abd al-Karīm,
dijo:
nos narró Ibrāhīm b. Baššār,
dijo:
nos narró Sufyān,
dijo:
Ḥumayd b. Qays dijo: Muǧāhid recitó:
«فَلا تَشْمُتْ بِيَ الأعْدَاءَ».
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh b. al-Zubayr, de Ibn ‘Uyayna, de Ḥumayd,
dijo:
Muǧāhid recitó:
«فَلا تَشْمُتْ بِيَ الأعْدَاءُ».
Se me narró de Yaḥyā b. Ziyād al-Farrā’,
dijo:
nos narró Sufyān b. ‘Uyayna, de un hombre,
de Muǧāhid, que dijo:
«لا تَشْمُتْ».
Y al-Farrā’ dijo:
Al-Kisā’ī dijo: no lo sé;
quizá pretendían: «فَلاَ تُشْمِتْ بِيَ الأعْدَاءَ»; y si es correcta, tiene paralelos.
Los árabes dicen:
«fariġtu» y «faraġtu»;
quien dice «fariġtu» dice: «anā afraġu»;
y quien dice «faraġtu» dice: «anā afruġu».
Y asimismo: «rakibtu» y «rakantu», y «šamila-hum amr» y «šamala-hum», en mucho del habla.
Dijo:
«al-a‘dā’» está en nominativo porque el verbo es de ellos para quien dice «tašmat» o «tašmut».
Y la recitación que no considero lícito recitar sino con ella es la recitación de quien recita:
«فَلا تُشْمِتْ», con ḍamma en la primera tā’ y kasra en la mīm, de «ašmattu bihi ‘aduwwahu ušmituhu bihi», y con «الأعداء» en acusativo,
por el consenso de la prueba entre los recitadores de las metrópolis sobre ella y por la rareza de la recitación que la contradice; y eso basta como testimonio contra lo que la contradice.
Esto, junto con que la mayoría de los sabios conocedores del habla de los árabes niegan que se diga:
«šammatta fulān fulānan bi-fulān», o «šamata fulān bi-fulān yašmutu bihi»;
lo conocido en su habla, cuando informan de la burla de un hombre respecto de su enemigo, es:
«šamita bihi», con kasra en la mīm, «yašmatu bihi», con apertura en el imperfecto.
En cuanto a Su palabra:
«وَلا تَجْعَلْنِي مَعَ القَوْمِ الظّالِمِينَ», es dicho de Aarón a su hermano Moisés:
no me pongas, en tu enojo contra mí y en tu castigo hacia mí —sin que yo haya contravenido tu mandato—, en el lugar de quien te desobedeció, contravino tu mandato y adoró el becerro tras tu partida, y así se oprimió a sí mismo y adoró a otro distinto de Aquel a quien corresponde la adoración; y yo no los secundé en nada de eso.
Como:
Me narró Muḥammad b. ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naǧīḥ,
de Muǧāhid:
«وَلا تَجْعَلْنِي مَعَ القَوْمِ الظّالِمِينَ», dijo: los compañeros del becerro.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥuḏayfa,
dijo:
nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid. En el mismo sentido.
Notas y Referencias
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