Los Rebaños
الأنعام Al-An'amVersículo (Español)
[6:92] Este es un Libro bendito que he revelado en confirmación de los Libros anteriores, y para que adviertas a la Madre de las Ciudades y a quienes viven en sus alrededores [el resto de la humanidad]. Los que creen en la otra vida creen en él y observan la oración.
Tafsir de At-Tabari
{Y éste es un Libro que hemos hecho descender, bendito, confirmador de lo que tiene delante; y para que adviertas a la Madre de las Ciudades y a quienes están a su alrededor. Y quienes creen en la Otra Vida creen en él, y ellos guardan sus oraciones} (92)
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Y éste es un Libro que hemos hecho descender, bendito, confirmador de lo que tiene delante; y para que adviertas a la Madre de las Ciudades y a quienes están a su alrededor; y quienes creen en la Otra Vida creen en él, y ellos, sobre su oración, perseveran en guardarla}.
. .
Dice —exaltada sea Su mención—:
Y este Corán, ¡oh Muhammad!, es un Libro; y es uno de los nombres del Corán. Ya lo he aclarado y he explicado su sentido anteriormente de un modo que hace innecesario repetirlo.
Y su sentido es:
escrito; así, se puso “el libro” en lugar de “lo escrito”.
«Lo hemos hecho descender», dice:
lo hemos revelado a ti. «Bendito»: es “mufā‘il” derivado de la bendición.
«Confirmador de lo que tiene delante», dice:
este Libro confirma lo que le precedió de los Libros de Dios que Él hizo descender sobre Sus profetas antes de ti; no los contradijo ni en una noticia; y éste es el sentido de
«luz y guía para la gente».
Dice:
Él es Quien hizo descender a ti, ¡oh Muhammad!, este Libro bendito, confirmador del Libro de Moisés y de Jesús y de otros Libros de Dios; pero —glorificado sea— comenzó informando acerca de él, puesto que ya había precedido una mención de ello que indica que está conectado con ello.
Así dijo:
«Y éste es un Libro que hemos hecho descender a ti, bendito».
Y su sentido es:
Y de igual modo te he hecho descender este Libro Mío, bendito, como el que hice descender de la Torá a Moisés, guía y luz.
En cuanto a Su dicho:
«Y para que adviertas a la Madre de las Ciudades y a quienes están a su alrededor», pues dice: Hemos hecho descender a ti, ¡oh Muhammad!, este Libro confirmador de lo que le precedió de los Libros, para que adviertas con él del castigo de Dios y de Su rigor a quienes están en la Madre de las Ciudades —que es La Meca— y a quienes están a su alrededor, al oriente y al occidente, de entre los que equiparan a su Señor con otras divinidades y pares, y los que niegan a Sus mensajeros, y otros de las diversas clases de incrédulos.
Y en el mismo sentido que hemos dicho acerca de ello hablaron los especialistas en interpretación.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho:
«Y para que adviertas a la Madre de las Ciudades y a quienes están a su alrededor»: es decir, por “Madre de las Ciudades”: La Meca; y “a quienes están a su alrededor”: las aldeas hacia el oriente y el occidente.
Me narró Muḥammad ibn Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho:
«Y para que adviertas a la Madre de las Ciudades y a quienes están a su alrededor»: y la Madre de las Ciudades es La Meca;
y «a quienes están a su alrededor»:
la tierra entera.
Nos narró Muḥammad ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muḥammad ibn Thawr,
dijo:
nos narró Ma‘mar,
de Qatāda:
«Y para que adviertas a la Madre de las Ciudades», dijo: es La Meca. Y por él, de Ma‘mar, de Qatāda,
dijo:
me ha llegado que la tierra fue extendida desde La Meca.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«Y para que adviertas a la Madre de las Ciudades y a quienes están a su alrededor»: solíamos transmitir que la Madre de las Ciudades es La Meca, y solíamos transmitir que desde ella fue extendida la tierra.
Nos narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad ibn al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«Y para que adviertas a la Madre de las Ciudades y a quienes están a su alrededor»: en cuanto a la Madre de las Ciudades, es La Meca; y sólo fue llamada Madre de las Ciudades porque en ella fue puesta la primera Casa. Ya hemos expuesto anteriormente la causa por la cual La Meca fue llamada Madre de las Ciudades de un modo que hace innecesario repetirlo en este lugar.
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«Y quienes creen en la Otra Vida creen en él, y ellos, sobre su oración, perseveran en guardarla».
Dice —exaltada sea Su mención—:
Y quien crea en el establecimiento de la Hora y en el retorno en la Otra Vida hacia Dios, y tenga por verídicos la recompensa y el castigo, ése cree en este Libro que hemos hecho descender a ti, ¡oh Muhammad!, lo tiene por verdadero y reconoce que Dios lo hizo descender; y guarda las oraciones prescritas que Dios le ordenó establecer, porque es advertidor para quien le alcance la amenaza de Dios por negarlo y por desobedecerle. Sólo lo niegan —a él y a lo que contiene— y desmienten los que desmienten el retorno y niegan el establecimiento de la Hora, porque no esperan de Dios, si obran conforme a lo que hay en él, recompensa alguna, ni temen, si no evitan aquello que les ordena evitar, castigo alguno.
Notas y Referencias
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