59

La Reunión

الحشر Al-Hashr
Aya 2

Versículo (Español)

[59:2] Él es Quien hizo que los que se negaron a creer de la Gente del Libro abandonaran sus hogares en el primer destierro. Ustedes no creían que ellos saldrían, y ellos pensaban que sus fortalezas los protegerían de Dios. Pero Dios los sorprendió de donde menos lo esperaban. Infundió terror en sus corazones, y comenzaron a destruir sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes. Reflexionen sobre ello, ¡oh, gente que razona!

Tafsir de At-Tabari

{Él es Quien hizo salir a los que negaron, de entre la Gente del Libro, de sus moradas, para el primer congregamiento. No pensasteis que saldrían; y ellos pensaron que sus fortalezas los protegerían de Allah. Pero Allah les llegó por donde no lo esperaban, e infundió en sus corazones el terror: demolían sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes. Así pues, tomad escarmiento, oh dotados de perspicacia.} (2) القول في تأويل قوله تعالى :

{ Él es Quien hizo salir a los que negaron, de entre la Gente del Libro, de sus moradas, para el primer congregamiento. No pensasteis que saldrían; y ellos pensaron que sus fortalezas los protegerían de Allah. Pero Allah les llegó por donde no lo esperaban, e infundió en sus corazones el terror: demolían sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes. Así pues, tomad escarmiento, oh dotados de perspicacia. }

Con Su dicho —exaltada sea Su mención—: { Él es Quien hizo salir a los que negaron, de entre la Gente del Libro, de sus moradas, para el primer congregamiento } quiere decir: Allah, Quien hizo salir a aquellos que negaron la profecía de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— de entre la Gente del Libro —y ellos son los judíos de Banū al-Naḍīr— de sus moradas. Y esa fue su salida de sus viviendas y casas cuando pactaron con el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— que les garantizara seguridad respecto de sus vidas, sus mujeres y su descendencia, y que tendrían de sus bienes cuanto pudieran cargar los camellos, quedando para él sus casas y el resto de sus bienes. El Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— accedió a ello, y salieron de sus moradas: unos salieron hacia al-Šām y otros salieron hacia Jaybar. Eso es, pues, lo que dice Allah —poderoso y majestuoso—: { Él es Quien hizo salir a los que negaron, de entre la Gente del Libro, de sus moradas, para el primer congregamiento } y en el sentido que hemos dicho se expresaron los intérpretes.

Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, acerca de la palabra de Allah —poderoso y majestuoso—: { Él es Quien hizo salir a los que negaron, de entre la Gente del Libro, de sus moradas, para el primer congregamiento } dijo: (trata de) al-Naḍīr, hasta Su dicho: { y para humillar a los perversos }

Mención de todo lo que hay entre ambos acerca de ellos:

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { Él es Quien hizo salir a los que negaron, de entre la Gente del Libro, de sus moradas, para el primer congregamiento } se dijo: al-Šām; y ellos son Banū al-Naḍīr, un clan de judíos. El Profeta de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— los expulsó de Medina hacia Jaybar, a su regreso de Uḥud.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Ṯawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī: { de sus moradas, para el primer congregamiento } dijo: ellos son Banū al-Naḍīr. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— los combatió hasta que pactó con ellos la evacuación; y los evacuó hacia al-Šām, y que tendrían cuanto los camellos pudieran cargar de cualquier cosa, excepto al-ḥalaqa. Y al-ḥalaqa: las armas. Eran de una tribu a la que no había alcanzado evacuación en lo pasado; y Allah —poderoso y majestuoso— había decretado para ellos la evacuación. Y de no ser por ello, los habría castigado en esta vida con la muerte y el cautiverio.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: { Él es Quien hizo salir a los que negaron, de entre la Gente del Libro, de sus moradas, para el primer congregamiento } dijo: estos son al-Naḍīr, cuando el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— los evacuó.

Nos narró Ibn Ḥamīd, dijo: nos narró Salama b. al-Faḍl, dijo: nos narró Ibn Isḥāq, de Yazīd b. Rūmān, dijo: descendió acerca de Banū al-Naḍīr la sura al-Ḥašr en su totalidad, mencionando en ella lo que Allah —poderoso y majestuoso— les hizo padecer de Su venganza, y aquello por lo que el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— fue puesto sobre ellos, y lo que obró con ellos. Dijo: { Él es Quien hizo salir a los que negaron, de entre la Gente del Libro, de sus moradas, para el primer congregamiento. . . . } las aleyas.

Y Su dicho: { para el primer congregamiento } quiere decir —exaltada sea Su mención—: para la primera reunión en esta vida; y ese fue su congregamiento hacia la tierra de al-Šām. Y en el sentido que hemos dicho se expresaron los intérpretes.

Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Ṯawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī, acerca de Su dicho: { para el primer congregamiento } dijo: su evacuación fue el primer congregamiento en esta vida hacia al-Šām.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Ṯawr, de Maʿmar, de Qatāda: vendrá un fuego desde el oriente de la tierra que congregará a la gente hacia sus occidentes; pernoctará con ellos donde pernocten, hará la siesta con ellos donde la hagan, y devorará a quien se rezague.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, de ʿAwf, de al-Ḥasan, dijo: me ha llegado que el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando evacuó a Banū al-Naḍīr, dijo: «Marchad, pues este es el primer congregamiento, y nosotros iremos tras las huellas».

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: { para el primer congregamiento } dijo: al-Šām, cuando los devolvió a al-Šām. Y recitó la palabra de Allah —poderoso y majestuoso—: { ¡Oh vosotros a quienes se les dio el Libro! Creed en lo que hemos hecho descender, confirmando lo que tenéis, antes de que borremos rostros y los devolvamos sobre sus espaldas } dijo: desde donde vino; “sus espaldas” es que regresaron a al-Šām: fueron devueltos a él desde donde vinieron.

Y Su dicho: { No pensasteis que saldrían } quiere decir —exaltada sea Su mención— a los creyentes de entre los compañeros del Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz—: no pensasteis que saldrían estos a quienes Allah hizo salir de sus moradas, de entre la Gente del Libro, de sus viviendas y hogares. { y ellos pensaron que sus fortalezas los protegerían de Allah } Y lo que la gente pensó —según se menciona— es que ʿAbd Allāh b. Ubayy y un grupo de hipócritas les enviaron (un mensaje) cuando el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— los tenía sitiados, ordenándoles mantenerse firmes en sus fortalezas y prometiéndoles auxilio, como (se relata):

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Yazīd b. Rūmān: que un grupo de Banū ʿAwf b. al-Jazraǧ —entre ellos ʿAbd Allāh b. Ubayy b. Salūl, Wadīʿa y Mālik, los dos hijos de Nawfal, y Suwayd y Dāʿis— enviaron a Banū al-Naḍīr: “Manteneos firmes y fortificaos, pues no os entregaremos; si sois combatidos, combatiremos con vosotros; y si salís, saldremos con vosotros”. Así aguardaron ese auxilio suyo, pero no lo hicieron; y ya se habían atrincherado en las fortalezas contra el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando este descendió sobre ellos.

Y Su dicho: { Pero Allah les llegó por donde no lo esperaban } quiere decir —exaltada sea Su mención—: les llegó el mandato de Allah por donde no esperaban que les llegara. Y ese mandato que les llegó de parte de Allah por donde no lo esperaban fue que arrojó en sus corazones el terror, por el hecho de que el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— descendiera sobre ellos con sus compañeros. Dice —glorificado sea—: { e infundió en sus corazones el terror }

Y Su dicho: { demolían sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes } quiere decir —glorificado sea— con Su dicho: { demolían sus casas } (a) Banū al-Naḍīr de entre los judíos, y que demolían sus viviendas. Y ello fue porque —según se menciona— miraban en sus casas la viga, o el pilar, o la puerta que les agradaba, y lo arrancaban de ellas con sus propias manos y con las manos de los creyentes. Y en el sentido que hemos dicho se expresaron los intérpretes.

Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: { demolían sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes } se pusieron a demolerlas desde su interior, y los creyentes se pusieron a demoler desde su exterior.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Ṯawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī, dijo: cuando pactaron con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, no había viga que les agradara sin que la tomaran; y eso fue su demolición. Y dijo Qatāda: los musulmanes demolían lo que les quedaba del exterior, y los judíos la demolían desde dentro.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Yazīd b. Rūmān, dijo: cargaron de sus bienes —es decir, Banū al-Naḍīr— cuanto los camellos podían llevar; y el hombre de entre ellos derribaba su casa por el marco de su puerta, lo ponía sobre el lomo de su camello y se marchaba con ello. Dijo: eso es Su dicho: { demolían sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes } y ello es su derribo de sus casas por los marcos de sus puertas cuando los cargaban.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de la palabra de Allah —poderoso y majestuoso—: { demolían sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes } dijo: estos son al-Naḍīr. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— pactó con ellos (que se llevarían) lo que los camellos cargaran, y se pusieron a arrancar las estacas, demoliendo sus casas.

Y otros dijeron: solo se dijo eso así porque demolían sus casas para construir, con sus escombros, lo que los musulmanes habían derribado de sus fortalezas.

Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: { demolían sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes. Así pues, tomad escarmiento, oh dotados de perspicacia } dijo: quiere decir Banū al-Naḍīr. Cada vez que los musulmanes derribaban algo de sus fortalezas, ellos se ponían a desmantelar sus casas y demolerlas; luego construían lo que los musulmanes demolían. Ese fue, pues, su perdición.

Se me narró de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Muʿāḏ decir: nos informó ʿUbayd, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: { demolían sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes } quiere decir la gente de al-Naḍīr: cada vez que los musulmanes derribaban de su fortaleza, ellos se ponían a desmantelar sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes; luego construían lo que los musulmanes habían demolido.

Y los recitadores discreparon en la lectura de ello. La mayoría de los recitadores del Ḥiǧāz, Medina e Irak —salvo Abū ʿAmr— lo recitaron: { يُخْرِبُونَ } con aligeramiento de la rāʾ, con el sentido de: salen de ellas y las dejan desocupadas, en ruina. Y Abū ʿAmr recitaba eso: «يخرّبون» con intensificación de la rāʾ, con el sentido de: derriban sus casas. Y se ha mencionado de Abū ʿAbd al-Raḥmān al-Sulamī y de al-Ḥasan al-Baṣrī que recitaban eso de modo semejante a la recitación de Abū ʿAmr. Y Abū ʿAmr —según se menciona de él— sostenía que solo escogió la intensificación de la rāʾ por lo que he mencionado: que el iḫrāb no es sino dejar eso en ruina, sin moradores; y que Banū al-Naḍīr no dejaron sus moradas para partir de ellas, sino que las arruinaron mediante desmantelamiento y derribo; y eso —según él— no se da sino con intensificación.

Y Su dicho: { Así pues, tomad escarmiento, oh dotados de perspicacia } quiere decir —exaltada sea Su mención—: escarmentad, oh gente de entendimiento, con lo que Allah hizo recaer sobre estos judíos —a quienes Allah arrojó el terror en sus corazones mientras estaban en sus fortalezas— de Su venganza; y sabed que Allah toma por aliado a quien Le toma por aliado, y auxilia a Su Mensajero contra todo aquel que se le opone, y hace recaer sobre quien merece Su venganza algo semejante a lo que hizo recaer sobre Banū al-Naḍīr. Y con “las miradas” en este lugar quiso decir las miradas de los corazones, pues el escarmiento se obtiene por ellas, no por la visión de los ojos.

NOTAS (árabe, diccionario): {}

Notas y Referencias

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