5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 23

Versículo (Español)

[5:23] Dos hombres que tenían temor de Dios, que habían sido bendecidos [con una fe sólida], dijeron: "Ingresen sorpresivamente por la puerta, porque si lo hacen obtendrán la victoria. Pero encomiéndense solo a Dios, si es que verdaderamente son creyentes".

Tafsir de At-Tabari

{قَالَ رَجُلَانِ مِنَ ٱلَّذِينَ يَخَافُونَ أَنۡعَمَ ٱللَّهُ عَلَيۡهِمَا ٱدۡخُلُواْ عَلَيۡهِمُ ٱلۡبَابَ فَإِذَا دَخَلۡتُمُوهُ فَإِنَّكُمۡ غَٰلِبُونَۚ وَعَلَى ٱللَّهِ فَتَوَكَّلُوٓاْ إِن كُنتُم مُّؤۡمِنِينَ} (23) La interpretación de la palabra del Altísimo:

{ Dijeron dos hombres de los que temen: a quienes Dios había favorecido: “Entrad contra ellos por la puerta; y cuando hayáis entrado en ella, ciertamente seréis vencedores. Y en Dios confiad, si sois creyentes”. } . .

Esto es una noticia de Dios —glorificado sea Su recuerdo— acerca de los dos hombres rectos del pueblo de Moisés: Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Yufannā, de que cumplieron con Moisés lo que éste les había encomendado: no informar a su gente, los Hijos de Israel, de la situación de aquellos a quienes se les ordenó entrar en la Tierra Santa, de entre los gigantes cananeos, pese a lo que vieron y presenciaron de la dureza del poderío de los gigantes y de la enormidad de su constitución. Y Dios los describió como pertenecientes a quienes temen a Dios y Le vigilan en Su mandato y Su prohibición, como:

Nos contó Muḥammad ibn Bashshār, dijo: nos contó ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos contó Sufyān. ḥ, y nos contó Ibn Wakīʿ, dijo: nos contó mi padre, de Sufyān. ḥ, y nos contó Hannād, dijo: nos contó Wakīʿ, de Sufyān, de Manṣūr, de Mujāhid, dijo: {Dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido} dijo: Caleb hijo de Yufannā y Josué hijo de Nun.

Nos contó Ibn Ḥumayd, dijo: nos contó Ḥakkām, de ʿAmr ibn Abī Qays, de Manṣūr, de Mujāhid, dijo: {Dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido} dijo: Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Yufannā; y ambos eran de los jefes.

Me contó Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos contó Abū ʿĀṣim, dijo: nos contó ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, en un relato que mencionó, dijo: Entonces regresaron todos los jefes, cada uno prohibiendo a su tribu combatirlos, excepto Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Yufannā, que ordenaban a las tribus combatir a los gigantes y luchar contra ellos; pero les desobedecieron y obedecieron a los otros. Esos son los dos hombres a quienes Dios favoreció.

Nos contaron Ibn Ḥumayd y Sufyān ibn Wakīʿ, dijeron: nos contó Jarīr, de Manṣūr, de Mujāhid, como el ḥadiz de Ibn Bashshār, de Ibn Mahdī, excepto que Ibn Ḥumayd dijo en su ḥadiz: “Ambos eran de los doce jefes”.

Me contó ʿAbd al-Karīm ibn al-Haytham, dijo: nos contó Ibrāhīm ibn Bashshār, dijo: nos contó Sufyān, dijo: Dijo Abū Saʿīd, dijo ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, en un relato que mencionó, dijo: Regresaron —es decir, los doce jefes— a Moisés y le informaron de lo que habían presenciado de su situación. Entonces Moisés les dijo: “Ocultad su asunto y no informéis de ello a nadie del campamento, pues si les dais esta noticia, flaquearán y no entrarán en la ciudad”. Dijo: Así, cada uno de ellos fue e informó a su pariente y a su primo, excepto estos dos hombres, Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Yufannā, pues ambos lo ocultaron y no informaron a nadie. Y ellos son aquellos de quienes Dios dijo: {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido...} hasta Su palabra: {...y entre el pueblo perverso}.

Me contó Mūsā ibn Hārūn, dijo: nos contó ʿAmr ibn Ḥammād, dijo: nos contó Asbāṭ, de al-Suddī: dijo: {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido} y son los dos que se lo ocultaron: Josué hijo de Nun, el joven de Moisés, y Kālūb hijo de Yūfanna, el yerno de Moisés.

Nos contó Sufyān, dijo: nos contó ʿUbayd Allāh, de Fuḍayl ibn Marzūq, de ʿAṭiyya: dijo: {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido}: Kālūb y Josué hijo de Nun, el joven de Moisés.

Me contó Muḥammad ibn Saʿd, dijo: me contó mi padre, dijo: me contó mi tío, dijo: me contó mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, Su palabra: {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido}; y los dos hombres a quienes Dios favoreció, de entre los Hijos de Israel, fueron: Josué hijo de Nun y Kālūb hijo de Yūfanna.

Nos contó Bishr, dijo: nos contó Yazīd, dijo: nos contó Saʿīd, de Qatāda: {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido}: se nos mencionó que los dos hombres eran Josué hijo de Nun y Caleb.

Me contó al-Muthannā, dijo: nos contó Isḥāq, dijo: nos contó ʿAbd Allāh ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ: Que Moisés dijo a los jefes cuando regresaron y le contaron cosas asombrosas: “No contéis a nadie lo que habéis visto; Dios os la abrirá y os hará prevalecer sobre ella después de lo que habéis visto”. Y la gente de los Hijos de Israel divulgó el relato. Entonces se levantaron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido: uno de ellos —según hemos oído— era Josué hijo de Nun, el joven de Moisés, y el otro Caleb. Y dijeron: “Entrad contra ellos por la puerta, si sois creyentes”.

Los recitadores discreparon respecto a la lectura de Su palabra: {Dijeron dos hombres de los que temen}. Los recitadores del Ḥiŷāz, de Irak y de Siria lo leyeron: {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido}, con apertura de la yā’ en “yajâfūn”, conforme a la interpretación que hemos mencionado de quienes la transmitieron anteriormente: que eran Josué hijo de Nun y Caleb, del pueblo de Moisés, de entre quienes temen a Dios, y que Él los favoreció con el acierto. Y Qatāda solía decir en alguna lectura: {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido}.

Nos contó Bishr, dijo: nos contó Yazīd, dijo: nos contó Saʿīd, de Qatāda. ḥ, y nos contó al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda: {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido}; en algunas variantes: {temen a Dios; Dios los había favorecido}.

Esto también indica la corrección de la interpretación de quien lo interpretó como hemos mencionado, que dijo: Josué y Caleb. Y se transmitió de Saʿīd ibn Jubayr que solía leerlo: {Dijeron dos hombres de los que son temidos}, con ḍamma en la yā’ de “yujâfūn”, {a quienes Dios había favorecido}.

Me lo contó Aḥmad ibn Yūsuf, dijo: nos contó al-Qāsim ibn Salām, dijo: nos contó Hushaym, de al-Qāsim ibn Abī Ayyūb, y no sabemos que lo oyera de él, de Saʿīd ibn Jubayr, que la leía con ḍamma en la yā’ de “yujâfūn”.

Como si Saʿīd, en esta lectura suya, hubiera ido a que los dos hombres de quienes Dios informó que dijeron a los Hijos de Israel: “Entrad contra ellos por la puerta; y cuando hayáis entrado en ella, ciertamente seréis vencedores”, eran de la gente de los gigantes; y que habían abrazado el Islam y seguido a Moisés; por tanto, eran de los descendientes de los gigantes, aquellos a quienes los Hijos de Israel temían, aunque en religión fueran contrarios a ellos. Se ha referido algo semejante de esta interpretación de Ibn ʿAbbās.

Me contó al-Muthannā, dijo: nos contó ʿAbd Allāh, dijo: me contó Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, Su palabra: {Entrad en la Tierra Santa que Dios os ha prescrito, y no volváis sobre vuestros talones, pues os convertiríais en perdedores} dijo: es la ciudad de los gigantes. Cuando Moisés y su pueblo descendieron en ella, envió de entre ellos a doce hombres —los jefes cuya descripción se ha mencionado— para que le trajeran noticias de ellos. Partieron y se encontraron con un hombre de los gigantes, que los metió en su manto y los cargó hasta llevarlos a la ciudad. Luego llamó a su gente y se reunieron junto a él. Dijeron: “¿Quiénes sois?”. Dijeron: “Somos el pueblo de Moisés; nos ha enviado a vosotros para traerle noticias vuestras”. Entonces les dieron un grano de uva con la carga de un hombre. Y les dijeron: “Id a Moisés y a su pueblo y decidles: calculad la medida de sus frutos”. Cuando llegaron a ellos, dijeron a Moisés: {Ve tú y tu Señor y combatid; nosotros aquí nos quedamos sentados}. {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido} —y ambos eran de la gente de la ciudad; habían abrazado el Islam y seguido a Moisés y a Aarón—, y dijeron a Moisés: {Entrad contra ellos por la puerta; y cuando hayáis entrado en ella, ciertamente seréis vencedores. Y en Dios confiad, si sois creyentes}.

Según esta lectura y esta interpretación, ninguno de los doce jefes ocultó a los Hijos de Israel aquello que Moisés les ordenó ocultar de lo que vieron y presenciaron acerca de la enormidad de los cuerpos de los gigantes, la dureza de su poderío y lo extraordinario de sus asuntos; antes bien, divulgaron todo ello. Y quienes dijeron al pueblo y a Moisés: “Entrad contra ellos por la puerta”, fueron dos hombres de los descendientes de aquellos a quienes los Hijos de Israel temían y ante quienes se amedrentaban de entrar, de entre los gigantes; habían abrazado el Islam y seguido al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.

La lectura más correcta, a nuestro juicio, de las dos, es la de quien leyó: {de los que temen, a quienes Dios había favorecido}, por el consenso de los recitadores, en el que hay error y descuido. Luego, en el consenso de la autoridad en su interpretación —que son dos hombres de los compañeros de Moisés, de entre los Hijos de Israel, y que son Josué y Caleb— hay lo que dispensa de aportar prueba sobre la corrección de la lectura con apertura de la yā’ en ello y la invalidez de la otra; y ésta es, a nuestro juicio, la interpretación correcta por lo que hemos mencionado de su consenso al respecto.

En cuanto a Su palabra: {a quienes Dios había favorecido}, significa: Dios los favoreció con la obediencia a Dios en la obediencia a Su profeta Moisés —Dios le bendiga y le conceda paz—, con atenerse a su mandato y abstenerse de aquello de lo que él —Dios le bendiga y le conceda paz— les prohibió: divulgar a los Hijos de Israel lo que habían presenciado de lo extraordinario del asunto de los gigantes, de lo cual advirtió a sus otros compañeros que estaban con ellos entre los jefes. Y se ha dicho: el sentido de ello es: Dios los favoreció con el temor. Se menciona a quien dijo eso:

Nos contó al-Qāsim, dijo: nos contó al-Ḥusayn, dijo: nos contó Khalaf ibn Tamīm, dijo: nos contó Isḥāq ibn al-Qāsim, de Sahl ibn ʿAlī, Su palabra: {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido} dijo: Dios los favoreció con el temor.

Y en el mismo sentido que hemos dicho, solía decir al-Ḍaḥḥāk y otros.

Se me transmitió de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Muʿādh, dijo: me contó ʿUbayd ibn Sulaymān, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su palabra: {Dijeron dos hombres de los que temen, a quienes Dios había favorecido}: con la guía los guio, y estaban en la religión de Moisés, y estaban en la ciudad de los gigantes.

La interpretación de la palabra del Altísimo: {Entrad contra ellos por la puerta; y cuando hayáis entrado en ella, ciertamente seréis vencedores}.

Esto es una noticia de Dios —glorificado sea Su recuerdo— acerca de la palabra de los dos hombres que temen a Dios dirigida a los Hijos de Israel, cuando éstos se acobardaron y temieron entrar contra los gigantes al oír noticias de ellos, y los jefes les informaron —aquellos que divulgaron lo que habían presenciado de su situación—, y dijeron: {En ella hay un pueblo de gigantes, y no entraremos en ella hasta que salgan de ella}. Entonces ellos dos les dijeron: “Entrad contra ellos, oh pueblo, por la puerta de su ciudad; pues Dios está con vosotros y es vuestro auxiliador; y ciertamente, cuando entréis por la puerta, los venceréis”. Como:

Nos contó Ibn Ḥumayd, dijo: nos contó Salama, de Ibn Isḥāq, de algunos de la gente de conocimiento del Libro primero, dijo: Cuando los Hijos de Israel estuvieron a punto de regresar a Egipto tras lo que los jefes les informaron acerca de los gigantes, Moisés y Aarón cayeron rostro en tierra en postración ante la asamblea de los Hijos de Israel; y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Yufannā rasgaron sus vestiduras —y ambos eran de los exploradores de la tierra—, y dijeron a la asamblea de los Hijos de Israel: “La tierra por la que pasamos y que exploramos es buena; nuestro Señor la ha aceptado para nosotros y nos la ha concedido. Y no es que manara leche y miel; pero haced una cosa: no desobedezcáis a Dios y no temáis al pueblo que hay en ella, pues son cobardes, entregados en nuestras manos. Si los combatimos, se desvanecerán; y Dios está con nosotros, así que no los temáis”. Entonces algunos de los Hijos de Israel quisieron apedrearlos.

Nos contó Bishr, dijo: nos contó Yazīd, dijo: nos contó Saʿīd, de Qatāda, dijo: Se nos mencionó que enviaron a doce hombres, de cada tribu un hombre, como espías para ellos, para traerles noticias del pueblo. En cuanto a diez, acobardaron a su gente y les hicieron detestar entrar contra ellos. En cuanto a los dos hombres, ordenaron a su gente entrar en ella, seguir el mandato de Dios, desearon eso, e informaron a su gente de que serían vencedores si hacían eso.

Me contó Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos contó Abū ʿĀṣim, dijo: nos contó ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Dios: {contra ellos por la puerta}: la aldea de los gigantes.

La interpretación de la palabra del Altísimo: {Y en Dios confiad, si sois creyentes}.

Esto también es una noticia de Dios —poderoso y majestuoso— acerca de la palabra de los dos hombres que temen a Dios: que dijeron a la gente de Moisés, animándolos con ello y exhortándolos a avanzar en el mandato de Dios de entrar contra los gigantes en su ciudad: “Confiad, oh pueblo, en Dios al entrar contra ellos”; y les dicen: “Tened confianza en Dios, pues Él está con vosotros si Le obedecéis en lo que os ha ordenado respecto al combate contra vuestro enemigo”. Y con su palabra {si sois creyentes} quisieron decir: Si sois quienes dan por veraz a vuestro profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en lo que os ha informado de parte de vuestro Señor acerca de la ayuda y la victoria sobre ellos, y en lo demás de lo que os ha informado de parte de su Señor; y creyentes en que vuestro Señor es capaz de cumplir para vosotros lo que os ha prometido de afianzaros en las tierras de Su enemigo y el vuestro.

Notas y Referencias

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