Los Aposentos
الحجرات Al-HujuratVersículo (Español)
[49:6] ¡Oh, creyentes! Si una persona que transgrede se les presenta con alguna noticia, corroboren su veracidad, no sea que perjudiquen a alguien por ignorancia y luego se arrepientan de lo que hayan hecho.
Tafsir de At-Tabari
{¡Oh vosotros que habéis creído! Si os llega un perverso con una noticia, entonces verificad, no sea que dañéis a un pueblo por ignorancia y os convirtáis, por lo que hicisteis, en arrepentidos} (6)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Si os llega un perverso con una noticia, entonces verificad, no sea que dañéis a un pueblo por ignorancia y os convirtáis, por lo que hicisteis, en arrepentidos }
dice —exaltada sea Su mención—:
¡Oh vosotros que habéis creído a Dios y a Su Mensajero! Si os llega un perverso con una noticia acerca de un pueblo, entonces verificad.
Los recitadores discreparon respecto de la lectura de Su dicho: «فَتَبَيّنُوا». La mayoría de los recitadores de la gente de Medina lo leyó: «فَتَثَبّتُوا», con ث, y se mencionó que en el muṣḥaf de ʿAbd Allāh estaba punteado con ث. Y algunos recitadores lo leyeron «فَتَبَيّنُوا» con ب, con el sentido de: aguardad hasta conocer su veracidad; no os apresuréis a aceptarlo. Y tal es también el sentido de «فَتَثَبّتُوا».
Y lo correcto en esto es que ambas son dos lecturas conocidas, de significado cercano; así pues, con cualquiera de las dos que recite el recitador, acierta. Y se mencionó que esta aleya descendió acerca de al-Walīd b. ʿUqba b. Abī Muʿayṭ.
Mención de la causa por la cual se dijo eso:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Jaʿfar b. ʿAwn, de Mūsā b. ʿUbayda, de Thābit, liberto de Umm Salama, de Umm Salama,
que dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a un hombre para las limosnas de Banū al-Muṣṭaliq después del combate. El pueblo se enteró de ello y salió a su encuentro, engrandeciendo el asunto del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dijo:
Entonces el Demonio le insinuó que querían matarlo.
Dijo ella:
Así que regresó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y dijo:
Ciertamente Banū al-Muṣṭaliq han retenido sus limosnas.
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y los musulmanes se enojaron.
Dijo:
Y al pueblo le llegó la noticia de su regreso.
Dijo:
Entonces acudieron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y se alinearon ante él cuando hubo rezado el mediodía, y dijeron: Nos refugiamos en Dios del desagrado de Dios y del desagrado de Su Mensajero. Nos enviaste a un hombre recaudador; nos alegramos por ello y se tranquilizaron con ello nuestros ojos. Luego regresó desde parte del camino, y temimos que eso fuese por un enojo de Dios y de Su Mensajero. No cesaron de hablarle hasta que llegó Bilāl,
y llamó a la oración del ʿaṣr.
Dijo:
Y descendió: {¡Oh vosotros que habéis creído! Si os llega un perverso con una noticia, entonces verificad, no sea que dañéis a un pueblo por ignorancia y os convirtáis, por lo que hicisteis, en arrepentidos}.
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{¡Oh vosotros que habéis creído! Si os llega un perverso con una noticia...} la aleya,
dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— había enviado a al-Walīd b. ʿUqba b. Abī Muʿayṭ —uno de Banū ʿAmr b. Umayya, uno de Banū Abī Muʿayṭ— a Banū al-Muṣṭaliq para tomar de ellos las limosnas. Cuando les llegó la noticia, se alegraron y salieron a recibir al enviado del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y cuando al-Walīd fue informado de que habían salido a recibirlo, regresó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y dijo:
¡Oh Mensajero de Dios! Ciertamente Banū al-Muṣṭaliq han retenido la limosna.
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se enojó con un enojo intenso; y mientras se decía a sí mismo que los atacaría, he aquí que le llegó la delegación.
Dijeron:
¡Oh Mensajero de Dios! Se nos informó que tu enviado regresó desde la mitad del camino, y temimos que solo lo hubiese hecho por una carta que le llegó de tu parte, por un enojo con que te enojaste contra nosotros. Nos refugiamos en Dios de Su enojo y del enojo de Su Mensajero.
Entonces Dios hizo descender su excusa en el Libro, y dijo: {¡Oh vosotros que habéis creído! Si os llega un perverso con una noticia, entonces verificad, no sea que dañéis a un pueblo por ignorancia y os convirtáis, por lo que hicisteis, en arrepentidos}.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā.
Y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid, acerca de Su dicho:
«Si os llega un perverso con una noticia», dijo:
Es al-Walīd b. ʿUqba b. Abī Muʿayṭ. El Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo envió a Banū al-Muṣṭaliq para recaudarles; ellos salieron a su encuentro con un presente, y él regresó a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y dijo:
Ciertamente Banū al-Muṣṭaliq se han reunido para combatirte.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{¡Oh vosotros que habéis creído! Si os llega un perverso con una noticia...} hasta llegar a «por ignorancia».
Dijo:
Y él es Ibn Abī Muʿayṭ: al-Walīd b. ʿUqba. El Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo envió como recaudador a Banū al-Muṣṭaliq. Cuando lo vieron, avanzaron hacia él; él les tuvo temor y regresó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, informándole que habían apostatado del islam. Entonces el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a Khālid b. al-Walīd y le ordenó que se cerciorase y no se apresurase. Partió hasta llegar a ellos de noche; envió a sus exploradores, y cuando regresaron informaron a Khālid de que se mantenían firmes en el islam, y oyeron su llamada a la oración y su oración. Cuando amaneció, Khālid acudió a ellos y vio lo que le complació; luego regresó al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y le informó de la noticia. Entonces Dios —poderoso y majestuoso— hizo descender lo que oís.
Y el Profeta de Dios decía:
«La verificación es de Dios, y la precipitación es del Demonio».
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: {¡Oh vosotros que habéis creído! Si os llega un perverso con una noticia...}, y mencionó algo semejante.
Nos narró Muḥammad b. Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Hilāl al-Wazzān, de Ibn Abī Laylā,
acerca de Su dicho:
{¡Oh vosotros que habéis creído! Si os llega un perverso con una noticia, entonces verificad}, dijo:
Descendió acerca de al-Walīd b. ʿUqba b. Abī Muʿayṭ.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mahrān, de Sufyān, de Ḥumayd, de Hilāl al-Anṣārī,
de ʿAbd al-Raḥmān b. Abī Laylā: «Si os llega un perverso con una noticia», dijo:
Descendió acerca de al-Walīd b. ʿUqba cuando fue enviado a Banū al-Muṣṭaliq.
Dijo:
nos narró Salama,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Isḥāq, de Yazīd b. Rumān:
que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a Banū al-Muṣṭaliq, tras su islam, a al-Walīd b. Abī Muʿayṭ. Cuando oyeron de él, montaron para ir hacia él; y cuando él oyó de ellos, les tuvo miedo y regresó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, informándole de que el pueblo había intentado matarlo y había retenido lo que les incumbía de sus limosnas. Los musulmanes insistieron en mencionar su incursión hasta que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estuvo a punto de atacarlos. Mientras estaban en ello, llegó su delegación al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y dijeron:
¡Oh Mensajero de Dios! Oímos de tu enviado cuando lo enviaste a nosotros, y salimos hacia él para honrarlo y para entregarle lo que nos incumbía de la limosna. Pero siguió regresando; y nos llegó que afirma ante el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que salimos hacia él para combatirlo. Por Dios, no salimos para eso.
Entonces Dios hizo descender acerca de al-Walīd b. ʿUqba y acerca de ellos: {¡Oh vosotros que habéis creído! Si os llega un perverso con una noticia...} la aleya.
Dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a un hombre de sus compañeros a un pueblo para recaudarles. El hombre fue a ellos, y entre él y ellos había una enemistad en la época preislámica. Cuando llegó a ellos, lo recibieron con agrado, reconocieron la limosna obligatoria y entregaron lo que debían del derecho. El hombre regresó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y dijo:
¡Oh Mensajero de Dios! Banū Fulān han retenido la limosna y han vuelto atrás del islam.
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se enojó y envió a por ellos. Ellos acudieron a él, y dijo:
«¿Habéis retenido la limosna obligatoria y habéis expulsado a mi enviado?»
Dijeron:
Por Dios, no lo hicimos; ciertamente sabemos que tú eres el Mensajero de Dios; no tenemos escapatoria; y no hemos retenido el derecho de Dios en nuestras riquezas.
Pero el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no les creyó. Entonces Dios hizo descender esta aleya y los excusó.
Y Su dicho: «no sea que dañéis a un pueblo por ignorancia», dice —exaltada sea Su mención—: verificad, para que no dañéis a un pueblo inocente de aquello de lo que se les acusa, con una agresión por ignorancia de vuestra parte. «y os convirtáis, por lo que hicisteis, en arrepentidos», dice: para que os arrepintáis de haberlos alcanzado con la agresión con la que los alcanzáis.
Notas y Referencias
(No se generaron)