Los Aposentos
الحجرات Al-HujuratVersículo (Español)
[49:4] La mayoría de los que te llaman con insistencia [¡oh, Mujámmad!] desde afuera de tu morada, no razonan.
Tafsir de At-Tabari
{إِنَّ ٱلَّذِينَ يُنَادُونَكَ مِن وَرَآءِ ٱلۡحُجُرَٰتِ أَكۡثَرُهُمۡ لَا يَعۡقِلُونَ} (4)
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Exaltado sea—:
{ إَنّ الّذِينَ يُنَادُونَكَ مِن وَرَآءِ الْحُجُرَاتِ أَكْثَرُهُمْ لاَ يَعْقِلُونَ * وَلَوْ أَنّهُمْ صَبَرُواْ حَتّىَ تَخْرُجَ إِلَيْهِمْ لَكَانَ خَيْراً لّهُمْ وَاللّهُ غَفُورٌ رّحِيمٌ }
Dice —Exaltado sea Su recuerdo— a Su profeta Muḥammad, Dios le bendiga y le conceda paz:
Ciertamente, quienes te llaman, ¡oh Muḥammad!, desde detrás de tus aposentos;
y «los aposentos» (al-ḥujurāt) es el plural de «aposento» (ḥujra);
y el plural de tres (hasta diez) es: ḥujar;
luego se pluraliza ḥujar y se dice: ḥajurāt y ḥujurāt;
y algunos árabes pluralizan ḥujar como: ḥajarāt, con apertura de la ǧīm; y del mismo modo, todo plural que va de tres a diez en el patrón fuʿal lo pluralizan como faʿalāt, abriendo su segunda radical;
pero la lectura con ḍamma (elevación) es más elocuente y mejor; y de ello es el dicho del poeta:
«¿Acaso no era ʿAbbād un igual para Dārim? *** Sí; y para unas casas en las que están los aposentos»
Quiere decir: sí, y para los Banū Hāšim.
Y Su palabra: «Y la mayoría de ellos no razonan», quiere decir: la mayoría de ellos son ignorantes respecto a la religión de Dios y respecto a lo que les incumbe de tu derecho y de tu veneración.
Y se mencionó que esta aleya y la que sigue descendieron acerca de un grupo de beduinos que vinieron a llamar al Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, desde detrás de sus aposentos: «¡Oh Muḥammad, sal a nosotros!».
Mención de la transmisión acerca de ello:
Nos narraron Abū ʿAmmār al-Marwazī y al-Ḥasan b. al-Ḥāriṯ; dijeron:
Nos narró al-Faḍl b. Mūsā, de al-Ḥusayn b. Wāqid, de Abū Isḥāq,
de al-Barāʾ, acerca de Su palabra: «Ciertamente, quienes te llaman desde detrás de los aposentos», dijo: Un hombre vino al Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, y dijo:
«¡Oh Muḥammad! En verdad, mi elogio es adorno y mi censura es afrenta».
Entonces dijo:
«Ese es Dios —Bendito y Exaltado sea—».
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo:
Nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ; dijo:
Nos narró al-Ḥusayn, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ, con algo semejante, salvo que dijo:
«Ese es Dios —Poderoso y Majestuoso—».
Nos narró al-Ḥasan b. ʿArafa; dijo:
Nos narró al-Muʿtamir b. Sulaymān al-Taymī; dijo:
Oí a Dāwūd al-Ṭafāwī decir: Oí a Abū Muslim al-Baǧalī narrar de Zayd b. Arqam; dijo:
Unas gentes de los árabes vinieron al Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, y algunos de ellos dijeron a otros:
«Vayamos a este hombre: si es profeta, seremos los más dichosos de la gente por él; y si es rey, viviremos bajo su ala».
Dijo: Entonces fui al Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, y le informé de ello.
Dijo: Luego vinieron a la estancia del Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, y se pusieron a llamarlo: «¡Oh Muḥammad!».
Entonces Dios hizo descender sobre Su profeta, Dios le bendiga y le conceda paz: «Ciertamente, quienes te llaman desde detrás de los aposentos, la mayoría de ellos no razonan».
Dijo: Entonces el Profeta de Dios me tomó de la oreja y la estiró, y se puso a decir:
«Dios ha confirmado tu palabra, ¡oh Zayd! Dios ha confirmado tu palabra, ¡oh Zayd!».
Nos narró al-Ḥasan b. Abī Yaḥyā al-Muqaddamī; dijo:
Nos narró ʿAffān; dijo:
Nos narró Wuhayb; dijo:
Nos narró Mūsā b. ʿUqba, de Abū Salama;
dijo: Me refirió al-Aqraʿ b. Ḥābis al-Tamīmī que vino al Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, y lo llamó;
y dijo:
«¡Oh Muḥammad! En verdad, mi alabanza es adorno y mi injuria es afrenta».
Entonces el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, salió hacia él y dijo:
«¡Ay de ti! Ese es Dios».
Entonces Dios hizo descender: «Ciertamente, quienes te llaman desde detrás de los aposentos…»… la aleya.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo:
Nos narró Abū ʿĀṣim; dijo:
Nos narró ʿĪsā. Y me narró al-Ḥāriṯ; dijo:
Nos narró al-Ḥasan; dijo:
Nos narró Warqāʾ; todos ellos, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid,
acerca de Su palabra: «Ciertamente, quienes te llaman desde detrás de los aposentos»: (son) los beduinos de Banū Tamīm.
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā; dijo:
Nos narró Ibn Ṯawr, de Maʿmar, de Qatāda: que un hombre vino al Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, y lo llamó desde detrás de los aposentos;
y dijo:
«¡Oh Muḥammad! Si mi elogio es adorno, y mi injuria es afrenta».
Entonces el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, salió hacia él y dijo:
«¡Ay de ti! Ese es Dios».
Entonces Dios hizo descender: «Ciertamente, quienes te llaman desde detrás de los aposentos, la mayoría de ellos no razonan».
Nos narró Bišr; dijo:
Nos narró Yazīd; dijo:
Nos narró Saʿīd,
de Qatāda, acerca de Su palabra: «Ciertamente, quienes te llaman desde detrás de los aposentos…»… la aleya.
Se nos mencionó que un hombre se puso a llamar: «¡Oh Profeta de Dios! ¡Oh Muḥammad!».
Entonces el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, salió hacia él y dijo:
«¿Qué te ocurre?».
Dijo:
«Por Dios, en verdad su elogio es adorno y su censura es afrenta».
Entonces el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo:
«Ese es Dios».
Entonces el hombre se marchó; y se nos mencionó que el hombre era poeta.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo:
Nos narró Mihrān, de Sufyān, de Ḥabīb b. Abī ʿAmra;
dijo:
Bišr b. Ġālib y Labīd b. ʿUṭārid —o Bišr b. ʿUṭārid y Labīd b. Ġālib— estaban sentados junto a al-Ḥaǧǧāǧ; y Bišr b. Ġālib decía a Labīd b. ʿUṭārid: «Descendió acerca de tu gente, Banū Tamīm: “Ciertamente, quienes te llaman desde detrás de los aposentos…”».
Mencioné eso a Saʿīd b. Ǧubayr, y dijo:
«Ciertamente, si hubiera sabido el final de la aleya, le habría respondido:
{يَمُنّون عَلَيْكَ أنْ أسْلَمُوا قالوا : أسلمنا ، ولم يقاتلك بنو أسد}».
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo:
Nos narró Mihrān, de al-Mubārak b. Faḍāla, de al-Ḥasan;
dijo:
«Un beduino vino al Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, desde detrás de su aposento, y dijo:
“¡Oh Muḥammad! ¡Oh Muḥammad!”
Entonces el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, salió hacia él y dijo:
“¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?”
Dijo:
“Sabes que mi elogio es adorno y que mi censura es afrenta”.
Entonces el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo:
“Ese es Dios”.
Entonces descendió: {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا لا تَرْفَعُوا أصْوَاتَكُمْ فَوقَ صَوْتِ النّبِيّ}».
Y los recitadores discreparon respecto a la lectura de Su palabra: «desde detrás de los aposentos».
Los recitadores de las metrópolis la leyeron con ḍamma en la ḥāʾ y en la ǧīm: al-ḥujurāt, salvo Abū Ǧaʿfar, el recitador, pues él la leyó con ḍamma en la ḥāʾ y con fatḥa en la ǧīm, conforme a lo que he descrito: del plural de ḥujra: ḥujar; luego se pluraliza ḥujar: ḥuǧarāt.
Y lo correcto, en nuestra opinión, en cuanto a la lectura, es el ḍamma en ambas letras, por lo que he descrito antes.
Notas y Referencias
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