Los Aposentos
الحجرات Al-HujuratVersículo (Español)
[49:1] ¡Oh, creyentes! No se pongan a ustedes mismos por encima de Dios y Su Mensajero, y tengan temor de Dios; Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Tafsir de At-Tabari
{يَـٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُواْ لَا تُقَدِّمُواْ بَيۡنَ يَدَيِ ٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦۖ وَٱتَّقُواْ ٱللَّهَۚ إِنَّ ٱللَّهَ سَمِيعٌ عَلِيمٞ} (1)
بسم الله الرحمَن الرحيم
La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ يَأَيّهَا الّذِينَ آمَنُواْ لاَ تُقَدّمُواْ بَيْنَ يَدَيِ اللّهِ وَرَسُولِهِ وَاتّقُواْ اللّهَ إِنّ اللّهَ سَمِيعٌ عَلِيمٌ }
Esto es: el Altísimo —glorificado sea Su recuerdo— quiere decir con Su dicho:
«¡Oh vosotros que habéis creído!»: ¡oh vosotros que habéis reconocido la unicidad de Dios
y la profecía de Su profeta Muḥammad —que Dios le bendiga y le conceda paz—! «No os adelantéis ante Dios y Su Mensajero», es decir:
no os precipitéis a decidir un asunto en vuestras guerras o en vuestra religión
antes de que Dios y Su Mensajero decidan para vosotros al respecto,
no sea que decidáis en contra de la orden de Dios y de la orden de Su Mensajero.
Es una expresión transmitida de los árabes: «Fulano se adelanta ante su imām»,
con el sentido de que se apresura a ordenar y prohibir sin él.
Y en el sentido que hemos mencionado se expresaron los exégetas, aunque difirieran sus formulaciones al explicitar su significado. Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró ʿAlī,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«No os adelantéis ante Dios y Su Mensajero», dijo: no digáis nada contrario al Libro y a la Sunna.
Me narró Muḥammad ibn Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «¡Oh vosotros que habéis creído! No os adelantéis ante Dios y Su Mensajero»…
la aleya, dijo:
se les prohibió hablar ante su palabra.
Me narró Muḥammad ibn ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
«¡Oh vosotros que habéis creído! No os adelantéis ante Dios y Su Mensajero», dijo: no os arrogueis sobre el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— nada, hasta que Dios lo decida por medio de su lengua.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda: «¡Oh vosotros que habéis creído! No os adelantéis ante Dios y Su Mensajero». Se nos mencionó que unas gentes solían decir:
«Si se hiciera descender acerca de tal cosa, se dispondría tal y tal…»
Dijo:
Dios —Poderoso y Majestuoso— reprobó eso y lo antecedió con esta advertencia.
Y dijo:
al-Ḥasan: unas gentes de los musulmanes degollaron antes de la oración del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— el día del sacrificio; y el Profeta de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— les ordenó que repitieran el degüello con otro.
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda,
acerca de Su dicho: «¡Oh vosotros que habéis creído! No os adelantéis ante Dios y Su Mensajero», dijo:
ciertas gentes solían decir: «Si se hiciera descender acerca de tal cosa… si se hiciera descender acerca de tal cosa…»
Y al-Ḥasan dijo:
son unas gentes que sacrificaron antes de que el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— realizara la oración; y el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— les ordenó que repitieran el sacrificio.
Se me transmitió de al-Ḥusayn,
dijo:
escuché a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd,
dijo:
escuché a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «¡Oh vosotros que habéis creído! No os adelantéis ante Dios y Su Mensajero»: con ello se refiere al combate; y, entre sus asuntos, no era correcto que se decidiera sino por Su orden lo que pertenecía a las prescripciones de su religión.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho —glorificada sea Su alabanza—:
«¡Oh vosotros que habéis creído! No os adelantéis ante Dios y Su Mensajero», dijo: no resolváis el asunto al margen de Dios y de Su Mensajero.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mahrān,
de Sufyān: «¡Oh vosotros que habéis creído! No os adelantéis ante Dios y Su Mensajero», dijo:
no decidáis un asunto al margen del Mensajero.
Y con ḍamma en la tāʾ de Su dicho «لا تُقَدّمُوا» leyeron los recitadores de las metrópolis; y es la lectura respecto de la cual no considero lícito recitar de otro modo, por el consenso de la autoridad probatoria de los recitadores sobre ella. Y se ha transmitido de los árabes: «qaddamtu fī kadhā» y «taqaddamtu fī kadhā»;
según esta lengua, si se hubiera dicho: «لا تَقَدّمُوا»
con fatḥa en la tāʾ, habría sido admisible.
Y Su dicho:
«Y temed a Dios; ciertamente Dios es Oyente, Conocedor», quiere decir: temed a Dios, ¡oh vosotros que habéis creído!, en vuestras palabras, no sea que digáis aquello para lo cual Dios ni Su Mensajero os han dado permiso, y en lo demás de vuestros asuntos; y vigiladlo. Ciertamente Dios oye lo que decís y sabe lo que pretendéis con vuestras palabras cuando habláis; no se Le oculta nada de los secretos de vuestros pechos, ni de lo demás de vuestros asuntos y de los asuntos de otros.
Notas y Referencias
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