El Humo
الدخان Ad-DukhanVersículo (Español)
[44:29] No lloraron por ellos ni el cielo ni la Tierra. Tampoco fueron perdonados.
Tafsir de At-Tabari
{فَمَا بَكَتۡ عَلَيۡهِمُ ٱلسَّمَآءُ وَٱلۡأَرۡضُ وَمَا كَانُواْ مُنظَرِينَ} (29)
La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ فَمَا بَكَتْ عَلَيْهِمُ السّمَآءُ وَالأرْضُ وَمَا كَانُواْ مُنظَرِينَ * وَلَقَدْ نَجّيْنَا بَنِيَ إِسْرَائِيلَ مِنَ الْعَذَابِ الْمُهِينِ * مِن فِرْعَوْنَ إِنّهُ كَانَ عَالِياً مّنَ الْمُسْرِفِينَ }
Dice —glorificado sea Su recuerdo—:
No lloraron por aquellos a quienes Dios ahogó en el mar —a saber, Faraón y su gente— ni el cielo ni la tierra.
Y se dijo:
El llanto del cielo es el enrojecimiento de sus extremos.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Muḥammad b. Ismāʿīl al-Aḥmasī,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān b. Abī Ḥammād, de al-Ḥakam b. Ẓuhayr,
de al-Suddī, quien dijo:
Cuando fue matado al-Ḥusayn b. ʿAlī —la complacencia de Dios sea sobre ambos—, el cielo lloró por él, y su llanto fue su enrojecimiento.
Me contó ʿAlī b. Sahl,
dijo:
nos transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
de ʿAṭāʾ, acerca de Su dicho:
فَمَا بَكَت عَلَيْهمُ السّماءُ والأرْضُ,
dijo: su llanto es el enrojecimiento de sus extremos.
Y se dijo:
Solo se dijo: فَمَا بَكَتْ عَلَيْهِمُ السّماءُ والأرْضُ porque, cuando muere el creyente, el cielo y la tierra lloran por él durante cuarenta mañanas; y no lloraron por Faraón y su gente, porque no tenían obra recta que ascendiera a Dios para que el cielo llorase por ellos, ni mezquita en la tierra para que la tierra llorase por ellos. Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Abū Kurayb,
dijo:
nos transmitió Ṭalq b. Ghanām, de Zāʾida, de Manṣūr, de al-Minhāl, de Saʿīd b. Jubayr,
dijo:
Vino un hombre a Ibn ʿAbbās y dijo:
«¡Oh Abū ʿAbbās! ¿Qué te parece el dicho de Dios —Bendito y Exaltado sea—: فَمَا بَكَتْ عَلَيْهِمْ السّماءُ والأرْضُ وَما كانُوا مُنْظَرِينَ? ¿Acaso lloran el cielo y la tierra por alguien?»
Dijo:
«Sí. No hay nadie de las criaturas sino que tiene una puerta en el cielo: por ella desciende su sustento y por ella asciende su obra. Cuando muere el creyente, se cierra su puerta del cielo por la que ascendía su obra y por la que descendía su sustento; entonces se llora por él. Y cuando se le echa en falta en su lugar de oración en la tierra —donde solía orar y recordar a Dios—, se llora por él. En cambio, la gente de Faraón no tenía en la tierra huellas rectas, ni ascendía al cielo de parte de ellos bien alguno».
Dijo:
«Por eso no lloraron por ellos el cielo ni la tierra».
Nos transmitió Ibn Bashshār,
dijo:
nos transmitieron ʿAbd al-Raḥmān y Yaḥyā; dijeron: nos transmitió Sufyān, de Manṣūr, de Mujāhid,
dijo:
Se decía: la tierra llora por el creyente durante cuarenta mañanas.
Nos transmitió Ibn Bashshār,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos transmitió Sufyān, de Abī Yaḥyā al-Qattāt, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, con algo semejante.
Me contó Yaḥyā b. Ṭalḥa,
dijo:
nos transmitió Fuḍayl b. ʿIyāḍ, de Manṣūr, de Mujāhid,
dijo:
Se me ha transmitido que, cuando muere el creyente, la tierra llora por él durante cuarenta mañanas.
Nos transmitió Ibn Bashshār,
dijo:
nos transmitió Yaʿqūb b. Isḥāq al-Ḥaḍramī,
dijo:
nos transmitió Bukayr b. Abī al-Sumayṭ,
dijo:
nos transmitió Qatāda,
de Saʿīd b. Jubayr, que solía decir:
Las porciones de la tierra desde las que ascendía su obra al cielo lloran por él tras su muerte —es decir, el creyente—.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Ḥakkām, de ʿAmr, de Manṣūr, de al-Minhāl, de Saʿīd b. Jubayr,
de Ibn ʿAbbās, acerca de: فَمَا بَكَتِ عَلَيْهِمُ السّماءُ والأرْضُ,
dijo:
No hay nadie sino que tiene una puerta en el cielo por la que desciende su sustento y por la que asciende su obra; cuando se le echa en falta, lloran por él los lugares en los que solía postrarse. En cambio, la gente de Faraón no tenía en la tierra obra recta que les fuese aceptada y ascendiera a Dios —Poderoso y Majestuoso—.
Entonces dijo Mujāhid:
La tierra llora por el creyente durante cuarenta mañanas.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Jarīr, de Manṣūr,
de Mujāhid, quien dijo:
Se decía: cuando muere el creyente, la tierra llora por él durante cuarenta mañanas.
Nos transmitió Yaḥyā b. Ṭalḥa,
dijo:
nos transmitió ʿĪsā b. Yūnus, de Ṣafwān b. ʿAmr, de Shurayḥ b. ʿUbayd al-Ḥaḍramī,
dijo:
Dijo el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Ciertamente el islam comenzó siendo extraño y volverá a ser extraño. Sabed: no hay extrañeza para el creyente. No muere un creyente en tierra extraña, lejos de quienes llorarían por él, sin que lloren por él el cielo y la tierra».
Luego recitó el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—:
فَمَا بَكَتْ عَلَيْهِمُ السّماءُ والأرْضُ,
y después dijo:
«Ciertamente ellos dos no lloran por el incrédulo».
Me contó Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me transmitió mi padre,
dijo:
me transmitió mi tío,
dijo:
me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
فَمَا بَكَتْ عَلَيْهِمُ السّماءُ والأرْضُ ... la aleya,
dijo:
Eso es porque no hay en la tierra creyente que muera sin que llore por él aquello de las mezquitas donde solía orar cuando se le echa en falta; y sin que llore por él, del cielo, el lugar desde el que elevaba su palabra. Ese es, pues, Su dicho acerca de la gente de Su desobediencia:
فَمَا بَكَت عَلَيْهِمُ السّماءُ والأرْضُ وَما كانُوا مُنْظَرِينَ,
porque ambos lloran por los amigos de Dios.
Nos transmitió Bishr,
dijo:
nos transmitió Yazīd,
dijo:
nos transmitió Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
فَمَا بَكَتْ عَلَيْهِمُ السّماءُ والأرْضُ.
Se nos transmitió de al-Ḥusayn,
dijo:
oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: فَمَا بَكَتْ عَلَيْهِمُ السّماءُ والأرْضُ:
Es decir: el cielo y la tierra no lloran por el incrédulo; lloran por el creyente recto sus señales en la tierra y el lugar de su obra en el cielo.
Nos transmitió Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos transmitió Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
فَمَا بَكتْ عَلَيْهِمُ السّماءُ والأرْضُ,
dijo:
Las porciones de la tierra del creyente sobre las que solía orar lloran por él cuando muere, y sus porciones del cielo en las que elevaba su obra.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Jarīr, de Manṣūr, de al-Minhāl, de Saʿīd b. Jubayr,
dijo:
Se preguntó a Ibn ʿAbbās: «¿Lloran el cielo y la tierra por alguien?»
Y dijo:
«Sí. No hay nadie de la creación sino que tiene una puerta en el cielo por la que asciende su obra y por la que desciende su sustento. Cuando muere, llora por él su lugar en la tierra donde solía recordar a Dios y orar, y llora por él su puerta por la que ascendía su obra y por la que descendía su sustento. En cuanto a la gente de Faraón, no tenían huellas rectas, ni ascendía al cielo de parte de ellos bien alguno; por eso no lloraron por ellos el cielo ni la tierra».
Y Su dicho:
وَما كانُوا مُنْظَرِينَ,
quiere decir: no se les concedió aplazamiento respecto del castigo que les sobrevino; antes bien, se les apresuró, cuando hicieron incurrir en la ira de su Señor —Poderoso y Majestuoso— contra ellos.
Notas y Referencias
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