Detallados
فصلت FussilatVersículo (Español)
[41:53] Los haré ver Mis signos en los horizontes y en ellos mismos, hasta que se les haga evidente la Verdad. ¿Acaso no es suficiente tu Señor como Testigo de todo?
Tafsir de At-Tabari
{سَنُرِيهِمۡ ءَايَٰتِنَا فِي ٱلۡأٓفَاقِ وَفِيٓ أَنفُسِهِمۡ حَتَّىٰ يَتَبَيَّنَ لَهُمۡ أَنَّهُ ٱلۡحَقُّۗ أَوَلَمۡ يَكۡفِ بِرَبِّكَ أَنَّهُۥ عَلَىٰ كُلِّ شَيۡءٖ شَهِيدٌ} (53)
القول في تأويل قوله تعالى :
«Les mostraremos Nuestros signos en los horizontes y en ellos mismos, hasta que se les haga evidente que él es la Verdad. ¿Acaso no basta con tu Señor, que Él es testigo de toda cosa?»
Dice —exaltado sea Su recuerdo—:
les mostraremos a estos desmentidores, respecto de lo que hicimos descender sobre Muḥammad, Nuestro siervo, del Recuerdo, Nuestros signos en los horizontes.
Los intérpretes discreparon acerca del significado de los signos que Dios prometió mostrar a esta gente.
Unos dijeron:
por «los signos en los horizontes» se quiso decir las campañas del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en las comarcas del territorio de los asociadores de entre la gente de La Meca y sus confines; y por Su dicho:
«y en ellos mismos», la conquista de La Meca.
Relato de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de ʿAmr b. Dīnār, de ʿAmr b. Abī Qays, de al-Minhāl,
acerca de Su dicho:
«Les mostraremos Nuestros signos en los horizontes», dijo: la preeminencia de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— sobre la gente.
Nos narró Muḥammad,
dijo:
nos narró Aḥmad,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī: «Les mostraremos Nuestros signos en los horizontes», es decir:
lo que te abrimos, ¡oh Muḥammad!, de los horizontes; y «en ellos mismos», en la gente de La Meca,
es decir:
te abriremos La Meca.
Otros dijeron:
antes bien, con ello quiso decir que les mostrará las estrellas de la noche y su luna, y el sol del día; eso es lo que les prometió que les mostraría en los horizontes.
Y dijeron:
por «los horizontes» se quiso decir los confines del cielo; y por Su dicho:
«y en ellos mismos», el conducto de la defecación y de la micción.
Relato de quienes dijeron eso:
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
«Les mostraremos Nuestros signos en los horizontes y en ellos mismos»: los horizontes de los cielos: sus estrellas, su sol y sus lunas que discurren; y también signos en ellos mismos.
Y la más correcta de las dos opiniones a este respecto es la primera, que es lo que dijo al-Suddī; ello porque Dios —poderoso y majestuoso— prometió a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que mostraría a estos asociadores que lo desmentían signos en los horizontes; y no es concebible que los amenazara con mostrarles aquello que ya habían visto. Antes bien, lo obligado es que sea una promesa suya de mostrarles lo que no habían visto antes: la preeminencia del Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— sobre los confines de su territorio y sobre su territorio. En cuanto a las estrellas, el sol y la luna, ya los veían con frecuencia antes y después, y no hay sentido en amenazarlos con que se les mostrará eso.
Y Su dicho:
«hasta que se les haga evidente que él es la Verdad», dice —glorificado sea—: mostraré a estos asociadores Nuestras campañas en sus confines y contra ellos, hasta que conozcan la realidad de lo que hicimos descender a Muḥammad y le revelamos: la promesa de que haremos prevalecer lo con lo que lo enviamos —la religión— sobre todas las religiones, aunque lo detesten los asociadores.
Y Su dicho:
«¿Acaso no basta con tu Señor, que Él es testigo de toda cosa?», dice —exaltado sea Su recuerdo—: ¿acaso no basta con tu Señor, ¡oh Muḥammad!, que Él es testigo de toda cosa de lo que hacen Sus criaturas? No se le escapa el conocimiento de nada de ello, y Él les retribuirá por sus obras: al bienhechor con el bien, y al malhechor con su merecida retribución.
Y en Su dicho:
«que Él…» hay dos posibilidades: una de ellas es que esté en posición de genitivo, a modo de reiteración de la preposición bāʾ, y entonces el sentido del discurso sería:
«¿Acaso no basta con tu Señor, con que Él es testigo de toda cosa?»
Y la otra:
que esté en posición de nominativo, en elevación por el verbo «basta», y entonces el sentido del discurso sería:
«¿Acaso no basta con tu Señor Su testimonio sobre toda cosa?»
Notas y Referencias
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