4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 148

Versículo (Español)

[4:148] A Dios no Le complace que se hagan públicos los errores de otros, excepto que sea para denunciar o detener una injusticia. Dios todo lo oye, todo lo sabe.

Tafsir de At-Tabari

{۞لَّا يُحِبُّ ٱللَّهُ ٱلۡجَهۡرَ بِٱلسُّوٓءِ مِنَ ٱلۡقَوۡلِ إِلَّا مَن ظُلِمَۚ وَكَانَ ٱللَّهُ سَمِيعًا عَلِيمًا} (148) القول في تأويل قوله تعالى :

{ لاّ يُحِبّ اللّهُ الْجَهْرَ بِالسّوَءِ مِنَ الْقَوْلِ إِلاّ مَن ظُلِمَ وَكَانَ اللّهُ سَمِيعاً عَلِيماً }

Los lectores discreparon respecto a la lectura de ello: la mayoría de los lectores de las ciudades lo leyó con ḍamma en la letra ẓāʾ.

Y algunos lo leyeron: «إلاّ مَنْ ظَلَمَ» con fatḥa en la ẓāʾ. Luego discreparon quienes lo leyeron con ḍamma en la ẓāʾ acerca de su interpretación. Algunos de ellos dijeron: El sentido de ello es: Dios —exaltado sea Su recuerdo— no ama que ninguno de nosotros alce la voz con una súplica contra alguien; y eso, según ellos, es “alzar la voz con el mal” —salvo quien haya sido agraviado—, es decir: salvo quien haya sido agraviado, que entonces suplica contra su opresor; pues Dios —glorificado sea— no le reprocha eso, ya que le ha concedido licencia para ello. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de Ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: «لا يُحبّ الله الجَهْرَ بالسّوءِ مِنَ القَوْلِ»; dice: Dios no ama que alguien suplique contra alguien, salvo que sea un agraviado; pues se le ha permitido que suplique contra quien lo agravia. Y eso es Su dicho: «إلاّ مَنْ ظُلِمَ»; y si tiene paciencia, es mejor para él.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: «لا يُحِبّ ا ، الجَهْرَ بالسّوءِ مِنَ القَوْلِ إلاّ مَنْ ظُلَمَ»; pues a él le agrada alzar la voz con el mal de palabra.

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho: «لايُحِبّ الله الجِهْرَ بالسّوءِ منَ القَوْلِ إلاّ مَنْ ظُلِمَ وكانَ الله سَمِعَا عَليما»; Dios excusó al agraviado —como oís— para que suplique.

Me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró Abū ʿUbayd, dijo: nos narró Hushaym, de Yūnus, de al-Ḥasan, dijo: Es el hombre al que un hombre agravia: que no suplique contra él, sino que diga: “¡Oh Dios, ayúdame contra él! ¡Oh Dios, hazme obtener mi derecho! ¡Oh Dios, interpónte entre él y lo que pretende!”, y cosas semejantes de súplica.

Así pues, «مَنْ», según este dicho de Ibn ʿAbbās, está en posición de rafʿ, porque orientó “alzar la voz con el mal” al sentido de la súplica, y exceptuó de ello al agraviado. De modo que el sentido del enunciado, según él, es: Dios no ama que se alce la voz con el mal de palabra, salvo el agraviado, para quien no hay reproche en alzarla. Y esta doctrina, los especialistas de la lengua árabe la consideran un error en árabe. Y ello porque «مَنُ» —según ellos— no puede estar en rafʿ con «اجهر», ya que está en la oración subordinada de «أنْ», y como «أنْ» no ha sido alcanzada por la negación, no es lícito coordinar con ella; y, según ellos, es un error decir: “No me agrada que se levante salvo Zayd”. Sin embargo, cabe que «مَنْ» esté en naṣb conforme a la interpretación de Ibn ʿAbbās, y que Su dicho: «لا يُحِبّ الله الجَهْرِ بالسّوءِ منَ القَوْلِ» sea un كلام تامّ, y luego se diga: «إلاّ مَنْ ظُلِمَ»; no hay reproche sobre él. Entonces «مَنْ» sería una excepción del فعل, aunque antes de la excepción no haya nada manifiesto de lo que se exceptúe, como dijo —glorificado sea—: «لَسْتُ عَلَيْهِمْ بِمُسَيْطِرٍ».

«إلاّ مَنْ تَوَلى وكَفَرَ»; y como su dicho: “Ciertamente detesto la disputa y la controversia, salvo —¡oh Dios!— a un hombre que con ello busca a Dios”. Y no mencionó antes nada de los nombres. Y «مَنْ», según este dicho de al-Ḥasan, está en naṣb por ser exceptuado del sentido del enunciado, no del nombre, como ya mencionamos antes en la interpretación de “Dios es mejor: hizo tal y tal”.

Y otros dijeron: Más bien el sentido de ello es: Dios no ama alzar la voz con el mal de palabra, salvo quien haya sido agraviado, que entonces informa de lo que se le ha infligido. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de Muḥammad b. Isḥāq, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, dijo: Es el hombre que se hospeda en casa de otro, y este no le da buena hospitalidad; entonces sale de su casa y dice: “Me trató mal como huésped y no lo hizo bien”.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid: «إلاّ مَنْ ظُلِمَ»; dijo: salvo quien haya sufrido el efecto de lo que se le dijo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró al-Ḥajjāj b. al-Minhāl, dijo: nos narró Ḥammād, de Muḥammad b. Isḥāq, de ʿAbd Allāh b. Abī Najīḥ, de Mujāhid: «لايُحِبّ الله الجِهْرَ بالسّوءِ مِنَ القَوْلِ إلاّ مَنْ ظُلِمَ»; dijo: es el huésped al que se le traslada su equipaje; entonces alza la voz contra su anfitrión con el mal de palabra.

Y otros dijeron: Con ello se quiso decir: el hombre que se hospeda en casa de otro y este no le ofrece hospitalidad, y entonces habla mal de aquel que no le dio hospitalidad. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, sobre Su dicho: «إلاّ مَنْ ظُلِمَ»; dijo: quien es agraviado y se defiende, alza la voz con el mal.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, lo mismo.

Y nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Sufyān b. ʿUyayna, de Ibn Abī Najīḥ, de Ibrāhīm b. Abī Bakr, de Mujāhid. Y de Ḥumayd al-Aʿraj, de Mujāhid: «لا يُهِبّ الله الجَهْرَ بالسّوء مِنَ القَوْلِ إلاّ مَنْ ظُلِمَ». Dijo: Es el hombre que se hospeda en casa de otro y este no lo trata bien; Dios le ha concedido licencia para que hable de él.

Me narró Aḥmad b. Ḥammād al-Dūlābī, dijo: nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Ibrāhīm b. Abī Bakr, de Mujāhid: «لا يُحِبّ الله الجَهْرِ بالسّوءِ منَ القَوْلِ إلاّ مَنْ ظُلِمَ»; dijo: es acerca de la hospitalidad: llega un hombre a un grupo y se hospeda con ellos, pero no lo hospedan; Dios le concedió licencia para que hable de ellos.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Muthannā b. al-Ṣabbāḥ, de Mujāhid, sobre Su dicho: «لا يُحِبّ اللّهُ الجَهْرَ بالسّوءِ مِنَ القَوْلِ . . . الاَية»; dijo: Un hombre hospedó a otro, pero no le cumplió el derecho de la hospitalidad; cuando salió, informó a la gente y dijo: “Me hospedé en casa de fulano y no cumplió el derecho de mi hospitalidad”. Eso es alzar la voz con el mal, salvo quien haya sido agraviado, cuando no se le cumplió su hospitalidad.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, dijo: dijo Ibn Jurayj: dijo Mujāhid: «إلا من ظلم فانتصر يجهر بسوء». Dijo Mujāhid: Descendió acerca de un hombre que hospedó a otro en una llanura de la tierra y este no lo hospedó; entonces descendió «إلاّ مَنْ ظُلِمَ»: que mencione que no lo hospedó, sin añadir a ello.

Y otros dijeron: El sentido de ello es: salvo quien haya sido agraviado y se haya defendido de su opresor, pues Dios le ha dado permiso para ello. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «لا يُحِبّ اللّهُ الجَهْرَ بالسّوءِ مِنَ القَوْلِ إلاّ مَنْ ظُلِمَ»; dice: Dios no ama que nadie de las criaturas alce la voz con el mal; pero quien es agraviado y se defiende con algo semejante a aquello con lo que fue agraviado, no incurre en falta.

Así pues, «مَنْ», según estas opiniones que hemos mencionado —salvo la de Ibn ʿAbbās—, está en posición de naṣb por estar separado de lo anterior; y es propio del árabe poner en naṣb lo que viene después de «إلا» en la excepción discontinua. De modo que el sentido del enunciado, según estas opiniones —salvo la de Ibn ʿAbbās—, es: Dios no ama alzar la voz con el mal de palabra; pero quien es agraviado, no hay reproche sobre él en informar de lo que se le ha infligido o en defenderse de quien lo agravia.

Y otros lo leyeron con fatḥa en la ẓāʾ: «إلاّ مَنْ ظَلَمَ» y lo interpretaron como: Dios no ama alzar la voz con el mal de palabra, salvo quien oprime; no hay inconveniente en que se alce la voz contra él con el mal de palabra. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd: mi padre solía leer: «لا يُحِبّ اللّهُ الجَهْرَ بالسّوءِ مِنَ القَوْلِ إلاّ مَنْ ظَلَمَ». Dijo Ibn Zayd: Quiere decir: salvo quien persiste en esa hipocresía; se alza la voz contra él con el mal hasta que desista. Dijo: Y esto es como: «وَلا تَنابَزُوا بالألْقابِ بِئْسَ الاِسْمُ الفُسُوقُ»; es decir, que lo llames “perverso” después de la fe, después de haber sido creyente; y «وَمَنْ لَمْ يَتُبْ» de ese acto del que se le habló, «فَأُولَئِكَ هُمُ الظّالِمُونَ». Dijo: Él es peor que aquel que le dijo eso.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd sobre Su dicho: «لا يُحِبّ اللّهُ الجَهْرَ بالسّوءِ مِنَ القَوْلِ إلاّ مَنْ ظَلَمَ». Entonces recitó: «إنّ المُنافِقِينَ فِي الدّرْكِ الأسْفَلِ مِنَ النّارِ» hasta llegar a: «وَسَوْفَ يُؤْتِ اللّهُ الُمؤْمِنِينَ أجْرا عَظِيما»; luego dijo, después de haber dicho: “Ellos están en el nivel más bajo del Fuego”: «ما يَفْعَلُ اللّهُ بِعَذَابِكُمْ إنْ شَكَرْتُمْ وآمَنْتُمْ وكانَ اللّهُ شاكِرا عَليما». «لا يُحِبّ اللّهُ الجَهْرَ بالسّوءِ مِنَ القَوْلِ إلاّ مَنْ ظَلَمَ». Dijo: Dios no ama que se le diga a este: “¿Acaso no fuiste hipócrita? ¿Acaso no eres el hipócrita que oprimiste e hiciste e hiciste?”, después de que se haya arrepentido. «إلاّ مَنْ ظَلَمَ»: salvo quien persiste en la hipocresía. Dijo: Y como si mi padre le dijera eso y la leyera: «إلاّ مَنْ ظَلَمَ».

«مَنْ», según esta interpretación, está en naṣb por su vinculación con «الجهر». Y la interpretación del enunciado, según quien sostiene esta opinión, es: Dios no ama que alguien alce la voz contra ninguno de los hipócritas con el mal de palabra, «إلاّ مَنْ ظَلَمَ» de entre ellos: quien persiste en su hipocresía, pues no hay inconveniente en alzar la voz contra él con el mal de palabra.

Dijo Abū Jaʿfar: La más correcta de las dos lecturas en esto es la lectura de quien recitó «إلاّ مَنْ ظُلِمَ» con ḍamma en la ẓāʾ, por el consenso de la autoridad probatoria entre los lectores y la gente de la interpretación sobre su corrección, y por lo anómalo de la lectura de quien lo recitó con fatḥa. Y siendo esa la más correcta de las dos lecturas, lo correcto en su interpretación es: Dios no ama —¡oh gentes!— que alguien alce la voz contra alguien con el mal de palabra, salvo quien haya sido agraviado, en el sentido de: salvo quien haya sido agraviado, no hay reproche sobre él en informar de lo que se le ha hecho mal. Y si ese es su sentido, entra en ello el informar de quien no fue hospedado o fue mal hospedado, o de quien fue lesionado por una injusticia en su persona o en sus bienes por la fuerza, por parte del resto de la gente; y asimismo su súplica contra quien lo lesionó injustamente para que Dios lo auxilie contra él, porque en su súplica contra él hay una comunicación, para quien oye su súplica, del mal dirigido a él. Y siendo ello así, «مَنْ» está en posición de naṣb, porque está separado de lo anterior y porque no hay nombres antes de los cuales se haga excepción; es análogo a Su dicho: «لَسْتَ عَلَيْهِمْ بِمُسَيْطِرٍ إلاّ مَنْ تَوَلىّ وكَفَرَ».

En cuanto a Su dicho: «وكانَ اللّهُ سَمِيعا عَلِيما», significa: Dios es Oyente de aquello que alzan en voz alta del mal de palabra contra aquellos contra quienes lo alzan, y de otras cosas de vuestras voces y vuestras palabras; y Conocedor de lo que ocultáis del mal de vuestra palabra y vuestro discurso respecto de aquellos a quienes se lo ocultáis y no se lo decís en voz alta; registrándolo todo contra vosotros hasta retribuiros por todo ello: al que obra mal, por su mal; y al que obra bien, por su bien.

Notas y Referencias

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