Los Alineados
الصافات As-SaffatVersículo (Español)
[37:62] ¿Qué es mejor, esta morada [del Paraíso] o el árbol de Zaqqum?,
Tafsir de At-Tabari
{أَذَٰلِكَ خَيۡرٞ نُّزُلًا أَمۡ شَجَرَةُ ٱلزَّقُّومِ} (62)
La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ أَذَلِكَ خَيْرٌ نّزُلاً أَمْ شَجَرَةُ الزّقّومِ * إِنّا جَعَلْنَاهَا فِتْنَةً لّلظّالِمِينَ * إِنّهَا شَجَرَةٌ تَخْرُجُ فِيَ أَصْلِ الْجَحِيمِ * طَلْعُهَا كَأَنّهُ رُءُوسُ الشّيَاطِينِ * فَإِنّهُمْ لاَكِلُونَ مِنْهَا فَمَالِئُونَ مِنْهَا الْبُطُونَ }
Dice —glorificado sea Su recuerdo—:
¿Es esto —lo que he concedido a esos creyentes cuya descripción he expuesto—, de Mi generosidad en el Paraíso, y lo que les he provisto allí de delicia, mejor; o bien lo que he preparado para la gente del Fuego: el zaqqūm?
Y con “nuzul” se quiso decir:
la dádiva.
Y en ello hay dos formas lingüísticas:
“nuzul” y “nuzl”; se dice del alimento que tiene rendimiento: “es un alimento que tiene nuzl y nuzul”.
Y Su dicho:
{أَمْ شَجَرَةُ الزّقّومِ}. Se mencionó que, cuando Dios —Exaltado sea— hizo descender esta aleya, los idólatras dijeron: “¿Cómo puede brotar un árbol en el fuego, si el fuego quema los árboles?”.
Entonces Dios dijo:
{إِنّا جَعَلْناها فِتْنَةً للظّالِمِينَ}, es decir, para esos idólatras que dijeron al respecto lo que dijeron. Luego les informó de la descripción de ese árbol y dijo: {إِنّها شَجَرَةُ تَخْرُجُ فِي أصْلِ الجَحِيمِ}. Y en el sentido que hemos dicho se expresaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda: {أذلكَ خَيْرٌ نُزُلاً أمْ شَجَرَةُ الزّقّومِ} hasta llegar a {فِي أصْلِ الجَحِيمِ}. Dijo:
Cuando se mencionó el árbol del zaqqūm, los inicuos se vieron tentados,
y dijeron:
“Este vuestro compañero os informa de que en el Fuego hay un árbol, y el fuego devora los árboles”.
Entonces Dios hizo descender lo que oís:
{إنها شجرة تخرج في أصل الجحيم}—fue alimentada con fuego y de él fue creada.
Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
Abū Jahl dijo: cuando descendió {إِنّ شَجَرَةَ الزّقّومِ}, dijo: “La conocéis en el habla de los árabes: yo os la traeré”.
Entonces llamó a una muchacha y dijo:
“Tráeme dátiles y manteca”.
Y dijo:
“Tomad, zaqqimū; este es el zaqqūm con el que Muḥammad os atemoriza”.
Entonces Dios hizo descender su explicación:
{أذلكَ خَيْرٌ نُزُلاً أمْ شَجَرَةُ الزّقّومِ إِنّا جَعَلْناها فِتْنَةً للظّالِمِينَ}. Dijo: para Abū Jahl y sus compañeros.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā. Y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ; ambos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
{إِنّا جَعَلْناها فِتْنَةً للظّالِمينَ}. Dijo: la frase de Abū Jahl: “El zaqqūm no es sino dátiles y manteca; zaṭaffamūhu”.
Y Su dicho:
{طَلْعُها كأنّهُ رُؤُوسُ الشّياطِين}. Dice —glorificado sea Su recuerdo—: como si el espádice de este árbol —es decir, el árbol del zaqqūm—, en su fealdad y repugnancia, fuera como las cabezas de los demonios en su fealdad.
Y se mencionó que ello está en la recitación de ʿAbd Allāh:
«إنّها شَجَرَةٌ نابِتَةٌ فِي أصْلِ الجَحِيمِ»
,
como:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{طَلْعُها كأنّهُ رُءُوسُ الشّياطِين}. Dijo: lo asemejó a eso.
Y si alguien dijera:
¿Cuál es el sentido de asemejar el espádice de este árbol a las cabezas de los demonios en la fealdad, cuando no tenemos conocimiento del grado de fealdad de las cabezas de los demonios? Pues una cosa sólo se ejemplifica con otra para dar a conocer, por parte de quien ejemplifica, a aquello para lo cual se ejemplifica, la cercanía de semejanza de lo ejemplificado —uno de los dos— con su par, con conocimiento por parte de aquel para quien se ejemplifica de ambas cosas, o de una de ellas. Y es sabido que los idólatras a quienes se dirigió esta aleya no conocían el árbol del zaqqūm, ni las cabezas de los demonios, ni los habían visto, ni a uno de los dos.
Se le responde:
En cuanto al árbol del zaqqūm, Dios —Exaltado sea Su recuerdo— se lo describió y lo aclaró hasta que supieron qué era y cuál era su atributo, pues les dijo:
{شَجَرَةُ تَخْرُجُ فِي أصْلِ الجَحِيمِ طَلْعُها كأنّهُ رُؤُوسُ الشّياطِين} y no los dejó en ceguera respecto de ello. En cuanto a Su comparación de su espádice con las cabezas de los demonios,
digo que para ello hay, en cada caso, un sentido comprensible:
Uno de ellos es que se haya comparado con las cabezas de los demonios conforme a lo que ya se había establecido en el uso de los destinatarios de la aleya entre ellos; pues el uso de la gente ha corrido entre ellos, en su hipérbole, que cuando alguno quiere exagerar en afear una cosa,
dice:
“como si fuera un demonio”. Ésta es una de las opiniones.
La segunda es que se haya comparado con la cabeza de una serpiente conocida entre los árabes, llamada “shayṭān”; y es una serpiente que tiene, según se mencionó, una cresta, de rostro y aspecto feos.
Y a ella se refirió el rajazista con su dicho:
عَنْجَرِدٌ تَحْلِفُ حِينَ أحْلِفُ *** كمِثْلِ شَيْطانِ الحَماطِ أعْرَفُ
Y se transmite: «عُجَيّزٌ».
Y la tercera:
que se trate de una planta conocida, comparada con las cabezas de los demonios; se mencionó que es de cabeza fea.
{فَإِنّهُمْ لاََكِلُونَ مِنْها فَمالِئُونَ منها البُطُونَ}. Dice —glorificado sea Su recuerdo—: ciertamente esos idólatras para quienes Dios hizo de este árbol una tentación, comerán de este árbol —que es el árbol del zaqqūm— y llenarán sus vientres con su zaqqūm.
Notas y Referencias
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