Ya-Sin
يس Ya-SinVersículo (Español)
[36:8] Les pondré en sus cuellos argollas que llegarán a sus barbillas, y sus cabezas quedarán erguidas.
Tafsir de At-Tabari
{Ciertamente, hemos puesto en sus cuellos grilletes, y éstos llegan hasta las barbillas, de modo que quedan con la cabeza alzada} (8)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ Ciertamente, hemos puesto en sus cuellos grilletes, y éstos llegan hasta las barbillas, de modo que quedan con la cabeza alzada * Y hemos puesto delante de ellos una barrera y detrás de ellos una barrera, y los hemos cubierto, de modo que no ven }
Dice —exaltado sea Su recuerdo—:
Ciertamente, hemos hecho que las manos de estos incrédulos queden atadas a sus cuellos con grilletes,
de modo que no se extienden para nada de los bienes; y en la lectura de ‘Abd Allāh —según se ha mencionado—:
«Ciertamente, hemos puesto en sus manos grilletes, y éstos llegan hasta las barbillas»
Y Su dicho:
«hasta las barbillas» significa: que sus manos están recogidas por los grilletes en sus cuellos; así, se aludió a las manos sin que se las mencionara explícitamente, por ser conocido para los oyentes el sentido del discurso: que cuando los grilletes están en los cuellos, necesariamente las manos de los encadenados quedan recogidas hacia ellos con dichos grilletes. Bastó, pues, con mencionar que los grilletes están en los cuellos, sin mencionar las manos,
como dijo el poeta:
«Y no sé, cuando me dirijo hacia un rumbo *** queriendo el bien, cuál de los dos me sale al encuentro»
«¿El bien que yo busco *** o el mal que no se me ablanda?»
Así aludió al mal, y sólo mencionó el bien, porque quien escuchaba conocía el sentido de lo que decía, ya que el mal se menciona junto con el bien.
Y «las barbillas» (al-aḏqān):
es el plural de «barbilla» (ḏaqan);
y «barbilla» (al-ḏaqan):
es el punto de unión de las dos mandíbulas.
Y Su dicho:
«de modo que quedan con la cabeza alzada»; y «el muqmaḥ» es el que alza la cabeza, y consiste en bajar la barbilla hasta que quede en el pecho, y luego levantar la cabeza, según algunos de los conocedores del habla árabe entre la gente de Basora.
Y según algunos de los kufíes:
es el que baja la mirada, después de levantar la cabeza. Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
sobre Su dicho:
«Ciertamente, hemos puesto en sus cuellos grilletes, y éstos llegan hasta las barbillas, de modo que quedan con la cabeza alzada», dijo: es como el dicho de Dios: «Y no pongas tu mano encadenada a tu cuello», queriendo con ello que sus manos están atadas a sus cuellos, y no pueden extenderlas para hacer el bien.
Me narró Muḥammad b. ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos narró ‘Īsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqā’, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid,
sobre Su dicho:
«de modo que quedan con la cabeza alzada», dijo: con las cabezas levantadas, y sus manos puestas sobre sus bocas.
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
sobre Su dicho:
«Ciertamente, hemos puesto en sus cuellos grilletes, y éstos llegan hasta las barbillas, de modo que quedan con la cabeza alzada»: es decir, quedan encadenados respecto de todo bien.
Notas y Referencias
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