3

La Familia de Imran

آل عمران Ali 'Imran
Aya 103

Versículo (Español)

[3:103] Aférrense todos a la religión de Dios y no se dividan en sectas. Recuerden la gracia de Dios cuando los hermanó uniendo sus corazones siendo que eran rivales unos de otros, y cuando se encontraban al borde de un abismo de fuego, los salvó de caer en él. Así les explica Dios Sus signos para que sigan la verdadera guía.

Tafsir de At-Tabari

{وَٱعۡتَصِمُواْ بِحَبۡلِ ٱللَّهِ جَمِيعٗا وَلَا تَفَرَّقُواْۚ وَٱذۡكُرُواْ نِعۡمَتَ ٱللَّهِ عَلَيۡكُمۡ إِذۡ كُنتُمۡ أَعۡدَآءٗ فَأَلَّفَ بَيۡنَ قُلُوبِكُمۡ فَأَصۡبَحۡتُم بِنِعۡمَتِهِۦٓ إِخۡوَٰنٗا وَكُنتُمۡ عَلَىٰ شَفَا حُفۡرَةٖ مِّنَ ٱلنَّارِ فَأَنقَذَكُم مِّنۡهَاۗ كَذَٰلِكَ يُبَيِّنُ ٱللَّهُ لَكُمۡ ءَايَٰتِهِۦ لَعَلَّكُمۡ تَهۡتَدُونَ} (103) القول في تأويل قوله تعالى :

{ وَاعْتَصِمُواْ بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعاً وَلاَ تَفَرّقُواْ وَاذْكُرُواْ نِعْمَةَ اللّهِ عَلَيْكُمْ إِذْ كُنْتُمْ أَعْدَآءً فَأَلّفَ بَيْنَ قُلُوبِكُمْ فَأَصْبَحْتُمْ بِنِعْمَتِهِ إِخْوَاناً وَكُنْتُمْ عَلَىَ شَفَا حُفْرَةٍ مّنَ النّارِ فَأَنقَذَكُمْ مّنْهَا كَذَلِكَ يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمْ آيَاتِهِ لَعَلّكُمْ تَهْتَدُونَ }

Con ello —glorificado sea— quiere decir: Aferraos todos a los medios de Dios. Quiere decir con ello —exaltado sea Su recuerdo—: Aferraos a la religión de Dios que os ha ordenado, y al pacto que os ha encomendado en Su Libro: la concordia y la unión sobre la palabra de la verdad y la sumisión al mandato de Dios. Ya hemos mostrado anteriormente el sentido de «aferrarse» (al-iʿtiṣām). En cuanto a «la cuerda» (al-ḥabl), es el medio por el cual se alcanza el objetivo y la necesidad; por eso se llamó «cuerda» a la seguridad, porque es un medio por el cual se llega al cese del temor y a la salvación del pánico y el espanto. Y de ello es el dicho de al-Aʿšā de Banū Thaʿlaba:

«Y cuando la atraviesan las cuerdas de una tribu, *** toma de la otra para ti sus cuerdas»

Y de ello es el dicho de Dios —poderoso y majestuoso—: { إلاّ بِحَبْلٍ مِنَ اللّهِ وحَبْلٍ مِنَ النّاسِ }

Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hušaym, dijo: nos informó al-ʿAwwām, de al-Šaʿbī, de ʿAbd Allāh b. Masʿūd, que dijo acerca de Su dicho: { واعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعا } dijo: la comunidad (al-ǧamāʿa).

Nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn, dijo: nos narró Hušaym, de al-ʿAwwām, de al-Šaʿbī, de ʿAbd Allāh, acerca de Su dicho: { وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعا } dijo: la cuerda de Dios: la comunidad.

Otros dijeron: Con ello quiso decir el Corán y el pacto en el que se comprometió. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: { وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعا } la cuerda firme de Dios a la que ordenó aferrarse: este Corán.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: { وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعا } dijo: al pacto de Dios y a Su mandato.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ǧarīr, de Manṣūr, de Šaqīq, de ʿAbd Allāh, dijo: En verdad, el camino (al-ṣirāṭ) está acechado: los demonios lo acechan, clamando: «¡Siervo de Dios, ven por este camino!», para apartar del camino de Dios. Así pues, aferraos a la cuerda de Dios, pues la cuerda de Dios es el Libro de Dios.

Nos narró Muḥammad, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, de Asbāṭ, de al-Suddī: { وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعا } En cuanto a la cuerda de Dios: es el Libro de Dios.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: { بِحَبْلِ الله } : al pacto de Dios.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de ʿAṭāʾ: { بِحَبْلِ الله } dijo: el pacto.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakīʿ, de al-Aʿmaš, de Abū Wāʾil, de ʿAbd Allāh: { وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعا } dijo: la cuerda de Dios: el Corán.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Abū Zuhayr, de Ǧuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su dicho: { وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعا } dijo: el Corán.

Nos narró Saʿīd b. Yaḥyā, dijo: nos narró Asbāṭ b. Muḥammad, de ʿAbd al-Malik b. Abī Sulaymān al-ʿArzamī, de Abū Saʿīd al-Judrī, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «El Libro de Dios: es la cuerda de Dios extendida desde el cielo hasta la tierra».

Otros dijeron: Más bien, eso es la sinceridad del monoteísmo para Dios. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya, acerca de Su dicho: { وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعا } dice: aferraos a la sinceridad para Dios, solo.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: { وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعا } dijo: la cuerda: el islam. Y recitó: { وَلا تَفَرّقُوا }

El dicho sobre la interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { وَلا تَفَرّقُوا }

Con Su dicho —glorificado sea—: { وَلا تَفَرّقُوا } quiere decir: no os dividáis apartándoos de la religión de Dios y de Su pacto, que os encomendó en Su Libro: la concordia y la unión en Su obediencia y en la obediencia a Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—, y el atenerse a Su mandato. Como:

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { وَلا تَفَرّقُوا وَاذْكُرُوا نِعْمَةَ اللّهِ عَلَيْكُمْ } Ciertamente Dios —poderoso y majestuoso— ha detestado para vosotros la división, os ha advertido sobre ella, os ha prevenido contra ella y os la ha prohibido; y ha aprobado para vosotros la escucha y la obediencia, la concordia y la comunidad. Así pues, estad satisfechos para vosotros mismos con lo que Dios ha aprobado para vosotros, si podéis; y no hay fuerza sino en Dios.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya: { وَلا تَفَرّقُوا } : no os enemistéis respecto a ello, dice: respecto a la sinceridad para Dios; y sed en ello hermanos.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, que al-Awzāʿī le narró, que Yazīd al-Raqāšī le narró, que oyó a Anas b. Mālik decir: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Ciertamente los Hijos de Israel se dividieron en setenta y una sectas; y ciertamente mi comunidad se dividirá en setenta y dos sectas: todos estarán en el Fuego excepto una». Dijo: Se dijo: «¡Mensajero de Dios! ¿Y cuál es esa única?» Dijo: Entonces cerró su mano y dijo: «La comunidad (al-ǧamāʿa)» { وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعا وَلا تَفَرّقُوا }

Me narró ʿAbd al-Karīm b. Abī ʿUmayr, dijo: nos narró al-Walīd b. Muslim, dijo: oí a al-Awzāʿī narrar de Yazīd al-Raqāšī, de Anas b. Mālik, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró al-Muḥāribī, de Ibn Abī Jālid, de al-Šaʿbī, de Ṯābit b. Quṭna al-Murrī, de ʿAbd Allāh, que dijo: ¡Oh gente! Aferraos a la obediencia y a la comunidad, pues ambas son la cuerda de Dios que Él ha ordenado; y, en verdad, lo que detestáis en la comunidad y la obediencia es mejor que lo que os agrada en la división.

Nos narró ʿAbd al-Ḥamīd b. Bayān al-Yaškūrī, dijo: nos informó Muḥammad b. Yazīd, de Ismāʿīl b. Abī Jālid, de al-Šaʿbī, de Ṯābit b. Quṭna, dijo: Oí a Ibn Masʿūd mientras pronunciaba un sermón, y decía: ¡Oh gente!, y luego mencionó algo semejante.

Nos narró Ismāʿīl b. Ḥafṣ al-Amalī, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Numayr Abū Hišām, dijo: nos narró Muǧālid b. Saʿīd, de ʿĀmir, de Ṯābit b. Quṭna al-Murrī, dijo: Dijo ʿAbd Allāh: aferraos a la obediencia y a la comunidad, pues ella es la cuerda de Dios que Él ha ordenado; luego mencionó algo semejante.

El dicho sobre la interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { وَاذْكرُوا نِعْمَتَ اللّهِ عَلَيْكُمْ إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً فَألّفَ بَيْنَ قُلوبِكُم فأصْبَحْتُمْ بِنِعْمَتِهِ إخْوَانا }

Con Su dicho —glorificado sea—: { وَاذْكرُوا نِعْمَتَ اللّهِ عَلَيْكُمْ } quiere decir: recordad lo que Dios os ha concedido como favor: la concordia y la unión sobre el islam.

Los arabistas discreparon acerca de Su dicho: { إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً فَألّفَ بَيْنَ قُلوبِكُم } Unos gramáticos de Basora dijeron al respecto: el discurso se interrumpe en Su dicho: { وَاذْكرُوا نِعْمَتَ اللّهِ عَلَيْكُمْ } , y luego se explica con Su dicho: { فَألّفَ بَيْنَ قُلوبِكُم } y se informa de aquello en lo que estaban antes de la conciliación, como cuando dices: «Sostuvo el muro para que no se inclinara».

Y algunos gramáticos de Kufa dijeron: Su dicho { إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً فَألّفَ بَيْنَ قُلوبِكُم } es continuación de Su dicho: { وَاذْكرُوا نِعْمَتَ اللّهِ عَلَيْكُمْ } sin estar separado de él.

Y lo correcto, a mi juicio, es que Su dicho: { إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً فَألّفَ بَيْنَ قُلوبِكُم } está ligado a Su dicho: { وَاذْكرُوا نِعْمَتَ اللّهِ عَلَيْكُمْ } y no está separado de él.

La interpretación de ello es: Recordad, oh creyentes, el favor de Dios sobre vosotros, el cual os concedió cuando erais enemigos: es decir, por vuestro politeísmo, matándoos unos a otros, por fanatismo tribal fuera de la obediencia a Dios y de la obediencia a Su Mensajero. Entonces Dios unió, mediante el islam, vuestros corazones, y os hizo hermanos unos de otros después de haber sido enemigos, manteniendo vínculos por la concordia del islam y por la unión de vuestra palabra en torno a él. Como:

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: { وَاذْكرُوا نِعْمَتَ اللّهِ عَلَيْكُمْ إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً فَألّفَ بَيْنَ قُلوبِكُمْ } Os degollabais en ella; el fuerte de vosotros devoraba al débil, hasta que Dios trajo el islam, y con él os hermanó y con él os reconcilió. ¡Por Dios, fuera de Quien no hay divinidad, que la concordia es misericordia y la división es castigo!

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho: { وَاذْكرُوا نِعْمَتَ اللّهِ عَلَيْكُمْ إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً } : os matabais unos a otros, y el fuerte de vosotros devoraba al débil, hasta que Dios trajo el islam; entonces, con él os reconcilió, reunió vuestra unión en torno a él y os hizo en él hermanos.

Así pues, el favor que Dios concedió a los Anṣār —y que el Altísimo les ordenó recordar en esta aleya— es la concordia del islam y la unión de su palabra en torno a él; y la enemistad que había entre ellos, la cual dijo Dios —poderoso y majestuoso—: { إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً } no es sino la enemistad de las guerras que hubo entre los dos clanes de al-Aws y al-Jazraǧ en la época de la ignorancia (ǧāhiliyya), antes del islam. Los conocedores de los «días de los árabes» afirman que se prolongó entre ellos ciento veinte años. Como:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, dijo: Dijo Ibn Isḥāq: la guerra entre al-Aws y al-Jazraǧ duró ciento veinte años, hasta que se alzó el islam mientras ellos estaban en ello. Su guerra entre sí era siendo hermanos de padre y madre; no se oyó de un pueblo que hubiera tenido entre sí una enemistad y una guerra como la que hubo entre ellos. Luego Dios —poderoso y majestuoso— apagó eso con el islam y los reconcilió por medio de Su Mensajero Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—.

Así, el Altísimo les recordó, al exhortarlos, la enormidad de lo que habían padecido en su ignorancia de aflicción y desdicha por enemistarse unos con otros, matarse unos a otros y temerse unos a otros; y lo que llegaron a ser mediante el islam, el seguimiento del Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—, la fe en él y en lo que trajo: concordia y unión, seguridad unos respecto de otros, y el devenir hermanos unos para otros. Y la causa de ello fue lo que:

Nos narró al respecto Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, dijo: me narró Ibn Isḥāq, dijo: nos narró ʿĀṣim b. ʿUmar b. Qatāda al-Madanī, de ancianos de su gente, que dijeron: Llegó Suwayd b. Ṣāmit, hermano de Banū ʿAmr b. ʿAwf, a La Meca como peregrino o como quien realiza la ʿumra. Dijo: Y Suwayd era llamado por su gente «el perfecto», por su fortaleza, su poesía, su linaje y su nobleza. Dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se le enfrentó cuando oyó hablar de él, y lo llamó a Dios —poderoso y majestuoso— y al islam. Dijo: Entonces Suwayd le dijo: «Quizá lo que tienes sea como lo que yo tengo». Dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «¿Y qué es lo que tienes?» Dijo: «La Ṣaḥīfa de Luqmān», es decir, la sabiduría de Luqmān. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «Muéstramela». Se la mostró, y dijo: «Ciertamente estas palabras son buenas; conmigo hay algo mejor que esto: un Corán que Dios ha hecho descender sobre mí como guía y luz». Dijo: Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le recitó el Corán y lo llamó al islam; y él no se alejó de ello, y dijo: «Ciertamente este dicho es bueno»; luego se apartó de él y llegó a Medina. No tardó en matarlo al-Jazraǧ. Y su gente solía decir: «Lo mataron siendo musulmán». Y su muerte fue antes del día de Buʿāṯ.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Muḥammad b. Isḥāq, dijo: me narró al-Ḥusayn b. ʿAbd al-Raḥmān b. ʿAmr b. Saʿd b. Muʿāḏ, uno de Banū ʿAbd al-Ašhal: que Maḥmūd b. Asad, uno de Banū ʿAbd al-Ašhal, dijo: Cuando llegó Abū al-Ǧayš Anas b. Rāfiʿ a La Meca, y con él unos jóvenes de Banū ʿAbd al-Ašhal, entre ellos Iyās b. Muʿāḏ, buscando una alianza de Qurayš contra un grupo de al-Jazraǧ, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— oyó hablar de ellos y fue a ellos y se sentó con ellos. Dijo: «¿Queréis algo mejor que aquello por lo que habéis venido?» Dijeron: «¿Y qué es eso?» Dijo: «Yo soy el Mensajero de Dios; Él me ha enviado a los siervos para llamarlos a Dios: a que adoren a Dios y no asocien con Él nada; y ha hecho descender sobre mí el Libro». Luego les mencionó el islam y les recitó el Corán. Entonces Iyās b. Muʿāḏ —y era un muchacho joven— dijo: «¡Oh gente! Por Dios, esto es mejor que aquello por lo que habéis venido». Dijo: Entonces Abū al-Ǧayš Anas b. Rāfiʿ tomó un puñado de guijarros del valle y golpeó con ello el rostro de Iyās b. Muʿāḏ, y dijo: «Déjanos en paz; por mi vida, hemos venido por otra cosa». Dijo: Iyās b. Muʿāḏ guardó silencio, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se levantó de entre ellos; y ellos regresaron a Medina. Y tuvo lugar la batalla de Buʿāṯ entre al-Aws y al-Jazraǧ. Dijo: Luego no tardó Iyās b. Muʿāḏ en morir. Dijo: Cuando Dios quiso manifestar Su religión, fortalecer a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y cumplirle Su promesa, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— salió en la temporada en la que se encontró con el grupo de los Anṣār, ofreciéndose a las tribus árabes como solía hacer en cada temporada. Y estando él junto a al-ʿAqaba, se encontró con un grupo de al-Jazraǧ para quienes Dios quiso el bien. Dijo Ibn Ḥumayd: Dijo Salama: Dijo Muḥammad b. Isḥāq: Me narró ʿĀṣim b. ʿUmar b. Qatāda, de ancianos de su gente, que dijeron: Cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se encontró con ellos, les dijo: «¿Quiénes sois?» Dijeron: «Un grupo de al-Jazraǧ». Dijo: «¿De los aliados de los judíos?» Dijeron: «Sí». Dijo: «¿No os sentáis para que os hable?» Dijeron: «Sí». Dijo: Entonces se sentaron con él; los llamó a Dios y les presentó el islam, y les recitó el Corán. Dijo: Y de lo que Dios dispuso para ellos mediante el islam fue que los judíos estaban con ellos en su tierra; eran gente de Libro y de conocimiento, mientras que ellos eran gente de asociación (širk), dueños de ídolos. Los judíos los habían invadido en su tierra, y cuando ocurría algo entre ellos, les decían: «Ciertamente un profeta ha sido enviado ahora; su tiempo ya se cierne. Lo seguiremos y os mataremos con él como la matanza de ʿĀd e Iram». Cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— habló a aquel grupo y los llamó a Dios —poderoso y majestuoso—, algunos de ellos se dijeron a otros: «¡Oh gente! Sabed, por Dios, que él es el profeta con el que los judíos os amenazaban; no os dejéis preceder a él». Entonces respondieron a lo que los llamaba: le creyeron y aceptaron de él lo que les ofreció del islam. Y le dijeron: «Hemos dejado a nuestra gente, y no hay gente entre la que haya enemistad y mal como entre ellos. Quizá Dios los reúna contigo. Volveremos a ellos, los llamaremos a tu asunto y les presentaremos aquello a lo que te hemos respondido de esta religión. Si Dios los reúne en torno a ello, no habrá hombre más poderoso que tú». Luego se apartaron del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, regresando a su tierra, habiendo creído y confirmado; y, según se me ha mencionado, eran seis hombres. Dijo: Cuando llegaron a Medina con su gente, les mencionaron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y los llamaron al islam, hasta que se difundió entre ellos. No quedó casa de los Anṣār sin que en ella se mencionara al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y cuando fue el año siguiente, acudieron a la temporada doce hombres de los Anṣār; se encontraron con él en al-ʿAqaba —la primera ʿAqaba— y prestaron juramento al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— con el juramento de las mujeres, antes de que se les prescribiera la guerra.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Ayyūb, de ʿIkrima: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se encontró con seis hombres de los Anṣār; creyeron en él y lo confirmaron. Entonces él quiso irse con ellos, pero dijeron: «¡Mensajero de Dios! Entre nuestra gente hay guerra, y tememos que, si vienes en este estado, no se facilite lo que deseas». Le prometieron el año siguiente, y dijeron: «¡Mensajero de Dios! Iremos; quizá Dios arregle esa guerra». Dijo: Entonces fueron e hicieron, y Dios —poderoso y majestuoso— arregló esa guerra; y ellos consideraban que no se arreglaría¹, y fue el día de Buʿāṯ. Y lo encontraron al año siguiente setenta hombres que habían creído; y tomó de ellos a los jefes (nuqabāʾ): doce jefes. Y eso es cuando dice: { وَاذْكرُوا نِعْمَتَ اللّهِ عَلَيْكُمْ إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً فَألّفَ بَيْنَ قُلوبِكُم }

Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: En cuanto a: { إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً } era en una guerra; { فَألّفَ بَيْنَ قُلُوبِكُمْ } mediante el islam.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū Sufyān, de Maʿmar, de Ayyūb, de ʿIkrima, con un sentido semejante, y añadió: Cuando ocurrió lo de ʿĀʾiša lo que ocurrió, los dos clanes se alzaron unos contra otros, y algunos se dijeron a otros: «¡Vuestra cita es al-Ḥarra!» Salieron hacia ella, y descendió esta aleya: { وَاذْكرُوا نِعْمَتَ اللّهِ عَلَيْكُمْ إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً فَألّفَ بَيْنَ قُلوبِكُم فأصْبَحْتُمْ بِنِعْمَتِهِ إخْوَانا } . . . la aleya. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— fue a ellos, y no cesó de recitársela hasta que se abrazaron unos a otros; y, ciertamente, tenían sollozos, es decir, llanto.

Y Samīr, del que al-Suddī afirmó que Su dicho { إذْ كُنْتُمْ أعْدَاءً } se refería a su guerra, es Samīr b. Zayd b. Mālik, uno de Banū ʿAmr b. ʿAwf, a quien mencionó Mālik b. al-ʿAǧlān en su dicho:

«Ciertamente Samīr mostró a su clan *** que se inclinaron por él y se enorgullecieron

Si la conjetura me es veraz respecto a Banū al-Naǧǧār, *** no probaron aquello con lo que fueron alimentados»

Los sabios de los Anṣār han mencionado que el inicio de la enemistad que encendió las guerras entre las dos tribus, al-Aws y al-Jazraǧ, y su primer origen, fue a causa de la muerte de un cliente (mawlā) de Mālik b. al-ʿAǧlān al-Jazraǧī, a quien se llamaba: al-Ḥurr b. Samīr, de Muzayna; era aliado de Mālik b. al-ʿAǧlān. Luego esa enemistad se prolongó entre ellos hasta que Dios la apagó por medio de Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Ese es el sentido del dicho de al-Suddī: «la guerra del hijo de Samīr».

En cuanto a Su dicho: { فَأصْبَحْتُمْ بِنِعْمَتِهِ إخْوَانا } quiere decir: os convertisteis, por la reconciliación de Dios —poderoso y majestuoso— entre vosotros mediante el islam, la palabra de la verdad, la cooperación en el auxilio de la gente de la fe y el apoyo mutuo contra quienes os contradicen de entre la gente de la incredulidad, en hermanos veraces, sin rencores entre vosotros ni envidia. Como:

Me narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: { فأصْبَحْتُمْ بِنِعْمَتِهِ إخْوَانا } , y se nos mencionó que un hombre dijo a Ibn Masʿūd: «¿Cómo habéis amanecido?» Dijo: «Hemos amanecido, por la gracia de Dios, hermanos».

El dicho sobre la interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { وكُنْتُمْ على شَفا حُفْرَةٍ مِنَ النّارِ فَأنْقَذَكُمْ مِنْها }

Con Su dicho —glorificado sea—: { وكُنْتُمْ على شَفا حُفْرَةٍ مِنَ النّارِ } quiere decir: y estabais, oh conjunto de creyentes de al-Aws y al-Jazraǧ, al borde de un hoyo del Fuego. Esto es una parábola de la incredulidad en la que estaban antes de que Dios los guiara al islam. Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo—: Estabais al borde del Infierno por la incredulidad en la que estabais, antes de que Dios os favoreciera con el islam y os convirtierais, por vuestra unión en torno a él, en hermanos. No había entre vosotros y caer en él sino que murierais en esa incredulidad, y entonces seríais de los que permanecen eternamente en él. Y Dios os salvó de ello mediante la fe a la que os guio. Y «el borde del hoyo» (šafā al-ḥufra) es su orilla y su filo, como el borde del pozo excavado y del pozo. Y de ello es el dicho del poeta rajaz:

«Nosotros cavamos para el peregrino su cubo, *** brotando sobre su borde hierba»

quiere decir: sobre su orilla. Se dice: «Este es el borde de este pozo», en forma apocopada; y ambos son «sus dos bordes». Y Su dicho: { فَأنْقَذَكُمْ مِنْها } quiere decir: os salvó del hoyo. Hizo volver la predicación al hoyo, aunque había comenzado la predicación sobre el borde, porque el borde es parte del hoyo; y eso es admisible, puesto que la predicación sobre el borde, del modo en que se menciona en esta aleya, es en realidad predicación sobre el hoyo. Como dijo Ǧarīr b. ʿAṭiyya:

«Vio que el paso de los años tomó de mí, *** como toma el menguante del creciente»

Mencionó el paso de los años, y luego volvió a la predicación sobre los años. Y como dijo al-ʿAǧǧāǧ:

«La longitud de las noches se apresuró en deshacerme: *** plegaron mi longitud y plegaron mi anchura»

Y ya he expuesto anteriormente la razón por la cual se dijo así.

Y en el sentido de lo que hemos dicho en esta interpretación, se expresaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: { وكُنْتُمْ على شَفا حُفْرَةٍ مِنَ النّارِ فَأنْقَذَكُمْ مِنْها كَذَلِكَ يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمْ آياتِهِ } Este clan de los árabes era el más humillado de la gente en humillación, el más desdichado en vida, el más manifiesto en extravío, el más desnudo de pieles y el más hambriento de vientres; amordazados sobre la cima de una roca entre dos leones: Persia y los romanos. No, por Dios, no había en su tierra entonces nada por lo que se les envidiara. Quien vivía entre ellos vivía desdichado, y quien moría era arrojado al Fuego. Eran devorados y no devoraban. Por Dios, no conocemos tribu alguna entonces, de entre los habitantes de la faz de la tierra, que tuviera menor suerte y menor consideración que ellos, hasta que Dios —poderoso y majestuoso— trajo el islam. Entonces, por él os hizo heredar el Libro, os permitió por él la morada del yihād, os amplió por él el sustento y os hizo por él reyes sobre los cuellos de la gente. Y por el islam Dios otorgó lo que habéis visto. Así pues, agradeced Sus mercedes: vuestro Señor es bienhechor y ama a los agradecidos; y la gente del agradecimiento está en el aumento de Dios. ¡Exaltado y bendito sea nuestro Señor!

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ b. Anas, acerca de Su dicho: { وكُنْتُمْ على شَفا حُفْرَةٍ مِنَ النّارِ } dice: estabais en la incredulidad en Dios, { فَأنْقَذَكُمْ مِنْها } : de eso, y os guio al islam.

Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { وكُنْتُمْ على شَفا حُفْرَةٍ مِنَ النّارِ فَأنْقَذَكُمْ مِنْها } por Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—; dice: estabais al borde del Fuego: quien moría de vosotros era precipitado en el Fuego. Entonces Dios envió a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— y os rescató por medio de él de aquel hoyo.

Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Ḥasan b. Ḥayy: { وكُنْتُمْ على شَفا حُفْرَةٍ مِنَ النّارِ فَأنْقَذَكُمْ مِنْها } dijo: fanatismo tribal.

El dicho sobre la interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { كَذَلِكَ يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمْ آياتِهِ لَعَلّكُمْ تَهْتَدُونَ }

Con Su dicho —glorificado sea—: Así, del mismo modo que vuestro Señor os ha aclarado en estas aleyas —oh creyentes de al-Aws y al-Jazraǧ— la malicia de los judíos que os ocultan, su engaño hacia vosotros, Su orden respecto de lo que os ordenó en ellas, Su prohibición respecto de lo que os prohibió, el estado en que estabais en vuestra ignorancia y aquel al que llegasteis en vuestro islam, os da a conocer en todo ello los lugares de Sus mercedes sobre vosotros y Sus favores para con vosotros; así también os aclara el resto de Sus pruebas en Su revelación y por la lengua de Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—. { لَعَلّكم تهتدون } quiere decir: para que os guiéis al camino de la rectitud y lo sigáis, sin extraviaros de él.

Notas y Referencias

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