El Criterio
الفرقان Al-FurqanVersículo (Español)
[25:38] A los pueblos de ‘Ad, Zamud y Rass, y a muchas otras generaciones entre ellos [también los castigué].
Tafsir de At-Tabari
{وَعَادٗا وَثَمُودَاْ وَأَصۡحَٰبَ ٱلرَّسِّ وَقُرُونَۢا بَيۡنَ ذَٰلِكَ كَثِيرٗا} (38)
La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ وَعَاداً وَثَمُودَاْ وَأَصْحَابَ الرّسّ وَقُرُوناً بَيْنَ ذَلِكَ كَثِيراً * وَكُلاّ ضَرَبْنَا لَهُ الأمْثَالَ وَكُلاّ تَبّرْنَا تَتْبِيراً }
Dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
Y destruimos también a ‘Ād, a Zamūd y a los Compañeros de ar-Rass.
Los exegetas discreparon acerca de los Compañeros de ar-Rass.
Unos dijeron:
Los Compañeros de ar-Rass eran de Zamūd.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
Ibn ‘Abbās dijo: «y los Compañeros de ar-Rass», dijo: una aldea de Zamūd.
Otros dijeron:
Más bien es una aldea de al-Yamāma, llamada al-Falj. Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yūnus ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Ibn Wahb,
dijo:
nos narró Jarīr ibn Ḥāzim,
dijo:
Qatāda dijo: ar-Rass: una aldea de al-Yamāma llamada al-Falj.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj,
dijo:
Ibn Jurayj dijo:
‘Ikrima dijo:
Los Compañeros de ar-Rass, en Falj, son los Compañeros de Yāsīn.
Otros dijeron:
Son un pueblo que arrojó (rassū) a su profeta en un pozo.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ‘Abd ar-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abū Bakr, de ‘Ikrima,
dijo:
Ar-Rass era un pozo en el que arrojaron a su profeta.
Otros dijeron:
Es un pozo que se llamaba ar-Rass.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad ibn Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās:
«y los Compañeros de ar-Rass», dijo:
Es un pozo que se llamaba ar-Rass.
Me narró Muḥammad ibn ‘Umāra,
dijo:
nos narró ‘Ubayd Allāh ibn Mūsā,
dijo:
nos informó Isrā’īl,
de Abū Yaḥyā, de Mujāhid, acerca de Su dicho:
«y los Compañeros de ar-Rass»,
dijo:
Ar-Rass es un pozo junto al cual había un pueblo.
Dijo Abū Ja‘far:
Y lo correcto, en esta cuestión, es la opinión de quien dijo:
son un pueblo que estaba junto a un pozo.
Ello se debe a que ar-rass, en el habla de los árabes, es todo lo excavado, como el pozo, la tumba y cosas semejantes. De ello es el dicho del poeta:
سَبَقْتَ إلى فَرَطٍ باهِلٍ *** تَنابِلَةً يَحْفُرُونَ الرّساسا
Quiere decir que excavan minerales. Y no conozco a un pueblo que tuviera una historia a causa de una excavación, mencionado por Dios en Su Libro, salvo los Compañeros del Foso (al-ujdūd). Si fueran ellos los aludidos por Su dicho «y los Compañeros de ar-Rass», mencionaremos su relato —si Dios quiere— cuando lleguemos a la sura al-Burūj. Y si fueran otros distintos, no conocemos para ellos relato alguno, salvo lo que ha llegado, en suma, de la noticia sobre ellos: que eran un pueblo que arrojó (rassū) a su profeta en una excavación.
Salvo lo que:
nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad ibn Ka‘b al-Quraẓī,
dijo:
El Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«En verdad, el primero de la gente que entrará en el Paraíso el Día de la Resurrección será el siervo negro».
Y ello porque Dios —Bendito y Exaltado— envió a un profeta a los habitantes de una aldea, y nadie de sus habitantes creyó sino aquel negro. Luego los habitantes de la aldea se abalanzaron contra el profeta —sobre él la paz—, le cavaron un pozo y lo arrojaron en él; después lo cubrieron con una enorme piedra.
Dijo:
Y aquel siervo iba a recoger leña sobre su espalda; luego venía con su leña y la vendía; con ello compraba comida y bebida; después las llevaba a aquel pozo: levantaba esa roca —y Dios le ayudaba con ella—, le hacía llegar su comida y su bebida, y luego la devolvía a como estaba.
Dijo:
Y así fue, cuanto Dios quiso que fuese. Luego un día fue a recoger leña, como solía hacer; reunió su leña, ató su fardo y terminó con ello. Cuando quiso cargarlo, le sobrevino somnolencia; se recostó y se durmió. Entonces Dios selló su oído durante siete años, dormido. Luego despertó y se desperezó; se volvió hacia el otro costado y se recostó; y Dios selló su oído otros siete años. Luego despertó y cargó su fardo, sin pensar sino que había dormido una hora del día. Llegó a la aldea, vendió su fardo, y luego compró comida y bebida como solía hacer. Después fue a la excavación, al lugar donde estaba, y lo buscó, pero no lo encontró. Ya había aparecido entre su gente un cambio respecto a él: lo sacaron y creyeron en él y lo tuvieron por veraz.
Dijo:
Y el profeta —sobre él la paz— les preguntaba por aquel negro: «¿Qué hizo?». Y ellos decían: «No lo sabemos», hasta que Dios tomó al profeta. Entonces Dios despertó al negro de su sueño después de eso.
El Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«En verdad, ese negro será el primero en entrar en el Paraíso».
Sin embargo, estos, en este relato, mencionan —Muḥammad ibn Ka‘b, del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—— que ellos creyeron en su profeta y lo sacaron de su excavación; por tanto, no conviene que sean los aludidos por Su dicho «y los Compañeros de ar-Rass», pues Dios informó acerca de los Compañeros de ar-Rass que los destruyó con total destrucción; a menos que fueran destruidos por sucesos que provocaron después de su profeta, al que sacaron de la excavación y en el que creyeron: entonces eso sería una posibilidad.
Y «generaciones, entre eso, muchas» quiere decir:
Y destruimos, entre los múltiplos de estas comunidades que os hemos mencionado, muchas comunidades.
Como:
nos narró al-Ḥasan ibn Shabīb,
dijo:
nos narró Jalaf ibn Jalīfa,
de Ja‘far ibn ‘Alī ibn Abī Rāfi‘, liberto del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—, dijo:
Dejé en Medina a un tío mío que dictaminaba que el qarn son setenta años; y su tío era ‘Ubayd Allāh ibn Abī Rāfi‘, el escriba de ‘Alī —que Dios esté complacido con él—.
nos narró ‘Amr ibn ‘Abd al-Ḥamīd,
dijo:
nos narró Ḥafṣ ibn Ghiyāth, de al-Ḥajjāj, de al-Ḥakam,
de Ibrāhīm, dijo:
El qarn son cuarenta años.
Notas y Referencias
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