24

La Luz

النور An-Nur
Aya 39

Versículo (Español)

[24:39] Las obras de los que se negaron a creer son como un espejismo en el desierto: el sediento cree que es agua, pero cuando llega a él no encuentra nada. Pero sí se encontrarán con Dios, que les dará el castigo que merezcan. Dios es rápido en ajustar cuentas.

Tafsir de At-Tabari

{وَٱلَّذِينَ كَفَرُوٓاْ أَعۡمَٰلُهُمۡ كَسَرَابِۭ بِقِيعَةٖ يَحۡسَبُهُ ٱلظَّمۡـَٔانُ مَآءً حَتَّىٰٓ إِذَا جَآءَهُۥ لَمۡ يَجِدۡهُ شَيۡـٔٗا وَوَجَدَ ٱللَّهَ عِندَهُۥ فَوَفَّىٰهُ حِسَابَهُۥۗ وَٱللَّهُ سَرِيعُ ٱلۡحِسَابِ} (39) La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { وَالّذِينَ كَفَرُوَاْ أَعْمَالُهُمْ كَسَرَابٍ بِقِيعَةٍ يَحْسَبُهُ الظّمْآنُ مَآءً حَتّىَ إِذَا جَآءَهُ لَمْ يَجِدْهُ شَيْئاً وَوَجَدَ اللّهَ عِندَهُ فَوَفّاهُ حِسَابَهُ وَاللّهُ سَرِيعُ الْحِسَابِ }

Y este es un símil que Dios ha propuesto para las obras de la gente de la incredulidad en Él. Dijo: Y quienes negaron la unicidad de su Señor y desmintieron este Corán y a quien lo trajo: el símil de las obras que realizaron es como un espejismo; es decir: como el espejismo. Y el espejismo es: lo que se adhiere a la tierra; y eso ocurre al mediodía, cuando el calor arrecia. En cuanto a lo que aparece como agua entre el cielo y la tierra, eso ocurre al comienzo del día: eleva toda cosa en la mañana. Y Su dicho: en una llanura (biqīʿa), que es el plural de qāʿ, como al-jīra es plural de jār. Y el qāʿ es: lo que se extiende de la tierra y se ensancha; y en él se produce el espejismo. Y Su dicho: «el sediento lo cree agua», es decir: el sediento de entre la gente supone que el espejismo es agua. «Hasta que, cuando llega a él» —y el pronombre se refiere al espejismo—. El sentido es: hasta que, cuando el sediento llega al espejismo buscando agua con la que socorrerse de su sed, «no halla nada», es decir: no halla que el espejismo sea cosa alguna. Así también los que niegan a Dios: de sus obras que realizaron en engaño, creen que los salvarán ante Dios de Su castigo, tal como el sediento que vio el espejismo y lo tomó por agua que lo saciaría de su sed; hasta que, cuando perece y llega a la necesidad de su obra —la que veía como provechosa ante Dios—, no la halla beneficiarle en nada, porque su obra fue sobre incredulidad en Dios. Y halla a Dios —a este incrédulo—, al momento de su perecer, al acecho; y en el Día de la Resurrección le ajusta la cuenta de las obras que realizó en la vida mundana y le retribuye por ellas con la retribución que merece.

Y si alguien dijera: ¿Cómo se dijo: «hasta que, cuando llega a él, no halla nada», si el espejismo no es nada? Entonces, ¿por qué se introdujo el pronombre en Su dicho: «hasta que, cuando llega a él»? Se responde: Es algo que se ve desde lejos, como la bruma que se ve densa desde lejos, y como el polvo fino; pero cuando el hombre se aproxima a ello, se vuelve tenue y pasa a ser como el aire. Y también es posible que su sentido sea: hasta que, cuando llega al lugar del espejismo, no halla que el espejismo sea cosa alguna; y se contentó con mencionar el espejismo en lugar de mencionar su lugar. «Y Dios es rápido en el ajuste de cuentas», es decir: Dios es rápido en Su ajuste de cuentas, porque —glorificado sea— no necesita contar con los dedos ni retener en el corazón; antes bien, Él conoce todo eso antes de que el siervo lo haga y después de que lo haya hecho.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró ʿAbd al-Aʿlā ibn Wāṣil, dijo: nos narró ʿUbayd Allāh ibn Mūsā, dijo: nos informó Abū Jaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ ibn Anas, de Abū al-ʿĀliya, de Ubayy ibn Kaʿb, dijo: Luego propuso otro símil, y dijo: «Y quienes han descreído, sus obras son como un espejismo en una llanura», dijo: así también el incrédulo llega el Día de la Resurrección creyendo que junto a Dios hay un bien, y no lo halla; y lo hace entrar en el Fuego.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Abū Jaʿfar al-Rāzī, de Abū al-ʿĀliya, de Ubayy ibn Kaʿb, con un sentido semejante.

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró ʿAbd Allāh, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «sus obras son como un espejismo en una llanura», dijo: la tierra llana.

Me narró Muḥammad ibn Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «Y quienes han descreído, sus obras son como un espejismo en una llanura... hasta Su dicho: Y Dios es rápido en el ajuste de cuentas», dijo: es un símil que Dios propuso de un hombre que tuvo sed y se le intensificó la sed; vio un espejismo y lo creyó agua; lo buscó y pensó que ya lo había alcanzado, hasta que llegó a él; y cuando llegó a él no halló nada, y en ese momento fue tomado. Dice: Así es el incrédulo: cree que su obra le bastará o le será de algún provecho; y no llega a nada hasta que le llega la muerte; y cuando le llega la muerte no halla que su obra le haya bastado en nada ni le haya beneficiado, sino como benefició al sediento apremiado el espejismo.

Me narró Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Dios: «como un espejismo en una llanura», dijo: en llanuras de la tierra; y el espejismo es su obra. Al-Ḥārith añadió en su relato de al-Ḥasan: Y el espejismo es la obra del incrédulo. «Cuando llega a él, no halla nada». Su llegada a él: es su muerte y su separación de la vida mundana. «Y halla a Dios» al separarse de la vida mundana, «y Él le ajusta su cuenta».

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «como un espejismo en una llanura», dijo: en una llanura de la tierra. «El sediento lo cree agua»: es un símil que Dios propuso para la obra del incrédulo. Dice: cree que está en algo, como este espejismo se cree agua. «Hasta que, cuando llega a él, no halla nada»; así también el incrédulo, cuando muere, no halla que su obra sea cosa alguna. «Y halla a Dios junto a él, y Él le ajusta su cuenta».

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo, acerca de Su dicho: «Y quienes han descreído... hasta Su dicho: y halla a Dios junto a él», dijo: este es un símil que Dios propuso para quienes han descreído: «sus obras son como un espejismo en una llanura». Ha visto el espejismo y ha confiado en sí mismo en que es agua; pero cuando llega a él no halla nada. Dijo: Y estos creyeron que sus obras eran rectas y que volverían de ellas hacia un bien; pero no volvieron de ellas sino como volvió el del espejismo. Este es un símil que Dios —glorificado sea— propuso, y santificados sean Sus nombres. La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { أَوْ كَظُلُمَاتٍ فِي بَحْرٍ لّجّيّ يَغْشَاهُ مَوْجٌ مّن فَوْقِهِ مَوْجٌ مّن فَوْقِهِ سَحَابٌ ظُلُمَاتٌ بَعْضُهَا فَوْقَ بَعْضٍ إِذَآ أَخْرَجَ يَدَهُ لَمْ يَكَدْ يَرَاهَا وَمَن لّمْ يَجْعَلِ اللّهُ لَهُ نُوراً فَمَا لَهُ مِن نُورٍ }

Y este es otro símil que Dios propuso para las obras de los incrédulos. Dice —Exaltado sea—: Y el símil de las obras de estos incrédulos, en cuanto fueron realizadas sobre error, corrupción, extravío y perplejidad por parte de quienes las hacen, y sin guía, es el símil de tinieblas en un mar profundo. Y atribuyó el mar a la «lajja», describiéndolo como profundo y de mucha agua. Y la «lajja» del mar: es su mayor parte. «Lo cubre una ola», es decir: cubre al mar una ola. «Encima de ella, otra ola»: es decir: por encima de la ola hay otra ola que la cubre. «Encima de ella, una nube»: es decir: por encima de la segunda ola que cubre a la primera, hay una nube. Así, hizo de las tinieblas un símil de sus obras, y del mar profundo un símil del corazón del incrédulo. Dice: Obró con la intención de un corazón que ha sido anegado por la ignorancia y cubierto por el extravío y la perplejidad, como este mar profundo es cubierto por una ola, encima de la cual hay otra ola, encima de la cual hay una nube. Así también el corazón de este incrédulo —cuyo obrar es como estas tinieblas— es cubierto por la ignorancia de Dios: pues Dios ha sellado sobre él, de modo que no comprende de Dios; y sobre su oído, de modo que no oye las amonestaciones de Dios; y ha puesto sobre su vista un velo, de modo que no ve con ella las pruebas de Dios. Esas son tinieblas unas sobre otras.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad ibn Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: nos narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «o como tinieblas en un mar profundo, cubierto por una ola, encima de la cual hay otra ola, encima de la cual hay una nube... hasta Su dicho: de luz», dijo: por «tinieblas» se entiende las obras; y por «mar profundo», el corazón del ser humano. Dijo: «lo cubre una ola, encima de la cual hay otra ola, encima de la cual hay una nube». Dijo: «tinieblas unas sobre otras»; con ello se refiere al velo que está sobre el corazón, el oído y la vista.

Y ello es como Su dicho: «Dios ha sellado sobre sus corazones...», la aleya; y como Su dicho: «¿Has visto a quien toma por dios su pasión... hasta Su dicho: ¿es que no recordáis?».

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «o como tinieblas en un mar profundo», profundo; y es un símil que Dios propuso del incrédulo, que obra en extravío y perplejidad. Dijo: «tinieblas unas sobre otras». Y se transmitió de Ubayy ibn Kaʿb, que:

Me narró ʿAbd al-Aʿlā ibn Wāṣil, dijo: nos narró ʿUbayd Allāh ibn Mūsā, dijo: nos informó Abū Jaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya, de Ubayy ibn Kaʿb, acerca de Su dicho: «o como tinieblas en un mar profundo, cubierto por una ola...», la aleya, dijo: Propuso otro símil del incrédulo, y dijo: «o como tinieblas en un mar profundo...», la aleya. Dijo: Y él se agita en cinco tinieblas: su palabra es tiniebla; su obra es tiniebla; su entrada es tiniebla; su salida es tiniebla; y su destino, el Día de la Resurrección, es hacia las tinieblas: hacia el Fuego.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Abū Jaʿfar al-Rāzī, de Abū al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya, de Ubayy ibn Kaʿb, con un sentido semejante.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo acerca de Su dicho: «o como tinieblas en un mar profundo, cubierto por una ola, encima de la cual hay otra ola... hasta Su dicho: tinieblas unas sobre otras», dijo: mal, unos por encima de otros.

Y Su dicho: «Cuando saca su mano, apenas la ve», es decir: cuando el que mira saca su mano en estas tinieblas, apenas llega a verla.

Y si alguien nos dijera: ¿Cómo se dijo: «apenas la ve», pese a la intensidad de estas tinieblas que se describen, cuando sabes que la expresión del que dice: «apenas veía a fulano», no es sino una afirmación de que lo vio tras esfuerzo y dificultad? Y por debajo de las tinieblas descritas en esta aleya hay cosas en las que el que mira no ve su mano si la saca; ¿cómo, entonces, en ellas? Se responde: Sobre ello hay opiniones que mencionaremos, y luego informaremos de lo correcto. Una de ellas: que el sentido del discurso sea: cuando saca su mano queriendo verla, apenas la ve; es decir, no sabe desde dónde la ve. La segunda: que su sentido sea: cuando saca su mano, no la ve; y que la expresión «apenas» haya entrado en el discurso, de modo semejante a la entrada de la conjetura en lo que es certeza del discurso, como Su dicho: «y creyeron que no tendrían escapatoria», y cosas semejantes. La tercera: que la vio tras tardanza y esfuerzo, como cuando alguien dice a otro: «apenas te veía por la oscuridad», y lo vio, pero tras desesperanza y dificultad. Esta tercera opinión es la más manifiesta de los sentidos de la palabra, por el uso que los árabes hacen de «akādu» en su habla. Y la otra opinión que dijimos que se orienta a que significa «no la ve» es más clara desde el punto de vista de la exégesis, aunque es el más sutil de sus sentidos. Y ello fue apropiado en este lugar —quiero decir, que se diga: «apenas la ve» pese a la intensidad de la oscuridad mencionada— porque se trata de un símil, no de una noticia sobre algo que haya ocurrido. «Y a quien Dios no le haya puesto una luz», es decir: a quien Dios no le haya concedido fe y guía fuera del extravío, y conocimiento de Su Libro, «no tendrá luz», es decir: no tendrá fe, ni guía, ni conocimiento de Su Libro.

Notas y Referencias

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