22

La Peregrinación

الحج Al-Hajj
Aya 30

Versículo (Español)

[22:30] Así deben hacer. Quien respete los preceptos sagrados de Dios, será mejor para él ante su Señor [porque lo recompensará en esta vida y en la otra]. Sepan que les son lícitas las reses, excepto lo que se les ha mencionado [como prohibido]. Manténganse alejados de la impureza de los ídolos y apartados de las afirmaciones falsas.

Tafsir de At-Tabari

{ذَٰلِكَۖ وَمَن يُعَظِّمۡ حُرُمَٰتِ ٱللَّهِ فَهُوَ خَيۡرٞ لَّهُۥ عِندَ رَبِّهِۦۗ وَأُحِلَّتۡ لَكُمُ ٱلۡأَنۡعَٰمُ إِلَّا مَا يُتۡلَىٰ عَلَيۡكُمۡۖ فَٱجۡتَنِبُواْ ٱلرِّجۡسَ مِنَ ٱلۡأَوۡثَٰنِ وَٱجۡتَنِبُواْ قَوۡلَ ٱلزُّورِ} (30) La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo: { ذَلِكَ وَمَن يُعَظّمْ حُرُمَاتِ اللّهِ فَهُوَ خَيْرٌ لّهُ عِندَ رَبّهِ وَأُحِلّتْ لَكُمُ الأنْعَامُ إِلاّ مَا يُتْلَىَ عَلَيْكُمْ فَاجْتَنِبُواْ الرّجْسَ مِنَ الأوْثَانِ وَاجْتَنِبُواْ قَوْلَ الزّورِ }

Con Su dicho —exaltado sea Su recuerdo—: «Eso», quiere decir: Esto que Él ha ordenado: cumplir con la eliminación de la suciedad, satisfacer los votos y circunvalar la Casa Antigua, es la obligación prescrita que os incumbe, ¡oh gentes!, en vuestro peregrinaje. Y «quien engrandece las cosas sagradas de Dios, ello es mejor para él ante su Señor», dice: Quien evita aquello que Dios le ha ordenado evitar en el estado de consagración ritual (iḥrām), por engrandecimiento de los límites de Dios —no atreviéndose a transgredirlos— y de Sus inviolabilidades —no considerándolas lícitas—, para él será mejor ante su Señor en la Otra Vida. Como:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: Mujāhid dijo, acerca de Su dicho: «Eso, y quien engrandece las cosas sagradas de Dios»: la inviolabilidad (ḥurma) es La Meca, el ḥaŷŷ y la ʿumra, y todo aquello que Dios ha prohibido de Sus desobediencias, en su totalidad.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, ambos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, con el mismo sentido.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo, acerca de Su dicho: «y quien engrandece las cosas sagradas de Dios»: las cosas sagradas son: el Santuario Sagrado (al-mašʿar al-ḥarām), la Casa Sagrada, la Mezquita Sagrada y la Ciudad Sagrada; esas son las cosas sagradas.

Y Su dicho: «Y se os han hecho lícitos los rebaños», dice —glorificado sea—: Dios os ha hecho lícitos, ¡oh gentes!, los rebaños para que los comáis cuando los degolléis ritualmente; no os ha prohibido de ellos ni la baḥīra, ni la sāʾiba, ni la waṣīla, ni el ḥām, ni aquello que vosotros destinabais de ellos a vuestras divinidades. «Excepto lo que se os recita», dice: Excepto lo que se os recita en el Libro de Dios, y ello es: la carroña, la sangre, la carne de cerdo, aquello sobre lo que se ha invocado otro nombre que el de Dios, la estrangulada, la golpeada, la despeñada, la corneada, lo que haya devorado una fiera, y lo que haya sido sacrificado sobre los altares; pues todo ello es inmundicia (riŷs). Como:

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: «Excepto lo que se os recita», dijo: excepto la carroña y aquello sobre lo que no se ha mencionado el nombre de Dios.

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, con el mismo sentido.

Y Su dicho: «Apartaos de la inmundicia procedente de los ídolos», dice: guardaos de la adoración de los ídolos y de obedecer a Satanás en su adoración, pues ello es inmundicia.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho acerca de su interpretación hablaron los exégetas. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «Apartaos de la inmundicia procedente de los ídolos», dice —exaltado sea Su recuerdo—: apartaos de obedecer a Satanás en la adoración de los ídolos.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, acerca de Su dicho: «la inmundicia procedente de los ídolos», dijo: la adoración de los ídolos.

Y Su dicho: «y apartaos de la palabra falsa», dice —exaltado sea Su recuerdo—: guardaos de la palabra mentirosa y de la calumnia contra Dios, al decir vosotros acerca de las divinidades: «No las adoramos sino para que nos acerquen a Dios con proximidad», y al decir vosotros acerca de los ángeles: «son hijas de Dios», y otras expresiones semejantes; pues eso es mentira, falsedad y asociación con Dios.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los exégetas. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, ambos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «la palabra falsa», dijo: la mentira.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, con el mismo sentido.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: «Y apartaos de la palabra falsa, siendo monoteístas sinceros para Dios, no asociándole», quiere decir: la invención contra Dios y la negación.

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de ʿĀṣim, de Wāʾil b. Rabīʿa, de ʿAbd Allāh, dijo: El falso testimonio se equipara a la asociación. Y recitó: «Apartaos de la inmundicia procedente de los ídolos y apartaos de la palabra falsa».

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Abū Bakr, de ʿĀṣim, de Wāʾil b. Rabīʿa, dijo: Se equiparó el falso testimonio a la asociación. Luego recitó esta aleya: «Apartaos de la inmundicia procedente de los ídolos y apartaos de la palabra falsa».

Me narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Abū Usāma, dijo: nos narró Sufyān al-ʿAṣfarī, de su padre, de Juraym b. Fātik, dijo: El Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Se ha equiparado el falso testimonio a la asociación con Dios» Luego recitó: «Apartaos de la inmundicia procedente de los ídolos y apartaos de la palabra falsa».

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Marwān b. Muʿāwiya, de Sufyān al-ʿUṣfarī, de Fātik b. Faḍāla, de Ayman b. Juraym, que el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— se levantó como orador y dijo: «¡Oh gentes! Se ha equiparado el falso testimonio a la asociación con Dios», Dos veces. Luego recitó el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—: «Apartaos de la inmundicia procedente de los ídolos y apartaos de la palabra falsa».

Y es posible que con ello se pretenda: Apartaos de que vosotros mismos, ¡oh gentes!, os volváis inmundos por causa de los ídolos, mediante vuestra adoración de ellos.

Pues si alguien dijera: ¿Acaso hay entre los ídolos algo que no sea inmundicia, para que se dijera: «apartaos de la inmundicia de ellos»? Se dirá: Todos ellos son inmundicia. Y el sentido no es el que tú has supuesto en ello; antes bien, el sentido del discurso es: Apartaos de la inmundicia que procede de los ídolos, es decir, su adoración. Así, lo que Él —glorificado sea— ordenó con Su dicho: «Apartaos de la inmundicia de ellos» es precaverse de su adoración; y esa adoración es la inmundicia, conforme a lo dicho por Ibn ʿAbbās y por aquellos cuya palabra hemos mencionado antes.

Notas y Referencias

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