Los Profetas
الأنبياء Al-AnbiyaVersículo (Español)
[21:87] [El Profeta] Jonás, cuando se marchó enojado [con la gente de su pueblo que se negaron a creer en él], pensó que no lo iba a castigar [por no haber tenido paciencia, pero lo hice tragar por la ballena], e invocó desde la oscuridad [de su estómago]: "No hay otra divinidad más que Tú. ¡Glorificado seas! En verdad he sido de los injustos".
Tafsir de At-Tabari
{Y al del pez, cuando se marchó airado, y pensó que no le restringiríamos; entonces clamó en las tinieblas: «No hay divinidad sino Tú. ¡Gloria a Ti! Ciertamente, yo era de los injustos»} (87)
El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Y al del pez, cuando se marchó airado, y pensó que no le restringiríamos; entonces clamó en las tinieblas: «No hay divinidad sino Tú. ¡Gloria a Ti! Ciertamente, yo era de los injustos»}.
Dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
Y menciona, ¡oh Muhammad!, al del pez; es decir, al compañero del pez.
Y el nūn:
el pez.
Y con “el del pez” se quiso decir:
Yūnus ibn Mattā; ya hemos mencionado su historia en la sura de Yūnus de un modo que hace innecesario repetirla en este lugar.
Y Su dicho:
{cuando se marchó airado} quiere decir: cuando se marchó estando airado.
Los exégetas discreparon acerca del sentido de su marcha “airado”, de quién se apartó al marcharse y contra quién fue su ira.
Unos dijeron:
Se marchó de su pueblo, airado contra ellos.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muhammad ibn Sa‘d,
dijo: me narró mi padre,
dijo: me narró mi tío,
dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho:
{Y al del pez, cuando se marchó airado}: dice: se airó contra su pueblo.
Se me narró de al-Husayn,
dijo: oí a Abū Mu‘ādh decir: nos narró ‘Ubayd,
dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir, acerca de Su dicho {cuando se marchó airado}: en cuanto a su ira, fue contra su pueblo.
Otros dijeron:
Se marchó de su pueblo, airado contra su Señor, cuando el castigo fue retirado de ellos después de que él se lo hubiera prometido.
Mención de quienes dijeron eso:
Y se mencionó la causa de que se airara contra su Señor en lo que dijeron:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Yazīd ibn Ziyād, de ‘Abd Allāh ibn Abī Salama, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
Dios lo envió —es decir, a Yūnus— a la gente de su aldea, pero ellos rechazaron lo que les trajo y se negaron a aceptarlo.
Cuando hicieron eso, Dios le reveló:
“Ciertamente, enviaré sobre ellos el castigo en tal y tal día; sal de entre ellos y anuncia a tu pueblo lo que Dios les ha prometido de Su castigo”.
Entonces dijeron:
“Vigiladlo: si sale de entre vosotros, por Dios que se cumplirá lo que os ha prometido”.
Cuando llegó la noche cuya mañana era la prometida para el castigo, partió al final de la noche y el pueblo lo vio; salieron de la aldea hacia un descampado de su tierra, separaron a cada animal de su cría, luego clamaron a Dios, pidiéndole que revocara, y Él les revocó.
Yūnus aguardaba noticias de la aldea y de su gente, hasta que pasó junto a él un transeúnte, y le dijo:
“¿Qué hicieron los habitantes de la aldea?”.
Dijo:
“Hicieron que su profeta saliera de entre ellos; supieron que les había dicho verdad en lo que les prometió del castigo; salieron de su aldea hacia un descampado de la tierra, separaron a cada madre de su cría, clamaron a Dios y se volvieron a Él en arrepentimiento; Él aceptó de ellos y aplazó el castigo”.
Dijo:
Entonces Yūnus, al oír eso, dijo airado:
“¡Por Dios, no volveré jamás a ellos como un mentiroso! Les prometí el castigo para un día, y luego fue apartado de ellos”.
Y siguió su camino, marchándose airado.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo: nos narró Muḥammad ibn Ja‘far,
dijo: nos narró ‘Awf, de Sa‘īd ibn Abī al-Ḥasan,
dijo:
Me ha llegado que Yūnus, cuando cometió la falta, se fue airado contra su Señor, y el demonio lo hizo resbalar.
Nos narró al-Qāsim,
dijo: nos narró al-Ḥusayn,
dijo: nos narró Yaḥyā ibn Zakariyyā ibn Abī Zā’ida, de Mujālid ibn Sa‘īd, de al-Sha‘bī,
acerca de Su dicho {cuando se marchó airado}:
dijo: airado contra su Señor.
Nos narró al-Ḥārith,
dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz,
dijo: nos narró Sufyān, de Ismā‘īl ibn ‘Abd al-Malik, de Sa‘īd ibn Jubayr; y mencionó algo semejante al ḥadiz de Ibn Ḥumayd, de Salama,
y añadió:
dijo: Yūnus salió a observar el castigo, pero no vio nada.
Dijo:
“Han probado en mí la mentira”; y se marchó airado contra su Señor hasta llegar al mar.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo: nos narró Salama,
dijo: nos narró Muḥammad ibn Isḥāq, de Rabī‘a ibn Abī ‘Abd al-Raḥmān, de Wahb ibn Munabbih al-Yamānī,
dijo:
Le oí decir: Yūnus ibn Mattā era un siervo piadoso, pero en su carácter había estrechez. Cuando recayeron sobre él las cargas de la profecía —y son cargas que sólo pocos soportan; bajo ellas se deshace quien las lleva como se deshace el palanquín bajo el peso—, las arrojó delante de sí y salió huyendo de ellas.
Dios dice a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
{Sé paciente como fueron pacientes los dotados de firme determinación entre los mensajeros, y sé paciente ante el decreto de tu Señor, y no seas como el compañero del pez}; es decir: no arrojes Mi mandato como él lo arrojó.
Este dicho —quiero decir, el dicho de quien afirmó:
“Se marchó de su pueblo airado contra su Señor”— es más semejante a la interpretación de la aleya.
Y ello por la indicación de Su dicho:
{y pensó que no le restringiríamos} hacia eso.
En cuanto a quienes orientaron la interpretación a que se marchó airado contra su pueblo, sólo lo sostuvieron por considerar inaceptable que un profeta de entre los profetas se airara contra su Señor y por magnificarlo. Pero al decir que se marchó airado contra su pueblo han incurrido en algo más grave que aquello que reprobaron.
Y ello porque quienes dijeron:
“Se marchó airado contra su Señor” discreparon acerca de la causa de su marcha de ese modo.
Unos dijeron:
Lo que hizo lo hizo por aversión a permanecer entre un pueblo que había comprobado en él el incumplimiento de lo que les prometió; se avergonzó de ellos y no supo la causa por la que el infortunio fue apartado de ellos.
Y algunos de quienes sostuvieron este dicho dijeron:
Era costumbre del pueblo que abandonó matar a quienes habían probado en ellos la mentira; quizá lo matarían por haberles prometido el castigo y no haberles sobrevenido lo que les prometió. Ya hemos mencionado la transmisión de eso en la sura de Yūnus, y no quisimos repetirla aquí.
Otros dijeron:
Más bien se airó contra su Señor porque se le ordenó dirigirse a un pueblo para advertirles de Su rigor y llamarlos a Él; pidió a su Señor que le concediera un plazo para prepararse para partir hacia ellos.
Se le dijo:
“El asunto es más rápido que eso”; y no se le concedió plazo, hasta el punto de que quiso demorarse para tomar unas sandalias y calzárselas, y se le dijo algo semejante a lo primero.
Era un hombre de carácter estrecho,
y dijo:
“Mi Señor me apremió antes de que tomara unas sandalias”; y se marchó airado.
Entre aquellos de quienes se mencionó este dicho está:
al-Ḥasan al-Baṣrī.
Me lo narró al-Ḥārith,
dijo: nos narró al-Ḥasan ibn Mūsā, de Abū Hilāl, de Shahr ibn Ḥawshab, de él.
Dijo Abū Ja‘far:
En ninguno de estos dos dichos hay, en la descripción del Profeta de Dios Yūnus —sobre él las plegarias de Dios—, nada que no sea menor que lo que lo describieron quienes dijeron: “se marchó airado contra su pueblo”. Pues su marcha de su pueblo airado contra ellos, cuando Dios —Exaltado sea— le había ordenado permanecer entre ellos para transmitirles Su mensaje y advertirles de Su rigor y Su castigo por abandonar la fe en Él y la obediencia a Él, no cabe duda de que encierra lo que encierra.
Y si —Dios le bendiga y le conceda paz— no hubiera cometido aquello que dijeron quienes lo describieron como autor de una falta, Dios —Exaltado sea Su recuerdo— no lo habría castigado con el castigo que mencionó en Su Libro ni lo habría descrito con la cualidad con que lo describió, diciendo a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
{Y no seas como el compañero del pez, cuando clamó estando angustiado}; y diciendo:
{Y el pez lo engulló, estando censurable. Y si no hubiera sido de los que glorifican, habría permanecido en su vientre hasta el día en que sean resucitados}.
Y Su dicho:
{y pensó que no le restringiríamos}: los exégetas discreparon acerca de su interpretación.
Unos dijeron:
Su sentido es: pensó que no lo castigaríamos estrechándolo.
De la expresión “qadartu ‘alā fulān”:
cuando se le restringe,
como dijo Dios —Majestuoso sea Su elogio—:
{Y aquel a quien se le restringe su sustento, que gaste de lo que Dios le ha dado}.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ‘Alī,
dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ,
dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho:
{y pensó que no le restringiríamos}: dice: pensó que no lo alcanzaría el castigo que le sobrevino.
Me narró Muḥammad ibn Sa‘d,
dijo: me narró mi padre,
dijo: me narró mi tío,
dijo: me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ‘Abbās:
{y pensó que no le restringiríamos}: dice: pensó que no decretaríamos contra él castigo ni aflicción por lo que hizo con su pueblo en su ira, cuando se airó contra ellos y huyó. Y su castigo fue que el nūn lo tomara.
Nos narró Muḥammad ibn al-Muthannā,
dijo: nos narró Muḥammad ibn Ja‘far, de Shu‘ba, de al-Ḥakam, de Mujāhid,
que dijo acerca de esta aleya:
{y pensó que no le restringiríamos}: dijo: pensó que no lo castigaríamos por su falta.
Me narró Mūsā ibn ‘Abd al-Raḥmān al-Masrūqī,
dijo: nos narró Zayd ibn Ḥubāb,
dijo: me narró Shu‘ba, de Mujāhid, y no mencionó en ello a al-Ḥakam.
Nos narró Bishr,
dijo: nos narró Yazīd,
dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{y pensó que no le restringiríamos}: dijo: es decir, pensó que no lo castigaríamos.
Nos narró Muḥammad ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo: nos narró Muḥammad ibn Thawr, de Ma‘mar,
de Qatāda y al-Kalbī:
{y pensó que no le restringiríamos}: dijeron: pensó que no decretaríamos contra él el castigo.
Se me narró de al-Ḥusayn.
Dijo: oí a Abū Mu‘ādh decir: nos narró ‘Ubayd,
dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho {y pensó que no le restringiríamos}: es decir, pensó que Dios no decretaría contra él castigo ni aflicción por su ira con la que se airó contra su pueblo y por separarse de ellos.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo: nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho:
{y pensó que no le restringiríamos}: dijo: la aflicción que le sobrevino.
Otros dijeron:
Más bien el sentido es: pensó que podría escapar a su Señor, de modo que Él no tendría poder sobre él.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo: nos narró Muḥammad ibn Ja‘far,
dijo: nos narró ‘Awf, de Sa‘īd ibn Abī al-Ḥasan,
dijo:
Me ha llegado que Yūnus, cuando cometió la falta, se fue airado contra su Señor, y el demonio lo hizo resbalar, hasta que pensó que no tendríamos poder sobre él.
Dijo:
Y tenía antecedentes de devoción y glorificación. Pero Dios rehusó dejarlo al demonio; lo tomó y lo arrojó al vientre del pez. Permaneció en el vientre del pez cuarenta, entre noche y día; Dios retuvo su alma y no lo mató allí. Se volvió en arrepentimiento a su Señor en el vientre del pez y se examinó a sí mismo.
Dijo:
Entonces dijo: {¡Gloria a Ti! Ciertamente, yo era de los injustos}. Dijo: Dios lo sacó del vientre del pez por Su misericordia, por lo que había precedido de devoción y glorificación, y lo hizo de los justos.
Dijo ‘Awf:
Y me ha llegado que dijo en su súplica: “Y te he edificado una mezquita en un lugar donde nadie antes de mí la edificó”.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo: nos narró Hawdha,
dijo: nos narró ‘Awf,
de al-Ḥasan:
{y pensó que no le restringiríamos}; y tenía antecedentes de devoción y glorificación; Dios lo alcanzó por ellas y no lo dejó al demonio.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de ‘Abd al-Raḥmān ibn al-Ḥārith, de Iyās ibn Mu‘āwiya al-Madanī, que cuando se mencionaba ante él a Yūnus,
y Su dicho:
{y pensó que no le restringiríamos}, Iyās decía: “Entonces, ¿por qué huyó?”.
Otros dijeron:
Más bien eso tiene sentido interrogativo,
y su interpretación es:
“¿Acaso pensó que no le restringiríamos?”.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yūnus,
dijo: nos informó Ibn Wahb,
dijo: dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
{y pensó que no le restringiríamos}: dijo: esto es una interrogación.
Y en Su dicho:
{¿De qué sirven las advertencias?}: dijo: también es interrogación.
Dijo Abū Ja‘far:
La más correcta de estas opiniones en la interpretación de ello, a mi juicio, es la de quien dijo:
Con ello se quiso decir: Yūnus pensó que no lo detendríamos ni lo estrecharíamos, como castigo por haberse airado contra su Señor.
Sólo dijimos que esto es lo más adecuado para la interpretación de la palabra porque no es lícito atribuirle incredulidad, cuando Él lo escogió para Su profecía. Describirlo como si hubiera pensado que su Señor sería incapaz de lo que quiso hacer con él y que no tendría poder sobre él es describirlo como ignorante del poder de Dios; y eso es describirlo con incredulidad, y no es lícito que nadie lo describa así.
En cuanto a lo que dijo Ibn Zayd, sería un dicho aceptable si en el discurso hubiera un indicio de que se trata de una interrogación; pero no hay en él indicio de que sea así. Los árabes no suprimen del discurso algo que necesitan sino dejando una señal de que eso es lo pretendido en el discurso.
Así, cuando en Su dicho {y pensó que no le restringiríamos} no hay indicio de que lo pretendido sea la interrogación como dijo Ibn Zayd, se sabe que no lo es. Y cuando estos dos enfoques se invalidan, queda firme el tercero, que es lo que hemos dicho.
Y Su dicho:
{entonces clamó en las tinieblas}: los exégetas discreparon acerca de qué tinieblas son las aludidas.
Unos dijeron:
Se quiso decir con ellas la tiniebla de la noche, la tiniebla del mar y la tiniebla del vientre del pez.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo: nos narró al-Ḥusayn,
dijo: me narró Ḥajjāj, de Isrā’īl, de Abū Isḥāq,
de ‘Amr ibn Maymūn:
{entonces clamó en las tinieblas}: dijo: la tiniebla del vientre del pez, la tiniebla del mar y la tiniebla de la noche. Y así lo dijo también Ibn Jurayj.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Yazīd ibn Ziyād, de ‘Abd Allāh ibn Abī Salama, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
Clamó en las tinieblas: la tiniebla de la noche, la tiniebla del mar y la tiniebla del vientre del pez: “No hay divinidad sino Tú. ¡Gloria a Ti! Ciertamente, yo era de los injustos”.
Me narró Muḥammad ibn Ibrāhīm al-Sulamī,
dijo: nos narró Abū ‘Āṣim,
dijo: nos informó Muḥammad ibn Rifā‘a,
dijo: oí a Muḥammad ibn Ka‘b decir acerca de esta aleya:
{entonces clamó en las tinieblas}: dijo: la tiniebla de la noche, la tiniebla del mar y la tiniebla del vientre del pez.
Nos narró Bishr,
dijo: nos narró Yazīd,
dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{entonces clamó en las tinieblas}: dijo: la tiniebla de la noche, la tiniebla del mar y la tiniebla del vientre del pez.
Nos narró Muḥammad ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo: nos narró Muḥammad ibn Thawr, de Ma‘mar,
de Qatāda:
{entonces clamó en las tinieblas}: dijo: la tiniebla del vientre del pez, la tiniebla del mar y la tiniebla de la noche.
Otros dijeron:
Con ello sólo se quiso decir que clamó en la tiniebla del interior de un pez dentro del interior de otro pez en el mar.
Dijeron:
Eso es “las tinieblas”.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān,
dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr,
de Sālim ibn Abī al-Ja‘d:
{entonces clamó en las tinieblas}: dijo: Dios reveló al pez: “No le dañes carne ni hueso”. Luego el pez engulló a otro pez.
Dijo:
{entonces clamó en las tinieblas}: dijo: la tiniebla del pez, luego pez, luego la tiniebla del mar.
Dijo Abū Ja‘far:
Lo correcto en esto es decir: Dios informó acerca de Yūnus que clamó a Él en las tinieblas: {No hay divinidad sino Tú. ¡Gloria a Ti! Ciertamente, yo era de los injustos}. Y no hay duda de que con una de las tinieblas quiso decir: el vientre del pez;
y con otra:
la tiniebla del mar.
Y en la tercera hay discrepancia: es posible que esa tercera sea la tiniebla de la noche, y es posible que sea el hecho de que el pez estuviera dentro del interior de otro pez. No hay prueba que indique cuál de ellas es; por tanto, no hay en ello una opinión más cercana a la verdad que someterse al sentido aparente de la Revelación.
Y Su dicho:
{No hay divinidad sino Tú. ¡Gloria a Ti!} quiere decir: Yūnus clamó con estas palabras, reconociendo su falta, arrepintiéndose de su pecado: {Ciertamente, yo era de los injustos} en mi desobediencia a Ti.
Como:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Yazīd ibn Ziyād, de ‘Abd Allāh ibn Abī Salama, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
Clamó en las tinieblas: {No hay divinidad sino Tú. ¡Gloria a Ti! Ciertamente, yo era de los injustos}, reconociendo su falta, arrepintiéndose de su pecado.
Nos narró al-Qāsim,
dijo: nos narró al-Ḥusayn,
dijo: me narró Ḥajjāj,
dijo: Abū Ma‘shar: dijo Muḥammad ibn Qays:
Su dicho {No hay divinidad sino Tú. ¡Gloria a Ti!}: no he hecho cosa alguna sino adorarte a Ti; {Ciertamente, yo era de los injustos} cuando te desobedecí.
Nos narró al-Qāsim,
dijo: nos narró al-Ḥusayn,
dijo: nos narró Ja‘far ibn Sulaymān, de ‘Awf al-A‘rābī,
dijo:
Cuando Yūnus llegó al vientre del pez, pensó que había muerto. Luego movió su pierna; cuando se movió, se postró allí mismo.
Luego clamó:
“¡Señor mío! Te he tomado una mezquita en un lugar donde nadie la tomó”.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo: nos narró Salama,
dijo: me narró Ibn Isḥāq, de quien se lo narró, de ‘Abd Allāh ibn Rāfi‘, liberto de Umm Salama, esposa del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—,
dijo:
Oí a Abū Hurayra decir: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Cuando Dios quiso retener a Yūnus en el vientre del pez, Dios reveló al pez: “Tómalo, pero no le rasgues carne ni le rompas hueso”. Lo tomó, luego descendió con él a su morada en el mar. Cuando llegó con él al fondo del mar, Yūnus oyó un rumor y dijo para sí: “¿Qué es esto?”. Entonces Dios le reveló —mientras estaba en el vientre del pez—: “Esto es la glorificación de las criaturas del mar”. Entonces glorificó estando en el vientre del pez, y los ángeles oyeron su glorificación y dijeron: “¡Señor nuestro! Oímos una voz débil en una tierra extraña”. Dijo: “Ese es Mi siervo Yūnus; me desobedeció y lo retuve en el vientre del pez en el mar”. Dijeron: “¿El siervo piadoso del que ascendía hacia Ti, cada día y cada noche, una obra buena?”. Dijo: “Sí”. Entonces intercedieron por él en ese momento, y ordenó al pez que lo arrojara a la orilla, como dijo Dios —Bendito y Exaltado sea—: {mientras estaba enfermo}».
Notas y Referencias
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