21

Los Profetas

الأنبياء Al-Anbiya
Aya 58

Versículo (Español)

[21:58] Y los hizo pedazos excepto al más grande, para que su atención se volviera sobre él.

Tafsir de At-Tabari

{فَجَعَلَهُمۡ جُذَٰذًا إِلَّا كَبِيرٗا لَّهُمۡ لَعَلَّهُمۡ إِلَيۡهِ يَرۡجِعُونَ} (58) Y Su dicho: {فَجَعَلَهُمْ جُذَاذا إِلاّ كَبِيرا لَهُمْ} Los recitadores discreparon respecto a la lectura de ello. La mayoría de los recitadores de las ciudades, salvo Yaḥyà b. Waththāb, al-Aʿmash y al-Kisāʾī, lo recitaron: «فَجَعَلَهُمْ جِذَاذا» con el sentido de plural de jadhīdh; como si hubieran querido con ello el plural de jadhīdh y jidhādh, del mismo modo que se pluraliza al-khafīf como khifāf, y al-karīm como kirām.

Y la más correcta de las dos lecturas, a nuestro juicio, es la de quien lo recita: {جُذَاذا} con ḍamma en la jīm, por el consenso de los recitadores de las ciudades sobre ella; y aquello sobre lo que hay consenso es lo correcto. Y, cuando se recita así, es un maṣdar, como ar-rafāt, al-futāt y ad-diqāq, que no tienen singular. En cuanto a quien quiebra (kasara) la jīm, entonces es un plural de jadhīdh. Y jadhīdh: es faʿīl derivado (ṣurifa) de majdhūdh hacia él, como kasīr y hashīm. Y majdhūdha: lo quebrado en pedazos.

Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los exégetas. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró ʿAbd Allāh, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: {فجَعَلَهُمْ جُذَاذا} dice: hecho añicos.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsà; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: {جُذَاذا} como aṣ-ṣarīm.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, algo semejante.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho: {فَجَعَلَهُمْ جُذَاذا}: es decir, en pedazos.

Y la causa de que Ibrāhīm —las plegarias de Dios sobre él— hiciera eso con las divinidades de su pueblo fue, como:

Nos narró Mūsà, dijo: nos narró ʿAmr, dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī: que Ibrāhīm dijo a su padre: «¡Oh Ibrāhīm! Tenemos una festividad; si salieras con nosotros hacia ella, te agradaría nuestra religión». Y cuando llegó el día de la festividad y salieron hacia ella, salió Ibrāhīm con ellos. Y cuando estuvieron en un tramo del camino, se dejó caer y dijo: {إني سقيم} diciendo: «Me duele la pierna». Entonces se pusieron de acuerdo sobre sus piernas mientras él yacía postrado. Y cuando se fueron, les gritó al final, cuando quedaban los más débiles de la gente: {وَتاللّهِ لأَكِيدَنّ أصْنامَكُمْ بَعْدَ أنْ تُوَلّوْا مُدْبِرِينَ} y se la oyeron. Luego Ibrāhīm regresó a la casa de las divinidades, y he aquí que estaban en un gran vestíbulo; frente a la puerta del vestíbulo había un ídolo enorme y, junto a él, otros más pequeños, unos junto a otros: cada ídolo que seguía era más pequeño que el anterior, hasta llegar a la puerta del vestíbulo. Y he aquí que habían dispuesto comida y la pusieron delante de las divinidades. Dijeron: «Cuando regresemos, regresaremos y las divinidades habrán bendecido nuestra comida, y comeremos». Cuando Ibrāhīm los miró a ellos y a la comida que tenían delante, dijo: {ألا تَأْكُلُونَ ؟} Y como no le respondieron, dijo: {ما لَكُمْ لا تَنْطِقُونَ} Entonces {فَرَاغَ عَلَيْهِمْ ضَرْبا بالْيَمِينِ}. Tomó un hacha de hierro y golpeó cada ídolo en sus costados; luego colgó el hacha del cuello del ídolo mayor, y después salió. Cuando el pueblo llegó a su comida, miraron a sus divinidades y dijeron: {قالُوا مَنْ فَعَلَ هَذَا بِآلِهَتِنا إنّهُ لِمِنَ الظّالِمِينَ قالُوا سَمِعْنا فَتًى يَذْكُرُهُمْ يُقالُ لَهُ إبْرَاهِيمُ}.

Y Su dicho: {إلاّ كَبِيرا لَهُمْ} dice: salvo uno grande de las divinidades; pues Ibrāhīm no lo quebró, sino que —según se ha mencionado— colgó el hacha de su cuello.

Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los exégetas. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj: {إلاّ كَبِيرا لَهُمْ} dijo: Ibn ʿAbbās dijo: «salvo uno grande para ellos: el grande de sus divinidades». Dijo Ibn Jurayj: Y dijo Mujāhid: Ibrāhīm puso el hacha con la que destruyó sus ídolos apoyada contra el pecho de su grande, al que dejó.

Nos narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsà; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, dijo: Ibrāhīm puso el hacha con la que destruyó sus ídolos apoyada contra el pecho de su grande, al que dejó.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, dijo: Se abalanzó sobre ellas, como dijo Dios —Bendito y Exaltado sea— {ضَرْبا باليَمِينِ}; y se puso a quebrarlas con un hacha en su mano, hasta que, cuando quedó el ídolo más grande de entre ellas, ató el hacha a su mano y luego las dejó. Cuando su pueblo regresó, vieron lo que había hecho con sus ídolos; les horrorizó aquello y lo consideraron enorme, y dijeron: {من فعل هذا بآلهتنا إنه لمن الظالمين}.

Y Su dicho {لَعَلّهُمْ إلَيْهِ يَرْجِعُونَ} dice: Ibrāhīm hizo eso con sus divinidades para que reflexionaran y supieran que, si no se defendían a sí mismas de lo que Ibrāhīm les hizo, con mayor razón están lejos de poder defender a otro contra quien quiera hacerle daño; y así regresen de aquello en lo que perseveran —su adoración— a lo que él está: su religión, la unicidad de Dios y el desasimiento de los ídolos.

Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los exégetas. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: {لَعَلّهُمْ إلَيْهِ يَرْجِعُونَ} dijo: los urdió con ello, quizá recuerden o vean con claridad.

Notas y Referencias

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