2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 27

Versículo (Español)

[2:27] los que no cumplen con el pacto establecido con Dios a pesar de haberse comprometido, rompen [los lazos familiares] que Dios ordenó respetar y siembran corrupción en la Tierra. Ésos son los perdedores.

Tafsir de At-Tabari

{ٱلَّذِينَ يَنقُضُونَ عَهۡدَ ٱللَّهِ مِنۢ بَعۡدِ مِيثَٰقِهِۦ وَيَقۡطَعُونَ مَآ أَمَرَ ٱللَّهُ بِهِۦٓ أَن يُوصَلَ وَيُفۡسِدُونَ فِي ٱلۡأَرۡضِۚ أُوْلَـٰٓئِكَ هُمُ ٱلۡخَٰسِرُونَ} (27) القول في تأويل قوله تعالى :

{ الّذِينَ يَنقُضُونَ عَهْدَ اللّهِ مِن بَعْدِ مِيثَاقِهِ وَيَقْطَعُونَ مَآ أَمَرَ اللّهُ بِهِ أَن يُوصَلَ وَيُفْسِدُونَ فِي الأرْضِ أُولََئِكَ هُمُ الْخَاسِرُونَ }

Dijo Abū Jaʿfar: Este es un atributo, por parte de Dios —glorificado sea Su recuerdo—, de los perversos (fāsiqūn) de quienes informó que no extravía, con el símil que puso para la gente de la hipocresía, a nadie fuera de ellos. Dijo, pues: Y Dios no extravía con el símil que pone —según lo descrito antes en las aleyas precedentes— sino a los perversos que quebrantan el pacto de Dios después de su solemne compromiso.

Luego discreparon los conocedores acerca del sentido del pacto (ʿahd) cuyo quebrantamiento Dios atribuyó a esos perversos. Unos dijeron: Es la recomendación de Dios a Sus criaturas, y Su orden a ellos de lo que les ordenó de obedecerle, y Su prohibición de lo que les prohibió de desobedecerle, en Sus Libros y por la lengua de Su Enviado —Dios le bendiga y le conceda paz—; y su quebrantamiento de ello es su abandono de obrar conforme a ello.

Otros dijeron: Estas aleyas descendieron únicamente acerca de los incrédulos de la Gente del Libro y de los hipócritas de entre ellos; y a ellos se refirió Dios —glorificado sea Su recuerdo— con Su dicho: {En verdad, quienes han descreído, les es igual que los amonestes...} y con Su dicho: {Y entre la gente hay quien dice: “Creemos en Dios y en el Último Día”}. Todo lo que hay en estas aleyas es reproche y censura para ellos, hasta la conclusión de sus relatos. Dijeron: El pacto de Dios que quebrantaron después de su solemne compromiso es lo que Dios tomó de ellos en la Torá: obrar conforme a lo que hay en ella, seguir a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando fuese enviado, y creer en él y en lo que trajo de parte de su Señor. Su quebrantamiento de ello es su negación de él tras conocer su realidad, su rechazo de ello y su ocultamiento de ese conocimiento a la gente, después de que Dios les tomara de sí mismos el solemne compromiso de que lo aclararían a la gente y no lo ocultarían. Así, Dios —glorificado sea Su elogio— informó que lo arrojaron tras sus espaldas y lo vendieron por un precio vil.

Algunos dijeron: Dios quiso decir con esta aleya a toda la gente del politeísmo, la incredulidad y la hipocresía; y Su pacto con todos ellos, respecto a Su unicidad, es lo que estableció para ellos de pruebas que indican Su señorío; y Su pacto con ellos, respecto a Su mandato y Su prohibición, es aquello con lo que argumentó en favor de Sus enviados: los milagros que nadie de la gente, fuera de ellos, puede traer semejantes, como testimonio de su veracidad. Dijeron: Su quebrantamiento de ello es su abandono de afirmar lo cuya veracidad se les hizo patente por las pruebas, y su desmentida de los enviados y de los Libros, pese a saber que lo que trajeron es verdad.

Otros dijeron: El pacto que Dios —glorificado sea Su recuerdo— mencionó es el pacto que tomó de ellos cuando los sacó del lomo de Adán, el cual describió en Su dicho: {Y cuando tu Señor tomó de los hijos de Adán, de sus espaldas, su descendencia, y les hizo testigos contra sí mismos...} en las dos aleyas; y su quebrantamiento de ello es su abandono de cumplirlo.

La opinión más correcta, a mi juicio, sobre ello es la de quien dijo: Estas aleyas descendieron acerca de los incrédulos de los rabinos judíos que estaban entre los vecinos de la emigración del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y de los que estaban cerca de ellos de los remanentes de los Hijos de Israel, y de quienes permanecían en su politeísmo de la gente de la hipocresía, cuyos relatos ya hemos expuesto anteriormente en este nuestro libro.

Ya hemos demostrado que el dicho de Dios —glorificado sea Su elogio—: {En verdad, quienes han descreído, les es igual que los amonestes...} y Su dicho: {Y entre la gente hay quien dice: “Creemos en Dios y en el Último Día”} descendieron acerca de ellos, y acerca de quienes estaban en algo semejante a lo que ellos estaban: asociar copartícipes a Dios. Sin embargo, estas aleyas, a mi juicio, aunque descendieron acerca de ellos, abarcan a todo aquel que esté en una extravío semejante al suyo; y lo que de ellas concuerda con el atributo de los hipócritas en particular abarca a todos los hipócritas; y lo que de ellas concuerda con el atributo de los incrédulos rabinos judíos abarca a todo aquel que sea su semejante en su incredulidad. Esto es porque Dios —glorificado sea Su elogio— a veces los engloba a todos con el atributo, por haber precedido la mención de todos ellos al inicio de las aleyas que relataron sus historias; y a veces particulariza con el atributo a algunos de ellos, por haber distinguido al inicio de las aleyas entre sus dos grupos: el grupo de los hipócritas, de los adoradores de ídolos y la gente del politeísmo con Dios, y el grupo de los incrédulos rabinos judíos.

Así, quienes quebrantan el pacto de Dios son los que abandonan lo que Dios les encomendó: reconocer a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— y lo que trajo, y aclarar su profecía a la gente; los que ocultan la exposición de ello tras conocerlo, y tras lo que Dios tomó de ellos al respecto, como dijo Dios —glorificado sea Su recuerdo—: {Y cuando Dios tomó el solemne compromiso de quienes recibieron el Libro: “Ciertamente lo aclararéis a la gente y no lo ocultaréis”. Pero lo arrojaron tras sus espaldas...}. Y su arrojarlo tras sus espaldas es su quebrantamiento del pacto que se les encomendó en la Torá, que hemos descrito, y su abandono de obrar conforme a él.

Y solo dije: que con estas aleyas quiso decir a quienes he dicho que quiso decir, porque las aleyas —desde el comienzo de las cinco y seis aleyas de la sura de la Vaca— descendieron acerca de ellos hasta completarse sus relatos; y en la aleya que viene después del relato de la creación de Adán y su explicación, en Su dicho: {¡Oh Hijos de Israel! Recordad Mi favor con el que os favorecí, y cumplid Mi pacto, que Yo cumpliré vuestro pacto}, y en Su dirigirse a ellos —glorificado sea Su recuerdo— con el cumplimiento en ello, en particular, y no al resto de los seres humanos, hay indicio de que Su dicho: {quienes quebrantan el pacto de Dios después de su solemne compromiso} se dirige a sus incrédulos y a sus hipócritas, y a quienes de sus partidarios, de los idólatras adoradores de ídolos, estaban en su extravío.

No obstante, aunque el discurso sea para los dos grupos que he descrito, entran en sus juicios y en lo que Dios les impuso de amenaza, censura y reproche todos los que sigan su senda y su método, de entre toda la creación y las clases de naciones a quienes se dirige el mandato y la prohibición. Así, el sentido de la aleya es: No extravía con ello sino a quienes abandonan la obediencia a Dios, salen de seguir Su mandato y Su prohibición, rompen los pactos de Dios que Él les encomendó en los Libros que reveló a Sus enviados y por las lenguas de Sus profetas: seguir el mandato de Su Enviado Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— y lo que trajo; y obedecer a Dios en lo que les impuso en la Torá: aclarar Su asunto a la gente e informarles de que lo encuentran escrito en lo que tienen, que es un Enviado de parte de Dios, cuya obediencia es obligatoria, y abandonar el ocultamiento de ello. Su ruptura y su quebrantamiento es su oposición a Dios en el pacto que Él les encomendó en lo que he descrito que les encomendó, después de que su Señor les tomara el solemne compromiso de cumplirlo, como los describió —glorificado sea Su recuerdo— en Su dicho: {Y les sucedió después una descendencia que heredó el Libro: toman el provecho de este mundo inferior y dicen: “Se nos perdonará”. Y si les llega un provecho semejante, lo toman. ¿Acaso no se tomó de ellos el solemne compromiso del Libro de que no dirían sobre Dios sino la verdad?}.

En cuanto a Su dicho: {después de su solemne compromiso}, significa: después de que Dios se asegurara de ello tomando de ellos Sus pactos de que Le serían fieles en lo que les encomendó al respecto. Sin embargo, “asegurarse” (tawaththuq) es un maṣdar de tu dicho: “me aseguré de fulano” (tawaththaqtu min fulān) “aseguramiento” (tawaththuqan); y “mīthāq” es un nombre derivado de ello; y la hāʾ en “mīthāqihi” vuelve al nombre de Dios.

En el juicio de esta aleya entra todo aquel que posea el atributo con el que Dios describió a esos perversos, de entre hipócritas e incrédulos, en quebrantar el pacto, cortar los lazos de parentesco y corromper en la tierra. Como:

Nos narró Bishr ibn Muʿādh; dijo: nos narró Yazīd, de Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {quienes quebrantan el pacto de Dios después de su solemne compromiso}: Guardaos de quebrantar este solemne compromiso, pues Dios ha detestado su quebrantamiento, ha amenazado por ello, y ha presentado en las aleyas del Corán prueba, exhortación y consejo. Y no sabemos que Dios —glorificado sea Su recuerdo— haya amenazado por un pecado como ha amenazado por el quebrantamiento del solemne compromiso. Quien haya dado el pacto de Dios y Su solemne compromiso desde el fruto de su corazón, que lo cumpla para Dios.

Y me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho: {quienes quebrantan el pacto de Dios después de su solemne compromiso, y cortan lo que Dios ordenó que se uniera, y corrompen en la tierra; esos son los perdedores}: Son seis rasgos en la gente de la hipocresía: cuando tienen predominio manifiestan estos seis rasgos todos: cuando hablan, mienten; cuando prometen, faltan; cuando se les confía, traicionan; quebrantan el pacto de Dios después de su solemne compromiso; cortan lo que Dios ordenó que se uniera; y corrompen en la tierra. Y cuando están bajo predominio, manifiestan los tres rasgos: cuando hablan, mienten; cuando prometen, faltan; y cuando se les confía, traicionan.

El dicho sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {y cortan lo que Dios ordenó que se uniera}.

Dijo Abū Jaʿfar: Lo que Dios exhortó a unir y censuró por cortarlo en esta aleya es el parentesco (al-raḥim). Y ya lo aclaró en Su Libro, pues —Exaltado sea— dijo: {¿Acaso, si os apartáis, es de esperar que corrompáis en la tierra y cortéis vuestros lazos de parentesco?}. Y con “parentesco” quiso decir: los parientes del hombre a quienes, junto con él, reúne el vientre de una misma madre. Cortar eso es su injusticia al abandonar el cumplimiento de lo que Dios impuso de sus derechos y obligó de su piedad filial y su mantenimiento: cumplirle lo que le es debido de los derechos de Dios que Él le impuso, y tratarla con afecto como corresponde tratarla. Y “an” (أَنْ), la que acompaña a “yūṣal” (يُوصَل), está en posición de genitivo, con el sentido de remitirla al lugar de la hāʾ que está en “bihi” (بِهِ). Así, el sentido del discurso sería: “y cortan aquello que Dios ordenó que se uniera”. Y la hāʾ en “bihi” es un pronombre que remite a la mención de “que se uniera”.

Conforme a lo que hemos dicho en la interpretación de Su dicho: {y cortan lo que Dios ordenó que se uniera}, y que se trata del parentesco, Qatāda solía decir:

Nos narró Bishr ibn Muʿādh. Dijo: nos narró Yazīd, de Saʿīd, de Qatāda: {y cortan lo que Dios ordenó que se uniera}: por Dios, cortan lo que Dios ordenó que se uniera mediante la ruptura del parentesco y la consanguinidad.

Algunos lo interpretaron como que Dios los censuró por cortar con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, con los creyentes en él y con sus parientes; y adujeron como prueba la generalidad del sentido aparente de la aleya, y que no hay indicio de que con ella se quiera decir una parte de lo que Dios ordenó unir, excluyendo otra.

Dijo Abū Jaʿfar: Este enfoque en la interpretación de la aleya no está lejos de lo correcto; pero Dios —glorificado sea Su elogio— ha mencionado a los hipócritas en más de una aleya de Su Libro y los ha descrito por cortar los lazos de parentesco. Esta es análoga a aquellas. No obstante, aunque sea así, indica la censura de Dios a todo el que corta lo que Dios ordenó unir, sea parentesco u otra cosa.

El dicho sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {y corrompen en la tierra}.

Dijo Abū Jaʿfar: Su corrupción en la tierra es lo que ya hemos descrito antes: su desobediencia a su Señor, su incredulidad en Él, su desmentida de Su Enviado, su negación de su profecía y su rechazo de que lo que les trajo de parte de Dios sea verdad procedente de Él.

El dicho sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {esos son los perdedores}.

Dijo Abū Jaʿfar: “Los perdedores” (al-khāsirūn) es el plural de “perdedor” (khāsir). Y los perdedores son quienes se disminuyen a sí mismos sus porciones por su desobediencia a Dios, privándose de Su misericordia, como el hombre pierde en su comercio cuando se le merma del capital en su venta. Así también el incrédulo y el hipócrita pierden por que Dios les prive de Su misericordia, la que creó para Sus siervos en el Día de la Resurrección, cuando más necesitados están de Su misericordia. Se dice de ello: “el hombre perdió” (khasira al-rajul), “pierde” (yakhsar), “pérdida” (khasran), “ruina” (khusrānan) y “merma” (khasāran), como dijo Jarīr ibn ʿAṭiyya:

إنّ سَلِيطا فِي الخسَارِ إنّهْ *** أوْلادُ قَوْمٍ خُلِقُوا أقِنّهْ

Con su dicho “en la pérdida” quiso decir: en aquello que les merma sus porciones de nobleza y generosidad.

Y se ha dicho: El sentido de {esos son los perdedores} es: esos son los que perecen. Y es posible que quien dijo eso pretendiera lo que nosotros hemos dicho: la perdición de aquel cuya cualidad Dios describió con el atributo con que lo describió en esta aleya, por que Dios le prive de lo que le privó de Su misericordia, por su desobediencia a Él y su incredulidad en Él. Así, llevó la interpretación del discurso a su sentido, sin explicitar la interpretación de la palabra misma en particular; pues la gente de la interpretación quizá haga eso por muchas razones que los impulsan a ello.

Y algunos dijeron al respecto, según:

Me fue transmitido de al-Minǧāb. Dijo: nos narró Bishr ibn ʿUmāra, de Abū Rawq, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās, dijo: Todo aquello que Dios atribuye a quienes no son de la gente del Islam, de un nombre como “perdedor”, con ello solo quiere decir la incredulidad; y lo que atribuye a la gente del Islam, con ello solo quiere decir el pecado.

Notas y Referencias

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