2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 25

Versículo (Español)

[2:25] Y albricia a los creyentes que obran correctamente que tendrán como recompensa jardines por donde corren los ríos. Cuando allí reciban frutos dirán: "Esto es similar a lo que recibimos anteriormente", pero solo lo será en apariencia. Allí tendrán esposas puras, donde morarán por toda la eternidad.

Tafsir de At-Tabari

{Y anuncia la buena nueva a quienes han creído y han obrado rectamente: que tendrán jardines por debajo de los cuales corren los ríos. Cada vez que se les provea en ellos de algún fruto como sustento, dirán: «Esto es lo que se nos proveyó antes». Y se les dará algo semejante. Y tendrán en ellos esposas purificadas, y en ellos serán eternos.} (25) La explicación del sentido de Su dicho —Exaltado sea—:

{Y anuncia la buena nueva a quienes han creído y han obrado rectamente: que tendrán jardines por debajo de los cuales corren los ríos. Cada vez que se les provea en ellos de algún fruto como sustento, dirán: «Esto es lo que se nos proveyó antes». Y se les dará algo semejante. Y tendrán en ellos esposas purificadas, y en ellos serán eternos.}

En cuanto a Su dicho —Exaltado sea—: «Y anuncia la buena nueva», ello significa: infórmales. La buena nueva, en su origen, es la noticia de aquello que alegra a quien es informado, cuando se le adelanta a toda otra noticia que pudiera informarle. Y esto es una orden de Dios a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— de transmitir Su buena nueva a Sus criaturas: a quienes creyeron en Él, y en Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, y en lo que él trajo de parte de su Señor, y confirmaron la veracidad de esa fe y de esa confesión mediante sus obras rectas. Así le dijo: «¡Oh Muḥammad! Anuncia la buena nueva a quien te ha creído: que Yo soy tu Enviado y que lo que has traído de guía y luz procede de Mí; y a quien ha verificado esa confirmación con la palabra, realizando las obras rectas que le he impuesto y hecho obligatorias en Mi Libro por tu lengua: que tendrá jardines por debajo de los cuales corren los ríos, de manera exclusiva, y no así quien te desmintió, negó lo que trajiste de guía de parte de Mí y se obstinó contra ti; ni quien manifestó creerte y confesó, de palabra, que lo que trajiste procede de Mí, pero lo negó en su convicción y no lo verificó con obras. Pues para esos está el Fuego, cuyo combustible son los hombres y las piedras, preparado junto a Mí». Y «jardines» (al-jannāt) es el plural de «jardín» (janna). Y el jardín es: el huerto. En realidad, el Altísimo, al mencionar el jardín, quiso decir lo que hay en el jardín: sus árboles, sus frutos y sus plantaciones, y no su suelo. Por eso dijo —Majestuoso es Su recuerdo—: «corren por debajo de ellos los ríos», porque es sabido que el Altísimo quiso informar de que el agua de sus ríos corre por debajo de sus árboles, sus plantaciones y sus frutos, no que corra por debajo de su suelo; pues si el agua corriera bajo la tierra, no habría parte alguna para los ojos de quienes están encima, salvo descubriendo el velo que media entre ellos y ella.

Además, aquello con lo que se describen los ríos del Paraíso es que corren sin cauces excavados. Como:

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró al-Ashjaʿī, de Sufyān, de ʿAmr b. Murra, de Abū ʿUbayda, de Masrūq, dijo: «Las palmeras del Paraíso están apiladas desde su raíz hasta su copa, y sus frutos son como grandes tinajas; cada vez que se arranca un fruto, vuelve en su lugar otro; y su agua corre sin cauce excavado».

Y nos narró Mujāhid, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos informó Misʿar b. Kidām, de ʿAmr b. Murra, de Abū ʿUbayda, con un relato semejante.

Y nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró Ibn Mahdī, dijo: nos narró Sufyān, dijo: oí a ʿAmr b. Murra relatar de Abū ʿUbayda, y mencionó algo semejante. Dijo: Entonces dije a Abū ʿUbayda: «¿Quién te lo contó?» Se enojó y dijo: «Masrūq».

Siendo así que sus ríos corren sin cauces excavados, no hay duda de que lo que se quiso decir con «los jardines» son los árboles de los jardines, sus plantaciones y sus frutos, y no su suelo; pues sus ríos corren sobre su suelo y por debajo de sus plantaciones y sus árboles, conforme a lo que mencionó Masrūq. Y esa es una descripción del Paraíso más adecuada que la de que sus ríos corran bajo su tierra. Dios —Glorificado sea—, con esta aleya, no hizo sino despertar en Sus siervos el deseo de la fe y exhortarlos a Su adoración, mediante lo que les informó que ha preparado junto a Él para la gente de Su obediencia y de la fe en Él; del mismo modo que los amonestó en la aleya anterior con lo que informó haber preparado como castigo para la gente de la incredulidad en Él, que le atribuyen divinidades y pares, por asociar a otros con Él, exponiéndose a Su castigo al cometer desobediencia y abandonar Su obediencia.

La explicación del sentido de Su dicho —Exaltado sea—: «Cada vez que se les provea en ellos de algún fruto como sustento, dirán: “Esto es lo que se nos proveyó antes”. Y se les dará algo semejante».

Dijo Abū Jaʿfar: Esto significa: cada vez que se les provea en ellos —en los jardines—; y el pronombre «en ellos» remite a «los jardines», aunque lo que se pretende son sus árboles. Es como si dijera: Cada vez que se les provea, de los árboles de los huertos que Dios ha preparado en Sus jardines para quienes han creído y han obrado rectamente, algún fruto de sus frutos como sustento, dirán: «Esto es lo que se nos proveyó antes».

Luego discreparon los exegetas acerca de la interpretación de Su dicho: «Esto es lo que se nos proveyó antes». Unos dijeron: su interpretación es: «Esto es lo que se nos proveyó antes, en esta vida mundanal». Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra, de Ibn Masʿūd, y de gente entre los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijeron: «“Esto es lo que se nos proveyó antes”: es decir, se les trajo el fruto en el Paraíso; y cuando lo miraron dijeron: “Esto es lo que se nos proveyó antes, en esta vida mundanal”».

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, de Saʿīd, de Qatāda, dijeron: «“Esto es lo que se nos proveyó antes”: es decir, en esta vida mundanal».

Y me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā b. Maymūn, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, dijeron: «“Esto es lo que se nos proveyó antes”: dicen: “¡Cuánto se le parece!”».

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, algo semejante.

Y me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd: dicen: «“Esto es lo que se nos proveyó antes”, en esta vida mundanal». Dijo: «Y se les dará algo semejante: lo reconocerán».

Dijo Abū Jaʿfar: Otros dijeron: más bien su interpretación es: «Esto es lo que se nos proveyó antes, de los frutos del Paraíso, antes de este», por la intensa semejanza de unos con otros en color y sabor. Y entre las razones de quienes sostuvieron esta opinión está que los frutos del Paraíso, cada vez que se toma de ellos algo, vuelve en su lugar otro semejante. Como:

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn Mahdī, dijo: nos narró Sufyān, dijo: oí a ʿAmr b. Murra relatar de Abū ʿUbayda, dijo: «Las palmeras del Paraíso están apiladas desde su raíz hasta su copa, y sus frutos son como grandes tinajas; cada vez que se arranca de ellas un fruto, vuelve en su lugar otro». Dijeron: Así, se les hizo semejante a la gente del Paraíso porque el que volvió era igual al que se arrancó y se comió en todos sus aspectos. Dijeron: Y por eso dijo Dios —Glorificado sea—: «Y se les dará algo semejante», por la semejanza de todo ello en todos sus aspectos.

Y algunos dijeron: Más bien dijeron: «Esto es lo que se nos proveyó antes» por su semejanza con lo anterior en el color, aunque difiera en el sabor. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró al-Qāsim b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró al-Ḥusayn b. Dāwūd, dijo: nos narró un shayj de al-Maṣṣīṣa, de al-Awzāʿī, de Yaḥyā b. Abī Kathīr, dijo: «A uno de ellos se le trae una fuente y come de ella; luego se le trae otra y dice: “Esto es lo que se nos trajo antes”. Entonces el ángel dice: “Come, pues el color es uno y el sabor es distinto”».

Esta interpretación es la doctrina de quien interpretó la aleya así, pero su validez la rechaza el sentido aparente de la recitación. Lo que indica su validez según el sentido aparente de la aleya y la confirma es la palabra de quienes dijeron que el significado es: «Esto es lo que se nos proveyó antes, en esta vida mundanal». Y ello porque Dios —Glorificado sea— dijo: «Cada vez que se les provea en ellos de algún fruto como sustento», e informó —Glorificado sea— que, de lo que dicen los moradores del Paraíso, es que cada vez que se les provea de los frutos del Paraíso como sustento digan: «Esto es lo que se nos proveyó antes». Y no especificó que eso fuera dicho por ellos respecto de una parte y no de otra. Así, puesto que el Altísimo informó de ellos que eso forma parte de lo que dicen respecto de todo cuanto se les provea de sus frutos, no hay duda de que eso forma parte de lo que dicen en el primer sustento que se les provea de sus frutos, que se les trae tras entrar en el Paraíso y establecerse en él, sin que les haya precedido fruto alguno de sus frutos. Y puesto que no hay duda de que eso forma parte de lo que dicen al comienzo, como lo es de lo que dicen en la mitad y en lo que sigue, es sabido que es imposible que, respecto del primer sustento que se les proveyó de los frutos del Paraíso, digan: «Esto es lo que se nos proveyó antes: esto es de los frutos del Paraíso». ¿Cómo sería lícito que dijeran, respecto del primer sustento que se les proveyó de sus frutos, sin que les haya precedido otro: «Esto es lo que se nos proveyó antes», salvo que alguien, por engaño y extravío, los atribuya a decir una mentira de la que Dios los ha purificado; o salvo que alguien pretenda negar que eso forme parte de lo que dicen en el primer sustento que se les proveyó de sus frutos, negando así la validez de lo que Dios hizo obligatorio que fuera válido con Su dicho: «Cada vez que se les provea en ellos de algún fruto como sustento», sin establecer indicio alguno de que con ello se pretenda un estado y no otro. Así, ha quedado claro, por lo que hemos expuesto, que el sentido de la aleya es: Cada vez que a quienes han creído y han obrado rectamente se les provea en el Paraíso de algún fruto de los frutos del Paraíso como sustento, dirán: «Esto es lo que se nos proveyó antes: esto, en esta vida mundanal».

Si un preguntador nos preguntara diciendo: «¿Cómo dijeron: “Esto es lo que se nos proveyó antes”, si aquello que se les proveyó antes ya se extinguió al comerlo? ¿Y cómo es lícito que la gente del Paraíso diga algo que no tiene realidad?» Se responde: El asunto no es como has ido a ello. Más bien su sentido es: «Esto es del tipo de lo que se nos proveyó antes, de estos frutos y de este sustento». Como cuando un hombre dice a otro: «Fulano te ha preparado de comida tal y tal, de clases de guisos, asados y dulces»; y el aludido responde: «Esa es mi comida en mi casa», queriendo decir con ello que el tipo que su compañero le mencionó que le ha preparado es su comida; no que las mismas entidades de aquello de lo que su compañero le informó que le ha preparado sean su comida. Más aún: no es lícito que quien lo oye se imagine que quiso eso o lo pretendió, porque eso contradice el modo en que se expresa el hablante; y las palabras de todo hablante se orientan a los modos conocidos entre la gente, no a significados desconocidos. Así también en Su dicho: «Dijeron: “Esto es lo que se nos proveyó antes”». Puesto que lo que se les proveyó antes ya se había consumido y desaparecido, es sabido que quisieron decir: «Esto es del tipo de lo que se nos proveyó antes», y de su misma clase en rasgos y colores, conforme a lo que ya hemos aclarado en este libro.

Y algunos gramáticos han pretendido que el sentido de Su dicho: «Y se les dará algo semejante» es: semejante en mérito; es decir, que cada uno de ello tiene, en su clase, un mérito como el que tiene el otro en su clase. Dijo Abū Jaʿfar: No es una opinión con la que consideremos lícito ocuparnos en mostrar su invalidez, por apartarse de la palabra de todos los sabios de la exégesis; y basta con que una opinión se aparte de la palabra de la gente del saber para que ello sea indicio de su error.

La explicación del sentido de Su dicho: «Y se les dará algo semejante».

Dijo Abū Jaʿfar: El pronombre en Su dicho: «Y se les dará algo semejante» remite al sustento. Su interpretación es: Y se les dará, de aquello con lo que se les proveyó de sus frutos, algo semejante.

Los exegetas discreparon acerca de la interpretación de «semejante» en esto. Unos dijeron: Su semejanza consiste en que todo ello es selecto, sin nada vil en ello. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Khallād b. Aslam, dijo: nos informó al-Naḍr b. Shumayl, dijo: nos informó Abū ʿĀmir, de al-Ḥasan, acerca de Su dicho: «semejante», que dijo: «Selecto: todo ello, sin nada vil en ello».

Y me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Abū Rajāʾ: Al-Ḥasan recitó aleyas de al-Baqara, y al llegar a esta aleya: «Y se les dará algo semejante», dijo: «¿No veis los frutos de esta vida mundanal, cómo despreciáis parte de ellos? Y en aquello no hay nada vil».

Y nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos narró ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, dijo: dijo al-Ḥasan acerca de: «Y se les dará algo semejante»: «Se parece una parte a otra: no hay en ello nada despreciable».

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, de Saʿīd, de Qatāda: «Y se les dará algo semejante»: es decir, selecto, sin nada vil en ello; y los frutos de esta vida mundanal se escogen y se desecha parte de ellos, mientras que los frutos del Paraíso son todos selectos: no se desecha de ellos nada.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: De los frutos de esta vida mundanal hay lo que se desecha y lo que es puro; y los frutos del Paraíso son todos pureza: se parecen unos a otros en lo agradable, sin nada despreciable.

Otros dijeron: Su semejanza está en el color, aunque difiere en el sabor. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Mūsā, dijo: nos narró ʿAmr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó, de Abū Mālik y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra, de Ibn Masʿūd, y de gente entre los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Y se les dará algo semejante»: en el color y el aspecto, pero el sabor no se parece.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «Y se les dará algo semejante»: como el pepino.

Y nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «Y se les dará algo semejante»: su color; distinto su sabor, como el pepino respecto del cohombro.

Y se me transmitió de ʿAmmār b. al-Ḥasan, dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ b. Anas: «Y se les dará algo semejante»: se parece una parte a otra y difiere el sabor.

Y nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos narró ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Thawrī, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «semejante», que dijo: «Semejante en el color y distinto en el sabor».

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid: «Y se les dará algo semejante»: como el pepino.

Otros dijeron: Semejante en el color y en el sabor. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de un hombre, de Mujāhid acerca de Su dicho: «semejante», que dijo: «El color y el sabor».

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd al-Razzāq, de al-Thawrī, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid y Yaḥyā b. Saʿīd: «Semejante», dijeron: «en el color y en el sabor».

Otros dijeron: Su semejanza es la semejanza entre el fruto del Paraíso y el fruto de esta vida mundanal en el color, aunque difieran sus sabores. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda: «Y se les dará algo semejante»: se parece al fruto de esta vida mundanal, salvo que el fruto del Paraíso es más delicioso.

Y nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: dijo Ḥafṣ b. ʿUmar, dijo: nos narró al-Ḥakam b. Abān, de ʿIkrima, acerca de Su dicho: «Y se les dará algo semejante», que dijo: «Se parece al fruto de esta vida mundanal, salvo que el fruto del Paraíso es más delicioso».

Otros dijeron: Nada de lo que hay en el Paraíso se parece a lo que hay en esta vida mundanal, salvo los nombres. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Abū Kurayb, dijo: nos narró al-Ashjaʿī —ḥ—, y nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró Muʾammal, ambos dijeron: nos narró Sufyān, de al-Aʿmash, de Abū Ẓubyān, de Ibn ʿAbbās. Abū Kurayb dijo en su ḥadiz de al-Ashjaʿī: «Nada de lo que hay en el Paraíso se parece a lo que hay en esta vida mundanal, salvo los nombres». Y Ibn Bashshār dijo en su ḥadiz de Muʾammal: «No hay en esta vida mundanal, de lo que hay en el Paraíso, sino los nombres».

Nos narró ʿAbbās b. Muḥammad, dijo: nos narró Muḥammad b. ʿUbayd, de al-Aʿmash, de Abū Ẓubyān, de Ibn ʿAbbās, dijo: «No hay en esta vida mundanal nada del Paraíso sino los nombres».

Y me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd acerca de Su dicho: «Y se les dará algo semejante», que dijo: «Reconocen sus nombres como los conocían en esta vida mundanal: la manzana por la manzana, y la granada por la granada. Dicen en el Paraíso: “Esto es lo que se nos proveyó antes”, en esta vida mundanal; y se les dará algo semejante: lo reconocerán; pero no es igual en el sabor».

Dijo Abū Jaʿfar: La interpretación más digna de estas interpretaciones para el sentido de la aleya es la de quien dijo: «Y se les dará algo semejante» en el color y el aspecto, mientras que el sabor es distinto. Con ello se entiende la semejanza entre el fruto del Paraíso y el fruto de esta vida mundanal en el aspecto y el color, siendo distintos en el sabor y el gusto, por la razón que ya expusimos al interpretar Su dicho: «Cada vez que se les provea en ellos de algún fruto como sustento, dirán: “Esto es lo que se nos proveyó antes”», y que su sentido es: cada vez que se les provea en los jardines de algún fruto de sus frutos como sustento, dirán: «Esto es lo que se nos proveyó antes: esto, en esta vida mundanal». Así, Dios —Glorificado sea— informó de ellos que dijeron eso porque se les dio, en el Paraíso, aquello que se les dio de ello como algo semejante; es decir, por la semejanza entre lo que se les dio en el Paraíso y lo que se les proveyó en esta vida mundanal en el color, el aspecto y la apariencia, aunque difirieran en el sabor y el gusto y se distinguieran; de modo que nada de lo que hay en el Paraíso de ello tenía un igual en esta vida mundanal.

Ya hemos mostrado la invalidez de la opinión de quien pretendió que el sentido de Su dicho: «Dijeron: “Esto es lo que se nos proveyó antes”» no es sino una expresión de la gente del Paraíso al comparar unos frutos del Paraíso con otros. Y esa demostración de la invalidez de esa opinión es, a su vez, demostración de la invalidez de la opinión de quien contradijo nuestra interpretación de Su dicho: «Y se les dará algo semejante», porque Dios —Glorificado sea— no hizo sino informar del motivo por el cual dijeron: «Esto es lo que se nos proveyó antes», con Su dicho: «Y se les dará algo semejante».

Y se pregunta a quien lo niega, pretendiendo que no es lícito que algo de lo que hay en el Paraíso tenga un semejante de lo que hay en esta vida mundanal en ningún aspecto. Se le dice: ¿Es lícito que los nombres de los frutos, comidas y bebidas del Paraíso sean semejantes a los nombres de los de esta vida mundanal? Si lo niega, contradice el texto del Libro de Dios, pues Dios —Glorificado sea— no hizo sino dar a conocer a Sus siervos en esta vida mundanal lo que tiene junto a Él en el Paraíso mediante los nombres con los que se denomina en esta vida mundanal a esas cosas. Y si dice: Eso es lícito; más aún, así es, se le dice: Entonces, ¿qué te impide que los colores de esas cosas sean semejantes a los colores de las de esta vida mundanal, en el sentido de blancura, rojez, amarillez y las demás clases de colores, aunque se distingan y se superen por la excelencia de la belleza del aspecto y la apariencia? Así, lo que hay en el Paraíso de ello tendría un esplendor, una hermosura y una belleza de aspecto y apariencia distintos de los de esta vida mundanal, del mismo modo que era lícito en los nombres, pese a la diferencia entre los nombrados por la excelencia de sus cuerpos. Luego se le revierte el argumento en esto: no dirá nada en uno de los dos casos sin que se le obligue a admitir lo mismo en el otro.

Y Abū Mūsā al-Ashʿarī decía al respecto lo que:

Me lo narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī y ʿAbd al-Wahhāb, y Muḥammad b. Jaʿfar, de ʿAwf, de Qasāma, de al-Ashʿarī, dijo: «Cuando Dios sacó a Adán del Paraíso, lo proveyó de frutos del Paraíso y le enseñó el oficio de toda cosa. Así, estos frutos vuestros son de los frutos del Paraíso, salvo que estos cambian y aquellos no cambian».

La explicación del sentido de Su dicho —Exaltado sea—: «Y tendrán en ellos esposas purificadas».

Dijo Abū Jaʿfar: La hāʾ y la mīm de «para ellos» remiten a quienes han creído y han obrado rectamente; y la hāʾ y el alif de «en ellos» remiten a los jardines. Su interpretación es: Y anuncia la buena nueva a quienes han creído y han obrado rectamente de que tendrán jardines en los que habrá para ellos esposas purificadas. Y «esposas» (azwāj) es el plural de «esposa» (zawj), y es la mujer del hombre. Se dice: Fulana es la zawj de fulano, y su zawja. En cuanto a Su dicho «purificadas», su interpretación es que han sido purificadas de toda molestia, suciedad y sospecha, de aquello que se da en las mujeres de la gente de esta vida mundanal: menstruación, puerperio, heces, orina, mucosidad, saliva, semen y cosas semejantes, de molestias, impurezas, sospechas y repugnancias. Como:

Nos lo narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra, de Ibn Masʿūd, y de gente entre los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: En cuanto a «esposas purificadas», es que no menstrúan, no defecan ni escupen flema.

Y me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: nos narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: «esposas purificadas», que dijo: «Purificadas de suciedad y molestia».

Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró Yaḥyā al-Qaṭṭān, de Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «Y tendrán en ellos esposas purificadas»: dijo: no orinan, no defecan ni expulsan madhy.

Y nos narró Aḥmad b. Isḥāq al-Ahwāzī, dijo: nos narró Abū Aḥmad al-Zubayrī, dijo: nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, algo semejante, salvo que añadió: «ni expulsan semen ni menstrúan».

Y me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid acerca de la palabra de Dios: «Y tendrán en ellos esposas purificadas»: dijo: purificadas de la menstruación, las heces, la orina, la mucosidad, la saliva, el semen y los hijos.

Y me narró al-Muthannā b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Suwayd b. Naṣr, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, algo semejante.

Y nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Thawrī, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, dijo: No orinan ni defecan, no menstrúan, no dan a luz, no expulsan semen ni escupen.

Nos informó al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, semejante al ḥadiz de Muḥammad b. ʿAmr, de Abū ʿĀṣim.

Y nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, de Saʿīd, de Qatāda: «Y tendrán en ellos esposas purificadas»: sí, por Dios, de pecado y de molestia.

Y nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda acerca de Su dicho: «Y tendrán en ellos esposas purificadas»: dijo: Dios las purificó de toda orina, heces y suciedad, y de toda falta.

Se me transmitió de ʿAmmār b. al-Ḥasan, dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de Qatāda, que dijo: Purificadas de la menstruación, del embarazo y de la molestia.

Y se me transmitió de ʿAmmār b. al-Ḥasan, dijo: me narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de Layth, de Mujāhid, dijo: Purificadas de la menstruación y del embarazo.

Y me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, de ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd: «Y tendrán en ellos esposas purificadas»: dijo: la purificada es la que no menstrúa. Dijo: y las esposas de esta vida mundanal no son purificadas; ¿acaso no las ves sangrar y dejar la oración y el ayuno? Dijo Ibn Zayd: Así fue creada Ḥawwāʾ hasta que desobedeció; y cuando desobedeció, Dios dijo: «Te creé purificada y te haré sangrar como hice sangrar a este árbol».

Y se me transmitió de ʿAmmār, dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, de al-Ḥasan, acerca de Su dicho: «Y tendrán en ellos esposas purificadas», que dijo: Es decir: purificadas de la menstruación.

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró Khālid b. Yazīd, dijo: nos narró Abū Jaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ b. Anas, de al-Ḥasan acerca de Su dicho: «Y tendrán en ellos esposas purificadas»: dijo: de la menstruación.

Y nos narró ʿAmr, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, dijo: nos narró Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ acerca de Su dicho: «Tendrán en ellos esposas purificadas»: dijo: de los hijos, de la menstruación, de las heces y de la orina; y mencionó cosas de este tenor.

La explicación del sentido de Su dicho —Exaltado sea—: «Y en ellos serán eternos».

Dijo Abū Jaʿfar: Esto significa —Exaltado sea Su recuerdo—: y quienes han creído y han obrado rectamente serán eternos en los jardines. La hāʾ y la mīm de «y ellos» remiten a quienes han creído y han obrado rectamente; y la hāʾ y el alif de «en ellos» remiten a los jardines. Y su eternidad en ellos es la permanencia continua en ellos, en lo que Dios les ha otorgado allí de dicha y de deleite perdurable.

Notas y Referencias

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