La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:232] Si expresan la voluntad de divorcio a sus mujeres y éstas cumplen con el plazo de espera, no pueden impedirles que se casen, si lo han convenido mutuamente [sobre bases] correctas. Así exhorta [Dios] a quienes realmente creen en Dios y en el Día del Juicio. Esto es mejor y más sano. Dios sabe [todo] y ustedes no.
Tafsir de At-Tabari
{وَإِذَا طَلَّقۡتُمُ ٱلنِّسَآءَ فَبَلَغۡنَ أَجَلَهُنَّ فَلَا تَعۡضُلُوهُنَّ أَن يَنكِحۡنَ أَزۡوَٰجَهُنَّ إِذَا تَرَٰضَوۡاْ بَيۡنَهُم بِٱلۡمَعۡرُوفِۗ ذَٰلِكَ يُوعَظُ بِهِۦ مَن كَانَ مِنكُمۡ يُؤۡمِنُ بِٱللَّهِ وَٱلۡيَوۡمِ ٱلۡأٓخِرِۗ ذَٰلِكُمۡ أَزۡكَىٰ لَكُمۡ وَأَطۡهَرُۚ وَٱللَّهُ يَعۡلَمُ وَأَنتُمۡ لَا تَعۡلَمُونَ} (232)
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus (anteriores) maridos, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido. Con ello se exhorta a quien de vosotros cree en Dios y en el Último Día. Eso es más puro para vosotros y más limpio. Y Dios sabe, mientras que vosotros no sabéis. }
Se ha mencionado que esta aleya descendió acerca de un hombre que tenía una hermana a la que había dado en matrimonio a un primo suyo; éste la divorció y la dejó sin volver con ella hasta que concluyó su ‘idda; luego la pidió en matrimonio a su hermano, pero éste rehusó casarla con él y se la impidió, pese a que ella lo deseaba.
Luego discreparon los exegetas acerca de quién era el hombre que hizo eso y acerca del cual descendió esta aleya.
Unos dijeron:
era Ma‘qil b. Yasār al-Muzanī.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. Bashshār;
dijo:
nos narró ‘Abd al-A‘lā;
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda, de al-Ḥasan, de Ma‘qil b. Yasār;
dijo:
Mi hermana estaba casada con un hombre; él la divorció y luego se desentendió de ella hasta que, cuando concluyó su ‘idda, la pidió en matrimonio.
Entonces Ma‘qil se encendió por ello, por orgullo, y dijo:
Se desentendió de ella teniendo poder sobre ella; así que lo separé de ella.
Entonces Dios —exaltado sea Su recuerdo— hizo descender:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido.
Nos narró Abū Kurayb;
dijo:
nos narró Wakī‘, de al-Faḍl b. Dalham, de al-Ḥasan,
de Ma‘qil b. Yasār:
que el marido de su hermana la divorció y luego quiso volver con ella, pero Ma‘qil se lo impidió;
y entonces Dios —exaltado sea Su recuerdo— hizo descender:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos... hasta el final de la aleya.
Nos narró Muḥammad b. ‘Abd Allāh al-Makhzūmī;
dijo:
nos narró Abū ‘Āmir;
dijo:
nos narró ‘Abbād b. Rāshid;
dijo:
nos narró al-Ḥasan;
dijo:
me narró Ma‘qil b. Yasār;
dijo:
Yo tenía una hermana a la que pretendían, y yo impedía a la gente (casarla con ella), hasta que me la pidió un primo mío y se la di en matrimonio. Vivieron juntos cuanto Dios quiso; luego él la divorció con un divorcio revocable, y después la dejó hasta que concluyó su ‘idda. Luego me la pidieron, y él vino a pedírmela junto con los demás pretendientes.
Le dije:
Me la pediste y se la negué a la gente; te la preferí a ti; luego la divorciaste con un divorcio en el que tenías derecho de revocación; y cuando me la piden, ¿vienes a pedírmela junto con los pretendientes?
¡Por Dios, no la casaré contigo jamás!
Dijo:
Acerca de mí descendió esta aleya: Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido.
Dijo:
Expié mi juramento y se la di en matrimonio.
Nos narró Bishr b. Mu‘ādh;
dijo:
nos narró Yazīd;
dijo:
nos narró Sa‘īd,
de Qatāda:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido.
Se nos mencionó que un hombre divorció a su mujer con un solo repudio; luego se desentendió de ella hasta que concluyó su ‘idda; después se acercó a pedirla, y la mujer era hermana de Ma‘qil b. Yasār. Ma‘qil b. Yasār se enorgulleció por ello y dijo:
Se desentendió de ella mientras estaba en su ‘idda, y si hubiera querido la habría revocado; ¿y ahora quiere volver con ella cuando ya se ha separado de él?
Así que rehusó casarla con él.
Y se nos mencionó que un Profeta de Dios, cuando descendió esta aleya, lo llamó y se la recitó; entonces dejó la vehemencia y se sometió al mandato de Dios.
Se me narró de ‘Ammār;
dijo:
nos narró Ibn Abī Ja‘far, de su padre, de Yūnus,
de al-Ḥasan acerca de la palabra del Altísimo:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis... hasta el final de la aleya;
dijo:
Esta aleya descendió acerca de Ma‘qil b. Yasār.
Dijo al-Ḥasan:
Me narró Ma‘qil b. Yasār que descendió acerca de él;
dijo:
Casé a una hermana mía con un hombre, y él la divorció; cuando concluyó su ‘idda, vino a pedírmela.
Le dije:
Te la di en matrimonio, te tendí mi hermana como lecho y te honré; luego la divorciaste, y después vienes a pedirla.
No volverá a ti jamás.
Dijo:
Y era un hombre veraz, sin tacha; y la mujer quería volver con él.
Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido.
Dijo:
Entonces dije: Ahora lo haré, ¡oh Mensajero de Dios!, y se la di en matrimonio.
Nos narró Ibn Ḥumayd;
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ;
dijo:
nos narró Abū Bakr al-Hudhalī, de Bakr b. ‘Abd Allāh al-Muzanī;
dijo:
La hermana de Ma‘qil b. Yasār estaba casada con un hombre; él la divorció; luego la pidió a su hermano, pero su hermano se la impidió.
Entonces descendió:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo... hasta el final de la aleya.
Nos narró al-Qāsim;
dijo:
nos narró al-Ḥusayn;
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
de Mujāhid acerca de Su palabra:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos... la aleya;
dijo:
Descendió acerca de una mujer de Muzayna: su marido la divorció y ella quedó separada de él; luego se casó con otro; entonces su hermano Ma‘qil b. Yasār le impidió (volver), perjudicándola por temor a que regresara a su primer marido.
Dijo Ibn Jurayj:
Y dijo ‘Ikrima: descendió acerca de Ma‘qil b. Yasār.
Dijo Ibn Jurayj: su hermana, Jamīl hija de Yasār, estaba casada con Abū al-Badāḥ; él la divorció; concluyó su ‘idda; luego la pidió, y Ma‘qil b. Yasār se lo impidió.
Me narró Muḥammad b. ‘Amr;
dijo:
nos narró Abū ‘Āṣim, de ‘Īsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid, acerca de Su palabra:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido;
descendió acerca de una mujer de Muzayna: su marido la divorció, y su hermano le impidió volver a su primer marido; y su hermano era Ma‘qil b. Yasār.
Me narró al-Muthannā;
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa;
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, con el mismo sentido,
salvo que no dijo:
«y era Ma‘qil b. Yasār».
Me narró al-Muthannā;
dijo:
nos narró Ḥabbān b. Mūsā;
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak;
dijo:
nos informó Sufyān,
de Abū Isḥāq al-Hamdānī:
que Fāṭima hija de Yasār fue divorciada por su marido; luego a él le pareció bien y la pidió; pero Ma‘qil rehusó.
Dijo:
Os la dimos en matrimonio y la divorciaste e hiciste (tal y tal); entonces Dios —exaltado sea Su recuerdo— hizo descender: No les impidáis que se casen con sus maridos.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā;
dijo:
nos informó ‘Abd al-Razzāq;
dijo:
nos informó Ma‘mar,
de al-Ḥasan y Qatāda acerca de Su palabra:
No les impidáis;
dijeron:
Descendió acerca de Ma‘qil b. Yasār: su hermana estaba casada con un hombre; él la divorció; cuando concluyó su ‘idda, vino a pedirla; entonces Ma‘qil se lo impidió y rehusó casarla con él.
Así descendió acerca de ello esta aleya —con ello se refiere a los tutores—, diciendo:
No les impidáis que se casen con sus maridos.
Nos narró Ibn Ḥumayd;
dijo:
nos narró Jarīr, de Manṣūr, de un hombre,
de Ma‘qil b. Yasār;
dijo:
Mi hermana estaba con un hombre; él la divorció con un repudio separativo; luego la pidió, y yo rehusé casarla con él.
Entonces Dios —exaltado sea Su recuerdo— hizo descender:
No les impidáis que se casen con sus maridos... la aleya.
Otros dijeron:
el hombre era Jābir b. ‘Abd Allāh al-Anṣārī.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Mūsā b. Hārūn;
dijo:
nos narró ‘Amr b. Ḥammād;
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido.
Dijo:
Descendió acerca de Jābir b. ‘Abd Allāh al-Anṣārī. Tenía una prima; su marido la divorció con un repudio; concluyó su ‘idda; luego él volvió queriendo recuperarla.
En cuanto a Jābir, dijo:
Divorciaste a nuestra prima y luego quieres casarte con ella por segunda vez.
Y la mujer quería a su marido, ya se había avenido con él.
Entonces descendió esta aleya.
Otros dijeron:
esta aleya descendió como indicación de la prohibición de que el hombre perjudique a su pupila de entre las mujeres, impidiéndole el matrimonio.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muthannā;
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ;
dijo:
me narró Mu‘āwiya b. Ṣāliḥ, de ‘Alī b. Abī Ṭalḥa,
de Ibn ‘Abbās acerca de Su palabra:
No les impidáis que se casen con sus maridos.
Esto se refiere al hombre que divorcia a su mujer con un repudio o dos; luego concluye su ‘idda; después le parece bien casarse con ella y volver con ella, y la mujer lo desea, pero sus tutores se lo impiden. Entonces Dios —glorificado sea— prohibió que se lo impidan.
Me narró Muḥammad b. Sa‘d;
dijo:
me narró mi padre;
dijo:
me narró mi tío;
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ‘Abbās:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido.
El hombre divorciaba a su mujer, quedando separada de él; concluía su plazo; luego quería volver con ella, y ella lo aceptaba, pero su familia se negaba.
Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo:
No les impidáis que se casen con sus maridos, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido.
Me narró al-Muthannā;
dijo:
nos narró Ḥabbān b. Mūsā;
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak, de Sufyān, de Manṣūr, de Abū al-Ḍuḥā,
de Masrūq acerca de Su palabra:
No les impidáis que se casen con sus maridos.
Dijo:
El hombre divorciaba a su mujer; luego le parecía bien casarse con ella, pero los tutores de la mujer se negaban a casarla.
Entonces Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo:
No les impidáis que se casen con sus maridos, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido.
Nos narró Ibn Ḥumayd;
dijo:
nos narró Jarīr, de Mughīra, de sus compañeros,
de Ibrāhīm acerca de Su palabra:
Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos.
Dijo:
La mujer está con un hombre y él la divorcia; luego quiere volver con ella; que su tutor no le impida casarla con él.
Me narró al-Muthannā;
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ;
dijo:
me narró al-Layth, de Yūnus,
de Ibn Shihāb:
Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo: Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis que se casen con sus maridos... la aleya.
Si el hombre divorcia a la mujer siendo él su tutor, y concluye su ‘idda, no le es lícito impedirle (casarse) hasta heredarla, ni impedirle que se preserve con un marido.
Se me narró de al-Ḥusayn b. al-Faraj;
dijo:
oí a Abū Mu‘ādh;
dijo:
nos informó ‘Ubayd b. Salmān;
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su palabra: Y cuando divorciéis a las mujeres y alcancen su plazo, no les impidáis...
Es el hombre que divorcia a su mujer con un repudio, luego guarda silencio respecto de ella, y pasa a ser uno de los pretendientes.
Entonces Dios dijo a los tutores de la mujer:
no les impidáis;
es decir:
no les prohibáis volver a sus maridos mediante un nuevo matrimonio, si se complacen entre sí conforme a lo reconocido; si la mujer consiente y quiere volver con su marido mediante un nuevo matrimonio.
Lo correcto respecto de esta aleya es decir:
que Dios —exaltado sea Su recuerdo— la hizo descender como indicación de la ilicitud, para los tutores de las mujeres, de perjudicar a aquellas de quienes son tutores impidiéndoles (casarse) con quien desean de entre maridos que fueron suyos, de quienes se separaron por aquello por lo que la mujer se separa de su marido: divorcio o anulación del matrimonio.
Y es posible que descendiera por el asunto de Ma‘qil b. Yasār y el de su hermana, o por el asunto de Jābir b. ‘Abd Allāh y el de su prima; sea cual fuere, la aleya indica lo que he mencionado.
Y con Su palabra:
No les impidáis,
quiere decir: no les estrechéis el camino impidiéndoles —¡oh tutores!— volver a sus maridos mediante un nuevo matrimonio, buscando con ello perjudicarlas.
De ello se dice:
Fulano impidió a fulana (casarse) con los maridos: la impide, impidiéndola.
Se nos ha mencionado que un clan de entre los clanes árabes, en su lengua, dice:
‘aḍila ya‘ḍalu.
Quien tiene en su lengua ‘aḍila, cuando lo lleva al patrón ya‘falu,
dicen:
ya‘ḍalu, con ḍād abierta.
Pero la recitación es con ḍād con ḍamma, no con kasra; y el ḍamm procede de la lengua de quien dice ‘aḍala.
El origen de al-‘aḍl es:
la estrechez.
De ello es la palabra de ‘Umar —que Dios tenga misericordia de él—:
«Los iraquíes me han puesto en un aprieto (a‘ḍala bī): no están satisfechos con un gobernador, ni un gobernador está satisfecho con ellos»;
con ello quiso decir: me cargaron con un asunto estrecho y severo que no puedo llevar a cabo.
Y de ello también:
la enfermedad ‘uḍāl, que es la dolencia cuyo tratamiento no se soporta, por lo estrecho que es para el remedio, y por exceder el límite de las dolencias que tienen cura.
Y de ello es la palabra de Dhū al-Rumma:
Y no he arrojado contra una creyente casta *** —con permiso de Dios— una acusación que obligue a un mal ‘uḍāl
Y se dice:
«el espacio se estrechó (aḍala) por el ejército, por su multitud», cuando se hace angosto para ellos por su número.
Y se dice:
«la mujer se ‘aḍala», cuando el niño queda trabado en su vientre y se le estrecha la salida.
De ello es la palabra de Aws b. Ḥajar:
Y no es tu hermano, el constante en el pacto, aquel *** que te denigra si se marcha y te complace si se presenta
Sino el lejano cuando estoy seguro, *** y tu cercano compañero cuando el asunto se vuelve apretado (a‘ḍala)
Y el «an» de Su palabra: an yankihna (que se casen) está en el lugar del acusativo como complemento de: ta‘ḍulūhunna (les impidáis).
Y el sentido de Su palabra:
si se complacen entre sí conforme a lo reconocido,
es: si los maridos y las mujeres se complacen en lo lícito; y es posible que sea a cambio de sus partes íntimas, mediante dotes y un nuevo matrimonio iniciado de nuevo.
Como (en el ḥadiz):
Nos narró Ibn Bashshār;
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān;
dijo:
nos narró Sufyān, de ‘Umayr b. ‘Abd Allāh, de ‘Abd al-Malik b. al-Mughīra, de ‘Abd al-Raḥmān b. al-Baylamānī;
dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Casad a las mujeres sin marido».
Entonces un hombre dijo: ¡oh Mensajero de Dios!, ¿cuáles son los vínculos entre ellos?
Dijo:
«Aquello en lo que se complazcan sus familias».
Nos narró Ibn Bashshār;
dijo:
nos narró Muḥammad b. al-Ḥārith;
dijo:
nos narró Muḥammad b. ‘Abd al-Raḥmān b. al-Baylamānī, de su padre, de Ibn ‘Umar,
del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— con un sentido semejante.
En esta aleya hay una indicación clara de la corrección de la opinión de quien dijo:
no hay matrimonio sino con un tutor de entre los agnados.
Pues Dios —exaltado sea Su recuerdo— prohibió al tutor impedir a la mujer si ella desea el matrimonio, y se lo vedó. Si la mujer pudiera casarse a sí misma sin que su tutor la case, o si pudiera designar a quien quisiera para que la casara, no tendría sentido comprensible prohibir al tutor que la impida, ya que no tendría modo de impedírselo. Pues, si cada vez que ella quisiera casarse le fuera lícito casarse a sí misma o casar a quien apoderase para casarla, no habría allí impedimento alguno por parte de nadie, para que se prohíba al que impide que impida.
Y en la invalidez de la afirmación de que no hay sentido en la prohibición de Dios respecto de lo que prohibió, está la validez de la afirmación de que el tutor de la mujer tiene, en su casamiento, un derecho sin el cual el contrato no es válido. Ése es el sentido por el que Dios ordenó al tutor casarla cuando un pretendiente la pide y ella lo acepta, y cuando ese consentimiento, ante sus tutores, es lícito según el juicio de los musulmanes: que una como ella se case con uno como él. Y le prohibió lo contrario: impedirla y vedarle lo que ella desea y en lo que ella y el pretendiente se complacen.
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
«Con ello se exhorta a quien de vosotros cree en Dios y en el Último Día».
Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con Su palabra «eso»: lo mencionado en esta aleya, de la prohibición a los tutores de la mujer de impedirle el matrimonio. Es decir: esto que os he prohibido —impedirles el matrimonio— es una exhortación mía para quien de vosotros, ¡oh gentes!, cree en Dios y en el Último Día; es decir: quien cree en Dios, Lo afirma como Uno y reconoce Su señorío.
Y «el Último Día» quiere decir:
quien cree en el Último Día, afirmando la resurrección para la retribución, la recompensa y el castigo, para que tema a Dios respecto de sí mismo y no la oprima perjudicando a su pupila e impidiéndole casarse con quien ella ha aceptado para sí misma, de aquellos a quienes le he permitido casarse.
Si alguien nos dijera:
¿Cómo se dijo «con ello se exhorta» siendo un خطاب dirigido a todos, cuando antes dijo: «no les impidáis»?
Si es lícito decir «eso» en خطاب dirigido a todos, ¿sería lícito que dijeras a un grupo de personas, dirigiéndote a ellos: «¡oh gente!, éste es tu muchacho y éste es tu sirviente», queriendo decir: «vuestro sirviente y vuestro muchacho»?
Se responde: no; eso no es lícito con los nombres establecidos, porque aquello a lo que se añade el nombre es distinto; y quien oye a alguien decir a un grupo: «¡oh gente!, éste es tu muchacho», no entiende que quiso decir «vuestro muchacho», salvo que se considere que el hablante se equivocó en su expresión. Si se busca una وجه para su expresión, lo correcto es llevar sus palabras a que se apartó de dirigirse al grupo con lo que pretendía, y pasó a dirigirse a un solo hombre de entre ellos o a otro, dejando de abarcar al grupo con lo que pretendía abarcarlo. Pero no es así en este caso, por la frecuencia con que esto corre en las lenguas de los árabes en su habla y su discurso, hasta que la kāf —que es el pronombre del مخاطب— llegó a ser como una letra de las letras de la palabra a la que se une, y la palabra con ella llegó a ser como la palabra «hādhā», como si no hubiera con ella nombre de مخاطب.
Quien recita: «dhālika yu‘aẓu bihi man kāna minkum yu’minu bi-llāhi wa-l-yawmi l-ākhir» mantiene la kāf en singular y abierta en خطاب dirigido a una mujer o a un hombre, y en dual y plural.
Y quien recita: «dhālikum yu‘aẓu bihi» la pone con kasra en خطاب dirigido a una mujer, y con fatḥa en خطاب dirigido a un hombre; y dice en خطاب dirigido a dos: «dhālikumā», y en خطاب dirigido al plural: «dhālikum».
Y se ha dicho:
que Su palabra «dhālika yu‘aẓu bihi man kāna minkum yu’minu bi-llāh» es خطاب dirigido al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y por eso lo singularizó; luego volvió al خطاب dirigido a los creyentes con Su palabra: «man kāna minkum yu’minu bi-llāh». Si la interpretación se lleva a este وجه, no hay dificultad.
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
«Eso es más puro para vosotros y más limpio; y Dios sabe, mientras que vosotros no sabéis».
Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con Su palabra «eso»:
el casamiento de sus maridos con ellas, y el retorno de sus maridos a ellas, mediante lo que se les ha permitido de matrimonio y nueva dote, es más puro para vosotros —¡oh tutores, maridos y esposas!—.
Y con Su palabra «más puro para vosotros» quiere decir:
mejor y más bueno ante Dios que la separación de ellas de sus maridos.
Ya hemos mostrado anteriormente el sentido de la zakāt, y eso dispensa de repetirlo.
En cuanto a Su palabra «y más limpio», quiere decir con ello:
más limpio para vuestros corazones, para los de ellas y para los de sus maridos, de la sospecha. Pues, si en el alma de cada uno de ellos —me refiero al marido y a la mujer— hay un vínculo de amor, no se está a salvo de que lo traspasen hacia algo distinto de lo que Dios les ha hecho lícito; y no se está a salvo de que a los corazones de sus tutores se les adelante respecto de ellos algo de lo que quizá ellos estén libres.
Así, Dios —exaltado sea Su recuerdo— ordenó a los tutores, cuando los esposos desean volver tras la separación mediante un matrimonio renovado, en la situación en la que Dios les permitió volver, que el tutor no impida a su pupila lo que ella desea, y que la case; porque eso es mejor para todos ellos y más limpio para sus corazones que aquello que se teme que se les adelante de significados reprobables.
Luego —exaltado sea Su recuerdo— informó a Sus siervos de que Él conoce de sus secretos y de lo oculto de sus asuntos lo que unos no conocen de otros; y les indicó con Su palabra en este lugar que sólo ordenó a los tutores de las mujeres casar a aquellas de quienes son tutores cuando la mujer y el pretendiente se complacen entre sí conforme a lo reconocido, y les prohibió impedirles eso, por lo que Él sabe de lo que hay en el corazón del pretendiente y de la pretendida: el predominio del deseo y la inclinación de cada uno hacia su compañero con afecto y amor.
Así les dijo —exaltado sea Su recuerdo—:
Haced lo que os he ordenado, si creéis en Mí y en Mi recompensa y Mi castigo en vuestro retorno en la otra vida; pues Yo sé del corazón del pretendiente y de la pretendida lo que vosotros no sabéis de deseo y amor. Y hacer eso es mejor para vosotros ante Dios y para ellos, y más puro y más limpio para vuestros corazones y los de ellas en lo inmediato.
Notas y Referencias
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