2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 222

Versículo (Español)

[2:222] Y te preguntan acerca de la menstruación. Di: "Es una impureza"; absténganse de mantener relaciones maritales con sus mujeres durante el menstruo, y no mantengan relaciones con ellas hasta que se purifiquen, pero cuando se hayan purificado mantengan relaciones como Dios les ha permitido [por la vía natural]. Dios ama a los que se arrepienten y a los que se purifican.

Tafsir de At-Tabari

{Y te preguntan acerca de la menstruación. Di: es una molestia; apartaos, pues, de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que se purifiquen. Y cuando se hayan purificado, id a ellas por donde Allah os ha ordenado. Ciertamente, Allah ama a los que se arrepienten y ama a los que se purifican} (222) القول في تأويل قوله تعالى :

{ Y te preguntan acerca de la menstruación. Di: es una molestia; apartaos, pues, de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que se purifiquen. Y cuando se hayan purificado, id a ellas por donde Allah os ha ordenado. Ciertamente, Allah ama a los que se arrepienten y ama a los que se purifican }

Con Su dicho —exaltado sea Su recuerdo—: {Y te preguntan acerca de la menstruación}, quiere decir: te preguntan, ¡oh Muhammad!, tus compañeros acerca de la menstruación. Y se dijo «al-maḥīḍ» (la menstruación) porque aquello cuyo verbo, en pasado, lleva la vocal a en la segunda radical y, en el imperfecto, puede llevar i, como cuando alguien dice: ḍaraba yaḍribu (golpear, golpea), ḥabasa yaḥbisu (encarcelar, encarcela), nazala yanzilu (descender, desciende), los árabes construyen su maṣdar (nombre de acción) sobre el patrón maf‘al y el nombre (de lugar/tiempo) sobre el patrón maf‘il, como al-maḍrab y al-maḍrib de ḍarabta, y nazalta manzilan y manzalan. Y se ha oído, en las raíces con yā’ y alif, al-ma‘īsh y al-ma‘āsh, al-ma‘īb y al-ma‘āb, como dijo Ru’ba acerca de al-ma‘īsh:

«A ti me quejo de la dureza del vivir *** y de años amargos que me arrancaron las plumas»

Y la razón por la que aquella gente preguntó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, según se nos ha mencionado, acerca de la menstruación, fue que, antes de que Allah les aclarase lo que les aclaró de Su mandato, no convivían con una menstruante en una casa, ni comían con ellas en un mismo recipiente, ni bebían con ellas. Entonces Allah les dio a conocer, mediante esta aleya, que lo que les incumbía en los días de la menstruación de sus mujeres era evitar únicamente el coito con ellas, y no lo demás: acostarse con ellas, comer con ellas y beber con ellas. Como (se ha transmitido):

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {Y te preguntan acerca de la menstruación} hasta llegar a: {hasta que se purifiquen}. Dijo: la gente de la ignorancia preislámica no hacía que una menstruante conviviera con ellos en una casa, ni comiera con ellos en un recipiente. Entonces Allah —exaltado sea Su recuerdo— hizo descender al respecto, y prohibió su vulva mientras estuviera menstruando, y permitió lo demás: que te tiña la cabeza, que coma contigo de tu comida, y que se acueste contigo en tu lecho si lleva un izār (tela) con el que se ciñe, separándose de ti.

Se me narró de ‘Ammār; dijo: nos narró Ibn Abī Ja‘far, de su padre, de al-Rabī‘, algo semejante.

Y se ha dicho: preguntaron acerca de ello porque, en los días de su menstruación, evitaban acercarse a ellas por el lugar de salida de la sangre y las abordaban por sus traseros. Entonces Allah les prohibió acercarse a ellas en los días de su menstruación hasta que se purificasen; luego les permitió, cuando se hubiesen purificado de su menstruación, abordarlas por donde Allah les ordenó al mandarles apartarse de ellas; y prohibió abordarlas por sus traseros en toda circunstancia. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad ibn ‘Abd al-Malik ibn Abī al-Shawārib; dijo: nos narró ‘Abd al-Wāḥid; dijo: nos narró Khuṣayf; dijo: me transmitió Mujāhid; dijo: evitaban a las mujeres durante la menstruación y las abordaban por sus traseros; preguntaron al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— acerca de ello, y Allah hizo descender: {Y te preguntan acerca de la menstruación} hasta: {Y cuando se hayan purificado, id a ellas por donde Allah os ha ordenado}: en la vulva, y no os apartéis de ello.

Y se dijo: quien preguntó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— acerca de ello fue Thābit ibn al-Daḥdāḥ al-Anṣārī.

Me lo contó Mūsā ibn Hārūn; dijo: nos narró ‘Amr ibn Ḥammād; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī.

القول في تأويل قوله تعالى : قُلْ هُوَ أذًى .

Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con ello: di a quienes te preguntaron de tus compañeros, ¡oh Muhammad!, acerca de la menstruación: «es una molestia». Y «la molestia» (al-aḏā) es aquello por lo que se causa daño, por algo detestable que hay en ello; y en este lugar se denomina molestia por el hedor de su olor, su suciedad y su impureza. Y abarca diversos significados de la molestia, no uno solo.

Los exégetas discreparon en la explicación de su interpretación, aunque los sentidos de lo que dijeron son cercanos entre sí. Algunos dijeron que Su dicho: {Di: es una molestia} significa: di: es suciedad. Mención de quienes dijeron eso:

3Me narró Mūsā ibn Hārūn; dijo: nos narró ‘Amr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, acerca de Su dicho: {Di: es una molestia}. Dijo: en cuanto a «molestia», es suciedad.

3Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq; dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, acerca de Su dicho: {Di: es una molestia}. Dijo: di: es una molestia. Dijo: suciedad.

Y otros dijeron: di: es sangre. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad ibn Bashshār; dijo: nos narró Mu’ammal; dijo: nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: {Y te preguntan acerca de la menstruación. Di: es una molestia}. Dijo: la molestia es la sangre.

القول في تأويل قوله تعالى : فاعْتَزِلُوا النّساءَ فِي المَحِيضِ .

Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con Su dicho: {apartaos, pues, de las mujeres durante la menstruación}: apartaos del coito con las mujeres y de tener relaciones con ellas durante su menstruación. Como (se ha transmitido):

Me narró ‘Alī ibn Dāwūd; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: me transmitió Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: {apartaos, pues, de las mujeres durante la menstruación}. Dijo: apartaos de tener relaciones con sus vulvas.

Los sabios discreparon acerca de lo que el hombre debe apartar de la menstruante. Algunos dijeron: lo obligatorio para el hombre es apartarse de todo su cuerpo, de modo que no la toque con ninguna parte de su cuerpo. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró Ḥammād ibn Mas‘ada; dijo: nos narró ‘Awf, de Muḥammad; dijo: dije a ‘Ubayda: «¿Qué me es lícito de mi esposa cuando está menstruando?». Dijo: «La manta es una; los lechos, distintos».

Me narró Tamīm ibn al-Muntaṣir; dijo: nos informó Yazīd; dijo: nos narró Muḥammad, de al-Zuhrī, de ‘Urwa, de Nudba, la liberta de la familia de al-‘Abbās. Dijo: «Me envió Maymūna hija de al-Ḥārith —o Ḥafṣa hija de ‘Umar— a la esposa de ‘Abd Allāh ibn ‘Abbās, y había entre ambas parentesco por parte de las mujeres. Encontré su lecho apartado del lecho de él, y pensé que era por abandono; le pregunté por qué su lecho estaba apartado del lecho de él. Dijo: “Estoy menstruando, y cuando menstruo me aparto de mi lecho”. Volví y se lo conté a Maymūna o a Ḥafṣa; entonces me devolvió a Ibn ‘Abbās, diciendo: “Tu madre te dice: ¿has despreciado la sunna del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—? Por Allah, el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— dormía con una mujer de sus esposas estando ella menstruando, y entre él y ella no había sino una tela que no pasaba de las rodillas”».

Me narró Ya‘qūb ibn Ibrāhīm; dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Ayyūb e Ibn ‘Awn, de Muḥammad; dijo: dije a ‘Ubayda: «¿Qué tiene el hombre de su esposa cuando está menstruando?». Dijo: «El lecho es uno; la manta, distinta. Y si no encuentra sino devolverle parte de su ropa, que le devuelva de ella».

Quienes sostuvieron esta opinión argumentaron que Allah —exaltado sea Su recuerdo— ordenó apartarse de las mujeres en el estado de su menstruación, y no especificó de ellas nada en detrimento de otra cosa; por tanto, es general respecto de todos sus cuerpos, y es obligatorio apartarse de toda parte de sus cuerpos durante su menstruación.

Otros dijeron: más bien, aquello de lo que Allah —exaltado sea Su recuerdo— ordenó apartarse de ellas es el lugar de la molestia, esto es, el lugar de salida de la sangre. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ḥumayd ibn Mas‘ada; dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘; dijo: me narró ‘Uyayna ibn ‘Abd al-Raḥmān ibn Jawshan; dijo: nos narró Marwān al-Aṣghar, de Masrūq ibn al-Ajda‘; dijo: dije a ‘Ā’isha: «¿Qué le es lícito al hombre de su esposa cuando está menstruando?». Dijo: «Todo, excepto el coito».

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh; dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘; dijo: nos narró Sa‘īd. Y nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā; dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda; dijo: se nos mencionó de ‘Ā’isha que dijo: «¿Y dónde está el de los dos lechos y el de las dos mantas?».

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā; dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, de Sālim ibn Abī al-Ja‘d, de Masrūq; dijo: dije a ‘Ā’isha: «¿Qué le está prohibido al hombre de su esposa cuando está menstruando?». Dijo: «Su vulva».

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb; dijo: nos narró Ayyūb, del libro de Abū Qilāba: que Masrūq cabalgó hasta ‘Ā’isha y dijo: «La paz sea sobre el Profeta y sobre la gente de su casa». ‘Ā’isha dijo: «Abū ‘Ā’isha, bienvenido; dadle permiso». Entró y dijo: «Quiero preguntarte algo y me avergüenzo». Ella dijo: «Yo no soy sino tu madre y tú eres mi hijo». Dijo: «¿Qué tiene el hombre de su esposa cuando ella está menstruando?». Ella le dijo: «Todo, excepto su vulva».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Abī Zā’ida; dijo: nos narró Ḥajjāj, de Maymūn ibn Mihrān, de ‘Ā’isha, que le dijo: «Lo que está por encima del izār».

Me narró Ya‘qūb; dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya; dijo: nos informó Ayyūb, de Nāfi‘: que ‘Ā’isha dijo acerca de acostarse con la menstruante: «No hay inconveniente en ello si lleva un izār».

Me narró Ya‘qūb; dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Ayyūb, de Abū Ma‘shar; dijo: pregunté a ‘Ā’isha: «¿Qué tiene el hombre de su esposa cuando está menstruando?». Dijo: «Todo, excepto la vulva».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Abī Zā’ida, de Muḥammad ibn ‘Amr, de Muḥammad ibn Ibrāhīm ibn al-Ḥārith; dijo: Ibn ‘Abbās dijo: «Si la menstruante pone sobre su vulva una tela, o algo que contenga la molestia, no hay inconveniente en que la piel de su esposo la toque».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Idrīs; dijo: nos narró Yazīd, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās: que fue preguntado: «¿Qué tiene el hombre de su esposa cuando está menstruando?». Dijo: «Lo que está por encima del izār».

Nos narró Ya‘qūb ibn Ibrāhīm; dijo: nos narró Hāshim ibn al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥakam ibn Fuḍayl, de Khālid al-Ḥadhdhā’, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās; dijo: «Guárdate de la sangre como del lugar de una sandalia».

Me narró Ya‘qūb; dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya; dijo: nos informó Ayyūb, de ‘Ikrima, de Umm Salama; dijo acerca de acostarse con la menstruante: «No hay inconveniente en ello si hay sobre su vulva un trapo».

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā, de Sa‘īd, de Qatāda, de al-Ḥasan; dijo: «El hombre tiene de su esposa todo salvo la vulva», es decir, estando ella menstruando. Dijo: «Pasan la noche bajo una misma manta», es decir, la menstruante, si hay sobre la vulva una tela.

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró Ibn Abī ‘Adī, de ‘Awf, de al-Ḥasan. Dijo: «Pasan la noche bajo una misma manta», es decir, la menstruante, si hay sobre la vulva una tela.

Nos narró Tamīm; dijo: nos informó Isḥāq, de Sharīk, de Layth; dijo: recordábamos, junto a Mujāhid, al hombre que juguetea con su esposa estando ella menstruando. Dijo: «Clava tu miembro donde quieras entre los muslos, las nalgas y el ombligo, mientras no sea en el ano ni en la menstruación».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Abī Zā’ida, de Ismā‘īl ibn Abī Khālid, de ‘Āmir; dijo: «¿Puede el hombre tocar a su esposa estando ella menstruando?». Dijo: «Si contiene la molestia».

Nos narró Ḥumayd ibn Mas‘ada; dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘; dijo: me transmitió ‘Imrān ibn Ḥudayr; dijo: oí a ‘Ikrima decir: «Todo de la menstruante te es lícito, salvo el cauce de la sangre».

Y la razón de quienes sostuvieron esta opinión es que la prueba quedó establecida por las noticias transmitidas de manera recurrente del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: que él tocaba a sus esposas estando ellas menstruando. Y si lo obligatorio fuese apartarse de todas ellas por completo, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no lo habría hecho. Y cuando eso quedó confirmado del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, se supo que lo que Allah —exaltado sea Su recuerdo— quiso con Su dicho: {apartaos, pues, de las mujeres durante la menstruación} es apartarse de una parte de su cuerpo y no de otra. Y siendo así, se impone que ello sea el coito, cuyo carácter ilícito en su vagina es objeto de consenso, y no aquello en lo que hubo discrepancia respecto de tocar el resto de su cuerpo.

Otros dijeron: más bien, aquello de lo que Allah —exaltado sea Su recuerdo— ordenó apartarse de ellas durante su menstruación es lo que hay entre el ombligo y la rodilla; y lo que está por encima y por debajo de ello. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Abī Zā’ida, de Ibn ‘Awn, de Ibn Sīrīn, de Shurayḥ; le dijo: «Lo que está por encima del ombligo», y mencionó a la menstruante.

Nos narraron Abū Kurayb y Abū al-Sā’ib; dijeron: nos narró Ibn Idrīs; dijo: nos informó Yazīd, de Sa‘īd ibn Jubayr; dijo: se preguntó a Ibn ‘Abbās acerca de la menstruante: «¿Qué tiene su esposo de ella?». Dijo: «Lo que está por encima del izār».

Me narró Ya‘qūb; dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Ayyūb e Ibn ‘Awn, de Muḥammad; dijo: Shurayḥ dijo: «Tiene lo que está por encima de su ombligo».

Nos narró Ibn al-Muthannā; dijo: nos narró Ibn Abī ‘Adī, de Shu‘ba, de Wāqid ibn Muḥammad ibn Zayd ibn ‘Abd Allāh ibn ‘Umar; dijo: se preguntó a Sa‘īd ibn al-Musayyib: «¿Qué tiene el hombre de la menstruante?». Dijo: «Lo que está por encima del izār».

Y la razón de quienes sostuvieron esta opinión es la autenticidad del reporte del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, según lo que:

Me narró Ibn Abī al-Shawārib; dijo: nos narró ‘Abd al-Wāḥid ibn Ziyād; dijo: nos narró Sulaymān al-Shaybānī. Y me narró Abū al-Sā’ib; dijo: nos narró Ḥafṣ; dijo: nos narró al-Shaybānī; dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Shaddād ibn al-Hād; dijo: oí a Maymūna decir: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando quería tocar a una de sus esposas estando ella menstruando, le ordenaba que se ciñera un izār».

Nos narró al-Muthannā; dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān ibn Mahdī; dijo: nos narró Sufyān, de al-Shaybānī, de ‘Abd Allāh ibn Shaddād, de Maymūna: «que el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— la tocaba estando ella menstruando por encima del izār».

Me narró Sufyān ibn Wakī‘; dijo: nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Ibrāhīm, de al-Aswad, de ‘Ā’isha; dijo: «Cuando una de nosotras estaba menstruando, el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— le ordenaba que se ciñera un izār y luego la tocaba».

Me narró Sufyān ibn Wakī‘; dijo: nos narró al-Muḥāribī, de al-Shaybānī, de ‘Abd al-Raḥmān ibn al-Aswad, de su padre, de ‘Ā’isha; dijo: «Cuando una de nosotras estaba menstruando, el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— le ordenaba que se ciñera un izār y luego la tocaba».

Y otros reportes semejantes, cuya enumeración completa alargaría el libro. Dijeron: lo que el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— hizo de eso es lícito: tocar a la menstruante por debajo del izār y por encima de él; y eso es lo que está por debajo de la rodilla y por encima del ombligo. Y lo demás del cuerpo de la menstruante es obligatorio apartarlo, por la generalidad de la aleya.

Y la opinión más correcta en ello es la de quien dijo: que al hombre le es lícito de su esposa menstruante lo que está por encima de lo ceñido y por debajo de ello, por la razón que hemos mencionado.

القول في تأويل قوله تعالى : وَلا تَقْرَبُوهُنّ حّتى يَطْهُرْنَ .

Los recitadores discreparon en la lectura de ello. Algunos lo leyeron: {ḥattā yaṭhurna} con ḍamma en la hā’ y sin geminación; y otros lo leyeron con geminación de la hā’ y con fatḥa. En cuanto a quienes lo leyeron sin geminación y con ḍamma, orientaron su sentido a: «no os acerquéis a las mujeres durante su menstruación hasta que se corte de ellas la sangre de la menstruación y se purifiquen». Y un grupo de exégetas sostuvo esta interpretación. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narraron Ibn Mahdī y Mu’ammal; dijeron: nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: {y no os acerquéis a ellas hasta que se purifiquen}. Dijo: «el cese de la sangre».

Me narró Muḥammad ibn ‘Amr; dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, de Sufyān o ‘Uthmān ibn al-Aswad: {y no os acerquéis a ellas hasta que se purifiquen}: hasta que se corte la sangre de ellas.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Yaḥyā ibn Wāḍiḥ; dijo: nos narró ‘Ubayd Allāh al-‘Atakī, de ‘Ikrima, acerca de Su dicho: {y no os acerquéis a ellas hasta que se purifiquen}. Dijo: hasta que se corte la sangre.

En cuanto a quienes lo leyeron con geminación de la hā’ y con fatḥa, quisieron decir: hasta que se laven con agua. Y reforzaron la ṭā’ porque dijeron: el sentido de la palabra es «hasta que se purifiquen»; la tā’ se asimiló a la ṭā’ por la cercanía de sus puntos de articulación.

Y la lectura más correcta en ello es la de quien leyó: «ḥattā yaṭṭahharna» con geminación y fatḥa, con el sentido de: hasta que se laven, por el consenso de todos en que es ilícito para el hombre acercarse a su esposa tras el cese de la sangre de su menstruación hasta que se purifique.

La discrepancia solo fue acerca de la purificación que Allah —exaltado sea Su recuerdo— quiso, tras la cual le permitió el coito con ella. Algunos dijeron: es el baño ritual con agua, y no le es lícito a su esposo acercarse a ella hasta que lave todo su cuerpo. Otros dijeron: es la ablución para la oración. Y otros dijeron: más bien es lavar la vulva; si lava su vulva, esa es su purificación por la que se le permite a su esposo yacer con ella.

Y puesto que hay consenso de todos en que no le es lícita a su esposo por el mero cese de la sangre hasta que se purifique, queda claro que la lectura más correcta es la que más aleja la ambigüedad de la comprensión del oyente; y esa es la que escogimos, pues en la lectura con hā’ sin geminación y con ḍamma hay algo que no está a salvo de confundir al oyente en su interpretación, de modo que crea que al esposo le es lícito yacer con ella tras el cese de la sangre de su menstruación y antes de su baño y purificación.

Así, la interpretación de la aleya es: te preguntan acerca de la menstruación; di: es una molestia; apartaos del coito con vuestras mujeres en el tiempo de su menstruación, y no os acerquéis a ellas hasta que se laven y se purifiquen de su menstruación tras su cese.

القول في تأويل قوله تعالى : فإذَا تَطَهّرْنَ .

Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con Su dicho: {Y cuando se hayan purificado, id a ellas}: cuando se hayan bañado y se hayan purificado con agua, entonces tened coito con ellas.

Si alguien dijera: «¿Es obligatorio el coito con ellas entonces?». Se responde: no. Si dijera: «Entonces, ¿qué significa Su dicho: {id a ellas}?». Se responde: es la permisión de lo que antes se había prohibido del coito con ellas, y el levantamiento de lo vedado durante la menstruación; como Su dicho: {Y cuando hayáis salido del estado de consagración, cazad}, y Su dicho: {Y cuando se haya concluido la oración, dispersaos por la tierra}, y lo semejante a ello.

Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho: {Y cuando se hayan purificado}. Algunos dijeron: su sentido es: cuando se hayan bañado. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: me transmitió Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās: {Y cuando se hayan purificado}: cuando se haya purificado de la sangre y se haya purificado con agua.

Nos narró Muḥammad ibn Bashshār; dijo: me transmitieron Muḥammad ibn Mahdī y Mu’ammal; dijeron: nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: {Y cuando se hayan purificado}: cuando se hayan bañado.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Yaḥyā ibn Wāḍiḥ; dijo: nos narró ‘Ubayd Allāh al-‘Atakī, de ‘Ikrima, acerca de Su dicho: {Y cuando se hayan purificado}. Dijo: se han bañado.

Me narró Muḥammad ibn ‘Amr; dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, de Sufyān o ‘Uthmān ibn al-Aswad: {Y cuando se hayan purificado}: cuando se hayan bañado.

Nos narró ‘Imrān ibn Mūsā: nos narró ‘Abd al-Wārith; nos narró ‘Āmir, de al-Ḥasan, acerca de la menstruante que ve la pureza. Dijo: su esposo no la yacerá hasta que se bañe y le sea lícita la oración.

Me narró Ya‘qūb ibn Ibrāhīm; dijo: nos narró Hushaym, de Mughīra, de Ibrāhīm: que desaprobaba que la montase hasta que se bañase, es decir, la mujer cuando se purifica.

Otros dijeron: su sentido es: cuando se purifiquen para la oración. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Ya‘qūb ibn Ibrāhīm; dijo: nos narró Hushaym; dijo: nos informó Layth, de Ṭāwūs y Mujāhid, que dijeron: cuando la mujer se purifica de la sangre, si su esposo quiere ordenarle la ablución antes de que se bañe —si le alcanza el deseo—, que tenga relaciones.

Y la interpretación más correcta de la aleya es la de quien dijo que el sentido de Su dicho {Y cuando se hayan purificado} es: cuando se hayan bañado; pues hay consenso de todos en que ella no se vuelve pura, con la ablución con agua, con la pureza que le hace lícita la oración. Y el dicho no puede sino ser una de dos cosas: o bien su sentido es «cuando se purifiquen de la impureza, id a ellas»; y si ese fuese su sentido, entonces, cuando se corte la sangre, sería lícito para su esposo el coito con ella si no hubiese impureza visible —esto, si Su dicho {Y cuando se hayan purificado} pudiera usarse para la purificación de la impureza—, y no lo considero admisible sino forzando el discurso; o bien su sentido es «cuando se purifiquen para la oración», y dado el consenso de la prueba en que no es lícito para su esposo yacer con ella por el mero cese de la sangre de su menstruación si no hay allí impureza, sin la purificación con agua cuando la encuentra, ello es la más clara evidencia de que su sentido es: cuando se purifiquen con la pureza que les basta para la oración. Y en el consenso de toda la comunidad en que la oración no le es lícita sino con el baño ritual está la evidencia más clara de la veracidad de lo que dijimos: que yacer con ella es ilícito salvo tras el baño ritual; y que el sentido de Su dicho {Y cuando se hayan purificado} es: cuando se hayan bañado y se hayan vuelto puras con la pureza que les basta para la oración.

القول في تأويل قوله تعالى : فأْتُوهُنّ مِنْ حَيْثُ أمَرَكُمُ اللّهُ .

Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Algunos dijeron: su sentido es: id a vuestras mujeres, cuando se hayan purificado, por el lugar por el que se os prohibió ir a ellas durante su menstruación; y ese es la vulva, respecto de la cual Allah ordenó dejar el coito en ella durante la menstruación. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Ya‘qūb ibn Ibrāhīm; dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Muḥammad ibn Isḥāq; dijo: me transmitió Abān ibn Ṣāliḥ, de Mujāhid; dijo: Ibn ‘Abbās dijo acerca de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}: por donde os ordenó apartaros de ellas.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: nos narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: en la vulva; no os apartéis a otra cosa. Quien haga algo de eso habrá transgredido.

Me narró Ya‘qūb; dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya; dijo: nos narró Khālid al-Ḥadhdhā’, de ‘Ikrima, acerca de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: por donde os ordenó apartaros.

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: nos narró Abū Ṣakhr, de Abū Mu‘āwiya al-Bajalī, de Sa‘īd ibn Jubayr, que dijo: mientras Mujāhid y yo estábamos sentados junto a Ibn ‘Abbās, vino un hombre y se detuvo sobre su cabeza, y dijo: «¡Oh Abū al-‘Abbās! —o: ¡oh Abū al-Faḍl!— ¿no me sanarás respecto de la aleya de la menstruación?». Dijo: «Sí». Y recitó: {Y te preguntan acerca de la menstruación} hasta el final de la aleya. Entonces Ibn ‘Abbās dijo: «Por donde vino la sangre: de ahí se te ordenó venir».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Abī Zā’ida, de ‘Amra, de Mujāhid; dijo: «El trasero de la mujer es como el del hombre». Luego recitó: {Y te preguntan acerca de la menstruación} hasta: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: por donde os ordenó apartaros de ellas.

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró Mu’ammal; dijo: nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: se les ordenó ir a ellas por donde se les prohibió.

Nos narró Ibn Abī al-Shawārib; dijo: nos narró ‘Abd al-Wāḥid; dijo: nos narró Khuṣayf; dijo: me transmitió Mujāhid: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}: en la vulva, y no os apartéis de ello.

Nos narró Muḥammad ibn ‘Amr; dijo: nos narró Abū ‘Āṣim; dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: cuando se hayan purificado, id a ellas por donde se prohibió durante la menstruación.

Me narró Muḥammad ibn ‘Amr; dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, de Sufyān o ‘Uthmān ibn al-Aswad: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}: por aquello de lo que se os ordenó apartaros.

Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}: es decir, por el lugar por el que viene la menstruación, estando ella pura, no menstruante; y no os apartéis de ello a otra cosa.

Nos narró Muḥammad ibn Bashshār; dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā; dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: puras, sin coito y sin menstruación, por el lugar por el que viene la menstruación, y no se aparta a otra cosa. Sa‘īd dijo: no lo sé sino de Ibn ‘Abbās.

Se me narró de ‘Ammār; dijo: nos narró Ibn Abī Ja‘far, de su padre, de al-Rabī‘, acerca de Su dicho: {Y cuando se hayan purificado, id a ellas por donde Allah os ha ordenado}: por donde se os prohibió durante la menstruación. Y de su padre, de Layth, de Mujāhid, acerca de Su dicho: {Y cuando se hayan purificado, id a ellas por donde Allah os ha ordenado}: por donde se os prohibió; y guardaos de los traseros.

Nos narró Muḥammad ibn al-Muthannā; dijo: nos narró Ibn Idrīs; dijo: oí a mi padre, de Yazīd ibn al-Walīd, de Ibrāhīm, acerca de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: en la vulva.

Otros dijeron: su sentido es: id a ellas por el modo en que Allah os ordenó ir a ellas; y ese modo es la pureza, no la menstruación. Así, el sentido de quien dijo eso en la aleya es: id a ellas por la vía de su pureza, no por la vía de su menstruación. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad ibn Sa‘d; dijo: me transmitió mi padre; dijo: me transmitió mi tío; dijo: me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}: es decir, que vaya a ella estando él puro, no menstruante.

Nos narró Muḥammad ibn Bashshār; dijo: nos narró Abū Aḥmad; dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Abū Razīn, acerca de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: por la vía de la pureza.

Nos narró Muḥammad ibn Bashshār; dijo: nos narró Muḥammad ibn Yaḥyā; dijo: nos narró Sufyān, de al-A‘mash, de Abū Razīn, con algo semejante.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Ḥakkām, de ‘Amr, de Manṣūr, de Abū Razīn: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: id a ellas desde el momento de la pureza.

Me narró Muḥammad ibn ‘Ubayd al-Muḥāribī; dijo: nos narró ‘Alī ibn Hāshim, de al-Zabraqān, de Abū Razīn: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: por la vía de la pureza, y no vayáis a ellas por la vía de la menstruación.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Yaḥyā ibn Wāḍiḥ; dijo: nos narró ‘Ubayd Allāh al-‘Atakī, de ‘Ikrima, acerca de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: cuando se hayan bañado, id a ellas por donde Allah os ha ordenado: es decir, puras, no menstruantes.

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq; dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, acerca de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: es decir, puras, no menstruantes.

Me narró Mūsā ibn Hārūn; dijo: nos narró ‘Amr ibn Ḥammād; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, acerca de Su dicho: {por donde Allah os ha ordenado}: desde la pureza.

Nos narró Ibn Wakī‘; dijo: nos narró mi padre, de Salama ibn Nabīṭ, de al-Ḍaḥḥāk: id a ellas estando puras, no menstruantes.

Se me narró de al-Ḥusayn ibn al-Faraj; dijo: oí a Abū Mu‘ādh; dijo: nos narró ‘Ubayd ibn Sulaymān, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su dicho: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: id a ellas estando puras, no menstruantes.

Nos narró ‘Amr ibn ‘Alī; dijo: nos narró Wakī‘; dijo: nos narró Salama ibn Nabīṭ, de al-Ḍaḥḥāk: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: puras, no menstruantes, en la vagina.

Otros dijeron: más bien su sentido es: id a las mujeres por la vía del matrimonio, no por la vía de la fornicación. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró ‘Amr ibn ‘Alī; dijo: nos narró Wakī‘; dijo: nos narró Ismā‘īl al-Azraq, de Abū ‘Umar al-Asadī, de Ibn al-Ḥanafiyya: {id a ellas por donde Allah os ha ordenado}. Dijo: por la vía de lo lícito, por la vía del matrimonio.

Y la opinión más correcta en la interpretación de ello, a mi juicio, es la de quien dijo: su sentido es: id a ellas por la vía de su pureza. Pues todo mandato con un sentido implica la prohibición de su contrario y su opuesto; y asimismo, la prohibición de algo es un mandato de su opuesto y su contrario. Si el sentido de Su dicho {id a ellas por donde Allah os ha ordenado} fuese: id a ellas por el lugar de salida de la sangre, del cual se os prohibió ir a ellas durante su menstruación, entonces el sentido de Su dicho {y no os acerquéis a ellas hasta que se purifiquen} habría de ser: no os acerquéis a ellas en el lugar de salida de la sangre, y no en lo demás de los lugares de su cuerpo; y ello implicaría permitir, durante su menstruación, ir a ellas por sus traseros. Y en el consenso de todos en que Allah —exaltado sea Su recuerdo— no permitió durante la menstruación nada de ir a ellas por sus traseros que hubiese prohibido en la pureza, ni prohibió en la pureza nada de ello que hubiese permitido en la menstruación, hay lo que muestra la invalidez de esa opinión.

Además: si el sentido fuese como lo interpretaron quienes sostuvieron esa opinión, habría sido necesario que el discurso dijera: «Y cuando se hayan purificado, id a ellas por donde Allah os ha ordenado», para que el sentido del discurso, entonces, fuese —según su interpretación— un mandato de ir a ellas en sus vulvas. Pues el habla conocida, cuando se quiere eso, es decir: «Fulano fue a su esposa por la vía de su vulva», y no se dice: «fue a ella desde su vulva», salvo que haya ido a ella por la vía de su vulva en un lugar distinto de la vulva.

Si alguien nos dijera: «Aunque sea así, el sentido no es “id a ellas en sus vulvas”, sino “id a ellas por la vía de sus vulvas, en sus vulvas”, como se dice: “abordé este asunto por su vía de acceso”». Se le responde: si es así, no hay duda de que la vía de acceso del asunto y su modo no son el asunto mismo, sino su lugar de búsqueda. Si fuese como pretendéis, entonces el sentido de Su dicho {id a ellas por donde Allah os ha ordenado} sería distinto de lo que pretendisteis al decir: «id a ellas por la vía del lugar de salida de la sangre y por donde se os ordenó apartaros de ellas». Más bien, según eso, su interpretación obligada sería: id a ellas por la vía de sus rostros, en sus frentes, como cuando alguien dice «aborda el asunto por su vía de acceso», cuyo sentido es: búscalo en su lugar de búsqueda; y el lugar de búsqueda del asunto no es el asunto buscado. Del mismo modo, la vía de acceso de la vulva, que —según ellos— Allah ordenó abordar, no sería la vulva. Y si fuese así, y el sentido del discurso para ellos fuese: «id a ellas por la vía de sus rostros, en sus vulvas», entonces, según su opinión, sería ilícito ir a ellas en sus vulvas por la vía de sus traseros. Y si lo dijeran, quien lo dijera saldría de lo que se ha dicho entre la gente del Islam y contradiría el texto del Libro de Allah —exaltado sea Su recuerdo— y la palabra del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Pues Allah dice: {Vuestras mujeres son un campo de labranza para vosotros; id, pues, a vuestro campo como queráis}; y el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— permitió ir a ellas en sus vulvas por la vía de sus traseros.

Así queda claro, dado lo que hemos descrito, la invalidez de la interpretación de quien dijo: «id a ellas en sus vulvas por donde se os prohibió ir a ellas durante su menstruación», y la corrección de lo que dijimos: que su sentido es: id a ellas en sus vulvas por el modo en que Allah os permitió ir a ellas, y ese es el estado de su pureza y su purificación, no el estado de su menstruación.

القول في تأويل قوله تعالى : إنّ اللّهَ يُحِبّ التّوابِينَ ويُحِبّ المُتَطَهّرِينَ .

Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con Su dicho: {Ciertamente, Allah ama a los que se arrepienten}: a los que vuelven (a Allah), apartándose de Allah y de Su obediencia hacia Él y hacia Su obediencia. Ya hemos explicado antes el sentido del arrepentimiento.

Y se discrepó acerca del sentido de Su dicho: {y ama a los que se purifican}. Algunos dijeron: son los que se purifican con agua. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Yaḥyā ibn Wāḍiḥ; dijo: nos narró Ṭalḥa, de ‘Aṭā’, acerca de Su dicho: {Ciertamente, Allah ama a los que se arrepienten}. Dijo: los que se arrepienten de los pecados. {y ama a los que se purifican}. Dijo: los que se purifican con agua para la oración.

Me narró Aḥmad ibn Ḥāzim; dijo: nos narró Abū Nu‘aym; dijo: nos narró Ṭalḥa, de ‘Aṭā’, algo semejante.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Wakī‘, de Ṭalḥa ibn ‘Amr, de ‘Aṭā’: {Ciertamente, Allah ama a los que se arrepienten} de los pecados que no cometieron; {y ama a los que se purifican} con agua para la oración.

Otros dijeron: su sentido es que Allah ama a los que se arrepienten de los pecados, y ama a los que se purifican de ir a los traseros de las mujeres. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Aḥmad ibn Ḥāzim; dijo: nos narró Abū Nu‘aym; dijo: nos narró Ibrāhīm ibn Nāfi‘; dijo: oí a Sulaymān, liberto de Umm ‘Alī; dijo: oí a Mujāhid decir: «Quien va a su esposa por su trasero no es de los que se purifican».

Otros dijeron: su sentido es: «y ama a los que se purifican» de los pecados, es decir, que no vuelven a ellos tras arrepentirse. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid: {ama a los que se arrepienten} de los pecados que no cometieron; {y ama a los que se purifican} de los pecados: no vuelven a ellos.

Y la opinión más correcta en ello es la de quien dijo: Allah ama a los que se arrepienten de los pecados, y ama a los que se purifican con agua para la oración, porque eso es lo predominante en el sentido aparente de sus significados. Pues Allah —exaltado sea Su recuerdo— mencionó el asunto de la menstruación y les prohibió cosas que hacían en su ignorancia preislámica: como dejar de convivir con la menstruante, y de comer y beber con ella, y otras cosas que Allah —exaltado sea Su recuerdo— detestaba de Sus siervos. Cuando los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— pidieron dictamen sobre ello, Allah le reveló al respecto y les aclaró lo que detesta y lo que le complace y ama; y les informó que ama, de Su creación, a quien vuelve a Su complacencia y a Su amor, arrepentido de lo que Él detesta. Y entre lo que les aclaró estuvo que les había prohibido ir a sus mujeres, aunque se hubiesen purificado de su menstruación, hasta que se lavasen. Luego dijo: {y no os acerquéis a ellas hasta que se purifiquen; y cuando se hayan purificado, id a ellas}. Y entonces dijo: {Ciertamente, Allah ama a los que se purifican}, queriendo con ello a quienes se purifican de la impureza mayor y de los estados de impureza para la oración; y a las mujeres que se purifican con agua de la menstruación, el sangrado posparto, la impureza mayor y los estados de impureza. Y dijo: {y ama a los que se purifican}, y no dijo «las que se purifican». Y aunque antes se mencionó la purificación de las mujeres, lo expresó con «los que se purifican» porque esa formulación abarca a hombres y mujeres; si lo hubiese expresado con «las que se purifican», los hombres no habrían tenido parte en ello y habría sido exclusivo de las mujeres. Así, Allah —exaltado sea Su recuerdo— mencionó, con la expresión general, a todos Sus siervos responsables, puesto que a todos los ha sometido al culto de purificarse con agua, aunque difieran las causas que hacen obligatoria la purificación con agua para ellos en algunos sentidos y coincidan en otros.

NOTAS (árabe, diccionario): {}

Notas y Referencias

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