La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:185] En el mes de Ramadán fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio. Quien presencie la llegada de [la Luna nueva de] el mes deberá ayunar, pero quien esté enfermo o de viaje [y no ayune] deberá reponer posteriormente los días no ayunados y así completar el mes. Dios desea facilitarles las cosas y no dificultárselas; alaben y agradezcan a Dios por haberlos guiado.
Tafsir de At-Tabari
{شَهۡرُ رَمَضَانَ ٱلَّذِيٓ أُنزِلَ فِيهِ ٱلۡقُرۡءَانُ هُدٗى لِّلنَّاسِ وَبَيِّنَٰتٖ مِّنَ ٱلۡهُدَىٰ وَٱلۡفُرۡقَانِۚ فَمَن شَهِدَ مِنكُمُ ٱلشَّهۡرَ فَلۡيَصُمۡهُۖ وَمَن كَانَ مَرِيضًا أَوۡ عَلَىٰ سَفَرٖ فَعِدَّةٞ مِّنۡ أَيَّامٍ أُخَرَۗ يُرِيدُ ٱللَّهُ بِكُمُ ٱلۡيُسۡرَ وَلَا يُرِيدُ بِكُمُ ٱلۡعُسْرَ وَلِتُكْمِلُواْ ٱلۡعِدَّةَ وَلِتُكَبِّرُواْ ٱللَّهَ عَلَىٰ مَا هَدَىٰكُمْ وَلَعَلَّكُمْ تَشْكُرُونَ} (185)
La disertación sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ Mes de Ramadán, en el cual fue hecho descender el Corán, como guía para la gente y como pruebas claras de la guía y del Criterio. Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune; y quien esté enfermo o de viaje, entonces [que ayune] un número de días de otros [días]. Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere para vosotros la dificultad; y para que completéis el cómputo, y para que engrandezcáis a Dios por aquello a lo que os ha guiado, y quizá seáis agradecidos. }
Dijo Abū Jaʿfar:
El “mes” —según se ha dicho— tiene su origen en la “fama” (al-shuhra). Se dice: “Fulano ha desenvainado (shahara) su espada” cuando la saca de su vaina y la interpone frente a quien pretende golpearlo; la desenvaina (yashharuhā) “desenvainándola” (shahran). Del mismo modo, “se desenvaina el mes” cuando aparece su creciente; y “nosotros entramos en el mes” (ashharnā) cuando ingresamos en el mes. En cuanto a “Ramadán”, algunos conocedores de la lengua árabe pretendían que fue llamado así por la intensidad del calor que solía haber en él, hasta el punto de que en él se abrasan (tarmadu) las crías de camello; del mismo modo que se llama al mes en que se peregrina “Dū l-Ḥiŷŷa”, y al mes en que se pastorea en primavera “Rabīʿ al-Awwal” y “Rabīʿ al-Āḫir”.
En cuanto a Muŷāhid, él detestaba que se dijera “Ramadán” [a secas] y decía: “Quizá sea uno de los nombres de Dios”.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū Nuʿaym; dijo: nos narró Sufyān, de Muŷāhid, que detestaba que se dijera “Ramadán”, y decía: “Quizá sea uno de los nombres de Dios; pero digamos como dijo Dios: { Mes de Ramadán }”.
Ya he aclarado anteriormente que “mes” está en nominativo por su relación con la expresión: “días contados”: es decir, “ellos son el mes de Ramadán”. Y es admisible que esté en nominativo con el sentido de: “ese es el mes de Ramadán”, y con el sentido de: “se os ha prescrito el mes de Ramadán”.
Algunos recitadores lo han leído: “{شَهْرَ رَمَضَانَ}” en acusativo, con el sentido de: “se os ha prescrito el ayuno: que ayunéis el mes de Ramadán”. Y algunos lo leyeron en acusativo con el sentido de: “que ayunéis el mes de Ramadán es mejor para vosotros, si supierais”.
También es posible ponerlo en acusativo como forma de mandato de ayunarlo, como si se hubiera dicho: “El mes de Ramadán: ayunadlo”. Y es admisible ponerlo en acusativo como circunstancia temporal, como si se hubiera dicho: “Se os ha prescrito el ayuno en el mes de Ramadán”.
En cuanto a Su dicho: { en el cual fue hecho descender el Corán }, se ha mencionado que descendió en la Noche del Decreto desde la Tabla Preservada al cielo de este mundo, en la Noche del Decreto del mes de Ramadán; luego fue hecho descender a Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz— conforme a lo que Dios quiso hacerle descender.
Como [se transmite]:
Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Abū Bakr b. ʿAyyāš, de al-Aʿmaš, de Ḥassān b. Abī al-Ašras, de Saʿīd b. Ŷubayr, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: “El Corán fue hecho descender de una sola vez desde el Recuerdo, en la noche veinticuatro de Ramadán, y fue puesto en la Casa de la Gloria”.
Dijo Abū Kurayb: nos narró Abū Bakr; y eso mismo dijo al-Suddī.
23 Me narró ʿĪsā b. ʿUṯmān; dijo: nos narró Yaḥyā b. ʿĪsā, de al-Aʿmaš, de Ḥassān, de Saʿīd b. Ŷubayr, quien dijo: “El Corán descendió de una sola vez en la Noche del Decreto, en el mes de Ramadán, y fue puesto en el cielo de este mundo”.
Nos narró Aḥmad b. Manṣūr; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Raŷāʾ; dijo: nos narró ʿImrān al-Qaṭṭān, de Qatāda, de Ibn Abī al-Malīḥ, de Wāṯila, del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, quien dijo: “Las Hojas de Abraham descendieron la primera noche del mes de Ramadán; la Torá fue hecha descender a los seis [días] transcurridos de Ramadán; el Evangelio fue hecho descender a los trece [días] transcurridos; y el Corán fue hecho descender a los veinticuatro de Ramadán”.
Me narró Mūsā; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: “{ Mes de Ramadán, en el cual fue hecho descender el Corán }: en cuanto a ‘fue hecho descender en él el Corán’, Ibn ʿAbbās dijo: ‘El mes de Ramadán; y la noche bendita: la Noche del Decreto’. Pues la Noche del Decreto es la noche bendita, y es de Ramadán. El Corán descendió de una sola vez desde los libros al Bayt al-Maʿmūr —que es el lugar de las estrellas— en el cielo de este mundo, donde se asentó el Corán; luego descendió sobre Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz— después de eso, en mandatos y prohibiciones y en las guerras, por entregas, por entregas”.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb; dijo: nos narró Dāwūd, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: “Dios hizo descender el Corán al cielo de este mundo en la Noche del Decreto; y cuando Dios quería revelar de él algo, lo revelaba. Eso es Su dicho: { Ciertamente, lo hicimos descender en la Noche del Decreto. }”.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Dāwūd, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, y mencionó algo semejante, y añadió: “Entre su comienzo y su final hubo veinte años”.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos narró Dāwūd, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: “El Corán entero fue hecho descender de una sola vez en la Noche del Decreto, en Ramadán, al cielo de este mundo; y cuando Dios quería que aconteciera algo en la tierra, lo hacía descender de él hasta reunirlo”.
Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Hušaym; dijo: nos informó Ḥuṣayn, de Ḥakīm b. Ŷubayr, de Saʿīd b. Ŷubayr, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: “El Corán fue hecho descender en la Noche del Decreto desde el cielo supremo al cielo [inferior] de una sola vez; luego fue distribuido a lo largo de los años”. Dijo: e Ibn ʿAbbās recitó esta aleya: { No, juro por los lugares de las estrellas } y dijo: “Descendió de manera fragmentada”.
Nos narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Dāwūd, de al-Šaʿbī, quien dijo: “Nos ha llegado que el Corán descendió de una sola vez al cielo de este mundo”.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Suwayd b. Naṣr; dijo: nos informó Ibn al-Mubārak. Ibn Ŷurayŷ lo recitó respecto de Su dicho: { Mes de Ramadán, en el cual fue hecho descender el Corán }. Dijo: Ibn ʿAbbās dijo: “El Corán fue hecho descender de una sola vez sobre Ŷibrīl en la Noche del Decreto, y no descendía de él sino por orden”.
Dijo Ibn Ŷurayŷ: “En la Noche del Decreto descendía del Corán todo lo que habría de descender del Corán en aquel año; así, eso descendía del séptimo cielo a Ŷibrīl en el cielo de este mundo, y Ŷibrīl no hacía descender de ello sobre Muḥammad sino lo que su Señor le ordenaba. Y algo semejante [se halla en]: { Ciertamente, lo hicimos descender en la Noche del Decreto } y { Ciertamente, lo hicimos descender en una noche bendita. }”.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró ʿUbayd Allāh b. Mūsā, de Isrāʾīl, de al-Suddī, de Muḥammad b. Abī al-Muŷālid, de Miqsam, de Ibn ʿAbbās: un hombre le dijo: “Ha caído en mi corazón la duda por Su dicho: { Mes de Ramadán, en el cual fue hecho descender el Corán }, y Su dicho: { Ciertamente, lo hicimos descender en una noche bendita }, y Su dicho: { Ciertamente, lo hicimos descender en la Noche del Decreto }; y Dios ha hecho descender [revelación] en Šawwāl, en Ḏū l-Qaʿda y en otros [meses]”. Dijo: “En verdad, fue hecho descender en Ramadán, en la Noche del Decreto y en una noche bendita, de una sola vez; luego fue hecho descender según los lugares de las estrellas, por entregas, en los meses y los días”.
En cuanto a Su dicho: { guía para la gente }, significa: dirección recta para la gente hacia el camino de la verdad y la rectitud del método.
Y en cuanto a Su dicho: { y pruebas claras }, significa: y evidencias manifiestas de la guía; es decir, de la exposición que indica los límites de Dios, Sus obligaciones, lo lícito y lo ilícito.
Y Su dicho: { y el Criterio } significa: y la separación entre la verdad y la falsedad.
Como [se transmite]:
Me narró Mūsā b. Hārūn; dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: “En cuanto a { y pruebas claras de la guía y del Criterio }, son pruebas claras de lo lícito y lo ilícito”.
La disertación sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
:
{ Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune. }
Los exégetas discreparon acerca del sentido de “presenciar el mes”.
Unos dijeron: es la permanencia del residente en su casa. Dijeron: quien sea alcanzado por el mes de Ramadán estando residente en su casa, le incumbe ayunar el mes entero, aunque después se ausente viajando o permanezca sin moverse.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. Ḥumayd y Muḥammad b. ʿĪsā al-Dāmiġānī; dijeron: nos narró Ibn al-Mubārak, de al-Ḥasan b. Yaḥyā, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: { Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune }. Dijo: “Es su aparición del creciente estando en la morada”; es decir, cuando aparece mientras está residente.
Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos narró Hušaym; dijo: nos informó Ḥuṣayn, de quien se lo narró, de Ibn ʿAbbās, que dijo acerca de Su dicho: { Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune }: “Si lo presencia estando residente, le incumbe el ayuno, permanezca o viaje; y si lo presencia estando de viaje, si quiere ayuna y si quiere rompe el ayuno”.
Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Ayyūb, de Muḥammad, de ʿUbayda, acerca del hombre a quien alcanza Ramadán y luego viaja. Dijo: “Si presenciaste su comienzo, añade su final. ¿Acaso no ves que dice: { Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune }?”.
Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Hišām al-Firdawsī, de Muḥammad b. Sīrīn. Dijo: pregunté a ʿUbayda acerca de un hombre que alcanzó Ramadán estando residente. Dijo: “Quien ayunó el comienzo del mes, que ayune su final. ¿Acaso no ves que dice: { Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune }?”.
Me narró Mūsā; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: “En cuanto a { quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune }: quien sea alcanzado por Ramadán estando residente entre los suyos, que lo ayune; y si sale durante él, que lo ayune, pues le llegó estando entre los suyos”.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Ḥaŷŷāŷ; dijo: nos narró Ḥammād; dijo: nos informó Qatāda, de Muḥammad b. Sīrīn, de ʿUbayda al-Salmānī, de ʿAlī —según cree Ḥammād—, quien dijo: “Quien alcance Ramadán estando residente y no salga, le es obligatorio el ayuno, porque Dios dice: { Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune }”.
Nos narró Hannād b. al-Sarrī. Dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, de Ismāʿīl b. Muslim, de Muḥammad b. Sīrīn. Dijo: pregunté a ʿUbayda al-Salmānī acerca de la palabra de Dios: { Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune }. Dijo: “Quien esté residente, que lo ayune; y quien lo alcance y luego viaje durante él, que lo ayune”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Wakīʿ, de Ibn ʿAwn, de Ibn Sīrīn, de ʿUbayda, quien dijo: “Quien presencie el comienzo de Ramadán, que ayune su final”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró ʿAbda, de Saʿīd b. Abī ʿArūba, de Qatāda: “ʿAlī solía decir: si Ramadán lo alcanza estando residente y luego viaja, le incumbe el ayuno”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥīm, de ʿUbayda al-Ḍabbī, de Ibrāhīm, quien dijo: “Solía decir: si Ramadán te alcanza, no viajes durante él; y si ayunaste en él uno o dos días y luego viajaste, no rompas el ayuno: ayúnalo”.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷaʿfar; dijo: nos narró Šuʿba, de ʿAmr b. Murra, de Abī al-Buḫtarī, quien dijo: “Estábamos junto a ʿUbayda y recitó esta aleya: { Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune }. Dijo: quien ayunó algo de él en la ciudad, que ayune el resto cuando salga”. Dijo: “E Ibn ʿAbbās solía decir: si quiere ayuna y si quiere rompe el ayuno”.
Nos narró Muḥammad b. Baššār; dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb; y me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya. Ambos, conjuntamente, nos narraron de Ayyūb, de Abī Yazīd, de Umm Durra, quien dijo: “Fui a ver a ʿĀʾiša en Ramadán. Dijo: ‘¿De dónde vienes?’. Dije: ‘De donde mi hermano Ḥunayn’. Dijo: ‘¿Qué le ocurre?’. Dije: ‘Me despedí de él: quiere partir’. Dijo: ‘Transmítele mi saludo y ordénale que permanezca; pues si Ramadán me alcanzara estando yo en parte del camino, me quedaría por él’”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Isḥāq b. ʿĪsā, de Aflaḥ, de ʿAbd al-Raḥmān, quien dijo: “Ibrāhīm b. Ṭalḥa vino a ʿĀʾiša para saludarla. Ella dijo: ‘¿Y adónde te diriges?’. Dijo: ‘Quise hacer la ʿumra’. Ella dijo: ‘Siéntate; y cuando el mes entre sobre ti, entonces sal’. Dijo: ‘Ya ha partido mi equipaje’. Ella dijo: ‘Siéntate; y cuando hayas roto el ayuno, entonces sal’, es decir, [tras] el mes de Ramadán”.
Otros dijeron: el sentido es: quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune en la medida en que lo presencie.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Hannād b. al-Sarrī; dijo: nos narró Šarīk, de Abī Isḥāq: “Abū Maysara salió en Ramadán y, cuando llegó al puente, pidió agua y bebió”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Ŷarīr, de Muġīra, quien dijo: “Abū Maysara salió viajando en Ramadán; pasó por el Éufrates estando en ayuno, tomó de él un puñado y lo bebió, y rompió el ayuno”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Wakīʿ, de Sufyān, de Abī Isḥāq, de Marṯad: “Abū Maysara viajó en Ramadán y rompió el ayuno junto a la puerta del puente”. Así dijo Hannād “de Marṯad”, pero en realidad es Abū Marṯad.
Me narró Muḥammad b. ʿUmāra al-Asadī; dijo: nos narró ʿUbayd Allāh b. Mūsā; dijo: nos informó Isrāʾīl, de Abī Isḥāq, de Marṯad: “Salió con Abū Maysara en Ramadán y, cuando llegó al puente, rompió el ayuno”.
Nos narró Hannād y Abū Hišām; dijeron: nos narró Wakīʿ, de al-Masʿūdī, de al-Ḥasan b. Saʿd, de su padre, quien dijo: “Estaba con ʿAlī en una finca suya a tres [millas] de Medina. Salimos rumbo a Medina en el mes de Ramadán; ʿAlī iba montado y yo iba a pie”. Dijo: “Él ayunó”. Dijo Hannād: “Y yo rompí el ayuno”. Dijo Abū Hišām: “Y me ordenó que rompiera el ayuno”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. ʿUtba, de al-Ḥasan b. Saʿd, de su padre, quien dijo: “Estaba con ʿAlī b. Abī Ṭālib; venía de una tierra suya y ayunó, y me ordenó que rompiera el ayuno. Entró en Medina de noche; él iba montado y yo iba a pie”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Wakīʿ; y nos narró Ibn Baššār; dijo: nos narró Ibn Mahdī. Ambos, conjuntamente, nos narraron de Sufyān, de ʿĪsā b. Abī ʿIzza, de al-Šaʿbī: “Viajó en el mes de Ramadán y rompió el ayuno junto a la puerta del puente”.
Me narró Ibn Baššār; dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān; dijo: Sufyān me dijo: “Me es más querido que lo completes”.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷaʿfar, de Šuʿba, quien dijo: “Pregunté a al-Ḥakam y a Ḥammād —yo quería viajar en Ramadán— y me dijeron: ‘Sal’. Y Ḥammād dijo: Ibrāhīm dijo: ‘En cuanto a cuando son los diez [últimos], me es más querido que permanezca’”.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū al-Walīd; dijo: nos narró Ḥammād, de Qatāda, de al-Ḥasan y Saʿīd b. al-Musayyab, quienes dijeron: “A quien el ayuno lo alcance en Ramadán estando residente y luego viaje: si quiere rompe el ayuno”.
Otros dijeron: { quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune } significa: quien lo presencie siendo cuerdo, púber y legalmente responsable, que lo ayune. Entre quienes dijeron eso: Abū Ḥanīfa y sus compañeros. Solían decir: quien sea alcanzado por el mes de Ramadán estando sano, cuerdo y púber, le incumbe ayunarlo; y si enloquece después de que le haya entrado estando en la condición que hemos descrito, y luego recobra la razón tras su término, le es obligatorio reponer los días del mes en los que estuvo privado de su razón, porque fue de quienes lo presenciaron siendo de aquellos sobre quienes recae la obligación. Dijeron: y del mismo modo, si el mes de Ramadán le entra estando loco, pero es de aquellos que, si estuviera en pleno uso de razón, le incumbiría ayunar; y no termina el mes hasta que se sane y se recupere o recobre la razón antes de que termine el mes, por un día o más: entonces le incumbe reponer el ayuno del mes entero, salvo el día que ayunó tras recobrar la razón, porque es de quienes han presenciado el mes. Dijeron: y si el mes de Ramadán le entra estando loco y no recobra la razón hasta que el mes entero termina, y luego recobra la razón, no le incumbe reponer nada de él, porque no fue de quienes lo presenciaron siendo responsable de su ayuno. Esta interpretación no tiene sentido: pues si la locura hace caer la obligación del ayuno de quien la tenía, por la pérdida de la razón durante todo el mes, entonces eso debería ser el caso de todo aquel que pierda la razón durante todo el mes del ayuno. Y todos han consensuado que quien pierde la razón durante todo el mes del ayuno por desmayo o por delirio febril, y luego recobra la razón tras el término del mes, debe reponer el mes entero; nadie discrepó de ello de modo que sea admisible objetar a la comunidad. Si es consenso, entonces lo obligatorio es que el caso de todo aquel cuya razón se ausenta durante todo el mes del ayuno sea como el del desmayado.
Siendo así, queda sabido que la interpretación de la aleya no es la que interpretaron los sostenedores de esta opinión: que “presenciar el mes o parte de él” siendo responsable de su ayuno.
Y si eso queda invalidado, entonces la interpretación del que pretendió que su sentido es: “quien presencie su comienzo estando residente y presente, le incumbe ayunarlo todo”, es aún más inválida y más corrupta, por la convergencia de los relatos del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—: que salió el año de la Conquista desde Medina en el mes de Ramadán, después de haber ayunado parte de él, y rompió el ayuno y ordenó a sus compañeros romperlo.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Abū al-Aḥwaṣ, de Manṣūr, de Muŷāhid, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: “El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— viajó en Ramadán de Medina a La Meca; hasta que llegó a ʿUsfān, se detuvo allí, pidió un recipiente y lo puso sobre su mano para que la gente lo viera, y luego bebió”.
Nos narró Ibn Ḥumayd y Sufyān b. Wakīʿ; dijeron: nos narró Ŷarīr, de Manṣūr, de Muŷāhid, de Ṭāwūs, de Ibn ʿAbbās, del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, con algo semejante.
Nos narró Hannād; nos narró ʿUbayda, de Manṣūr, de Muŷāhid, de Ṭāwūs, de Ibn ʿAbbās, del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, con algo semejante.
Nos narró Hannād y Abū Kurayb; dijeron: nos narró Yūnus b. Bukayr; dijo: nos narró Ibn Isḥāq; dijo: me narró al-Zuhrī, de ʿUbayd Allāh b. ʿAbd Allāh b. ʿUtba, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: “El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— partió en su viaje el año de la Conquista cuando habían transcurrido diez [días] de Ramadán. El Mensajero de Dios ayunó y la gente ayunó con él, hasta que llegó a al-Kadīd, entre ʿUsfān y Umaŷŷ, y rompió el ayuno”.
Nos narró Hannād y Abū Kurayb; dijeron: nos narró ʿAbda, de Muḥammad b. Isḥāq, de al-Zuhrī, de ʿUbayd Allāh b. ʿAbd Allāh, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: “El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— salió el año de la Conquista cuando habían transcurrido diez o veinte [días] de Ramadán; ayunó hasta que estuvo en al-Kadīd, y entonces rompió el ayuno”.
Nos narró Ibn Baššār; dijo: nos narró Sālim b. Nūḥ; dijo: nos narró ʿUmar b. ʿĀmir, de Qatāda, de Abī Naḍra, de Abī Saʿīd al-Ḫudrī, quien dijo: “Salimos con el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— cuando habían transcurrido dieciocho [días] de Ramadán: entre nosotros había quien ayunaba y quien rompía el ayuno; el que rompía el ayuno no censuraba al que ayunaba, ni el que ayunaba censuraba al que rompía el ayuno”.
Siendo corruptas estas dos interpretaciones por lo que hemos mostrado de su corrupción, queda claro que la interpretación correcta es la tercera: la de quien dijo: { Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune } todo aquello que presencie de él estando residente; y quien esté enfermo o de viaje, entonces [que ayune] un número de días de otros [días].
La disertación sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ Y quien esté enfermo o de viaje, entonces un número de días de otros [días] }
Significa con ello —glorificado sea—: quien esté enfermo o de viaje durante el mes y rompa el ayuno, le incumbe ayunar un número de días equivalente a los días que rompió, en otros días distintos de los días del mes de Ramadán.
Luego los sabios discreparon acerca de la enfermedad con la cual Dios permitió romper el ayuno y con la cual impuso un número de días de otros [días]. Unos dijeron: es la enfermedad con la cual sufre hasta el punto de no poder mantenerse en pie para su oración.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muʿāḏ b. Šuʿba al-Baṣrī; dijo: nos narró Šarīk, de Muġīra, de Ibrāhīm e Ismāʿīl b. Muslim, de al-Ḥasan, que dijo: “Si el enfermo no puede orar de pie, rompe el ayuno”.
Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Hušaym, de Muġīra o ʿUbayda, de Ibrāhīm, acerca del enfermo que no puede orar de pie: “Que rompa el ayuno”, es decir, en Ramadán.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Ḥafṣ b. Ġiyāṯ, de Ismāʿīl, quien dijo: pregunté a al-Ḥasan: “¿Cuándo rompe el ayuno el ayunante?”. Dijo: “Cuando el ayuno lo agota”. Dijo: “Cuando no puede orar las obligaciones como se le ha ordenado”.
Otros dijeron: es toda enfermedad en la que lo predominante para su padeciente, si ayuna, es el aumento de su dolencia, un aumento no soportable. Esta es la opinión de Muḥammad b. Idrīs al-Šāfiʿī; al-Rabīʿ nos lo transmitió de él.
Otros dijeron: es (toda) enfermedad que se denomine enfermedad.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā; dijo: nos narró al-Ḥasan b. Ḫālid al-Rabʿī; dijo: nos narró Ṭarīf b. Tamām al-ʿAṭṭārdī: “Entró donde Muḥammad b. Sīrīn en Ramadán mientras él comía, y no le preguntó; cuando terminó, dijo: ‘Me dolía este dedo’”.
Lo correcto en esto, a nuestro juicio, es que la enfermedad por la cual Dios —glorificado sea— permitió romper el ayuno en el mes de Ramadán es aquella en la que el ayuno agota a su padeciente con un agotamiento no soportable. Todo aquel que esté así tiene permiso para romper el ayuno y reponer un número de días de otros [días]. Pues cuando se alcanza ese punto, si no se le permitiera romper el ayuno, se le habría impuesto dificultad y se le habría impedido facilidad; y eso no es lo que Dios informó que quiso para Sus criaturas con Su dicho: { Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere para vosotros la dificultad. }.
En cuanto a aquel a quien el ayuno no agota, es como el sano que puede ayunar: le incumbe cumplir su obligación.
En cuanto a Su dicho: { entonces un número de días de otros [días] }, su sentido es: días contados distintos de estos días. Y “otros” (al-uḫar) es plural de “otra” (uḫrā), como pluralizan “la mayor” (al-kubrā) en “las mayores” (al-kubar) y “la más cercana” (al-qurbā) en “las más cercanas” (al-qurab).
Si alguien dijera: “¿Acaso ‘otros’ no es un atributo de ‘días’?”. Se diría: sí. Si dijera: “¿Y no es el singular de ‘días’ ‘día’, que es masculino?”. Se diría: sí.
Si dijera: “Entonces, ¿cómo puede ser el singular de ‘otros’ ‘otra’, siendo atributo de ‘día’, y no ‘otro’?”. Se diría: el singular de ‘días’, aunque cuando se describe con el singular de ‘otros’ es ‘otro’, sin embargo ‘días’ en plural pasa al femenino, y sus calificativos y atributos se vuelven como los atributos del femenino; como se dice: “pasaron los días” (māḍat al-ayyām), y no se dice: “todos” en masculino, ni “días otros” en masculino.
Si alguien nos dijera: “Dios —glorificado sea— dijo: { Y quien de vosotros esté enfermo o de viaje, entonces un número de días de otros [días] }, y el sentido de eso, según tú, es: ‘le incumbe un número de días de otros [días]’, como ya describiste”.
“Si esa es su interpretación, ¿qué dices de quien esté enfermo o de viaje y ayune el mes, siendo de aquellos a quienes se les permite romper el ayuno? ¿Le basta eso en lugar de ayunar un número de días de otros [días], o no le basta? ¿Permanece sobre él la obligación de ayunar un número de días de otros [días] en su forma, aunque ayune el mes entero? ¿Y le es lícito al enfermo o al viajero ayunar el mes de Ramadán, o eso le está vedado y no le es permitido ayunarlo, y lo obligatorio para él es romper el ayuno hasta que este se establezca [residente] y aquel sane?”.
Se responde: los sabios discreparon en todo ello; expondremos su discrepancia e informaremos de lo más correcto, si Dios quiere.
Unos dijeron: romper el ayuno en la enfermedad es una determinación obligatoria de Dios, no una concesión.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. Baššār; dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī; y me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya. Ambos, conjuntamente, de Saʿīd, de Qatāda, de Ŷābir b. Zayd, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: “Romper el ayuno en el viaje es una determinación obligatoria”.
Me narró Muḥammad b. al-Muṯannā; dijo: nos narró Wahb b. Ŷarīr; dijo: nos informó Saʿīd, de Yaʿlā, de Yūsuf b. al-Ḥakam, quien dijo: pregunté a Ibn ʿUmar —o se le preguntó— acerca del ayuno en el viaje, y dijo: “¿Qué te parece si dieras a un hombre una limosna y él te la devolviera? ¿No te enojarías? Pues es una limosna de Dios: os la ha dado como limosna”.
Nos narró Naṣr b. ʿAbd al-Raḥmān al-Azdī; dijo: nos narró al-Muḥāribī, de ʿAbd al-Malik b. Ḥumayd, quien dijo: Abū Jaʿfar dijo: “Mi padre no ayunaba en el viaje y lo prohibía”.
Y nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ; dijo: nos narró ʿUbayd, de al-Ḍaḥḥāk: “Detestaba el ayuno en el viaje”.
Los sostenedores de esta opinión dijeron: quien ayune en el viaje debe reponer cuando se establezca.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Naṣr b. ʿAlī al-Ḫuṯʿamī; dijo: nos narró Muslim b. Ibrāhīm; dijo: nos narró Rabīʿa b. Kulṯūm, de su padre, de un hombre: “ʿUmar ordenó a quien ayunó en el viaje que repitiera”.
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Abī ʿAdī, de Saʿīd b. ʿAmr b. Dīnār, de un hombre de Banū Tamīm, de su padre, quien dijo: “ʿUmar ordenó a un hombre que ayunó en el viaje que repitiera su ayuno”.
Me narró Ibn Ḥumayd al-Ḥimṣī; dijo: nos narró ʿAlī b. Maʿbad, de ʿUbayd Allāh b. ʿAmr, de ʿAbd al-Karīm, de ʿAṭāʾ, de al-Muḥarrar b. Abī Hurayra, quien dijo: “Estaba con mi padre en un viaje en Ramadán: yo ayunaba y él rompía el ayuno. Mi padre me dijo: ‘Ciertamente, cuando te establezcas, repondrás’”.
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā; dijo: nos narró Sulaymān b. Dāwūd; dijo: nos narró Šuʿba, de ʿĀṣim, el liberto de Qarība, quien dijo: “Oí a ʿUrwa ordenar a un hombre que ayunó en el viaje que repusiera”.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró ʿAbd al-Ṣamad; dijo: nos narró Šuʿba, de ʿĀṣim, el liberto de Qarība: “Un hombre ayunó en el viaje, y ʿUrwa le ordenó que repusiera”.
Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Ṣubayḥ; dijo: nos narró Rabīʿa b. Kulṯūm, de su padre Kulṯūm: “Unos hombres llegaron ante ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb habiendo ayunado Ramadán en un viaje. Él les dijo: ‘Por Dios, como si hubierais estado ayunando’. Dijeron: ‘Por Dios, oh Príncipe de los Creyentes, ciertamente ayunamos’. Dijo: ‘¿Y lo soportasteis?’. Dijeron: ‘Sí’. Dijo: ‘Reponedlo, reponedlo, reponedlo’”.
La razón de quienes sostuvieron esta opinión es que Dios —glorificado sea— impuso con Su dicho: { Así pues, quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune } el ayuno del mes de Ramadán a quien lo presencie estando residente, no viajero; y dispuso para quien esté enfermo o viajando el ayuno de un número de días de otros [días], distintos de los días del mes de Ramadán, con Su dicho: { Y quien esté enfermo o de viaje, entonces un número de días de otros [días] }. Dijeron: así como no es lícito al residente romper el ayuno de los días del mes de Ramadán y ayunar en su lugar un número de días de otros [días] —porque lo que Dios le impuso por presenciar el mes es ayunar el mes, no otro—, del mismo modo no es lícito a quien no lo presenció como residente, de entre los viajeros, ayunarlo, porque lo que Dios le impuso es un número de días de otros [días]. Y también se apoyaron en el reporte:
Nos lo narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. Saʿīd al-Wāsiṭī; dijo: nos narró Yaʿqūb b. Muḥammad al-Zuhrī; dijo: nos narró ʿUbayd Allāh b. Mūsā, de Usāma b. Zayd, de al-Zuhrī, de Abī Salama b. ʿAbd al-Raḥmān, de ʿAbd al-Raḥmān b. ʿAwf, quien dijo: el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: “El ayunante en el viaje es como el que rompe el ayuno en la residencia”.
Me narró Muḥammad b. ʿUbayd Allāh b. Saʿīd; dijo: nos narró Yazīd b. ʿIyāḍ, de al-Zuhrī, de Abī Salama b. ʿAbd al-Raḥmān, de su padre, quien dijo: el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: “El ayunante en el viaje es como el que rompe el ayuno en la residencia”.
Otros dijeron: la licitud de romper el ayuno en el viaje es una concesión de Dios —glorificado sea— que Él concedió a Sus siervos; la obligación es el ayuno. Quien ayuna cumple su obligación; y quien rompe el ayuno, lo rompe por la concesión de Dios. Dijeron: si ayuna en viaje, no debe reponer cuando se establezca.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn al-Baššār; dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb; dijo: nos narró Ayyūb; dijo: nos narraron ʿUrwa y Sālim que estaban junto a ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz cuando era gobernador de Medina, y recordaron el ayuno en el viaje. Sālim dijo: “Ibn ʿUmar no ayunaba en el viaje”. Y ʿUrwa dijo: “Y ʿĀʾiša ayunaba”. Sālim dijo: “Ella solo tomó [esa práctica] de Ibn ʿUmar”. Y ʿUrwa dijo: “Yo solo la tomé de ʿĀʾiša”. Sus voces se elevaron, y ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz dijo: “¡Oh Dios, perdón! Si es facilidad, ayunad; y si es dificultad, romped el ayuno”.
Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Ayyūb; dijo: me narró un hombre; dijo: “Se mencionó el ayuno en el viaje ante ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz”, y luego mencionó algo semejante al ḥadiz de Ibn Baššār.
Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Muḥammad b. Isḥāq; y nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Idrīs; nos narró Ibn Isḥāq, de al-Zuhrī, de Sālim b. ʿAbd Allāh, quien dijo: “ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb salió en uno de sus viajes en noches que quedaban de Ramadán y dijo: ‘El mes se ha dispersado’”. Abū Kurayb dijo en su versión: “o se ha desvanecido”, y Yaʿqūb no dudó. “Así que, si ayunáramos…”. Ayunó y la gente ayunó con él. Luego regresó una vez de vuelta, hasta que estuvo en al-Rawḥāʾ: apareció el creciente del mes de Ramadán, y dijo: “Dios ha decretado el fin del viaje; así que, si ayunáramos y no quebráramos nuestro mes…”. Dijo: “Ayunó y la gente ayunó con él”.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró al-Ḥakam b. Bašīr; dijo: me narró mi padre. Y nos narró Muḥammad b. Baššār; dijo: nos informó ʿUbayd Allāh; dijo: nos informó Bašīr b. Salmān, de Ḫayṯama, quien dijo: “Pregunté a Anas b. Mālik acerca del ayuno en el viaje. Dijo: ‘He ordenado a mi muchacho que ayune, pero se negó’. Dije: ‘¿Y dónde queda esta aleya: { Y quien esté enfermo o de viaje, entonces un número de días de otros [días] }?’. Dijo: ‘Descendió cuando entonces viajábamos hambrientos y acampábamos sin saciarnos; hoy viajamos saciados y acampamos saciados’”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Wakīʿ, de Bašīr b. Salmān, de Ḫayṯama, de Anas, con algo semejante.
Nos narró Hannād y Abū al-Sāʾib; dijeron: nos narró Abū Muʿāwiya, de ʿĀṣim, de Anas: se le preguntó acerca del ayuno en el viaje y dijo: “Quien rompe el ayuno, lo hace por la concesión de Dios; y quien ayuna, el ayuno es mejor”.
Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Abū Usāma, de Ašʿaṯ b. ʿAbd al-Malik, de Muḥammad b. ʿUṯmān b. Abī al-ʿĀṣ, quien dijo: “Romper el ayuno en el viaje es una concesión, y el ayuno es mejor”.
Nos narró al-Muṯannā; dijo: nos narró ʿAbd al-Ṣamad; dijo: nos narró Šuʿba; dijo: nos narró Abū al-Fayḍ, quien dijo: “ʿAlī fue nuestro gobernador en al-Šām y nos prohibió ayunar en el viaje. Pregunté a Abū Qarṣāfa, un hombre de los compañeros del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, de Banū Layṯ”. Dijo ʿAbd al-Ṣamad: “Oí a un hombre de su gente decir: es Wāṯila b. al-Asqaʿ”. Dijo: “Si ayunara en el viaje, no repondría”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Wakīʿ, de Basṭām b. Muslim, de ʿAṭāʾ, quien dijo: “Si ayunáis, os basta; y si rompéis el ayuno, es una concesión”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Wakīʿ, de Kahmas, quien dijo: pregunté a Sālim b. ʿAbd Allāh acerca del ayuno en el viaje, y dijo: “Si ayunáis, os basta; y si rompéis el ayuno, es una concesión”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥīm, de Ṭalḥa b. ʿAmr, de ʿAṭāʾ, quien dijo: “Quien ayuna, cumple un deber; y quien rompe el ayuno, toma una concesión”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Wakīʿ, de Sufyān, de Ḥammād, de Saʿīd b. Ŷubayr, quien dijo: “Romper el ayuno en el viaje es una concesión, y el ayuno es mejor”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de Ḥaŷŷāŷ, de ʿAṭāʾ, quien dijo: “Es enseñanza, no determinación obligatoria”, refiriéndose a la palabra de Dios: { Y quien esté enfermo o de viaje, entonces un número de días de otros [días] }. “Si quiere ayuna, y si quiere no ayuna”.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Abū Usāma, de Hišām, de al-Ḥasan, acerca del hombre que viaja en Ramadán: “Si quiere ayuna, y si quiere rompe el ayuno”.
Nos narró Ḥumayd b. Masʿada. Dijo: nos narró Sufyān b. Ḥabīb; dijo: nos narró al-ʿAwwām b. Ḥawšab, quien dijo: dije a Muŷāhid: “¿El ayuno en el viaje?”. Dijo: “El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— ayunaba en él y rompía el ayuno”. Dije: “¿Cuál de los dos te es más querido?”. Dijo: “No es sino una concesión; y ayunar Ramadán me es más querido”.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷaʿfar; dijo: nos narró Šuʿba, de Ḥammād, de Saʿīd b. Ŷubayr, Ibrāhīm y Muŷāhid, que dijeron: “El ayuno en el viaje: si quiere ayuna y si quiere rompe el ayuno; y el ayuno les era más querido”.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷaʿfar; dijo: nos narró Šuʿba, de Abī Isḥāq, quien dijo: Muŷāhid me dijo acerca del ayuno en el viaje —es decir, el ayuno de Ramadán—: “Por Dios, no hay de ambos sino licitud: ayunar y romper el ayuno; y Dios no quiso con el romper el ayuno sino facilitar a Sus siervos”.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷaʿfar; dijo: nos narró Šuʿba, de al-Ašʿaṯ b. Sulaym, quien dijo: “Acompañé a mi padre, a al-Aswad b. Yazīd, a ʿAmr b. Maymūn y a Abū Wāʾil a La Meca, y ayunaban Ramadán y otros [ayunos] en el viaje”.
Nos narró ʿAlī b. Ḥasan al-Azdī. Dijo: nos narró Muʿāfā b. ʿImrān, de Sufyān, de Ḥammād, de Saʿīd b. Ŷubayr: “Romper el ayuno en el viaje es una concesión, y el ayuno es mejor”.
Me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. Saʿīd al-Wāsiṭī; dijo: nos narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Ṣāliḥ b. Muḥammad b. Ṣāliḥ, de su padre, quien dijo: dije a al-Qāsim b. Muḥammad: “Viajamos en invierno en Ramadán; si ayunara en él, me sería más fácil que reponerlo en el calor”. Dijo: Dios dijo: { Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere para vosotros la dificultad }. “Haz lo que te sea más fácil”.
Esta opinión es, a nuestro juicio, la más correcta, por el consenso de todos en que un enfermo, si ayuna el mes de Ramadán siendo de aquellos a quienes se les permite romper el ayuno por su enfermedad, su ayuno le basta y no debe reponer cuando sane con un número de días de otros [días]. Así se sabe que el juicio del viajero es como el suyo: que no debe reponer si ayuna en su viaje, porque lo que se dispuso para el viajero respecto de romper el ayuno y lo que se le ordenó respecto de reponer un número de días de otros [días] es como lo que se dispuso para el enfermo y lo que se le ordenó respecto de reponer.
Luego, en la indicación de la aleya hay suficiencia que dispensa de buscar testimonio para su corrección en otra cosa: es la palabra de Dios —glorificado sea—: { Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere para vosotros la dificultad }. Y no hay dificultad mayor que obligar a quien ayunó en su viaje a un número de días de otros [días], cuando ya se impuso cumplir su obligación en la más pesada de las dos situaciones para él, hasta que la cumplió y la ejecutó.
Si un necio imaginara que lo que ayunó no era su obligación debida, en la palabra de Dios —glorificado sea—: { ¡Oh vosotros que creéis! Se os ha prescrito el ayuno }, { Mes de Ramadán, en el cual fue hecho descender el Corán }, hay lo que informa que lo prescrito de entre los meses para todo creyente es el ayuno del mes de Ramadán, sea viajero o residente, por la generalidad con que Dios —glorificado sea— incluyó a los creyentes en ello con Su dicho: { ¡Oh vosotros que creéis! Se os ha prescrito el ayuno } —el mes de Ramadán—; y que Su dicho: { Y quien esté enfermo o de viaje, entonces un número de días de otros [días] } significa: quien esté enfermo o de viaje y rompa el ayuno por la concesión de Dios, le incumbe ayunar un número de días de otros [días] en lugar de los días que rompió en su viaje o su enfermedad.
Luego, en la convergencia de los relatos del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, cuando se le preguntaba por el ayuno en el viaje: “Si quieres, ayuna; y si quieres, rompe el ayuno”, hay suficiencia plena que dispensa de buscar otra prueba.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥīm y Wakīʿ, y ʿAbda b. Hišām b. ʿUrwa, de su padre, de ʿĀʾiša: “Ḥamza preguntó al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— acerca del ayuno en el viaje, y él solía encadenar ayunos. El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: ‘Si quieres, ayuna; y si quieres, rompe el ayuno’”.
Nos narró Abū Kurayb y ʿUbayd b. Ismāʿīl al-Hubārī; dijeron: nos narró Ibn Idrīs; dijo: nos narró Hišām b. ʿUrwa, de su padre: “Ḥamza preguntó al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—”, y mencionó algo semejante.
Me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam; dijo: nos narró Abū Zurʿa Wahb Allāh b. Rāšid; dijo: nos informó Ḥaywa b. Šurayḥ; dijo: nos informó Abū al-Aswad que oyó a ʿUrwa b. al-Zubayr narrar de Abī Marwāḥ, de Ḥamza al-Aslamī, compañero del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, que dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! Yo encadeno ayunos: ¿ayuno en el viaje?”. El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: “No es sino una concesión de Dios para Sus siervos: quien la toma, es bueno y hermoso; y quien la deja, no hay culpa sobre él”. Así, Ḥamza ayunaba todo el tiempo: ayunaba en el viaje y en la residencia. Y ʿUrwa b. al-Zubayr ayunaba todo el tiempo: ayunaba en el viaje y en la residencia, hasta el punto de que enfermaba y no rompía el ayuno. Y Abū Marwāḥ ayunaba todo el tiempo: ayunaba en el viaje y en la residencia.
En esto, junto con sus semejantes de los relatos —cuya exhaustiva recopilación alargaría el libro—, hay una indicación que prueba la corrección de lo que dijimos: que romper el ayuno es concesión, no determinación obligatoria; y una exposición clara de la corrección de lo que dijimos en la interpretación de Su dicho: { Y quien esté enfermo o de viaje, entonces un número de días de otros [días]. }
Si alguien dijera: “Los relatos que mencionas, aunque convergentes, también han convergido en Su dicho: ‘No es de la piedad ayunar en el viaje’”.
Se diría: eso es cuando el ayuno es en una situación como aquella sobre la cual llegó el reporte del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, que dijo eso a quien se lo dijo.
Nos narró al-Ḥusayn b. Yazīd al-Sabīʿī; dijo: nos narró Ibn Idrīs, de Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān, de Muḥammad b. ʿAmr b. al-Ḥasan, de Ŷābir: “El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— vio a un hombre en un viaje sobre el cual se había hecho sombra, y había un grupo junto a él. Dijo: ‘¿Quién es este?’. Dijeron: ‘Ayunante’. Dijo: ‘No es de la piedad el ayuno en el viaje’”.
Dijo Abū Jaʿfar: temo que este šayj se haya equivocado, y que entre Ibn Idrīs y Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān esté Šuʿba.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷaʿfar; dijo: nos narró Šuʿba, de Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān b. Saʿd b. Zurāra al-Anṣārī, de Muḥammad b. ʿAmr b. al-Ḥasan b. ʿAlī, de Ŷābir b. ʿAbd Allāh, quien dijo: “El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— vio a un hombre alrededor del cual se había reunido la gente, y se le había hecho sombra. Dijeron: ‘Este es un hombre ayunante’. El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: ‘No es de la piedad que ayunéis en el viaje’”.
Quien alcance con el ayuno lo que alcanzó aquel a quien el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo eso, no es de la piedad que ayune, porque Dios —glorificado sea— ha prohibido a todo ser exponer su alma a aquello en lo que está su perdición, teniendo un camino hacia su salvación. La piedad solo se busca con aquello a lo que Dios exhortó e incitó de las obras, no con aquello que prohibió.
En cuanto a los relatos transmitidos de él —Dios lo bendiga y le conceda paz— con Su dicho: “El ayunante en el viaje es como el que rompe el ayuno en la residencia”, cabe que se haya dicho a quien alcanzó con el ayuno lo que alcanzó aquel a quien se le hizo sombra, si es que fue antes de eso. Y no es admisible atribuir al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— que lo dijera, porque los relatos que han llegado con ello son de cadenas endebles, y no es lícito apoyarse en ellas en la religión.
Si alguien dijera: “¿Cómo se coordinó con ‘el enfermo’, siendo un nombre, mediante Su dicho: ‘o de viaje’, y ‘sobre’ (ʿalā) es un atributo, no un nombre?”.
Se diría: fue lícito coordinar con ‘sobre’ (ʿalā) a ‘el enfermo’ porque está en el sentido del verbo. La interpretación es: “o viajero”, como dijo el Altísimo: { Nos invocó recostado, o sentado, o de pie }. Coordinó “sentado” y “de pie” con la lām de “recostado”, porque su sentido es verbal; como si hubiera dicho: “Nos invocó recostado, o sentado, o de pie”.
La disertación sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere para vosotros la dificultad. }
Significa con ello —glorificado sea—: Dios quiere para vosotros, oh creyentes, mediante Su concesión en el estado de vuestra enfermedad y vuestro viaje de romper el ayuno y reponer un número de días de otros [días] de los días que rompisteis, después de vuestra residencia y después de vuestra curación, el alivio y la facilitación, por Su conocimiento de la penosidad de ello para vosotros en esas circunstancias.
{ y no quiere para vosotros la dificultad } significa: no quiere para vosotros la dureza y la penosidad, imponiéndoos el ayuno del mes en esas circunstancias, conociendo la severidad de ello para vosotros y el peso de cargarlo sobre vosotros si os impusiera su ayuno.
Como [se transmite]:
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: nos narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: { Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere para vosotros la dificultad }. Dijo: “La facilidad: romper el ayuno en el viaje; y la dificultad: ayunar en el viaje”.
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷaʿfar; dijo: nos narró Šuʿba, de Abī Ḥamza, quien dijo: pregunté a Ibn ʿAbbās acerca del ayuno en el viaje, y dijo: “Facilidad y dificultad: toma la facilidad de Dios”.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Suwayd b. Naṣr; dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Šibl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, acerca de la palabra de Dios: { Dios quiere para vosotros la facilidad }. Dijo: “Es romper el ayuno en el viaje, y disponer un número de días de otros [días]; y no quiere para vosotros la dificultad”.
Nos narró Bišr b. Muʿāḏ; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: { Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere para vosotros la dificultad }: “Así pues, quered para vosotros lo que Dios quiso para vosotros”.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Suwayd; dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Ibn ʿUyayna, de ʿAbd al-Karīm al-Ŷazarī, de Ṭāwūs, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: “No hay reproche para quien ayuna ni para quien rompe el ayuno”, es decir, en el viaje en Ramadán: { Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere para vosotros la dificultad }.
Se me narró de al-Ḥusayn b. al-Faraŷ; dijo: nos narró al-Fuḍayl b. Ḫālid; dijo: nos narró ʿUbayd b. Sulaymān; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim acerca de Su dicho: { Dios quiere para vosotros la facilidad }: “romper el ayuno en el viaje”; { y no quiere para vosotros la dificultad }: “ayunar en el viaje”.
La disertación sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ y para que completéis el cómputo. }
Significa con ello —glorificado sea—: { y para que completéis el cómputo } del número de días que rompisteis, de otros días: os impuso reponer un número de días de otros [días] después de vuestra curación de la enfermedad o vuestra residencia tras el viaje.
Como [se transmite]:
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Suwayd b. Naṣr; dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Ŷuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su dicho: { y para que completéis el cómputo }. Dijo: “El cómputo de lo que rompió el enfermo y el viajero”.
Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: Ibn Zayd dijo acerca de Su dicho: { y para que completéis el cómputo }: “Completar el cómputo es ayunar lo que rompió de Ramadán en viaje o enfermedad hasta completarlo; cuando lo completa, ha completado el cómputo”.
Si alguien dijera: “¿A qué se coordinó esta wāw en Su dicho: { y para que completéis el cómputo }?”.
Se diría: los gramáticos discreparon en ello. Algunos dijeron: coordina con lo anterior, como si se hubiera dicho: “y quiere para que completéis el cómputo y para que engrandezcáis a Dios”.
Y algunos gramáticos de Kūfa dijeron: esta lām en Su dicho: “y para que completéis” es la lām de “para que” (kay); si se omitiera, sería correcto. Dijo: los árabes la introducen en su habla con la elipsis de un verbo después de ella, y no es condición del verbo anterior, aunque haya una wāw. ¿Acaso no ves que dices: “Vine a ti para que me trates bien”, y no dices: “Vine a ti y para que me trates bien”? Si lo dices, quieres decir: “y para que me trates bien vine a ti”. Dijo: esto es frecuente en el Corán; de ello es Su dicho: { y para que se inclinen hacia él los corazones }, y Su dicho: { Y así mostramos a Abraham el reino de los cielos y de la tierra, y para que fuera de los convencidos }. Si no hubiera en ello wāw, sería condición, como si dijeras: “Le mostramos el reino de los cielos y de la tierra para que fuera…”. Pero cuando hay wāw, tiene un verbo elidido después de ella; y “para que fuera de los convencidos” [depende de] “le mostramos”. Esta opinión es la más correcta en gramática, porque antes de { y para que completéis el cómputo } no hay una lām del mismo sentido que la de { y para que completéis el cómputo } para coordinarla con ella; y la entrada de la wāw con ella indica que depende de un verbo posterior, pues si se suprimiera la wāw sería condición de lo anterior.
La disertación sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
Y para que engrandezcáis a Dios por aquello a lo que os ha guiado.
Significa —glorificado sea—: para que engrandezcáis a Dios mediante el recuerdo de Él, por el favor que os ha concedido de la guía de la cual privó a otros, de entre los seguidores de religiones a quienes se les prescribió el ayuno del mes de Ramadán como se os prescribió a vosotros, pero se extraviaron de él por el extravío con que Dios los extravió; y os distinguió con Su generosidad, guiándoos a él y otorgándoos éxito para cumplir lo que Dios os prescribió de su ayuno, y para que Le agradezcáis por ello mediante la adoración. El recuerdo con el que Dios los distinguió para engrandecerle es el takbīr el día de la ruptura del ayuno, según interpretó un grupo de exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Suwayd b. Naṣr; dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Dāwūd b. Qays, quien dijo: oí a Zayd b. Aslam decir acerca de { y para que engrandezcáis a Dios por aquello a lo que os ha guiado }: “Cuando ve el creciente: el takbīr es desde que ve el creciente hasta que el imán se retira, en el camino y en la mezquita; salvo que, cuando el imán está presente, se detiene y no pronuncia el takbīr sino con el takbīr de él”.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Suwayd; dijo: nos informó Ibn al-Mubārak; dijo: oí a Sufyān decir acerca de { y para que engrandezcáis a Dios por aquello a lo que os ha guiado }: “Nos ha llegado que es el takbīr el día de la ruptura del ayuno”.
Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: Ibn Zayd dijo: “Ibn ʿAbbās solía decir: es un deber para los musulmanes, cuando ven el creciente de Šawwāl, engrandecer a Dios hasta que terminen su festividad, porque Dios —glorificado sea— dice: { y para que completéis el cómputo y para que engrandezcáis a Dios por aquello a lo que os ha guiado }”. Dijo Ibn Zayd: “Les conviene, cuando salen temprano hacia el lugar de oración, pronunciar el takbīr; y cuando se sientan, pronunciar el takbīr; y cuando llega el imán, callan; y cuando el imán pronuncia el takbīr, pronuncian el takbīr; y no pronuncian el takbīr cuando llega el imán sino con el takbīr de él, hasta que termina y concluye la oración: entonces la festividad ha concluido”.
Dijo Yūnus: Ibn Wahb dijo: ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd dijo: “Y el grupo entre nosotros está en que salgan temprano con el takbīr hacia el lugar de oración”.
La disertación sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ y quizá seáis agradecidos. }
Significa con ello —glorificado sea—: para que agradezcáis a Dios por lo que os ha concedido de guía y de éxito, y por haber facilitado lo que, si hubiera querido, os habría hecho difícil. Y “quizá” (laʿalla) en este lugar tiene el sentido de “para que” (kay); por eso se coordinó con Su dicho: { y para que completéis el cómputo y para que engrandezcáis a Dios por aquello a lo que os ha guiado, y quizá seáis agradecidos }.
Notas y Referencias
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