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La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 163

Versículo (Español)

[2:163] Su Dios es un Dios Único, no hay divinidad [con derecho a ser adorada] salvo Él, el Compasivo, el Misericordioso.

Tafsir de At-Tabari

{وَإِلَٰهُكُمۡ إِلَٰهٞ وَٰحِدٞۖ لَّآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ٱلرَّحۡمَٰنُ ٱلرَّحِيمُ} (163) La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { وَإِلََٰهُكُمْ إِلََٰهٌ وَاحِدٌ لاّ إِلََٰهَ إِلاّ هُوَ الرّحْمََٰنُ الرّحِيمُ }

Ya hemos expuesto anteriormente el significado de la divinidad (al-ulūhiyya) y que consiste en que las criaturas le rindan culto. Así, el sentido de Su dicho: «Y vuestro Dios es un Dios único; no hay divinidad sino Él, el Compasivo, el Misericordioso» es que Aquel que merece de vosotros —¡oh gentes!— la obediencia, y Aquel a quien se debe de vuestra parte la adoración, es un solo adorado y un solo Señor. Por tanto, no adoréis a otro distinto de Él ni asociéis con Él a nadie más; pues aquello que asociáis con Él en vuestra adoración a Él es una criatura de entre las criaturas de vuestro Dios, igual que vosotros; y vuestro Dios es un Dios único, sin semejante ni par.

Y discreparon acerca del sentido de Su unicidad —Exaltado sea Su recuerdo—. Unos dijeron: el sentido de la unicidad de Dios es la negación de semejanzas y de iguales respecto de Él, como cuando se dice: «Fulano es el único de la gente» y «es el único de su pueblo», queriendo decir con ello que no tiene entre la gente alguien semejante, ni en su pueblo un igual ni par. Del mismo modo, el sentido de decir: «Dios es Uno» es que Dios no tiene semejante ni par.

Afirmaron que lo que les indicó la corrección de esa interpretación es que el decir de quien dice «uno» se entiende con cuatro significados: uno de ellos: que sea uno de un género, como el hombre uno de entre los humanos; y el otro: que sea no dividido, como la parte que no se fracciona; y el tercero: que se entienda con ello la semejanza y la concordancia, como cuando alguien dice: «Estas dos cosas son una», queriendo decir con ello que son semejantes hasta el punto de que, por su semejanza en los significados, llegaron a ser como una sola cosa; y el cuarto: que con ello se pretenda negar respecto de él el par y el semejante. Dijeron: puesto que los tres significados —de entre los significados de «uno»— están negados respecto de Él, quedó firme el cuarto significado que hemos descrito.

Y otros dijeron: el sentido de Su unicidad —Exaltado sea Su recuerdo— es el sentido de Su singularidad respecto de las cosas, y la singularidad de las cosas respecto de Él. Dijeron: solo fue singular y único porque no está dentro de cosa alguna ni hay cosa alguna dentro de Él. Dijeron: y no es válido que alguien diga «uno» de todas las cosas sino en ese sentido.

Y quienes sostuvieron esta doctrina rechazaron los cuatro significados que dijeron los otros.

En cuanto a Su dicho: «No hay divinidad sino Él», es una información de parte de Él —Exaltado sea Su recuerdo— de que no hay Señor de los mundos fuera de Él, ni merece de los siervos la adoración nadie distinto de Él; y que todo lo que hay fuera de Él son Sus criaturas; y que lo obligatorio para todos ellos es obedecerle, someterse a Su mandato y abandonar la adoración de todo lo que no sea Él, de entre los pares y las divinidades, y abandonar los ídolos y las estatuas; porque todo ello es creación Suya, y sobre todos ellos recae la obligación de reconocerle la unicidad y la divinidad; y la divinidad no conviene sino a Él, puesto que toda gracia que hay en ellos en la vida mundanal procede de Él, no de aquello que adoran de ídolos y de los asociados que Le atribuyen; y la gracia a la que llegarán en la otra vida procede de Él; y que aquello que Le asociaron de asociados no perjudica ni beneficia, ni en lo inmediato ni en lo venidero, ni en este mundo ni en el Más Allá.

Y esto es una advertencia de Dios —Exaltado sea Su recuerdo— a la gente que Le asocia, acerca de su extravío, y una invitación de Su parte a ellos al retorno desde su incredulidad y al volverse arrepentidos desde su asociación.

Luego —Exaltado sea Su recuerdo— les dio a conocer, mediante la aleya que le sigue, el lugar de la prueba para los dotados de entendimiento entre ellos, acerca de la realidad de aquello a lo que los había advertido de Su unicidad, y Sus pruebas claras que les cortan toda excusa. Dijo —Exaltado sea Su recuerdo—: ¡Oh asociadores! Si ignoráis o dudáis de la realidad de lo que os he informado: que vuestro Dios es un Dios único, y no aquello cuya divinidad pretendéis de entre los pares y los ídolos, entonces meditad Mis pruebas y reflexionad sobre ellas. Pues entre Mis pruebas están: la creación de los cielos y la tierra; la alternancia de la noche y el día; las naves que surcan el mar con lo que beneficia a la gente; el agua que hice descender del cielo y con la que di vida a la tierra después de su muerte; lo que diseminé en ella de toda criatura; y la nube que sometí entre el cielo y la tierra. Si aquello que adoráis de ídolos, divinidades, pares y todo lo demás con lo que asociáis —si se reuniera todo ello y se auxiliara mutuamente, o si una parte de ello actuara separada de otra— fuera capaz de crear algo semejante a una sola cosa de Mi creación que os he mencionado, entonces tendríais excusa en vuestra adoración de lo que adoráis fuera de Mí. Y si no, no tenéis excusa en tomar una divinidad distinta de Mí; ni hay divinidad para vosotros ni para lo que adoráis fuera de Mí. Que los dotados de entendimiento mediten la concisión con que Dios ha formulado Su argumentación contra toda la gente que descree en Él y contra quienes se desvían en Su unicidad, en esta aleya y en la que le sigue, con las palabras más concisas, la prueba más elocuente y el sentido más sutil, elevándolos al conocimiento de la excelencia de la sabiduría de Dios y de Su exposición.

Notas y Referencias

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