2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 115

Versículo (Español)

[2:115] A Dios pertenece el oriente y el occidente, y adondequiera que dirijan el rostro [durante la oración], allí se encuentra el rostro de Dios. Dios es Vasto, todo lo conoce.

Tafsir de At-Tabari

{وَلِلَّهِ ٱلۡمَشۡرِقُ وَٱلۡمَغۡرِبُۚ فَأَيۡنَمَا تُوَلُّواْ فَثَمَّ وَجۡهُ ٱللَّهِۚ إِنَّ ٱللَّهَ وَٰسِعٌ عَلِيمٞ} (115) القول في تأويل قوله تعالى :

{ وَللّهِ الْمَشْرِقُ وَالْمَغْرِبُ فَأَيْنَمَا تُوَلّواْ فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ إِنّ اللّهَ وَاسِعٌ عَلِيمٌ }

Dice —glorificado sea— con Su dicho: «Y de Allah son el oriente y el occidente»: a Allah pertenecen su dominio y su gobierno, como se dice: «De fulano es esta casa», queriendo con ello que le pertenece en propiedad. Así, Su dicho: «Y de Allah son el oriente y el occidente» significa que ambos son de Su propiedad y creación. Y el oriente es el lugar de la salida del sol, el sitio de su aparición; del mismo modo que se llama al lugar por donde sale «maṭliʿ» (con la lām en kasra), tal como ya hemos explicado antes en el sentido de «las mezquitas».

Si alguien dijera: «¿Acaso Allah no tenía sino un solo oriente y un solo occidente para que se dijera: “Y de Allah son el oriente y el occidente”?», se le responderá: el sentido no es el que has supuesto; antes bien, el sentido es: de Allah es el oriente del que el sol sale cada día, y el occidente en el que se pone cada día. Así, su interpretación, si ese es su sentido, es: de Allah es lo que hay entre los dos extremos del oriente y lo que hay entre los dos extremos del occidente, puesto que la salida del sol cada día es desde un lugar del que no vuelve a salir hasta el año siguiente; y así también su puesta cada día.

Si dijera: «¿No es, aun siendo esa la interpretación que has mencionado, que de Allah es todo lo que hay por debajo de ello, pues la creación es Su creación?», se le dirá: sí.

Si dijera: «¿Cómo es que se singularizaron los orientes y los occidentes con la noticia de que son de Él en este lugar, y no otras cosas?», se le dirá: los exegetas han discrepado acerca de la causa por la cual Allah —glorificado sea— singularizó su mención en este lugar; y nosotros expondremos la interpretación más digna de la aleya, después de mencionar sus dichos al respecto. Unos dijeron: Allah —glorificado sea— lo singularizó en la noticia porque los judíos orientaban sus rostros en su oración hacia Bayt al-Maqdis, y el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— hacía eso durante un tiempo; luego fueron orientados hacia la Kaʿba. Los judíos reprobaron eso del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— y dijeron: { ما وَلاّهُمْ عَنْ قِبْلَتِهِمُ التي كانُوا عَلَيْهَا }. Entonces Allah —bendito y exaltado sea— les dijo: todos los orientes y los occidentes son Míos; dispongo los rostros de Mis siervos como quiero entre ellos; y dondequiera que os volváis, allí está el Rostro de Allah. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: lo primero que fue abrogado del Corán fue la qibla. Ello fue que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando emigró a Medina —y la mayoría de sus habitantes eran judíos—, Allah —poderoso y majestuoso— le ordenó orientarse hacia Bayt al-Maqdis; y los judíos se alegraron. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— se orientó hacia ella durante unos diez y tantos meses. Y el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— amaba la qibla de Ibrāhīm —la paz sea con él—, y solía suplicar y mirar al cielo. Entonces Allah —bendito y exaltado sea— reveló: { قَدْ نَرَى تَقَلّبَ وَجْهِكَ فِي السّمَاءِ } hasta Su dicho: { فَوَلّوا وُجُوهَكُمْ شَطْرَهُ }. Los judíos dudaron por ello y dijeron: ما وَلاّهُمْ عَنْ قِبْلَتِهِمُ التي كانُوا عَلَيْهَا. Entonces Allah —poderoso y majestuoso— reveló: «Di: de Allah son el oriente y el occidente», y dijo: { أيْنَما تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }.

Me narró Mūsā; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, algo semejante.

Otros dijeron: más bien Allah reveló esta aleya antes de imponer a Su Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— y a los creyentes la orientación hacia la Mezquita Sagrada. La reveló enseñando a Su Profeta —sobre él la oración y la paz— y a sus compañeros que podían orientar sus rostros en la oración hacia donde quisieran de las direcciones del oriente y del occidente, porque no orientan sus rostros hacia un lado o dirección sin que Él —glorificado sea— esté en ese lado y esa dirección, pues a Él pertenecen los orientes y los occidentes, y ningún lugar está vacío de Él; como dijo —glorificado y exaltado sea—: «…y no hay menos que eso ni más, sin que Él esté con ellos dondequiera que estén». Dijeron: luego eso fue abrogado por la obligación que se les impuso de orientarse hacia la Mezquita Sagrada. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bishr b. Muʿādh; dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho —glorificado y exaltado sea—: { ولِلّهِ المَشْرِقُ والمَغْرِبُ فَأيْنَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }. Luego eso fue abrogado después, y Allah dijo: { ومِنْ حَيْثُ خَرَجْتَ فَوَلّ وَجْهَكَ شَطْرَ المَسْجِدِ الحَرَامِ }.

Se me transmitió de al-Ḥasan; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, sobre Su dicho: { فأيْنَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }. Dijo: es la qibla; luego la qibla hacia la Mezquita Sagrada la abrogó.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró al-Ḥajjāj b. al-Minhal; dijo: nos narró Hammām; dijo: nos narró Yaḥyā; dijo: oí a Qatāda sobre la palabra de Allah: { فأيْنَمَا تُولّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }. Dijo: solían orar hacia Bayt al-Maqdis, y el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— en La Meca antes de la hégira; y después de que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— emigró, oró hacia Bayt al-Maqdis dieciséis meses; luego, después, fue orientado hacia la Kaʿba, la Casa Sagrada. Entonces Allah la abrogó en otra aleya: { فَلْنُوَلّيَنّكَ قِبْلَةَ تَرْضَاها } hasta: { وَحَيْثُمَا كُنْتُمُ فَولّوا وُجُوهَكُمْ شَطْرَهُ }. Dijo: esta aleya abrogó lo que había antes de ella respecto al mandato de la qibla.

Nos narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: le oí —es decir, a Zayd— decir: Allah —poderoso y majestuoso— dijo a Su Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—: { فَأينَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ إِنّ اللّهَ وَاسِع عَلِيم }. Dijo: entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Estos son un pueblo de judíos que se orientan hacia una casa de las casas de Allah; si nosotros nos orientáramos hacia ella…». Y el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— se orientó hacia ella dieciséis meses. Le llegó que los judíos decían: «Por Allah, Muhammad y sus compañeros no sabían dónde estaba su qibla hasta que nosotros les guiamos». Eso disgustó al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y alzó su rostro al cielo. Entonces Allah —poderoso y majestuoso— dijo: { قَدْ نَرى تَقَلّبَ وَجْهِكَ فِي السّمَاءِ } la aleya.

Otros dijeron: esta aleya descendió sobre el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— como permiso de Allah —poderoso y majestuoso— para que orase las oraciones voluntarias hacia donde se orientase su rostro, al oriente o al occidente, durante su marcha en viaje, y en situación de combate, y en la intensidad del miedo, y en el encuentro de los ejércitos en las obligatorias. Y le informó que dondequiera que orientase su rostro, Él está allí, con Su dicho: { ولِلّهِ المَشْرِقُ وَالمَغْرِبُ فَأيْنَمَا تُولّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Idrīs; dijo: nos narró ʿAbd al-Malik, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿUmar: que él solía orar hacia donde su montura se orientase, y mencionaba que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— hacía eso; e interpretaba esta aleya: { أيْنَمَا تُولّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }.

Me narró Abū al-Sāʾib; dijo: nos narró Ibn Fuḍayl, de ʿAbd al-Malik b. Abī Sulaymān, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿUmar, que dijo: «En verdad, esta aleya descendió: { أيْنَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ } para que ores, en viaje, voluntariamente, hacia donde tu montura te dirija. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando regresaba de La Meca, oraba sobre su montura voluntariamente, haciendo señas con la cabeza hacia Medina».

Otros dijeron: más bien esta aleya descendió acerca de gente a la que se les oscureció la qibla y no conocieron su dirección, y oraron en direcciones diversas. Entonces Allah —poderoso y majestuoso— les dijo: Míos son los orientes y los occidentes; así, hacia donde volváis vuestros rostros, allí está Mi Rostro; y esa es vuestra qibla. Con ello les enseñó que su oración es válida. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Aḥmad; dijo: nos narró Abū Aḥmad; dijo: nos narró Abū al-Rabīʿ al-Sammān, de ʿĀṣim b. ʿUbayd Allāh, de ʿAbd Allāh b. ʿĀmir b. Rabīʿa, de su padre, quien dijo: «Estábamos con el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— en una noche negra y oscura; descendimos en un lugar, y el hombre tomaba piedras y hacía una especie de oratorio para orar en él. Cuando amanecimos, resultó que habíamos orado hacia otra dirección distinta de la qibla. Dijimos: “¡Oh Mensajero de Allah! Hemos orado esta noche hacia otra dirección distinta de la qibla”. Entonces Allah —poderoso y majestuoso— reveló: { ولِلّهِ المَشْرِقُ وَالمَغْرِبُ فَأيْنَما تُولّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ إِنّ اللّهَ وَاسِعٌ عَلِيمٌ }».

Me narró al-Muthannā; dijo: me narró al-Ḥajjāj; dijo: nos narró Ḥammād; dijo: dije a al-Nakhaʿī: «Me había despertado —o dijo: fui despertado— (duda de al-Ṭabarī), y había nubes en el cielo, y oré hacia otra dirección distinta de la qibla». Dijo: «Tu oración es válida; Allah —poderoso y majestuoso— dice: { فأيْنَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }».

Nos narró Sufyān b. Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Ashʿath al-Sammān, de ʿĀṣim b. ʿUbayd Allāh, de ʿAbd Allāh b. ʿĀmir b. Rabīʿa, de su padre, quien dijo: estábamos con el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— en una noche oscura, de viaje, y no supimos dónde estaba la qibla, así que oramos; y cada uno de nosotros oró hacia su propia dirección. Luego amanecimos y se lo mencionamos al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y Allah —poderoso y majestuoso— reveló: { فأيْنَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }.

Otros dijeron: más bien esta aleya descendió por causa del Negus, porque los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— disputaron acerca de su asunto, ya que murió antes de orar hacia la qibla. Entonces Allah —poderoso y majestuoso— dijo: todos los orientes y los occidentes son Míos; quien oriente su rostro hacia algo de ellos queriéndome con ello y buscando con ello Mi obediencia, Me hallará allí. Con ello quiso decir que el Negus, aunque no hubiese orado hacia la qibla, sí orientaba su rostro hacia alguna de las direcciones de los orientes y los occidentes, buscando con ello la complacencia de Allah —poderoso y majestuoso— en su oración. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró Hishām b. Muʿādh; dijo: me narró mi padre, de Qatāda: que el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Vuestro hermano el Negus ha muerto; rezad por él». Dijeron: «¿Rezamos por un hombre que no es musulmán?». Dijo: entonces descendió: «Y, ciertamente, entre la Gente del Libro hay quien cree en Allah y en lo que se os ha revelado y en lo que se les ha revelado, humildes ante Allah». Dijo Qatāda: entonces dijeron: «Él no oraba hacia la qibla». Entonces Allah —poderoso y majestuoso— reveló: { ولِلّهِ المَشْرِقُ وَالمَغْرِبُ فَأيْنَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }.

Dijo Abū Jaʿfar: lo correcto en esto es que Allah —exaltado sea Su recuerdo— singularizó la noticia sobre el oriente y el occidente en esta aleya, afirmando que ambos son de Su propiedad, aunque nada hay sino que es de Su propiedad, para informar a Sus siervos creyentes de que a Él pertenece el dominio de ambos y el dominio de lo que hay entre ellos de la creación; y que a todos ellos, puesto que Él es su Dueño, les incumbe obedecerle en lo que les ordenó y les prohibió, y en lo que les impuso de obligaciones, y orientarse hacia el lado al que fueron orientados, pues es propio de los siervos poseídos obedecer a su dueño. Así, se expresó la noticia sobre el oriente y el occidente, queriéndose con ello lo que hay entre ambos de la creación, del modo que ya he explicado: bastar con informar del origen de la cosa mencionándolo e informando de ello, como se dijo: { وأُشْرِبُوا فِي قُلُوبِهِمُ العِجْل } y lo semejante a ello.

El sentido de la aleya, entonces, es: de Allah es el dominio de la creación que hay entre el oriente y el occidente; les impone servidumbre con lo que quiere y dicta sobre ellos lo que desea; así que obedecedle. Volved vuestros rostros, ¡oh creyentes!, hacia Mi Rostro, pues dondequiera que volváis vuestros rostros, allí está Mi Rostro.

En cuanto a si esta aleya es abrogante o abrogada, o si no es ni abrogante ni abrogada, lo correcto al respecto es decir: vino con formulación de generalidad, pero se quiso con ella lo particular. Y ello es que Su dicho: { فأيْنَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ } admite: «dondequiera que os volváis en el estado de vuestra marcha en vuestros viajes, en vuestra oración voluntaria, y en el estado de vuestro combate contra vuestro enemigo, en vuestra voluntaria y vuestra obligatoria, allí está el Rostro de Allah», como dijo Ibn ʿUmar y al-Nakhaʿī y quienes dijeron eso de los que hemos mencionado antes.

Y admite: «dondequiera que os volváis en la tierra de Allah, estéis donde estéis, allí está la qibla de Allah hacia la que orientáis vuestros rostros», porque la Kaʿba os es posible orientaros hacia ella desde allí. Como dijo Abū Kurayb:

Dijo: nos narró Wakīʿ, de Abū Sinān, de al-Ḍaḥḥāk y al-Naḍr b. ʿArabī, de Mujāhid, sobre la palabra de Allah —poderoso y majestuoso—: { فأيْنَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }. Dijo: la qibla de Allah; así que, dondequiera que estés, al oriente o al occidente, oriéntate hacia ella.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: nos narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo: me informó Ibrāhīm, de Ibn Abī Bakr, de Mujāhid, quien dijo: dondequiera que estéis, tenéis una qibla hacia la que os orientáis. Dijo: la Kaʿba.

Y admite: «dondequiera que volváis vuestros rostros en vuestra súplica, allí está Mi Rostro: os respondo vuestra súplica». Como:

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj; dijo: dijo Ibn Jurayj; dijo Mujāhid: cuando descendió: { ادْعُوني أسْتَجِبْ لَكُمْ } dijeron: «¿Hacia dónde?». Entonces descendió: { فأيْنَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }.

Así, puesto que Su dicho —poderoso y majestuoso—: { فأيْنَمَا تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ } admite los aspectos que hemos mencionado, no es lícito que nadie pretenda que es abrogante o abrogada sino con una prueba a la que sea obligatorio someterse, pues lo abrogante no existe sino respecto de algo abrogado. Y no se ha establecido una prueba a la que sea obligatorio someterse de que Su dicho: { فأيْنَمَا تُولّوا فَثَمّ وجْهُ اللّه } signifique: «dondequiera que orientéis vuestros rostros en vuestra oración, allí está vuestra qibla»; ni de que descendiera después de que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros orasen hacia Bayt al-Maqdis, como mandato de Allah —poderoso y majestuoso— para que se orientasen hacia la Kaʿba, de modo que pudiera decirse: «abroga la oración hacia Bayt al-Maqdis», puesto que entre la gente de conocimiento —de los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y de los imames de los seguidores— hay quien niega que descendiera con ese sentido. Y no hay un reporte firme del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— de que descendiera sobre ello; y la discrepancia acerca de su asunto existe como he descrito. Y, puesto que no es abrogante en el sentido que hemos descrito, tampoco se ha establecido su prueba de que sea abrogada, ya que admite lo que hemos descrito: que haya venido con generalidad, o que su sentido sea en un estado y no en otro si con ella se quiso la orientación en la oración; y en todo estado si con ella se quiso la súplica; y otros sentidos de los que hemos mencionado.

Ya hemos demostrado en nuestro libro «Kitāb al-bayān ʿan uṣūl al-aḥkām» que no hay abrogante, de las aleyas del Corán y de los reportes del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, sino aquello que niega un حكم establecido y obliga a los siervos a una imposición cuyo ظاهر y باطن no admiten otra cosa. En cambio, si admite otra cosa —como que sea con sentido de excepción, o de particularidad y generalidad, o de lo conciso, o de lo explicado—, entonces está fuera del ámbito de lo abrogante y lo abrogado, lo cual hace innecesario repetirlo en este lugar. Y no hay abrogado sino aquello negado cuyo حكم y فرض habían quedado establecidos. Y no se ha verificado ninguno de estos dos sentidos para Su dicho: «{ فأيْنَمَا تُوَلّوا فَثمّ وَجْهُ اللّهِ }» con una prueba a la que sea obligatorio someterse, de modo que se diga de ello: es abrogante o abrogada.

En cuanto a Su dicho: «فأينما», su sentido es: «dondequiera».

En cuanto a Su dicho: { تُوَلّوا }, lo más digno de su interpretación es que signifique: «os volvéis hacia» y «en dirección a», como dice quien dice: «volví mi rostro (hacia él)» y «lo volví hacia él», con el sentido de: «lo encaré y lo afronté». Solo dijimos que esto es lo más digno de la interpretación de la aleya por el consenso de la prueba (al-ḥujja) en que esa es su interpretación, y por lo anómalo de quien la interpretó con el sentido de: «os volvéis de espaldas a ello», de modo que aquello hacia lo que os orientáis es el Rostro de Allah, con el sentido de: la qibla de Allah.

En cuanto a Su dicho: «فَثَمّ», significa: «allí».

Y se discrepó sobre la interpretación de Su dicho: { فَثَمّ وجه الله }. Unos dijeron: su interpretación es: «allí está la qibla de Allah», queriendo con ello: el lado hacia el que Él los orientó. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Wakīʿ, de al-Naḍr b. ʿArabī, de Mujāhid: { فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ }. Dijo: la qibla de Allah.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo: me informó Ibrāhīm, de Mujāhid, quien dijo: dondequiera que estéis, tenéis una qibla hacia la que os orientáis.

Otros dijeron: el sentido de la palabra de Allah —poderoso y majestuoso— «allí está el Rostro de Allah» es: allí está Allah —bendito y exaltado sea—.

Otros dijeron: el sentido de Su dicho: «فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ» es: allí alcanzáis, al orientaros hacia Él, la complacencia de Allah, el Poseedor del noble Rostro.

Otros dijeron: con «rostro» quiso decir: «el Poseedor del rostro»; y quienes sostuvieron esta opinión dijeron: el Rostro de Allah es un atributo Suyo.

Si alguien dijera: «¿Qué relación tiene esta aleya con la anterior?», se le dirá: tiene conexión con ella. El sentido es: «¿Y quién es más injusto que los cristianos que impidieron a los siervos de Allah Sus mezquitas para que en ellas se mencionase Su nombre, y se esforzaron en arruinarlas? Y de Allah son el oriente y el occidente: así que, dondequiera que orientéis vuestros rostros, mencionadlo, pues Su Rostro está allí; os abarcan Su فضل, Su tierra y Sus países; y Él sabe lo que hacéis. Y que no os impida la destrucción de quien destruyó la mezquita de Bayt al-Maqdis, ni el impedimento de quienes impidieron el ذكر de Allah en ella, que mencionéis a Allah dondequiera que estéis en la tierra de Allah, buscando con ello Su Rostro».

El القول en la interpretación de Su dicho تعالى: { إِنّ اللّهَ وَاسِعٌ عَلِيم }.

Dice —glorificado sea— con Su dicho: { وَاسِعٌ }: que abarca a toda Su creación con suficiencia, favores, generosidad y gobierno.

En cuanto a Su dicho: «عَلِيم», significa que Él conoce sus actos: nada de ellos se le oculta ni se aparta de Su conocimiento; antes bien, Él conoce todos ellos.

Notas y Referencias

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