2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 108

Versículo (Español)

[2:108] ¿Acaso van a exigirle [un milagro] a su Mensajero como [el pueblo de Israel] le exigió a Moisés? Quien cambie la fe por la incredulidad se habrá desviado del camino recto.

Tafsir de At-Tabari

{¿O queréis pedir a vuestro Mensajero como antes se pidió a Moisés? Y quien trueque la incredulidad por la fe, ciertamente se ha extraviado del recto camino} (108) القول في تأويل قوله تعالى :

{ ¿O queréis pedir a vuestro Mensajero como antes se pidió a Moisés? Y quien trueque la incredulidad por la fe, ciertamente se ha extraviado del recto camino }

Los exégetas discreparon acerca de la causa por la cual fue revelada esta aleya. Dijeron algunos:

Nos lo transmitió Abū Kurayb, dijo: me narró Yūnus b. Bukayr; y nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama b. al-Faḍl; ambos dijeron: nos narró Ibn Isḥāq, dijo: me narró Muḥammad b. Abī Muḥammad, liberto de Zayd b. Thābit, dijo: me narró Saʿīd b. Jubayr —o ʿIkrima— de Ibn ʿAbbās: dijo Rāfiʿ b. Ḥuraymila y Wahb b. Zayd al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Tráenos un libro que hagas descender sobre nosotros desde el cielo para que lo leamos, y haz brotar para nosotros ríos, para que te sigamos y te creamos». Entonces Dios hizo descender, acerca de lo que dijeron: { ¿O queréis pedir a vuestro Mensajero como antes se pidió a Moisés? } la aleya. Y dijeron otros:

Nos transmitió Bishr b. Muʿādh, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: { ¿O queréis pedir a vuestro Mensajero como antes se pidió a Moisés? } Y a Moisés se le pedía, y se le dijo: «Muéstranos a Dios abiertamente».

Me narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos transmitió ʿAmr, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī: { ¿O queréis pedir a vuestro Mensajero como antes se pidió a Moisés? } —que Dios se les mostrase abiertamente—. Y los árabes pidieron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que les trajera a Dios para verlo abiertamente. Y dijeron otros:

Me lo narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, dijo: nos transmitió ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca del dicho de Dios: { ¿O queréis pedir a vuestro Mensajero como antes se pidió a Moisés? } —que Dios se les mostrase abiertamente—. Y Quraysh pidió a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— que Dios convirtiera para él al-Ṣafā en oro. Dijo: «SÍ; Y SERÁ PARA VOSOTROS COMO LA MESA SERVIDA DE LOS HIJOS DE ISRAEL, SI INCURRÍS EN INCREDULIDAD». Pero se negaron y se volvieron.

Nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, que dijo: Quraysh pidió a Muḥammad que les convirtiera al-Ṣafā en oro. Y él dijo: «SÍ; Y SERÁ PARA VOSOTROS COMO LA MESA SERVIDA PARA LOS HIJOS DE ISRAEL, SI INCURRÍS EN INCREDULIDAD». Entonces se negaron y se volvieron. Y Dios hizo descender: { ¿O queréis pedir a vuestro Mensajero como antes se pidió a Moisés? } —que Dios se les mostrase abiertamente—.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos transmitió Abū Ḥudhayfa, dijo: nos transmitió Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, algo semejante.

Y dijeron otros:

Me lo narró al-Muthannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, dijo: nos transmitió Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya, que dijo: Un hombre dijo: «¡Oh Mensajero de Dios! Ojalá nuestras expiaciones fueran como las expiaciones de los Hijos de Israel». Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡OH DIOS! NO LAS DESEAMOS; LO QUE DIOS OS HA DADO ES MEJOR QUE LO QUE DIO A LOS HIJOS DE ISRAEL». Luego el Profeta dijo: «Los Hijos de Israel, cuando uno de ellos cometía una falta, la encontraba escrita en su puerta, junto con su expiación. Si la expiaba, era para él una ignominia en este mundo; y si no la expiaba, era para él una ignominia en la otra vida. Y Dios os ha dado algo mejor que lo que dio a los Hijos de Israel». Dijo: { Y quien obre mal o se agrave a sí mismo, y luego pida perdón a Dios, hallará a Dios Perdonador, Misericordioso }. Dijo: Y dijo: «LAS CINCO ORACIONES Y DE VIERNES A VIERNES SON EXPIACIONES DE LO QUE HAY ENTRE ELLAS». Y dijo: «QUIEN SE PROPONGA UNA BUENA OBRA Y NO LA REALICE, SE LE ESCRIBE UNA BUENA OBRA; Y SI LA REALIZA, SE LE ESCRIBE DIEZ VECES SU EQUIVALENTE; Y NO PERECE ANTE DIOS SINO EL QUE PERECE». Entonces Dios hizo descender: { ¿O queréis pedir a vuestro Mensajero como antes se pidió a Moisés? }.

Y los arabistas discreparon acerca del sentido de “am” en Su dicho: Am turīdūn.

Dijeron algunos de los basríes: que es con el sentido de interrogación; y la interpretación del enunciado es: «¿Queréis pedir a vuestro Mensajero?». Y dijeron otros de ellos: que es una interrogación ulterior, desligada del discurso, como si con ella se inclinara hacia su comienzo, como dice el árabe: «Ciertamente son camellos, oh gente, am ovejas»; y: «Ciertamente fue tal y tal, am conjetura de mi alma».

Dijo: Y Su dicho: Am turīdūn no es por duda; sino que lo dijo para afearles su proceder. Y adujo como prueba de ello un verso de al-Akhtal:

«Te mintió tu ojo, am viste en Wāsiṭ, entre la penumbra de la oscuridad, una sombra de al-Rabāb».

Y dijeron algunos gramáticos de los kufíes: Si quieres, haces Su dicho: Am turīdūn una interrogación apoyada en un discurso que la precede, como dijo —glorificado sea—: { Alif-Lām-Mīm. La revelación del Libro: no hay duda en él, de parte del Señor de los mundos. Am dicen: “Lo ha inventado” }. Y vino “am” sin que antes hubiera interrogación. Eso era, para él, una prueba de que se trata de una interrogación iniciada sobre un discurso previo.

Y quien sostuvo esta doctrina dijo: “am”, en el sentido, puede ser respuesta a la interrogación en dos direcciones: una de ellas: que haga conocer el sentido de “ayy”; y la otra: que se interrogue con ella, y sea a modo de coordinación. Y lo que con ella se pretende es el inicio, salvo que es un inicio conectado con un discurso; pues si iniciaras un discurso sin que hubiera antes discurso y luego interrogaras, no sería sino con la hamza o con “hal”. Dijo: Y si quieres, dices que antes de Su dicho: Am turīdūn hay una interrogación, y que esta viene como respuesta a ella; y está en Su dicho: { ¿Acaso no sabes que Dios es sobre toda cosa Poderoso? }.

Y lo correcto, a mi juicio, respecto de ello —conforme a lo que han traído las tradiciones que hemos mencionado de los exégetas— es que se trata de una interrogación iniciada con el sentido de: «¿Queréis, oh gente, pedir a vuestro Mensajero?». Y solo fue lícito interrogar a la gente con “am”, aunque una de las condiciones de “am” sea que sea coordinación en la interrogación, por lo que la precede del discurso: pues puede ser una interrogación iniciada si la precede algo anterior del discurso; y no se ha oído de los árabes una interrogación con ella sin que la preceda discurso. Y su análogo es Su dicho —glorificado sea—: { Alif-Lām-Mīm. La revelación del Libro: no hay duda en él, de parte del Señor de los mundos. Am dicen: “Lo ha inventado” }. Y “am” puede venir con el sentido de “bal” cuando la precede una interrogación en la que no es pertinente “ayy”, como cuando dicen: «¿Tienes tú, de nuestra parte, algún derecho, am eres un hombre conocido por la injusticia?». Y dijo el poeta:

«Por Dios, no sé: ¿fue Salmā quien habló, am fue la gente, am todos me son queridos?».

Quiere decir: «Más bien, todos me son queridos».

Y algunos solían reprobar la afirmación de quien pretendía que “am” en Su dicho: Am turīdūn es una interrogación ulterior, desligada del discurso, inclinada hacia su comienzo, alegando que lo primero es una noticia y lo segundo una interrogación; y que la interrogación no se da en la noticia, ni la noticia en la interrogación; sino que, según su pretensión, le sobrevino la duda después de transcurrida la noticia, y entonces interrogó.

Así pues, cuando el sentido de “am” es el que hemos descrito, la interpretación del enunciado es: «¿Queréis, oh gente, pedir a vuestro Mensajero cosas semejantes a lo que el pueblo de Moisés pidió antes que vosotros, para luego incurrir en incredulidad si se os impide, en vuestra petición, aquello que no es lícito, en la sabiduría de Dios, que os sea concedido; o para perecer, si se trata de algo que es lícito en Su sabiduría concedéroslo y os lo concede, y luego incurrís en incredulidad después de ello, como perecieron las comunidades anteriores que pidieron a sus profetas lo que no les era lícito pedirles; y cuando se les concedió, negaron, y se apresuraron sobre ellas los castigos por su incredulidad después de que Dios les concediera lo que habían pedido».

القول في تأويل قوله تعالى : وَمَنْ يَتَبَدّلِ الكُفْرَ بالإيمَانِ .

Quiere decir —glorificado sea— con Su dicho: { Y quien trueque }: quien sustituya la incredulidad; y por “incredulidad” entiende: la negación de Dios y de Sus signos; por “fe” entiende: creer en Dios y en Sus signos, y afirmarlo. Y se ha dicho que por “incredulidad” en este lugar quiso decir la dureza, y por “fe” la holgura. No conozco la “dureza” entre los significados de la incredulidad, ni la “holgura” en el significado de la fe, a menos que quien dijo eso pretendiera, en su interpretación, por “incredulidad” el sentido de dureza en este lugar, y por “fe” el sentido de holgura: esto es, lo que Dios ha preparado para los incrédulos en la otra vida de severidades, y lo que ha preparado para la gente de la fe en ella de delicia. Sería entonces una posibilidad, aunque alejada de lo que se entiende por el sentido aparente del discurso. Mención de quien dijo eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, dijo: nos transmitió Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de Abū al-ʿĀliya: { Y quien trueque la incredulidad por la fe } dijo: trueca la dureza por la holgura.

Nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥasan, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Abī Jaʿfar, de al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya, con algo semejante.

Y en Su dicho: { Y quien trueque la incredulidad por la fe, ciertamente se ha extraviado del recto camino } hay una prueba clara de lo que hemos dicho: que estas aleyas, desde Su dicho: { ¡Oh vosotros que creéis! No digáis: “Rāʿinā” } son un خطاب de Dios —glorificado sea— a los creyentes en Él, de entre los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y un reproche de Su parte por un asunto que les había precedido, con el cual los judíos se complacieron y que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— detestó para ellos; y Dios lo detestó para ellos. Así, los amonestó por ello, y les informó de que los judíos son gente de engaño hacia ellos, de envidia y de transgresión; que desean para ellos lo detestable y les traman calamidades; y les prohibió tomarles por consejeros; y les informó de que quien de entre ellos apostate de su religión, sustituyendo su fe por incredulidad, ha errado el propósito del camino.

القول في تأويل قوله تعالى : فَقَدْ ضَلّ سَوَاءَ السّبِيلِ .

En cuanto a Su dicho: { ciertamente se ha extraviado }, quiere decir con ello: se ha ido y se ha desviado. Y el origen de “extraviarse” respecto de algo es: irse y desviarse. Luego se usa para lo perecido y para aquello a lo que no se presta atención, como cuando dicen del hombre oscuro, sin mención ni notoriedad: «ḍalla bnu ḍall», y «qalla bnu qall»; como dijo al-Akhtal acerca de lo perecido:

«Eras la brizna en la ola turbia y espumosa, que el torrente arrojó, y así se extravió, extravío».

Quiere decir: pereció y se fue.

Y lo que Dios —exaltado sea Su recuerdo— quiso decir con Su dicho: { ciertamente se ha extraviado del recto camino } es: se ha apartado del recto camino y se ha desviado de él.

Y en cuanto a la interpretación de Su dicho: { del recto camino }, por “recto” entiende: el propósito y el método. Y el origen de “sawāʾ” es: el medio. Se ha mencionado de ʿĪsā b. ʿUmar, el gramático, que dijo: «No he cesado de escribir hasta que se cortó mi sawāʾ», queriendo decir: mi medio. Y dijo Ḥassān b. Thābit:

«¡Ay de los Auxiliares del Profeta y de su descendencia, después del sepultado en el medio del sepulcro!».

Por “sawāʾ” quiere decir: el medio. Y los árabes dicen: «Está en el recto camino», queriendo decir: en el nivel del camino. Y el “sawāʾ” de la tierra es, para ellos, su llanura. En cuanto a “sabīl”, es el camino allanado; se derivó de “masbūl” a “sabīl”.

Así, la interpretación del enunciado es: Quien sustituya la fe en Dios y en Su Mensajero por la incredulidad, apostatando de su religión, se ha desviado del método del camino y de su medio claro y allanado. Y este enunciado, en su ظاهر, es una noticia acerca del apartamiento de quien sustituye la fe por la incredulidad del camino; pero lo que se pretende con ello es informar de que ha abandonado la religión de Dios, la cual Él aprobó para Sus siervos y les hizo como camino por el que transitan hacia Su complacencia, y como vía por la que cabalgan hacia Su amor y el triunfo de Sus jardines. Así, el Altísimo hizo del camino —que, si quien lo recorre toma su senda y se atiene a su medio, se salva, alcanza su necesidad y logra su objetivo— un ejemplo para Su religión, a la que llamó a Sus siervos: como si el logro de sus objetivos en su otra vida por mantenerse en ella y seguirla fuera semejante al logro del que se aferra a la senda del camino, por aferrarse a ella, de su objetivo de salvarse y llegar al lugar al que se dirigió y pretendió. E hizo del ejemplo de quien se desvía de Su religión y de seguir aquello a lo que lo llamó —de Su adoración— en su vida, respecto de lo que esperaba alcanzar con su obra en su otra vida y obtener en su retorno, y de su alejamiento de lo que anhelaba del premio de su obra y de su distancia de su Señor, un ejemplo del que se desvía del método del camino y del propósito de la vía: que no aumenta en internarse por la dirección que tomó sino que aumenta en lejanía del lugar de su necesidad y en alejamiento del sitio al que se encaminó y quiso. Y esta vía de la que Dios informó que quien trueque la incredulidad por la fe se ha extraviado de su rectitud, es el sendero recto respecto del cual se nos ordenó pedir la guía, con Su dicho: { Guíanos al sendero recto, el sendero de aquellos a quienes has agraciado }.

Notas y Referencias

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