19

María

مريم Maryam
Aya 42

Versículo (Español)

[19:42] Cuando [Abraham] dijo a su padre: "¡Oh, padre mío! ¿Por qué adoras a lo que no oye ni ve ni puede beneficiarte en absoluto?

Tafsir de At-Tabari

{إِذۡ قَالَ لِأَبِيهِ يَـٰٓأَبَتِ لِمَ تَعۡبُدُ مَا لَا يَسۡمَعُ وَلَا يُبۡصِرُ وَلَا يُغۡنِي عَنكَ شَيۡـٔٗا} (42) Y Su dicho: {إِذۡ قَالَ لِأَبِيهِ} es decir: recuérdalo cuando dijo a su padre: «¡Padre mío! ¿Por qué adoras lo que no oye?», es decir: ¿qué haces con la adoración del ídolo que no oye ni ve nada, {وَلَا يُغۡنِي عَنكَ شَيۡـٔٗا} es decir: ni te sirve de nada; esto es, no aparta de ti el daño de cosa alguna; no es sino una figura modelada, que ni perjudica ni beneficia. Dice: ¿qué haces con la adoración de aquello cuya cualidad es ésta? Adora a Aquel que, si Lo invocas, oye tu súplica; y si te ves cercado, te ve y te auxilia; y si te sobreviene un daño, lo aparta de ti.

Los arabistas discreparon acerca del modo de la entrada de la hā’ en Su dicho «yā abati». Algunos gramáticos de Basora decían: si te detienes en ella, dices: «yā abah», y es una hā’ añadida, como cuando dices: «yā ummah»; luego se dice: «yā umm» cuando se enlaza. Pero como «ab» (padre) consta de dos letras, era como si se hubiera incurrido en una elisión, de modo que la hā’ se hizo obligatoria, y la yā’ quedó como si viniera después de ella. Por eso dijeron: «yā abah, aqbil», e hicieron de la tā’ una marca de femenino. Y es lícito el tarjīm (apócope) a partir de «yā ab, aqbil», porque es lícito que invoques aquello que, en el sentido, añades a ti mismo, estando en estado de ḍamm (como si estuviera en nominativo), como en el dicho de los árabes: «yā rabb, ighfir lī». Y en el Corán se hace pausa: «yā abah» en el Libro. Y algunos árabes pueden hacer pausa sobre la hā’ con la tā’. Y algunos gramáticos de Kufa decían: la hā’ con «abah» y «ummah» es una hā’ de pausa; se hizo frecuente en su habla hasta volverse como la hā’ del femenino, y le introdujeron la iḍāfa (construcción de anexión). Quien busca la iḍāfa, es con tā’ y no de otro modo, porque busca después de ella la yā’, y entonces la hā’ no puede ser sino tā’, como cuando dices: «yā abati», sin más. Y quien dice: «yā abah», es quien hace pausa con la hā’, porque no busca después de ella una yā’. Y quien dice: «yā abatā», hace pausa sobre ella con la tā’, y es permitido con la hā’. En cuanto a con la tā’, es por buscar el alif de la lamentación (alif al-nudba), de modo que la hā’ se volvió tā’ por ello; y la pausa con la hā’ es lejana, salvo en quien dijo: «يا أميمةَ ناصِبِ», e hizo de esta fatḥa parte de la fatḥa del tarjīm, como si esto fuera el extremo del nombre. Dijo: y esto se repite.

Notas y Referencias

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