18

La Caverna

الكهف Al-Kahf
Aya 92

Versículo (Español)

[18:92] Luego siguió otro camino

Tafsir de At-Tabari

{ثُمَّ أَتۡبَعَ سَبَبًا} (92) La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { Luego siguió un medio * hasta que, cuando llegó entre los dos diques, halló, más acá de ambos, a un pueblo que apenas comprendía palabra * Dijeron: ¡Oh, ذو القرنين! En verdad, Yaŷūŷ y Maŷūŷ son corruptores en la tierra; ¿acaso te asignaremos un tributo a condición de que pongas entre nosotros y ellos un dique }

dice —Exaltado sea Su recuerdo—: Luego marchó por caminos y etapas, y siguió sendas, hasta que llegó entre los dos diques.

Los recitadores discreparon respecto a la lectura de ello. La mayoría de los recitadores de Medina y algunos de los kufíes lo leyeron: «ḥattā iḏā balaġa bayna as-suddayn» con ḍamma en la sīn; y asimismo todo lo que en el Corán aparece de ello, con ḍamma en la sīn. Y algunos de los recitadores de La Meca lo leían todo con fatḥa. Y Abū ʿAmr b. al-ʿAlāʾ abría la sīn en esta sura y la cerraba en Yā-Sīn, y decía: el sadd con fatḥa: es la barrera entre tú y la cosa; y el sadd con ḍamma: es lo que hay de veladura en el ojo. En cuanto a los kufíes, la lectura de la mayoría de ellos en todo el Corán es con fatḥa en la sīn, salvo Su dicho: «ḥattā iḏā balaġa bayna as-suddayn», pues en este caso particular cerraron la sīn. Y se transmitió de ʿIkrima al respecto lo siguiente:

Nos lo narró Aḥmad b. Yūsuf, dijo: nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró Ḥaŷŷāŷ, de Hārūn, de Ayyūb, de ʿIkrima, que dijo: Lo que sea obra manufacturada de los hijos de Adán es as-sadd —es decir, con fatḥa—; y lo que sea obra de Dios es as-sudd. Y al-Kisāʾī decía: son dos variantes lingüísticas con un mismo significado.

Lo correcto, a mi juicio, es decir: que son dos lecturas difundidas en la recitación de las ciudades, y dos variantes lingüísticas concordes en el significado, no divergentes; así pues, cualquiera de las dos que lea el recitador, acierta. Y no hay sentido en la distinción que se mencionó de Abū ʿAmr b. al-ʿAlāʾ y de ʿIkrima entre as-sadd y as-sudd, pues no hemos hallado para ello testimonio que aclare una diferencia entre ambos, tal como se les atribuyó. Y de lo que evidencia esto es que el conjunto de la gente de la exégesis, de quienes se nos transmitió una opinión al respecto, no nos transmitió de ninguno de ellos una diferenciación entre abrirlo o cerrarlo; y si fueran de significado distinto, se habría transmitido la separación junto con la interpretación, si Dios quiere. Pero el significado, para ellos, no era distinto, y explican el pasaje sin detallar diferencia entre ambos. En cuanto a lo que se mencionó de ʿIkrima, quien lo transmitió de Ayyūb y Hārūn —y en su transmisión hay reparo—; y no conocemos eso de Ayyūb por la vía de los fiables entre sus compañeros. Y as-sadd y as-sudd, ambos: son la barrera entre dos cosas; y aquí —según se mencionó— son dos montañas que cierran lo que hay entre ellas. Entonces ذو القرنين colmató una barrera entre Yaŷūŷ y Maŷūŷ y quienes están más allá de ellos, para cortar la extensión de sus estragos y su devastación contra aquellos. Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los exegetas. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, de ʿAṭāʾ al-Ḫurāsānī, de Ibn ʿAbbās: «ḥattā iḏā balaġa bayna as-suddayn» dijo: las dos montañas; el terraplén que está entre Yaŷūŷ y Maŷūŷ, dos comunidades detrás del terraplén de ذو القرنين. Dijo: las dos montañas: Armenia y Azerbaiyán.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: «ḥattā iḏā balaġa bayna as-suddayn» y son dos montañas.

Se me narró de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Muʿāḏ decir: nos narró ʿUbayd, dijo: oí a aḍ-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «bayna as-suddayn» esto es: entre dos montañas.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd ar-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «bayna as-suddayn» dijo: son dos montañas.

Y Su dicho: وَجَدَ مِنْ دُونِهِما قَوْما لا يَكادُونَ يَفْقَهُونَ قَوْلاً, dice —poderoso es Su recuerdo—: Halló, más acá de los dos diques, a un pueblo que apenas comprendía la palabra del hablante, salvo su propia habla.

Los recitadores discreparon respecto a la lectura de Su dicho يَفْقَهُونَ. La mayoría de los recitadores de Medina y Basora, y algunos de los de Kufa, lo leyeron: يَفْقَهُونَ قَوْلاً, abriendo la qāf y la yāʾ, de faqiha ar-raŷul yafqahu fiqhan. Y la mayoría de los recitadores de Kufa lo leyeron: «yufqihūna qawlan», con ḍamma en la yāʾ y kasra en la qāf: de afqahtu fulānan kaḏā afqihuhu ifqāhan, cuando se lo haces comprender.

Lo correcto, a mi juicio, es que son dos lecturas difundidas en la recitación de las ciudades, sin que una invalide a la otra. Pues el pueblo del que Dios informó en este relato puede ser que apenas comprendiera palabra ajena a ellos, y entonces es correcta esa lectura. Y puede ser que, aun siendo así, apenas lograran hacer comprender a otros por causas: o bien por sus lenguas, o bien por su modo de hablar; y entonces también es correcta esa lectura.

Y Su dicho: إنّ يأْجُوجَ ومَأْجُوجَ مُفْسِدُونَ فِي الأرْضِ. Los recitadores discreparon respecto a la lectura de Su dicho إنّ يأْجُوجَ ومَأْجُوجَ. Los recitadores del Ḥiŷāz, de العراق y otros lo leyeron: «inna yāŷūŷa wa māŷūŷa», sin hamza, sobre el patrón fāʿūl, de yaŷaŷtu y maŷaŷtu, considerando que las dos alif en ambos son añadidas. Salvo ʿĀṣim b. Abī an-Naŷūd y al-Aʿraŷ, pues se mencionó que ambos lo leyeron con hamza en los dos, y consideraron que la hamza en ambos pertenece al أصل del vocablo; como si hubieran considerado que Yaʾŷūŷ es yafʿūl de aŷaŷtu, y Maʾŷūŷ: mafʿūl.

La lectura que, para nosotros, es la lectura correcta es: yāŷūŷa wa māŷūŷa, con alif sin hamza, por el consenso de la autoridad de los recitadores sobre ello, y porque es la expresión conocida en las lenguas de los árabes; y de ello es el dicho de Ruʾba b. al-ʿAŷŷāŷ:

«Si Yaŷūŷ y Maŷūŷ estuvieran juntos *** y ʿĀd regresara y llamara a Tubbaʿ»

Y son dos comunidades detrás del dique.

Y Su dicho: مُفْسِدُونَ فِي الأرْضِ. Los exegetas discreparon respecto al sentido de la corrupción con que Dios describió a estas dos comunidades. Algunos dijeron: que comían a la gente. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Aḥmad b. al-Walīd ar-Ramlī, dijo: nos narró Ibrāhīm b. Ayyūb al-Ḫūzānī, dijo: nos narró al-Walīd b. Muslim, dijo: oí a Saʿīd b. ʿAbd al-ʿAzīz decir acerca de Su dicho: إنّ يأْجُوجَ ومَأْجُوجَ مُفْسِدُونَ فِي الأرْضِ: dijo: comían a la gente.

Y otros dijeron: antes bien, el sentido es: que Yaŷūŷ y Maŷūŷ corromperán en la tierra, no que en aquel momento estuvieran corrompiendo. Mención de quienes dijeron eso, y mención de la descripción del seguimiento de ذو القرنين de los medios que Dios mencionó en esta aleya, y mención de la causa de su construcción del terraplén:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, dijo: nos narró Muḥammad b. Isḥāq, dijo: me narró alguno de quienes transmiten relatos de los no árabes, de la Gente del Libro, de los que habían abrazado el Islam, de lo que heredaron del conocimiento de ذو القرنين: que ذو القرنين era un hombre de la gente de Egipto, llamado Marzibā b. Mardaba al-Yūnānī, de la descendencia de Yūnan b. Yāfiṯ b. Nūḥ.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, dijo: me narró Muḥammad b. Isḥāq, de Ṯawr b. Yazīd, de Ḫālid b. Maʿdān al-Kalāʿī. Y Ḫālid era un hombre que había alcanzado a la gente [de la primera generación], y que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— fue preguntado por ذو القرنين, y dijo: «Un rey que recorrió la tierra por debajo de ella mediante los medios». Dijo Ḫālid: y ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb oyó a un hombre decir: “¡Oh ذو القرنين!”, y dijo: “¡Oh Dios, perdón! ¿No os basta con llamaros con los nombres de los profetas, hasta que os llamáis con los nombres de los ángeles? Si el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo eso, entonces la verdad es lo que dijo, y lo falso es lo que lo contradice”.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, dijo: me narró Muḥammad b. Isḥāq, dijo: me narró quien no considero sospechoso, de Wahb b. Munabbih al-Yamānī —y tenía conocimiento de los relatos antiguos—, que solía decir: ذو القرنين es un hombre de los romanos, hijo de una anciana entre sus ancianas, que no tenía más hijo que él; y su nombre era al-Iskandar. Y sólo fue llamado ذو القرنين porque las dos sienes de su cabeza eran de cobre. Cuando alcanzó la madurez —y era un siervo صالح—, Dios —poderoso y majestuoso— le dijo: “¡Oh ذو القرنين! En verdad, te envío a las naciones de la tierra: naciones de lenguas diversas; y son todos los habitantes de la tierra. Entre ellos hay dos naciones cuya distancia entre sí es toda la longitud de la tierra; y entre ellos hay dos naciones cuya distancia entre sí es toda la anchura de la tierra; y naciones en el centro de la tierra, entre ellas los genios y los humanos, y Yaŷūŷ y Maŷūŷ. En cuanto a las dos naciones cuya distancia entre sí es la longitud de la tierra: una está junto a la puesta del sol, y se la llama: Nāsik. Y la otra: junto a su salida, y se la llama: Mansik. Y en cuanto a las dos cuya distancia entre sí es la anchura de la tierra: una nación está en el extremo derecho de la tierra, y se la llama: Hāwīl. Y la otra, que está en el extremo izquierdo de la tierra: una nación llamada: Taʾwīl”. Cuando Dios le dijo eso, ذو القرنين dijo: “Dios mío, me has convocado a un asunto عظیم cuyo alcance nadie puede medir sino Tú. Infórmame acerca de estas naciones a las que me envías: ¿con qué fuerza las enfrentaré?, ¿con qué multitud competiré con ellas?, ¿con qué ardid las hostigaré?, ¿con qué paciencia las soportaré?, ¿con qué lengua les hablaré?, ¿cómo podré comprender sus lenguas?, ¿con qué oído captar su palabra?, ¿con qué vista penetrarlas?, ¿con qué prueba disputar con ellas?, ¿con qué corazón razonar sobre ellas?, ¿con qué sabiduría administrar su asunto?, ¿con qué equidad ser justo entre ellas?, ¿con qué حلم ser paciente con ellas?, ¿con qué conocimiento discernir entre ellas?, ¿con qué ciencia perfeccionar sus asuntos?, ¿con qué mano abatirme sobre ellas?, ¿con qué pie pisarlas?, ¿con qué energía vencerlas en disputa?, ¿con qué ejército combatirlas?, ¿con qué suavidad ganarlas? Pues no tengo, Dios mío, nada de lo que he mencionado para decirles, ni fuerza contra ellas ni capacidad para soportarlas. Y Tú eres el Señor misericordioso, que no impone a un alma sino su capacidad, ni la carga sino con su طاقت, ni la agobia ni la abruma; antes bien, Tú te compadeces de ella y la misericordias”. Dios —poderoso y majestuoso— dijo: “Yo te ceñiré aquello con lo que te he cargado; ensancharé tu pecho para que abarque toda cosa; ensancharé tu entendimiento para que comprendas toda cosa; extenderé tu lengua para que hables toda cosa; abriré tu oído para que retengas toda cosa; prolongaré tu vista para que penetres toda cosa; dispondré tu asunto para que perfecciones toda cosa; te lo enumeraré para que nada se te escape; te guardaré para que nada se te ausente; fortaleceré tu espalda para que nada te derribe; fortaleceré tu apoyo para que nada te venza; fortaleceré tu corazón para que nada te espante; y someteré para ti la luz y la oscuridad, y las haré dos ejércitos de tus ejércitos: la luz te guiará delante de ti, y la oscuridad te cercará por detrás; fortaleceré tu عقل para que nada te aterre; extenderé para ti lo que está ante tus manos para que te abatas sobre toda cosa; fortaleceré tu pisada para que aplastes toda cosa; y te vestiré de الهيبة para que nada se atreva contigo”.

Cuando se le dijo eso, partió hacia la nación que está junto a la puesta del sol. Cuando llegó a ellos, halló una multitud y un número que nadie cuenta sino Dios, y una fuerza y un poder que nadie soporta sino Dios, y lenguas diversas, inclinaciones dispersas y corazones divididos. Cuando vio eso, los enfrentó con la oscuridad: dispuso alrededor de ellos tres ejércitos de ella, y los cercaron por todas partes, y los acorralaron hasta reunirlos en un solo lugar. Luego los acometió con la luz y los llamó a Dios y a Su adoración: algunos creyeron en él y otros se apartaron. Entonces se dirigió a quienes se volvieron de él e hizo entrar sobre ellos la oscuridad: entró en sus bocas, narices, oídos y entrañas; entró en sus casas y moradas; los cubrió por encima, por debajo y por todos sus lados. Se agitaron en ella y quedaron perplejos; cuando temieron perecer en ella, clamaron a él con una sola voz. Entonces la apartó de ellos y los tomó por la fuerza, y entraron en su llamada. Reclutó de la gente del occidente naciones عظیمes y las hizo un solo ejército. Luego partió con ellos, guiándolos: la oscuridad los empujaba por detrás, los guardaba alrededor, y la luz iba delante de ellos, conduciéndolos y señalándoles el camino. Él marchaba por el lado derecho de la tierra, queriendo la nación del extremo derecho, llamada Hāwīl. Y Dios le sometió su mano, su corazón, su juicio, su عقل, su mirada y su determinación: no erraba cuando decidía, y cuando realizaba una obra la perfeccionaba. Partió conduciendo aquellas naciones, y ellas lo seguían. Cuando llegaba a un mar o a un vado, construía naves con tablillas pequeñas como sandalias; las ensamblaba en una hora. Luego hacía subir en ellas a todos los que estaban con él de aquellas naciones y ejércitos. Cuando cruzaba ríos y mares, las desarmaba y luego entregaba a cada persona una tablilla que no le pesaba cargar. No cesó así, con constancia, hasta llegar a Hāwīl; y obró en ella como obró en Nāsik. Cuando terminó con ella, siguió su camino por el lado derecho de la tierra hasta llegar a Mansik, junto a la salida del sol; obró en ella y reclutó de ella ejércitos, como hizo con las dos naciones anteriores. Luego regresó volviendo por el lado izquierdo de la tierra, queriendo Taʾwīl, la nación que está frente a Hāwīl; ambas se enfrentan y entre ellas está toda la anchura de la tierra. Cuando llegó a ella, obró en ella y reclutó de ella como había hecho antes. Cuando terminó con ella, se dirigió desde allí a las naciones del centro de la tierra: de los genios y del resto de la gente, y Yaŷūŷ y Maŷūŷ. Cuando estaba en parte del camino, hacia el extremo de los turcos en dirección al oriente, una nación صالح de los humanos le dijo: “¡Oh ذو القرنين! Entre estas dos montañas hay una criatura de las criaturas de Dios; muchos de ellos se asemejan a los humanos, pero son como bestias: comen hierba, depredan sobre las bestias y las fieras como depredan las alimañas; comen toda la menudencia de la tierra: serpientes y escorpiones, y todo ser viviente de lo que Dios creó en la tierra. No hay criatura de Dios que crezca como ellos en un solo año, ni que aumente como ellos aumentan, ni que se multiplique como ellos se multiplican. Si se les concede tiempo, según vemos de su crecimiento y aumento, no hay duda de que llenarán la tierra, expulsarán a sus habitantes de ella, prevalecerán sobre ella y corromperán en ella. No pasa un año desde que somos sus vecinos sin que los temamos y aguardemos que asomen sobre nosotros sus primeros desde entre estas dos montañas. ¿Acaso te asignaremos un tributo a condición de que pongas entre nosotros y ellos un dique?”. Dijo: “Lo que mi Señor me ha concedido es mejor; así pues, ayudadme con fuerza: pondré entre vosotros y ellos un terraplén. Preparadme rocas, hierro y cobre, hasta que explore sus tierras, conozca su condición y mida lo que hay entre sus dos montañas”.

Luego partió hacia ellos hasta llegar a ellos y penetrar en medio de sus tierras. Los halló de una misma medida: varón y hembra; la estatura de cada uno de ellos era como la mitad de un hombre de talla mediana entre nosotros. Tenían garras en lugar de las uñas de nuestras manos; muelas y colmillos como los de las fieras; mandíbulas como las de los camellos, con una fuerza cuya حركة se oía cuando comían, como el movimiento de la rumia de los camellos, o como el roer de un semental viejo, o de un caballo fuerte. Eran hirsutos: sobre sus cuerpos tenían pelo que los cubría, y con el que se protegían del calor y del frío cuando les alcanzaba. Cada uno de ellos tenía dos orejas enormes: una, vellosa por fuera y por dentro; la otra, lanosa por fuera y por dentro; les bastaban: cuando se las ponía, se cubría con una y se tendía sobre la otra; pasaba el verano en una y el invierno en la otra. No hay entre ellos varón ni hembra sino que conoce su plazo en que morirá y el término de su vida: pues no muere ninguno de sus varones hasta que de su lomo han salido mil hijos; y no muere la hembra hasta que de su vientre han salido mil hijos. Cuando eso ocurre, tiene certeza de la muerte. Se les provee del dragón en los días de la primavera; lo hacen llover cuando lo esperan, como nosotros pedimos la lluvia en su tiempo. Cada año se les arroja uno, y lo comen durante todo su año hasta el mismo tiempo del año siguiente: les basta, pese a su multitud y crecimiento. Cuando llueve para ellos, hay abundancia, viven y engordan, y se ve su أثر en ellos: las hembras se vuelven fecundas y los varones se excitan. Y cuando les falla, se debilitan y padecen sequía: los machos se agotan y las hembras se retraen, y se manifiesta en ellos el أثر de ello. Se llaman unos a otros como se llaman las palomas; aúllan como aúllan los perros; copulan donde se encuentran, como copulan las bestias.

Cuando ذو القرنين vio ذلك de ellos, regresó a lo que hay entre los dos flancos de la montaña; midió lo que había entre ambos —en el extremo de la tierra de los turcos, hacia el oriente— y halló que la distancia entre ellos era de cien farsajs. Cuando comenzó su obra, excavó un cimiento hasta llegar al agua; luego hizo su anchura de cincuenta farsajs; hizo su relleno de rocas y su argamasa de cobre, que se fundía y luego se vertía sobre ello, y quedó como si fuera una vena de montaña bajo la tierra. Luego lo elevó y lo coronó con bloques de hierro y cobre fundido; y puso en medio de ello una vena de cobre amarillo. Quedó como si fuera un manto listado por el amarillo del cobre, su rojo y el negro del hierro. Cuando terminó y lo consolidó, partió dirigiéndose a la congregación de humanos y genios. Mientras caminaba, llegó a una nación صالح que guía por la verdad y con ella es justa: halló una nación equitativa y moderada; reparten por igual, juzgan con justicia, se socorren y se compadecen; su estado es uno, su palabra es una, sus caracteres se asemejan, su camino es recto, sus corazones están unidos y su conducta es buena. Sus tumbas están a las puertas de sus casas; sus casas no tienen puertas; no tienen emires; no hay entre ellos jueces; no hay entre ellos ricos, ni reyes, ni nobles; no se diferencian ni se prefieren; no discrepan ni se disputan; no se insultan ni se combaten; no padecen sequía, ni se enfadan, ni les alcanzan las calamidades que alcanzan a la gente. Son los más longevos de la gente; no hay entre ellos indigente ni pobre, ni áspero ni rudo. Cuando ذو القرنين vio eso de su asunto, se maravilló y dijo: “Informadme, قوم, de vuestra situación: he abarcado toda la tierra, su tierra firme y su mar, su oriente y su occidente, su luz y su oscuridad, y no he hallado a nadie como vosotros. Informadme de vuestra situación”. Dijeron: “Sí; pregúntanos lo que quieras”. Dijo: “Informadme: ¿por qué las tumbas de vuestros muertos están a las puertas de vuestras casas?”. Dijeron: “Lo hicimos deliberadamente para no olvidar la muerte y para que su recuerdo no salga de nuestros corazones”. Dijo: “¿Y por qué vuestras casas no tienen puertas?”. Dijeron: “No hay entre nosotros sospechoso; y no hay entre nosotros sino alguien fiel y digno de confianza”. Dijo: “¿Y por qué no tenéis emires?”. Dijeron: “No nos oprimimos unos a otros”. Dijo: “¿Y por qué no hay entre vosotros حكام?”. Dijeron: “No litigamos”. Dijo: “¿Y por qué no hay entre vosotros ricos?”. Dijeron: “No competimos por acumular”. Dijo: “¿Y por qué no hay entre vosotros reyes?”. Dijeron: “No nos engrandecemos”. Dijo: “¿Y por qué no os disputáis ni discrepáis?”. Dijeron: “Por la armonía de nuestros corazones y la rectitud de nuestras relaciones”. Dijo: “¿Y por qué no os insultáis ni os combatís?”. Dijeron: “Porque hemos vencido nuestras naturalezas con determinación y hemos gobernado nuestras almas con حلم”. Dijo: “¿Y por qué vuestra palabra es una y vuestro camino es recto, uniforme?”. Dijeron: “Porque no nos mentimos ni nos engañamos, ni unos difaman a otros”. Dijo: “Informadme: ¿de dónde viene que vuestros corazones se asemejen y vuestra conducta se enderece?”. Dijeron: “Nuestros pechos se han purificado, y así se arrancaron de nuestros corazones el rencor y la envidia”. Dijo: “¿Y por qué no hay entre vosotros indigente ni pobre?”. Dijeron: “Porque repartimos por igual”. Dijo: “¿Y por qué no hay entre vosotros áspero ni rudo?”. Dijeron: “Por la humildad y el abatimiento”. Dijo: “¿Y qué os ha hecho los más longevos de la gente?”. Dijeron: “Porque nos entregamos a la verdad y juzgamos con justicia”. Dijo: “¿Y por qué no padecéis sequía?”. Dijeron: “No descuidamos el pedir perdón”. Dijo: “¿Y por qué no os enfadáis?”. Dijeron: “Porque hemos habituado nuestras almas a la adversidad desde que existimos, la hemos amado y la hemos buscado, y así nos hemos despojado de ella”. Dijo: “¿Y por qué no os alcanzan las calamidades como alcanzan a la gente?”. Dijeron: “No confiamos en otro que Dios, ni obramos según los vientos y las estrellas”. Dijo: “Decidme: ¿así hallasteis que actuaban vuestros padres?”. Dijeron: “Sí: hallamos que nuestros padres se compadecían de sus indigentes, socorrían a sus pobres, perdonaban a quien los oprimía, hacían el bien a quien les hacía el mal, eran pacientes con quien se comportaba ignorantemente con ellos, pedían perdón por quien los insultaba, mantenían los lazos de parentesco, cumplían los depósitos, guardaban su tiempo para sus oraciones, cumplían sus pactos, eran veraces en sus promesas, no desdeñaban a sus iguales ni se avergonzaban de sus parientes. Dios les اصلاح con ello su asunto y los preservó mientras vivieron; y era حق sobre Dios preservarlos en su descendencia”.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, de Abī Rāfiʿ, de Abī Hurayra, del Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «En verdad, Yaŷūŷ y Maŷūŷ excavan el dique cada día, hasta que, cuando casi ven el resplandor del sol, dice el que está sobre ellos: “Regresad; lo excavaréis mañana”, y Dios lo devuelve estando como estaba el día que lo dejaron. Hasta que, cuando llega el tiempo, dice: “Si Dios quiere”, y lo excavan y salen contra la gente; secan las aguas, y la gente se fortifica en sus fortalezas; disparan sus flechas al cielo y regresan con apariencia de sangre. Dicen: “Hemos vencido a los habitantes de la tierra y hemos dominado a los habitantes del cielo”. Entonces Dios envía contra ellos gusanos en sus nucas, y los mata». Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Por Aquel en cuya mano está el alma de Muḥammad: ciertamente las bestias de la tierra engordarán y prosperarán con sus carnes»

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Muḥammad b. Isḥāq, de ʿĀṣim b. ʿUmar b. Qatāda al-Anṣārī, luego aẓ-Ẓafarī, de Maḥmūd b. Labīd, hermano de Banū ʿAbd al-Ašhal, de Abī Saʿīd al-Ḫudrī, dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Se abrirá Yaŷūŷ y Maŷūŷ y saldrán contra la gente como dijo Dios —poderoso y majestuoso—: {y ellos, desde toda elevación, se precipitan}; cubrirán la tierra; los musulmanes se apartarán de ellos hacia sus ciudades y fortalezas, y reunirán junto a ellos sus ganados. Beberán las aguas de la tierra, hasta que alguno de ellos pasará por el río y beberán lo que hay en él, hasta dejarlo seco; luego pasará tras ellos otro por ese río y dirá: “Aquí hubo agua una vez”. Hasta que no quedará de la gente nadie sino que se habrá refugiado en una fortaleza o ciudad. Dirá quien lo diga entre ellos: “Estos son los habitantes de la tierra: ya hemos acabado con ellos; quedan los habitantes del cielo”. Luego uno de ellos sacudirá su lanza y la arrojará al cielo, y le regresará teñida de sangre, como prueba y tentación. Mientras están en ذلك, Dios enviará contra ellos gusanos en sus cuellos como el gorgojo; saldrán en sus cuellos y amanecerán muertos, sin que se oiga de ellos sonido alguno. Entonces dirán los musulmanes: “¿No hay un hombre que venda su vida por nosotros y mire qué ha hecho el enemigo?”. Entonces se despojará un hombre de ellos para ello, buscando la recompensa para sí mismo, habiendo dispuesto su alma a que será muerto; descenderá y los hallará muertos, unos sobre otros. Gritará: “¡Oh asamblea de los musulmanes! Alegraos: Dios os ha bastado contra vuestro enemigo”. Entonces saldrán de sus ciudades y fortalezas y soltarán sus ganados; no tendrán pasto sino sus carnes, y prosperarán por ellos del mejor modo que hayan prosperado por cosa alguna de vegetación que hayan alcanzado jamás»

Me narró Baḥr b. Naṣr, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me narró Muʿāwiya, de Abī az-Zāhiriyya y Šurayḥ b. ʿUbayd: que Yaŷūŷ y Maŷūŷ son de tres clases: una clase cuya altura es como la altura del cedro; una clase cuya altura y anchura son iguales; y una clase en la que uno de ellos se tiende sobre una oreja y se cubre con la otra, y así se cubre el resto de su cuerpo.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: dijo: Dijeron: “¡Oh ذو القرنين! En verdad, Yaŷūŷ y Maŷūŷ son corruptores en la tierra”. Dijo: Abū Saʿīd al-Ḫudrī solía decir: en verdad, el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No muere un hombre de ellos hasta que nacen de su lomo mil hombres». Dijo: y ʿAbd Allāh b. Masʿūd se maravillaba de su multitud y decía: no muere ninguno de Yaŷūŷ y Maŷūŷ sin que le nazcan mil hombres de su lomo.

El relato que hemos mencionado de Wahb b. Munabbih sobre la historia de Yaŷūŷ y Maŷūŷ indica que quienes dijeron a ذو القرنين: “En verdad, Yaŷūŷ y Maŷūŷ son corruptores en la tierra”, sólo le informaron por temor a lo que ellos producirían de corrupción en la tierra, no porque se quejaran de una corrupción que ya hubieran cometido contra ellos o contra otros. Y los relatos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— indican que habrá de ellos corrupción en la tierra, y no hay en ellos indicio de que antes de que ذو القرنين levantara el dique que levantó entre ellos y los que están más acá de ellos de la gente, hubiera habido de ellos corrupción contra la gente.

Siendo así, según lo que hemos aclarado, lo correcto en la interpretación de Su dicho: إنّ يَأْجُوجَ ومَأْجُوج مُفْسِدُونَ فِي الأرْضِ, es que Yaŷūŷ y Maŷūŷ corromperán en la tierra.

Y Su dicho: فَهَلْ نَجْعَلُ لَكَ خَرْجا. Los recitadores discreparon respecto a la lectura de ello. La mayoría de los recitadores de Medina y Basora, y algunos de los de Kufa, lo leyeron: فَهَلْ نَجْعَلُ لَكَ خَرْجا, como si lo orientaran hacia el valor de masdar, de ḫarŷ ar-raʾs, y eso es “hacerlo”. Y la mayoría de los recitadores de Kufa lo leyeron: «fa-hal naŷʿalu laka ḫarāŷan», con alif, como si lo orientaran hacia el valor de nombre, y quisieran decir con ello una paga por que construyas para nosotros un dique entre nosotros y ese pueblo.

La más merecedora de ser tenida por correcta, a nuestro juicio, es la lectura de quien lo leyó: «fa-hal naŷʿalu laka ḫarāŷan», con alif, porque la gente —según se mencionó de ellos— sólo ofreció a ذو القرنين darle de sus bienes aquello con lo que se ayudara para construir el dique. Y eso lo aclaró con Su dicho: فَأعِينُونِي بقُوّةٍ أجْعَلْ بَيْنَكُمْ وبَيْنَهُمْ رَدْما, y no le ofrecieron el tributo per cápita. Y el ḫarāŷ, entre los árabes, es el rendimiento. Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los exegetas. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, de ʿAṭāʾ al-Ḫurāsānī, de Ibn ʿAbbās: «fa-hal naŷʿalu laka ḫarāŷan» dijo: una paga, a condición de que pongas entre nosotros y ellos un dique.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd ar-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «fa-hal naŷʿalu laka ḫarāŷan» dijo: una paga.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū Sufyān, de Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «fa-hal naŷʿalu laka ḫarāŷan» dijo: una paga.

Y Su dicho: علَى أنْ تَجْعَلَ بَيْنَنَا وَبَيْنَهُمْ سَدّا, es decir: le dijeron: “¿Acaso te asignaremos un tributo para que pongas entre nosotros y Yaŷūŷ y Maŷūŷ una barrera que haga de separación entre nosotros y ellos y les impida salir hacia nosotros?”, y esa es la presa.

Notas y Referencias

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