15

Al-Hijr

الحجر Al-Hijr
Aya 95

Versículo (Español)

[15:95] Yo te protegeré de quienes se burlen,

Tafsir de At-Tabari

{إِنَّا كَفَيۡنَٰكَ ٱلۡمُسۡتَهۡزِءِينَ} (95) La disertación acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo: { En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores * aquellos que ponen junto a Dios otra divinidad; pronto sabrán }

Dice —exaltada sea Su mención— a Su Profeta Muḥammad, Dios le bendiga y le conceda paz: Ciertamente, te hemos bastado contra los burladores, ¡oh Muḥammad!, aquellos que se burlan de ti y se mofan de ti. Así pues, proclama abiertamente la orden de Dios y no temas nada fuera de Dios, pues Dios te bastará contra quien se te enfrente y te dañe, tal como te bastó contra los burladores. Y los cabecillas de los burladores eran gentes de Quraysh, conocidos. Mención de sus nombres:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, dijo: me narró Muḥammad, dijo: Los grandes entre los burladores —según me narró Yazīd b. Rumān de ʿUrwa b. al-Zubayr— eran cinco individuos de su gente; y eran de edad y nobleza en su pueblo, de Banū Asad b. ʿAbd al-ʿUzzā b. Quṣayy: al-Aswad b. al-Muṭṭalib Abū Zamʿa. Y el Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, según me ha llegado, había suplicado contra él por el daño y la burla que le llegaban de su parte, y dijo: «¡Oh Dios! ciega su vista y déjalo sin hijos». Y de Banū Zuhra: al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth b. Wahb b. ʿAbd Manāf b. Zuhra. Y de Banū Makhzūm: al-Walīd b. al-Mughīra b. ʿAbd Allāh b. Makhzūm. Y de Banū Sahm b. ʿAmr b. Huṣayṣ b. Kaʿb b. Luʾayy: al-ʿĀṣ b. Wāʾil b. Hishām b. Saʿīd b. Saʿd b. Sahm. Y de Khuzaʿa: al-Ḥārith b. al-Ṭalāṭila b. ʿAmr b. al-Ḥārith b. ʿAmr b. Malkān. Y cuando persistieron en el mal y multiplicaron la burla contra el Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, Dios —exaltada sea Su mención— reveló: {Proclama, pues, abiertamente lo que se te ordena y apártate de los asociadores. En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}... hasta Su palabra: {pronto sabrán}. Dijo Muḥammad b. Isḥāq: Y me narró Yazīd b. Rumān, de ʿUrwa b. al-Zubayr o de otro de los sabios: Que Ŷibrīl vino al Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, mientras ellos circunvalaban la Casa; se detuvo, y el Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, se detuvo a su lado. Pasó entonces al-Aswad b. al-Muṭṭalib, y le arrojó al rostro una hoja verde, y quedó ciego. Y pasó al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth, y le señaló el vientre, y se le hinchó el vientre por hidropesía, y murió de ello por ḥaban. Y pasó al-Walīd b. al-Mughīra, y le señaló la huella de una herida en la parte baja del tobillo de su pierna, que le había ocurrido dos años antes, mientras arrastraba su vestidura —es decir, su izār—; y ello fue porque pasó junto a un hombre de Khuzaʿa que emplumaba unas flechas suyas, y se enganchó una flecha de sus flechas en su izār, y le arañó la pierna con aquel arañazo, que no era nada; pero se le reabrió y lo mató. Y pasó al-ʿĀṣ b. Wāʾil al-Sahmī, y le señaló la planta de su pie; salió montado en su asno queriendo ir a al-Ṭāʾif, y fue derribado sobre una shibrīqa, y se le clavó en la planta del pie una espina de ella, y lo mató. Dijo Abū Ŷaʿfar: La shibrīqa: la conocida como al-ḥasak; de ella procede ḥaban. Y el ḥaban: el agua amarilla. Y pasó al-Ḥārith b. al-Ṭalāṭila, y le señaló la cabeza, y se le removió en pus, y lo mató.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Abī Muḥammad al-Qurashī, de un hombre, de Ibn ʿAbbās, dijo: Su cabecilla era al-Walīd b. al-Mughīra, y él fue quien los reunió.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ŷarīr, de Mughīra, de Ziyād, de Saʿīd b. Ŷubayr, acerca de Su palabra: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}, dijo: Los burladores eran: al-Walīd b. al-Mughīra, al-ʿĀṣ b. Wāʾil, Abū Zamʿa, al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth y al-Ḥārith b. ʿAytala. Entonces vino a él Ŷibrīl y señaló con su dedo la cabeza de al-Walīd, y el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo: «No has hecho nada». Dijo: «Se te ha bastado». Y señaló con su mano la planta del pie de al-ʿĀṣ, y el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo: «No has hecho nada». Dijo: «Se te ha bastado». Y señaló con su mano el ojo de Abū Zamʿa, y el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo: «No has hecho nada». Dijo: «Se te ha bastado». Y señaló con su dedo la cabeza de al-Aswad, y el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo: «Déjame a mi tío materno». Dijo: «Se te ha bastado». Y señaló con su dedo el vientre de al-Ḥārith, y el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo: «No has hecho nada». Dijo: «Se te ha bastado». Dijo: Al-Walīd pasó junto a un herrero de Khuzaʿa mientras arrastraba sus ropas; se le enganchó en su ropa una piel o una chispa, y delante de él había mujeres; le daba vergüenza pisar a quien se la arrancara, y aquella le golpeaba la pantorrilla y se la arañó; no dejó de estar enfermo hasta que murió. Y al-ʿĀṣ b. Wāʾil montó una mula blanca para una necesidad suya en la parte baja de La Meca; fue a desmontar y puso la planta de su pie sobre una shibrīqa, y le raspó la pierna; no dejó de rascarla hasta que murió. Y Abū Zamʿa quedó ciego; y a la cabeza de al-Aswad le sobrevino la gangrena; y al-Ḥārith tomó el agua en su vientre.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hushaym, de Abū Bishr, de Saʿīd b. Ŷubayr, acerca de Su palabra: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}, dijo: Son cinco individuos de Quraysh: al-Walīd b. al-Mughīra, al-ʿĀṣ b. Wāʾil, Abū Zamʿa, al-Ḥārith b. ʿAytala y al-Aswad b. Qays.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn, dijo: nos informó Hushaym, de Abū Bishr, de Saʿīd b. Ŷubayr, acerca de Su palabra: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}, dijo: al-Walīd b. al-Mughīra, al-ʿĀṣ b. Wāʾil al-Sahmī, al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth, al-Aswad b. al-Muṭṭalib y al-Ḥārith b. ʿAytala.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Ibn ʿUyayna, de ʿAmr b. Dīnār, de ʿIkrima, acerca de Su palabra: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}, dijo: Son cinco; todos perecieron antes de Badr: al-ʿĀṣ b. Wāʾil, al-Walīd b. al-Mughīra, Abū Zamʿa b. ʿAbd al-Aswad, al-Ḥārith b. Qays y al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ibn ʿUyayna, de ʿAmr, de ʿIkrima: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}, dijo: al-Walīd b. al-Mughīra, al-ʿĀṣ b. Wāʾil, al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth y al-Ḥārith b. ʿAytala.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn, dijo: nos informó Hushaym, de Abū Bakr al-Hudhalī, dijo: Dije a al-Zuhrī: Saʿīd b. Ŷubayr y ʿIkrima discreparon acerca de un hombre de los burladores. Dijo Saʿīd: Es al-Ḥārith b. ʿAytala. Y dijo ʿIkrima: Es al-Ḥārith b. Qays. Dijo: Ambos dijeron verdad: su madre se llamaba ʿAytala y su padre Qays.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn, dijo: nos informó Hushaym, de Ḥuṣayn, de al-Shaʿbī, dijo: Los burladores eran siete. Y nombró de ellos a cuatro.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Isrāʾīl, de Ŷābir, de ʿĀmir: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}, dijo: Eran de Quraysh cinco individuos: al-ʿĀṣ b. Wāʾil al-Sahmī; se le bastó con un dolor de cabeza que le sobrevino en la cabeza, y se le derramó el cerebro hasta que hablaba por la nariz. Y al-Walīd b. al-Mughīra al-Makhzūmī; se le bastó con un hombre de Khuzaʿa que arreglaba una flecha suya: saltó de ella una astilla, él la pisó y murió. Y Habbār b. al-Aswad, y ʿAbd Yaghūth b. Wahb, y al-Ḥārith b. ʿAytala.

Nos narró Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos narró Abū Aḥmad, dijo: nos narró Isrāʾīl, de Ŷābir, de ʿĀmir: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}, dijo: Todos eran de Quraysh: al-ʿĀṣ b. Wāʾil; se le bastó con que le sobrevino un dolor de cabeza, y se le derramó el cerebro hasta que no hablaba sino por debajo de su nariz. Y al-Ḥārith b. ʿAytala, con ictericia en su vientre. Y el hijo de al-Aswad: se le bastó con la viruela. Y al-Walīd: con que un hombre fue a arreglar una flecha suya, cayó una astilla y él la pisó. Y a ʿAbd Yaghūth se le bastó con la ceguera: se le fue la vista.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda, y de Miqsim: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}, dijo: Son al-Walīd b. al-Mughīra, al-ʿĀṣ b. Wāʾil, ʿAdīy b. Qays, al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth y al-Aswad b. al-Muṭṭalib. Pasaban, uno tras otro, ante el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, estando con él Ŷibrīl; y cuando pasaba ante él uno de ellos, decía Ŷibrīl: ¿Cómo encuentras a este? Y él decía: «¡Qué mal enemigo de Dios!». Entonces decía Ŷibrīl: «Él te basta contra él».

En cuanto a al-Walīd b. al-Mughīra, se despeñó; se le enganchó una flecha en su manto; fue a sentarse y se le cortó la vena del brazo, se desangró y murió. En cuanto a al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth, se le trajo una rama con espinas y se le golpeó con ella el rostro, y sus pupilas se derramaron sobre su cara; y decía: He invocado contra Muḥammad una súplica, y él ha invocado contra mí una súplica; se me respondió a mí y se le respondió a él: él invocó contra mí que quedara ciego, y quedé ciego; y yo invoqué contra él que quedara solo, aislado entre la gente de Yathrib, y así fue. En cuanto a al-ʿĀṣ b. Wāʾil, pisó una espina y su carne fue cayéndose de sus huesos hasta perecer. En cuanto a al-Aswad b. al-Muṭṭalib y ʿAdīy b. Qays, uno de ellos se levantó de noche estando sediento y bebió agua de una tinaja; no dejó de beber hasta que se le reventó el vientre y murió. Y en cuanto al otro, lo mordió una serpiente y murió.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda y ʿUthmān, de Miqsim, liberto de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}; luego mencionó algo semejante al ḥadiz de Ibn ʿAbd al-Aʿlā, de Ibn Thawr.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: {Como hicimos descender sobre los que se repartieron, aquellos que hicieron del Corán partes} son un grupo de cinco de Quraysh que despedazaron el Corán: unos pretendieron que era magia, otros pretendieron que era poesía, y otros pretendieron que eran leyendas de los antiguos. En cuanto a uno de ellos: al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth: pasó junto al Profeta de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, mientras estaba junto a la Casa, y el ángel le dijo: ¿Cómo encuentras a este? Dijo: «¡Qué mal siervo de Dios, aunque sea mi tío materno!». Dijo: «Te hemos bastado contra él». Luego pasó junto a él al-Walīd b. al-Mughīra, y el ángel le dijo: ¿Cómo encuentras a este? Dijo: «¡Qué mal siervo de Dios!». Dijo: «Te hemos bastado contra él». Luego pasó junto a él ʿAdīy b. Qays, hermano de Banū Sahm, y el ángel dijo: ¿Cómo encuentras a este? Dijo: «¡Qué mal siervo de Dios!». Dijo: «Te hemos bastado contra él». Luego pasó junto a él al-Aswad b. al-Muṭṭalib, y el ángel le dijo: ¿Cómo encuentras a este? Dijo: «¡Qué mal siervo de Dios!». Dijo: «Te hemos bastado contra él». Luego pasó junto a él al-ʿĀṣ b. Wāʾil, y el ángel le dijo: ¿Cómo encuentras a este? Dijo: «¡Qué mal siervo de Dios!». Dijo: «Te hemos bastado contra él». En cuanto a al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth, se le trajo una rama de espinas y se le golpeó con ella el rostro hasta que sus pupilas se derramaron sobre su cara; y después de ello decía: Muḥammad invocó contra mí una súplica y yo invoqué contra él otra; Dios le respondió respecto de mí y me respondió respecto de él: él invocó contra mí que quedara sin hijos y que quedara ciego, y así fue; y yo invoqué contra él que se convirtiera en un vagabundo, un proscrito, y lo expulsamos junto con los judíos de Yathrib y los ladrones de los peregrinos, y así fue. En cuanto a al-Walīd b. al-Mughīra, fue a ponerse su manto; se le enganchó en su manto una flecha errante y le alcanzó la vena del brazo o la vena del muslo; fue afectado por todo ello y murió. En cuanto a al-ʿĀṣ b. Wāʾil, pisó una espina; fue afectado por ello: su carne iba cayéndose miembro a miembro, y murió en ese estado. En cuanto a al-Aswad b. al-Muṭṭalib y ʿAdīy b. Qays, no sé qué les sobrevino. Se nos ha mencionado que el Profeta de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, el día de Badr, prohibió a sus compañeros matar a Abū al-Bukhturī, y dijo: «Capturadlo con captura, pues tuvo un mérito». Entonces los compañeros del Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, le dijeron: ¡Oh Abū al-Bukhturī! Se nos ha prohibido matarte; ven, pues, a la seguridad y al amán. Dijo Abū al-Bukhturī: ¿Y mi sobrino está conmigo? Dijeron: No se nos ha ordenado sino respecto de ti. Lo intentaron con él tres veces, pero se negó a menos que su sobrino estuviera con él. Dijo: Entonces habló con dureza al Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz; un hombre del grupo se abalanzó sobre él y lo hirió con una lanza, y lo mató. Vino su matador como si llevara una montaña sobre su espalda, abrumado por el temor de que el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, lo reprendiera. Y cuando se le informó de su dicho, el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo: «¡Que Dios lo aleje y lo abata!». Y ellos son los burladores de quienes dijo Dios: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}; y son los cinco acerca de quienes se dijo: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}. Se burlaron del Libro de Dios y de Su Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid: {En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores}: son de Quraysh.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl; y afirmó Ibn Abī Bazza que ellos son al-ʿĀṣ b. Wāʾil al-Sahmī, al-Walīd b. al-Mughīra «el Único», al-Ḥārith b. ʿAdīy b. Sahm b. al-ʿAytala, al-Aswad b. al-Muṭṭalib b. Asad b. ʿAbd al-ʿUzzā b. Quṣayy —y él es Abū Zamʿa—, y al-Aswad b. ʿAbd Yaghūth, que era primo materno del Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz.

Me narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, dijo: me informó ʿAmr b. Dīnār, de Ibn ʿAbbās, algo semejante al ḥadiz de Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, de Muḥammad b. Thawr, salvo que dijo: Eran ocho. Luego los enumeró y dijo: Todos murieron antes de Badr.

Notas y Referencias

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