15

Al-Hijr

الحجر Al-Hijr
Aya 22

Versículo (Español)

[15:22] Envié los vientos fecundadores y hago descender del cielo agua con la que les doy de beber, y no son ustedes los dueños de sus reservas.

Tafsir de At-Tabari

{Y enviamos los vientos como fecundadores; e hicimos descender del cielo agua, y os la dimos de beber; y no sois vosotros sus depositarios} (22) La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {Y enviamos los vientos como fecundadores; e hicimos descender del cielo agua, y os la dimos de beber; y no sois vosotros sus depositarios}.

Los recitadores discreparon respecto de la lectura de ello: la mayoría de los recitadores lo leyó: «Y enviamos los vientos como fecundadores (lawāqiḥ)»; y algunos recitadores de la gente de Kufa lo leyeron: «Y enviamos el viento como fecundador (lawāqiḥ)», unificando “viento” mientras está descrito con el plural —me refiero a Su dicho—: «fecundadores». Y el sentido de ello debe ser: que, aunque la palabra “viento” sea singular en su forma, su significado es plural, porque se dice: «vino el viento de toda dirección» y «sopló desde todo lugar»; por eso se dijo «fecundadores». Así, el que ellos pluralicen su calificativo mientras en la forma es singular es como su dicho: «tierra sabāsib», «tierra aghfāl» y «vestido akhlāq», como dijo el poeta:

«Llegó el invierno y mi camisa es harapos *** jirones de los que se ríe el deseoso»

Y así procede el árabe en todo aquello que es amplio.

Los gramáticos discreparon acerca del modo de describir los vientos como “fecundadores”, siendo en realidad “fecundantes” y no “fecundados”; pues ellos fecundan las nubes y los árboles, y lo que se describe como “fecundo” es lo fecundado, no lo que fecunda, como se dice: «camella preñada (lāqiḥ)». Algunos gramáticos de Basora decían: se dijo: «los vientos, fecundadores», y se los puso en el patrón de «preñada (lāqiḥ)», como si los vientos hubiesen quedado preñados, porque en ellos hay bien; así, han quedado preñados de bien. Dijo: y algunos dijeron: «los vientos fecundan las nubes»; esto indica ese sentido, porque cuando los originan y en ellos hay bien, eso llega a ellas. Y algunos gramáticos de Kufa decían: en ello hay dos sentidos: uno de ellos es que se haga del viento aquello que fecunda por su paso sobre el polvo y el agua, de modo que en él esté el “polen”, y se diga: «viento preñado (rīḥ lāqiḥ)», como se dice: «camella preñada (nāqa lāqiḥ)». Dijo: y da testimonio de ello que describió el viento del castigo diciendo: «sobre ellos, el viento estéril (al-rīḥ al-ʿaqīm)», haciéndolo estéril cuando no fecunda. Dijo: y el otro aspecto es que se la describa como “fecunda” aunque fecunde, como se dijo: «noche durmiente», siendo el sueño en ella, y «secreto ocultador»; y como se dijo: «el expuesto» y «el sellado»: se dijo «expuesto» y no «expositor», construyéndolo sobre algo distinto de su acción, es decir, que eso es de sus atributos; así, fue válido (usar) el participio pasivo para lo activo, como fue válido el participio activo para lo pasivo cuando no se pretende construirlo sobre el verbo, como se dijo: «agua que brota (dāfiq)».

Y lo correcto en esto, a mi juicio, es: que los vientos son “fecundos” tal como los describió con ello —Glorificado sea— como atributo suyo; y aunque fecunden las nubes y los árboles, son fecundos y fecundantes. Y su “fecundidad” es: que portan el agua. Y su fecundación de las nubes y de los árboles es: su acción en ello; y esto es como dijo ʿAbd Allāh ibn Masʿūd.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró al-Muḥāribī, de al-Aʿmash, de al-Minhāl ibn ʿAmr, de Qays ibn Sakan, de ʿAbd Allāh ibn Masʿūd, acerca de Su dicho: «Y enviamos los vientos como fecundadores», dijo: Dios envía los vientos y estos portan el agua; entonces empujan las nubes, y estas manan como mana la camella preñada; luego llueve.

Me narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmash, de al-Minhāl, de Qays ibn Sakan, de ʿAbd Allāh: «Y enviamos los vientos como fecundadores», dijo: Dios envía el viento y este fecunda las nubes; luego las hace manar, y manan como mana la camella preñada; luego llueve.

Nos narró al-Ḥasan ibn Muḥammad, dijo: nos narró Asbāṭ ibn Muḥammad, de al-Aʿmash, de al-Minhāl ibn ʿAmr, de Qays ibn al-Sakan, de ʿAbd Allāh ibn Masʿūd, acerca de Su dicho: «Y enviamos los vientos como fecundadores», dijo: envía los vientos, y estos portan el agua de las nubes; luego hacen manar las nubes, y manan como mana la camella preñada.

Así, ʿAbd Allāh aclaró con su dicho: «envía los vientos y estos portan el agua», que ellos son los “fecundos” por portar el agua, aunque sean fecundantes por fecundar las nubes y los árboles.

En cuanto a otro grupo de los exégetas, orientaron la descripción de Dios —Altísimo sea Su recuerdo— de que son “fecundadores” hacia el sentido de “fecundantes”, y que «lawāqiḥ» se puso por «mulāqiḥ», como dijo Nahshal ibn Ḥarī:

«Que llore Yazīd, mísero por humillación *** y desgreñado, de aquellos a quienes arrojaron las calamidades»

queriendo decir: «al-muṭāwiḥ». Y como dijo al-Nābigha:

«Déjame con mi preocupación, oh Umayma, fatigado *** y con una noche que padezco, lenta de estrellas»

con el sentido de: «munṣib». Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān ibn Mahdī, dijo: nos narró Sufyān, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm acerca de Su dicho: «Y enviamos los vientos como fecundadores», dijo: fecundan las nubes.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Nuʿaym, dijo: nos narró Sufyān, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm, lo mismo.

Nos narró Aḥmad ibn Isḥāq, dijo: nos narró Abū Aḥmad, dijo: nos narró Sufyān, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm, lo mismo.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró ʿUlayya, de Abī Rajāʾ, de al-Ḥasan, acerca de Su dicho: «Y enviamos los vientos como fecundadores», dijo: fecundadores para los árboles. Dije: ¿o para las nubes? Dijo: y para las nubes: las hace manar hasta que llueve.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Isḥāq ibn Sulaymān, de Abī Sinān, de Ḥabīb ibn Abī Thābit, de ʿUbayd ibn ʿUmayr, dijo: Dios envía el viento anunciador y barre la tierra con un barrido; luego Dios envía el que levanta y levanta las nubes; luego Dios envía el que reúne y reúne las nubes; luego Dios envía los fecundadores y fecundan los árboles. Luego ʿUbayd recitó: «Y enviamos los vientos como fecundadores».

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Y enviamos los vientos como fecundadores», dice: fecundadores para las nubes; y ciertamente hay del viento castigo y hay de él misericordia.

Nos narró Muḥammad ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: «fecundadores», dijo: fecundan el agua en las nubes.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Ibn ʿAbbās: «fecundadores», dijo: fecundan los árboles y hacen manar las nubes.

Se me narró de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir, acerca de Su dicho: «Y enviamos los vientos como fecundadores»: Dios envía los vientos sobre las nubes y las fecundan, y se llenan de agua.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Aḥmad ibn Yūnus, dijo: nos narró ʿUbayṣ ibn Maymūn, dijo: nos narró Abū al-Muhzim, de Abī Hurayra, dijo: oí al Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «El viento del sur es del Paraíso; es el viento fecundador; es el que Dios —Altísimo— mencionó en Su Libro, y en él hay beneficios para la gente».

Me narró Abū al-Jamāhir al-Ḥimṣī o al-Ḥaḍramī, Muḥammad ibn ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz ibn Mūsā, dijo: nos narró ʿUbayṣ ibn Maymūn Abū ʿUbayda, de Abī al-Muhzim, de Abī Hurayra, dijo: oí al Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—, y mencionó lo mismo, exactamente.

Y Su dicho: «e hicimos descender del cielo agua, y os la dimos de beber», dice —Altísimo sea Su recuerdo—: hicimos descender del cielo lluvia, y os dimos de beber esa lluvia para la bebida de vuestra tierra y de vuestro ganado. Y si su sentido fuera: «lo hicimos descender para que lo bebierais», se habría dicho: «y os dimos de beberlo (saqaynākumūhu)». Pues los árabes dicen, cuando das de beber a un hombre agua que él bebe, o leche u otra cosa: «saqaytuhu» sin alif, cuando es para su bebida; y cuando le disponen agua para la bebida de su tierra o de su ganado, dicen: «asqabtuhu» y «asqaytu su tierra y su ganado»; y asimismo, cuando pides agua para él, dicen: «asqaytuhu» y «istasqaytuhu», como dijo Dhū al-Rumma:

«Me detuve ante un vestigio de Mayya con mi camella *** y no cesé de llorar allí y de hablarle»

«Y le doy de beber hasta que, de cuanto le confío, *** casi me hablan sus piedras y sus lugares de juego»

Y asimismo, cuando regalas a un hombre un pellejo para que lo haga odre, dices: «se lo di para que lo hiciera recipiente de bebida (asqaytuhu iyyāhu)».

Y Su dicho: «y no sois vosotros sus depositarios», dice: no sois depositarios del agua que hicimos descender del cielo y os dimos de beber, para que la impidáis de ser dada de beber; pues eso está en Mi mano y a Mí (vuelve): doy de beber a quien quiero y lo impido a quien quiero. Como:

Nos narró Aḥmad, dijo: nos narró Abū Aḥmad, dijo: Sufyān: «y no sois vosotros sus depositarios», dijo: es decir, “no impedidores”.

Notas y Referencias

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