José
يوسف YusufVersículo (Español)
[12:77] [Tan pronto como la copa fue descubierta en el equipaje de Benjamín, los hermanos] dijeron: "Si ha robado, ya antes un hermano suyo había robado", pero José se contuvo y no les respondió, sino que pensó para sus adentros: "Ustedes son mucho peores, y Dios sabe bien la mentira que están diciendo".
Tafsir de At-Tabari
{۞قَالُوٓاْ إِن يَسۡرِقۡ فَقَدۡ سَرَقَ أَخٞ لَّهُۥ مِن قَبۡلُۚ فَأَسَرَّهَا يُوسُفُ فِي نَفۡسِهِۦ وَلَمۡ يُبۡدِهَا لَهُمۡۚ قَالَ أَنتُمۡ شَرّٞ مَّكَانٗاۖ وَٱللَّهُ أَعۡلَمُ بِمَا تَصِفُونَ} (77)
La disertación sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ قَالُوَاْ إِن يَسْرِقْ فَقَدْ سَرَقَ أَخٌ لّهُ مِن قَبْلُ فَأَسَرّهَا يُوسُفُ فِي نَفْسِهِ وَلَمْ يُبْدِهَا لَهُمْ قَالَ أَنْتُمْ شَرّ مّكَاناً وَاللّهُ أَعْلَمْ بِمَا تَصِفُونَ }
Dice —exaltada sea Su mención—:
Dijeron: «Si roba, ya robó antes un hermano suyo», queriendo decir su hermano de padre y madre, que es Yusuf.
Como (se ha transmitido):
Nos narró al-Hasan ibn Muhammad,
dijo:
nos narró Shababa,
dijo:
nos narró Warqā’, de Ibn Abī Najīh, de Mujāhid,
sobre Su dicho:
«Si roba, ya robó antes un hermano suyo»: (se refiere) a Yusuf.
Me narró Muhammad ibn ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āsim, de ‘Īsā, de Ibn Abī Najīh, de Mujāhid, lo mismo.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh, de Warqā’, de Ibn Abī Najīh, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
«Si roba, ya robó antes un hermano suyo», dijo: es decir, Yusuf.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
de Mujāhid:
«ya robó antes un hermano suyo», dijo: Yusuf.
Los exégetas discreparon acerca del “robo” con el que describieron a Yusuf. Unos dijeron:
era un ídolo de su abuelo materno; lo rompió y lo arrojó al camino.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Aḥmad ibn ‘Amr al-Baṣrī,
dijo:
nos narró al-Fayḍ ibn al-Faḍl,
dijo:
nos narró Mis‘ar, de Abū Ḥuṣayn,
de Sa‘īd ibn Jubayr:
«Si roba, ya robó antes un hermano suyo», dijo: Yusuf robó un ídolo de su abuelo materno; lo rompió y lo arrojó al camino, y sus hermanos lo censuraban por ello.
Nos narró Muhammad ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muhammad ibn Thawr, de Ma‘mar,
de Qatāda:
«ya robó antes un hermano suyo»: se menciona que robó un ídolo de su abuelo materno, y lo afearon por ello.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
sobre Su dicho:
«Si roba, ya robó antes un hermano suyo»: con ello pretendían denigrar al Profeta de Dios Yusuf; y el robo por el que lo denigraron fue un ídolo que pertenecía a su abuelo materno: lo tomó; el Profeta de Dios con ello sólo pretendía el bien, pero ellos lo denigraron.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
acerca de Su dicho:
«Si roba, ya robó antes un hermano suyo», dijo: la madre de Yusuf ordenó a Yusuf que robara un ídolo de su tío materno, al que éste adoraba; ella era musulmana.
Otros dijeron al respecto:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Ibn Idrīs,
dijo:
escuché a mi padre,
dijo:
los hijos de Ya‘qūb estaban comiendo; Yusuf se vio obligado (a tomar) un ‘arq y lo escondió, y lo afearon por ello: «Si roba, ya robó antes un hermano suyo».
Y otros dijeron al respecto:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de ‘Abd Allāh ibn Abī Najīh, de Mujāhid Abī al-Ḥajjāj,
dijo:
Lo primero que le sobrevino a Yusuf de la tribulación —según me ha llegado— fue que su tía paterna, hija de Isḥāq —y era la mayor de los hijos de Isḥāq—, tenía el cinturón (minṭaqa) de Isḥāq, y lo heredaban por primogenitura; quien lo poseía, por ser su custodio, tenía con ello una prerrogativa indiscutida, con la que hacía lo que quería. Y cuando a Ya‘qūb le nació Yusuf, su tía lo acogió, y él estaba con ella y bajo su cuidado; y no amó cosa alguna como lo amó a él. Hasta que, cuando creció y alcanzó algunos años, y el corazón de Ya‘qūb se inclinó hacia él,
fue a ella y le dijo:
«¡Hermana mía! entrégame a Yusuf; por Dios, no puedo soportar que se ausente de mí una hora».
Ella dijo:
«Por Dios, no lo dejaré; por Dios, no puedo soportar que se ausente de mí una hora».
Él dijo:
«Por Dios, no lo dejaré».
Ella dijo:
«Déjalo conmigo unos días, para que lo mire y me serene respecto de él; quizá eso me consuele de él», o como dijo.
Cuando Ya‘qūb salió de su presencia, ella tomó el cinturón de Isḥāq y se lo ciñó a Yusuf por debajo de sus ropas.
Luego dijo:
«Se ha perdido el cinturón de Isḥāq; mirad quién lo tomó y quién se hizo con él».
Y se lo buscó.
Luego dijo:
«Registrad a la gente de la casa»; y los registraron, y lo hallaron con Yusuf.
Entonces dijo:
«Por Dios, ciertamente es para mí una prerrogativa con la que hago lo que quiero».
Dijo:
Ya‘qūb fue a ella y le comunicó el asunto.
Ella le dijo:
«Tú y eso: si él hizo eso, entonces es una prerrogativa para ti; no puedo hacer otra cosa».
Y lo retuvo, y Ya‘qūb no pudo disponer de él hasta que ella murió.
Dijo:
Eso es lo que dicen los hermanos de Yusuf cuando hizo con su hermano lo que hizo, al tomarlo de entre ellos, como reproche para él en su fuero interno: «Si roba, ya robó antes un hermano suyo».
Cuando Yusuf la oyó, dijo: «Vosotros sois de peor condición», en secreto en su interior, y no se lo manifestó a ellos; y «Dios sabe mejor lo que describís».
Y Su dicho:
«Y Yusuf la ocultó en su interior y no se la manifestó a ellos. Dijo: “Vosotros sois de peor condición, y Dios sabe mejor lo que describís”»; es decir, con Su dicho:
«la ocultó»:
la mantuvo implícita.
Y dijo:
«la ocultó» en femenino, porque con ello quiso decir “la palabra (kalima)”, que es:
«Vosotros sois de peor condición, y Dios sabe mejor lo que describís».
Y si hubiera venido en masculino, habría sido lícito, como se dijo:
«Esa es de las noticias de lo oculto» y «Eso es de las noticias de las ciudades».
Se alude así a “la palabra” sin que haya mención previa de ella; y los árabes hacen eso con frecuencia cuando el sentido pretendido es comprensible para quien escucha el discurso.
Y esto es semejante a la palabra de Ḥātim al-Ṭā’ī:
«¡Amāwī! De nada sirve la riqueza al joven *** cuando un día se le entrecorta (la respiración) y el pecho se le estrecha por ella»
Quiere decir: y el pecho se estrecha por el alma (nafs). Aludió a ella sin que hubiera mención previa, pues en su dicho:
«cuando un día se le entrecorta (la respiración)»,
hay para el oyente indicio de lo que pretende con su dicho:
«y se le estrecha por ella».
Y de ello es la palabra de Dios:
«Luego, ciertamente tu Señor, para quienes emigraron después de haber sido puestos a prueba, luego combatieron y tuvieron paciencia: ciertamente tu Señor, después de ella, es Perdonador, Misericordioso»; y dijo:
«después de ella»,
sin que antes hubiera mención de un nombre femenino.
En el mismo sentido que hemos dicho hablaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd,
de Qatāda:
«Y Yusuf la ocultó en su interior y no se la manifestó a ellos»: lo que ocultó en su interior fue su dicho: «Vosotros sois de peor condición, y Dios sabe mejor lo que describís».
Nos narró Muhammad ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muhammad ibn Thawr, de Ma‘mar,
de Qatāda:
«Y Yusuf la ocultó en su interior y no se la manifestó a ellos. Dijo: “Vosotros sois de peor condición, y Dios sabe mejor lo que describís”»: dijo estas palabras.
Me narró Muhammad ibn Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ‘Abbās:
«Y Yusuf la ocultó en su interior y no se la manifestó a ellos»: es decir, ocultó en su interior su dicho: «Vosotros sois de peor condición, y Dios sabe mejor lo que describís».
Y Su dicho:
«Y Dios sabe mejor lo que describís»; es decir: Dios sabe mejor lo que mentís en lo que describís acerca de su hermano Binyamīn.
En el mismo sentido que hemos dicho hablaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Hasan ibn Muhammad,
dijo:
nos narró Shababa,
dijo:
nos narró Warqā’, de Ibn Abī Najīh, de Mujāhid,
sobre Su dicho:
«Vosotros sois de peor condición, y Dios sabe mejor lo que describís»: dijo: Yusuf es quien lo dice.
Me narró Muhammad ibn ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āsim,
dijo:
nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Najīh, de Mujāhid, lo mismo.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos informó Isḥāq,
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh, de Warqā’, de Ibn Abī Najīh, de Mujāhid, lo mismo.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd,
de Qatāda:
«Y Dios sabe mejor lo que describís»: es decir, lo que mentís.
El sentido del discurso, pues, es:
Yusuf la ocultó en su interior y no se la manifestó a ellos; dijo:
«Vosotros, ante Dios, sois de peor morada que aquel a quien habéis descrito como ladrón, y de condición más vil por lo que precedió de vuestras acciones; y Dios conoce vuestra mentira, aunque muchos de los presentes entre la gente la ignoren».
Y se mencionó que, cuando el ṣuwā‘ fue hallado en la alforja del hermano de Yusuf, la gente se reprochó entre sí,
como (se ha transmitido):
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró ‘Amr, de Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
Cuando se extrajo lo robado de la alforja del muchacho, se les quebró el ánimo,
y dijeron:
«¡Hijos de Rāḥīl! No cesa de venirnos de vosotros tribulación, hasta que tomasteis este ṣuwā‘».
Dijo Binyamīn:
«Más bien, los hijos de Rāḥīl son aquellos de quienes no cesa de veniros tribulación: os llevasteis a mi hermano y lo hicisteis perecer en el desierto; y éste es el ṣuwā‘ que fue puesto en mi alforja, como fueron puestas las monedas en vuestras alforjas».
Ellos dijeron:
«No menciones las monedas, no sea que seamos apresados por ello».
Cuando entraron ante Yusuf, mandó traer el ṣuwā‘; lo golpeó (haciendo sonar) y luego se lo acercó a su oído.
Después dijo:
«Este mi ṣuwā‘ me informa de que erais doce hombres, y de que os llevasteis a un hermano vuestro y lo vendisteis».
Cuando Binyamīn lo oyó, se levantó y se postró ante Yusuf.
Luego dijo:
«¡Oh rey! Pregunta a tu ṣuwā‘ por mi hermano: ¿está vivo?».
Lo golpeó (haciendo sonar),
y luego dijo:
«Está vivo, y lo verás pronto».
Dijo:
«Haz conmigo lo que quieras, pues si él llega a saber de mí, me rescatará».
Dijo:
Entonces Yusuf entró y lloró, luego hizo la ablución,
y después salió.
Dijo Binyamīn:
«¡Oh rey! Quiero que golpees este ṣuwā‘ tuyo para que te informe con la verdad: pregúntale quién lo robó y lo puso en mi alforja».
Lo golpeó (haciendo sonar) y dijo:
«Este mi ṣuwā‘ está airado, y dice: ¿cómo me preguntas por mi compañero, cuando se me ha visto con quien estaba?».
Dijo:
Los hijos de Ya‘qūb, cuando se airaban, no se les podía resistir. Entonces se airó Rūbīl,
y dijo:
«¡Oh rey! Por Dios, o nos dejas, o lanzaré un grito tal que no quedará en Egipto mujer embarazada sin que aborte lo que lleva en su vientre».
Y cada pelo del cuerpo de Rūbīl se erizó y salió de sus ropas.
Entonces Yusuf dijo a su hijo:
«Ponte junto a Rūbīl y tócalo».
Y los hijos de Ya‘qūb, cuando uno de ellos se airaba y el otro lo tocaba, se le iba la ira.
El muchacho pasó a su lado y lo tocó, y se le fue la ira.
Dijo Rūbīl:
«¿Quién es éste? En esta ciudad hay, ciertamente, simiente de la simiente de Ya‘qūb».
Dijo Yusuf:
«¿Quién es Ya‘qūb?».
Rūbīl se airó y dijo:
«¡Oh rey! No menciones a Ya‘qūb, pues es el noble de Dios, hijo del sacrificado de Dios, hijo del íntimo de Dios».
Dijo Yusuf:
«Entonces tú has dicho la verdad».
Notas y Referencias
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