113

El Amanecer

الفلق Al-Falaq
Aya 1

Versículo (Español)

[113:1] Di: "Me refugio en el Señor del amanecer,

Tafsir de At-Tabari

{قُلۡ أَعُوذُ بِرَبِّ ٱلۡفَلَقِ} (1) بسم الله الرحمَن الرحيم

Dicho acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { قُلْ أَعُوذُ بِرَبّ الْفَلَقِ * مِن شَرّ مَا خَلَقَ * وَمِن شَرّ غَاسِقٍ إِذَا وَقَبَ * وَمِن شَرّ النّفّاثَاتِ فِي الْعُقَدِ * وَمِن شَرّ حَاسِدٍ إِذَا حَسَدَ }

Dice —Exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: Di, ¡oh Muḥammad!: me acojo a la protección del Señor del falaq contra el mal de lo que creó, de entre las criaturas.

Los exégetas discreparon acerca del significado de al-falaq. Unos dijeron: es una prisión en el Infierno que recibe este nombre. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Ḥusayn b. Yazīd al-Ṭaḥḥān, dijo: nos narró ʿAbd al-Salām b. Ḥarb, de Isḥāq b. ʿAbd Allāh, de quien se lo narró, de Ibn ʿAbbās, que dijo: al-falaq: una prisión en el Infierno.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Abū Aḥmad al-Zubayrī, dijo: nos narró ʿAbd al-Salām b. Ḥarb, de Isḥāq b. ʿAbd Allāh b. Abī Furwa, de un hombre, de Ibn ʿAbbās, a propósito de Su dicho: al-falaq: una prisión en el Infierno.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó al-ʿAwwām b. ʿAbd al-Jabbār al-Jawlānī, dijo: llegó un hombre de los Compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a al-Shām, dijo: y miró las moradas de la gente protegida (ahl al-dhimma), y el bienestar y lozanía en que se hallaban, y la holgura que se les había concedido en su vida mundana, dijo: y dijo: «¡Que no tengas padre!, ¿acaso no está detrás de ellos al-falaq?» dijo: se dijo: «¿Y qué es al-falaq?» dijo: «Una estancia en el Infierno: cuando se abre, los moradores del Fuego gritan».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, dijo: oí a al-Suddī decir: al-falaq: un aljibe (jubb) en el Infierno.

Me narró ʿAlī b. Ḥasan al-Azdī, dijo: nos narró al-Ashjaʿī, de Sufyān, de al-Suddī, lo mismo.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Mihrān, de Sufyān, de al-Suddī, lo mismo.

Me narró Isḥāq b. Wahb al-Wāsiṭī, dijo: nos narró Masʿūd b. Mūsā b. Mishkān al-Wāsiṭī, dijo: nos narró Naṣr b. Khuzayma al-Khurāsānī, de Shuʿayb b. Ṣafwān, de Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī, de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Al-falaq: un aljibe en el Infierno, cubierto».

Nos narró Ibn al-Barqī, dijo: nos narró Ibn Abī Maryam, dijo: nos narró Nāfiʿ b. Yazīd, dijo: nos narró Yaḥyā b. Abī Usayd, de Ibn ʿAjlān, de Abū ʿUbayd, de Kaʿb, que entró en una iglesia y le agradó su hermosura, y dijo: «¡Qué obra tan bella y qué gente tan extraviada! Me complazco para vosotros en al-falaq». Se dijo: «¿Y qué es al-falaq?» Dijo: «Una estancia en el Infierno: cuando se abre, gritan todos los moradores del Fuego por la intensidad de su calor».

Otros dijeron: es un nombre entre los nombres del Infierno. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: oí a Khaytham b. ʿAbd Allāh decir: pregunté a Abū ʿAbd al-Raḥmān al-Ḥublī acerca de al-falaq, y dijo: «Es el Infierno».

Otros dijeron: al-falaq: el alba. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: {أعُوذُ برَبّ الْفَلَقِ} dijo: al-falaq: el alba.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, dijo: nos informó ʿAwf, de al-Ḥasan, a propósito de esta aleya: {قُلْ أعُوذُ بِرَبّ الْفَلَقِ}. Dijo: al-falaq: el alba.

Dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Sālim al-Afṭas, de Saʿīd b. Jubayr, que dijo: al-falaq es el alba.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakīʿ; y nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Mihrān, ambos de Sufyān, de Sālim al-Afṭas, de Saʿīd b. Jubayr, lo mismo.

Me narró ʿAlī b. al-Ḥasan al-Azdī, dijo: nos narró al-Ashjaʿī, de Sufyān, de Sālim, de Saʿīd b. Jubayr, lo mismo.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakīʿ, de al-Ḥasan b. Ṣāliḥ, de ʿAbd Allāh b. Muḥammad b. ʿAqīl, de Jābir, que dijo: al-falaq: el alba.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Abū Aḥmad, dijo: nos narró al-Ḥasan b. Ṣāliḥ, de ʿAbd Allāh b. Muḥammad b. ʿAqīl, de Jābir b. ʿAbd Allāh, lo mismo.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: nos informó Abū Ṣakhr, de al-Quraẓī, que solía decir acerca de esta aleya: { قُلْ أعُوذُ بِرَبّ الْفَلَقِ } que significa: el que hiende el grano y el hueso, dijo: el que hiende el alba.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, a propósito de Su dicho: { قُلْ أعُوذُ بِرَبّ الْفَلَقِ } Dijo: el alba.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { قُلْ أعُوذُ بِرَبّ الْفَلَقِ } Dijo: al-falaq: la hendidura del día.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda, que dijo: al-falaq: la hendidura del alba.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, a propósito del dicho de Dios: { قُلْ أعُوذُ بِرَبّ الْفَلَقِ } Se le dijo: «la hendidura del alba». Dijo: «Sí». Y recitó: { فالِقُ الإصْباحِ وَجاعِلُ اللّيْلِ سَكَنا }

Otros dijeron: al-falaq: la creación; y el sentido del enunciado es: Di: me refugio en el Señor de la creación. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, a propósito de Su dicho: al-falaq: es decir, la creación.

Y lo correcto, en cuanto a ello, es decir: que Dios —glorificado sea— ordenó a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijera: { أعُوذُ بِرَبّ الْفَلَقِ } ; y al-falaq, en el habla de los árabes, es la hendidura del alba. Dicen los árabes: «es más claro que la hendidura del alba», y «que la separación del alba». Y es posible que en el Infierno haya una prisión cuyo nombre sea Falaq. Y siendo ello así, y no habiendo puesto —glorificado sea— indicio alguno de que con Su dicho {بِرَبّ الْفَلَقِ} pretendiera una parte de aquello a lo que se llama falaq con exclusión de otra, y siendo Dios —Exaltado sea Su recuerdo— el Señor de todo cuanto creó, se impone que con ello se entienda todo aquello cuyo nombre es al-falaq, puesto que Él es el Señor de todo ello.

Notas y Referencias

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