11

Hud

هود Hud
Aya 15

Versículo (Español)

[11:15] A quienes prefieran la vida mundanal y sus placeres los recompensaré por sus obras en esta vida, se los concederé y no serán defraudados.

Tafsir de At-Tabari

{Quien desee la vida de este mundo y su ornato, les daremos cumplidamente en él sus obras, y en él no serán defraudados} (15) La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato, les daremos cumplidamente en él sus obras, y en él no serán defraudados}.

Dice —exaltado sea Su recuerdo—: Quien, con su obra, pretenda la vida de este mundo, sus enseres y su ornato, buscándolo con ella, Nosotros les daremos cumplidamente en él las recompensas de sus obras y su retribución. Y Su dicho: {y en él} significa: y en el mundo no serán defraudados; es decir: no se les disminuirá su recompensa, sino que se les dará completa en él.

Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muhammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato...} la aleya: esto es lo que Dios les concede del mundo por sus buenas obras; y ello porque no se les hace injusticia ni siquiera en la medida de un naqīr; dijo: quien obre rectamente buscando el mundo —ayuno, oración o vigilia nocturna—, no lo hace sino por buscar el mundo; dice Dios: “Le daré cumplidamente en el mundo aquello que buscó como retribución”; y queda anulada la obra que realizaba buscando el mundo, y en la Otra Vida será de los perdedores.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Sa‘īd ibn Jubayr: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato, les daremos cumplidamente en él sus obras} dijo: la recompensa de lo bueno que hicieron en el mundo se les da en el mundo; y no tendrán en la Otra Vida sino el Fuego, y quedará anulada la obra que hicieron en él.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Sa‘īd ibn Jubayr, acerca de Su dicho: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato, les daremos cumplidamente en él sus obras} dijo: y quizá hicieron algo de bien y se les dio en el mundo; y no tendrán en la Otra Vida sino el Fuego; y quedará anulada la obra que hicieron en él; dijo: es como la aleya que está en ar-Rūm: {Y lo que dais en usura para que crezca en los bienes de la gente, no crece ante Dios}.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Manṣūr, de Sa‘īd ibn Jubayr: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato} dijo: quien obra para el mundo, se le da cumplidamente en el mundo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato} dijo: quien realiza una obra de las que Dios ha ordenado —oración o limosna— sin querer con ella el rostro de Dios, Dios le da en el mundo la recompensa de ello, como lo que gastó; y eso es Su dicho: {les daremos cumplidamente en él sus obras} en el mundo; y {y en él no serán defraudados}: no se les disminuirá la recompensa de lo que hicieron en él. {Esos son quienes no tendrán en la Otra Vida sino el Fuego, y quedará anulada la obra que hicieron en él...} la aleya.

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd ar-Razzāq, dijo: nos informó ath-Thawrī, de ‘Īsā —es decir, Ibn Maymūn—, de Mujāhid, acerca de Su dicho: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato} dijo: de aquellos a quienes no se les acepta, se les retribuye por ello: se les da su recompensa.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de ‘Īsā al-Jurashī, de Mujāhid: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato, les daremos cumplidamente en él sus obras} dijo: de aquellos a quienes no se les acepta, se les adelanta en el mundo.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato, les daremos cumplidamente en él sus obras, y en él no serán defraudados} es decir: no se les hace injusticia. Dijo: quien tenga al mundo como su preocupación, su desvelo, su objetivo y su intención, Dios le retribuye por sus buenas obras en el mundo; luego llega a la Otra Vida sin que tenga una buena obra por la que se le dé retribución. En cuanto al creyente, se le retribuye por sus buenas obras en el mundo y se le recompensa por ellas en la Otra Vida. Y {y en él no serán defraudados}: es decir: en la Otra Vida no se les hace injusticia.

Nos narró Muḥammad ibn ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Muḥammad ibn Thawr; y nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd ar-Razzāq, ambos, de Ma‘mar, de Qatāda: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato...} la aleya, dijo: quien no tenga sino el mundo como su preocupación, buscándolo, Dios le da bienes y le da en él con qué vivir; y eso fue para él compensación por su obra. Y {y en él no serán defraudados} dijo: no se les hace injusticia.

Dijo: nos narró Muḥammad ibn Thawr, de Ma‘mar, de Layth ibn Abī Sulaym, de Muḥammad ibn Ka‘b al-Quraẓī: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien hace el bien, siendo benefactor, su recompensa ha recaído sobre Dios, en lo inmediato de este mundo y en lo postrero de la Otra Vida».

Se me transmitió de al-Ḥusayn ibn al-Faraj, dijo: oí a Abū Mu‘ādh decir: nos informó ‘Ubayd ibn Sulaymān, dijo: oí a aḍ-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato, les daremos cumplidamente en él sus obras...} la aleya, dijo: quien realice una obra recta sin piedad —es decir, de la gente del politeísmo—, se le da por ello una recompensa en el mundo: mantiene los lazos de parentesco, da al mendigo, se apiada del necesitado, y en cosas semejantes de las obras de piedad; Dios le adelanta en el mundo la recompensa de su obra, le amplía el sustento y la provisión, le alegra la vista con lo que le ha concedido, y aparta de él algunas adversidades del mundo en cosas semejantes; y no tendrá en la Otra Vida parte alguna.

Nos narró Muḥammad ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥafṣ ibn ‘Amr Abū ‘Umar aḍ-Ḍarīr, dijo: nos narró Hammām, de Qatāda, de Anas, acerca de Su dicho: {les daremos cumplidamente en él sus obras, y en él no serán defraudados} dijo: se refiere a los judíos y a los cristianos.

Dijo: nos narró Ḥafṣ ibn ‘Umar, dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘, de Abū Rajā’ al-Azdī, de al-Ḥasan: {les daremos cumplidamente en él sus obras} dijo: sus cosas buenas.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Abū Rajā’, de al-Ḥasan, lo mismo.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Abū Rajā’, de al-Ḥasan, lo mismo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Wahb, que le llegó que Mujāhid solía decir acerca de esta aleya: son la gente de la ostentación; son la gente de la ostentación.

Dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Ḥaywa ibn Shurayḥ, dijo: me narró al-Walīd ibn Abī al-Walīd Abū ‘Uthmān, que ‘Uqba ibn Muslim le narró, que Shufayy ibn Māti‘ al-Aṣbaḥī le narró: que entró en Medina y he aquí que había un hombre alrededor del cual se había reunido la gente. Dije: “¿Quién es este?”. Dijeron: “Abū Hurayra”. Me acerqué a él hasta sentarme ante él mientras relataba a la gente. Cuando calló y quedó a solas, dije: “Te conjuro por un derecho y por un derecho: cuéntame un hadiz que oíste del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que comprendiste y conociste”. Dijo Abū Hurayra: “Lo haré: ciertamente te relataré un hadiz que me relató el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—”. Luego sollozó un sollozo, después recobró el aliento y dijo: “Ciertamente te relataré un hadiz que me relató el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en esta casa, no había en ella nadie sino él y yo”. Luego Abū Hurayra sollozó con fuerza, después se inclinó cayendo de bruces, y le sobrevino con intensidad por largo rato; luego recobró el aliento y dijo: Me relató el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Ciertamente Dios —bendito y exaltado—, cuando sea el Día de la Resurrección, descenderá ante la gente de la Resurrección para juzgar entre ellos, y cada comunidad estará de rodillas. Y lo primero por lo que se llamará será a un hombre que reunió el Corán, a un hombre que fue muerto en el camino de Dios, y a un hombre de mucho dinero. Dios dirá al recitador: “¿Acaso no te enseñé lo que hice descender a Mi Mensajero?”. Dirá: “Sí, Señor mío”. Dirá: “¿Qué hiciste con lo que aprendiste?”. Dirá: “Solía levantarme en las horas de la noche y en las horas del día”. Dios le dirá: “Mientes”; y los ángeles le dirán: “Mientes”; y Dios le dirá: “Más bien quisiste que se dijera: ‘Fulano es recitador’, y ya se dijo eso”. Y se traerá al dueño del dinero, y Dios le dirá: “¿Acaso no te amplié hasta no dejarte necesitar de nadie?”. Dirá: “Sí, Señor mío”. Dirá: “¿Qué hiciste con lo que te concedí?”. Dirá: “Solía mantener el parentesco y dar limosna”. Dios le dirá: “Mientes”; y los ángeles dirán: “Mientes”; y Dios le dirá: “Más bien quisiste que se dijera: ‘Fulano es generoso’, y ya se dijo eso”. Y se traerá al que fue muerto en el camino de Dios, y se le dirá: “¿Por qué fuiste muerto?”. Dirá: “Se me ordenó el combate en Tu camino, y combatí hasta que fui muerto”. Dios le dirá: “Mientes”; y los ángeles le dirán: “Mientes”; y Dios le dirá: “Más bien quisiste que se dijera: ‘Fulano es valiente’, y ya se dijo eso”». Luego el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— golpeó mi rodilla y dijo: «¡Oh Abū Hurayra! Esos tres son la primera creación de Dios con la que se avivará el Fuego el Día de la Resurrección».

Dijo al-Walīd Abū ‘Uthmān: ‘Uqba me informó que Shufayy fue quien entró ante Mu‘āwiya y le informó de esto.

Dijo Abū ‘Uthmān: y me narró al-‘Alā’ ibn Abī Ḥakīm que era verdugo de Mu‘āwiya, dijo: entonces entró ante él un hombre y le relató esto de Abū Hurayra. Dijo Mu‘āwiya: “Si con estos se ha hecho esto, ¿qué será de quienes queden de la gente?”. Luego lloró Mu‘āwiya con un llanto intenso hasta que pensamos que perecería, y dijimos: “Este hombre nos ha traído un mal”. Luego Mu‘āwiya recobró el aliento y se enjugó el rostro y dijo: Dijo verdad Dios y Su Mensajero: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato, les daremos cumplidamente en él sus obras}; y recitó hasta: {y es vano lo que solían hacer}.

Me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz, dijo: nos narró Sufyān, de ‘Īsā ibn Maymūn, de Mujāhid: {Quien desee la vida de este mundo y su ornato...} la aleya, dijo: de aquellos a quienes no se les acepta: ayuna y ora queriendo con ello el mundo, y se le aparta de él la preocupación de la Otra Vida. Y {y en él no serán defraudados}: no se les disminuirá.

Notas y Referencias

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