9

El Arrepentimiento

التوبة At-Tawbah
Aya 113

Versículo (Español)

[9:113] No corresponde que el Profeta ni los creyentes pidan perdón por los idólatras aunque se trate de sus parientes, una vez que se haga evidente que serán de la gente del Infierno.

Tafsir de Al-Qurtubi

{No es propio del Profeta ni de quienes han creído que pidan perdón por los asociadores, aunque fueran parientes cercanos, después de habérseles hecho evidente que son moradores del Infierno} (113) En ella hay tres cuestiones:

La primera.— Muslim transmitió, de Sa‘īd ibn al-Musayyib, de su padre, que dijo: Cuando a Abū Ṭālib le llegó la agonía, vino a él el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y encontró junto a él a Abū Ŷahl y a ‘Abd Allāh ibn Abī Umayya ibn al-Muġīra. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Oh tío! Di: “No hay divinidad sino Dios”, una palabra con la que daré testimonio por ti ante Dios». Pero Abū Ŷahl y ‘Abd Allāh ibn Umayya dijeron: «¡Oh Abū Ṭālib! ¿Reniegas de la religión de ‘Abd al-Muṭṭalib?». El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no dejó de proponérsela y de repetirle aquella frase, hasta que Abū Ṭālib dijo, como últimas palabras dirigidas a ellos: «Él está en la religión de ‘Abd al-Muṭṭalib», y rehusó decir: «No hay divinidad sino Dios». Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Pues, por Dios, pediré perdón por ti mientras no se me prohíba hacerlo!». Entonces Dios —Poderoso y Majestuoso— reveló: «No es propio del Profeta ni de quienes han creído que pidan perdón por los asociadores, aunque fueran parientes cercanos, después de habérseles hecho evidente que son moradores del Infierno». Y Dios reveló acerca de Abū Ṭālib, diciendo a Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Ciertamente, tú no guías a quien amas; pero Dios guía a quien quiere, y Él conoce mejor a los bien guiados [8328]» [Al-Qaṣaṣ: 56]. Así, según esto, la aleya abroga la petición de perdón del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por su tío, pues pidió perdón por él después de su muerte, según se ha transmitido en fuentes distintas de las dos auténticas. Al-Ḥusayn ibn al-Faḍl dijo: Esto es remoto, porque la sura es de lo último que descendió del Corán, y Abū Ṭālib murió en los albores del Islam, cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba en La Meca.

La segunda.— Esta aleya implica el corte de toda alianza con los incrédulos, vivos y muertos; pues Dios no ha dispuesto para los creyentes que pidan perdón por los asociadores, y solicitar el perdón para el asociador es algo que no es lícito. Si se dijera: Se ha confirmado que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo el día de Uḥud, cuando le quebraron un incisivo y le hirieron el rostro: «¡Oh Dios! Perdona a mi pueblo, pues no saben». ¿Cómo se concilia esto con que Dios —Exaltado sea— haya impedido a Su Mensajero y a los creyentes solicitar el perdón para los asociadores? Se le responde: Ese dicho del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fue únicamente a modo de relato de quienes le precedieron de entre los profetas; y la prueba de ello es lo que Muslim transmitió de ‘Abd Allāh, que dijo: Como si estuviera viendo al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— relatar a un profeta de entre los profetas: su pueblo lo golpeó, y él se limpiaba la sangre del rostro diciendo: «Señor, perdona a mi pueblo, pues no saben». Y en al-Buḫārī consta que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mencionó a un profeta anterior a él, a quien su pueblo hirió en la cabeza; y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— informaba de él que dijo: «¡Oh Dios! Perdona a mi pueblo, pues no saben».

Digo: Esto es explícito en que se trata de un relato acerca de quien le precedió, no de que él lo dijera de inicio por sí mismo, como algunos lo imaginaron. Y Dios sabe más. El profeta al que aludió es Noé —la paz sea con él—, según vendrá su aclaración en la sura [Hūd [8329]], si Dios quiere. Y se dijo: Que lo pretendido por “pedir perdón” en la aleya es la oración fúnebre. Algunos dijeron: No dejaría de rezar por nadie de la gente de la qibla, aunque fuera una abisinia encinta por fornicación; porque no he oído que Dios haya vedado la oración sino respecto de los asociadores, por Su dicho: «No es propio del Profeta ni de quienes han creído que pidan perdón por los asociadores», la aleya. ‘Aṭā’ ibn Abī Rabāḥ dijo: La aleya trata de la prohibición de rezar por los asociadores, y el “pedir perdón” aquí se entiende como la oración. Una tercera respuesta: Que pedir perdón por los vivos es lícito, porque se espera su fe, y es posible atraerlos con la buena palabra y animarlos a la religión. Muchos sabios han dicho: No hay inconveniente en que el hombre suplique por sus padres incrédulos y pida perdón por ellos mientras estén vivos. En cuanto a quien muere, se corta la esperanza respecto de él, y no se suplica por él. Ibn ‘Abbās dijo: Solían pedir perdón por sus muertos, y descendió esta aleya, y se abstuvieron de pedir perdón; y no se les prohibió pedir perdón por los vivos hasta que murieran.

La tercera.— Los especialistas en significados dijeron: «mā kāna» en el Corán viene de dos maneras: una, como negación, como Su dicho: «No os corresponde hacer brotar sus árboles [8330]» [An-Naml: 60], y: «Y no es propio de un alma morir sino con el permiso de Dios [8331]» [Āl ‘Imrān: 145]. Y la otra, con el sentido de prohibición, como Su dicho: «Y no os corresponde causar daño al Mensajero de Dios [8332]» [Al-Aḥzāb: 53], y: «No es propio del Profeta ni de quienes han creído que pidan perdón por los asociadores».

[8328] :Véase t. 13, p. [8329] :Véase t. 9, p. 43 [8330] :Véase t. 13, p. [8331] :Véase t. 4, p. 226. [8332] :Véase t. 14, p.

Notas y Referencias

[8328] Véase t. 13, p.

[8329] Véase t. 9, p. 43

[8330] Véase t. 13, p.

[8331] Véase t. 4, p. 226.

[8332] Véase t. 14, p.